viernes, junio 22, 2007

Coimas en el sector salud: Perú y Uganda

Un reciente estudio publicado en la web de la NBER (descargue aquí) ha encontrado que los pacientes mas ricos tienen una mayor probabilidad de coimear por acceder a los servicios de salud del sector público que los son más pobres. Este es un resultado particularmente indeseable, ya que se supone que debe haber un acceso equitativo o, en el mejor de los casos, con un mayor nivel de acceso para los más pobres. No obstante, este no parece ser el caso en nuestro país ni tampoco en Uganda.

Ambos casos son significativos, en opinión de la autora, porque en el ranking internacional de percepción de la corrupción, el Perú ocupa un lugar intermedio, mientras que Uganda se encuentra entre los países más corruptos. No es de extrañar por lo tanto que el estudio reporte que las tasas de soborno o coima son relativamente más bajas en nuestro país que para el caso de Uganda (0.8% versus 17% respectivamente). Pero lo que llama la atención es que en el caso peruano, esta se encuentra correlacionada con el nivel de vida de los pacientes, lo que no sucedería para el caso del país africano.

De acuerdo con la autora (Jennifer Hunt, WP 13034) las quejas más usuales sobre la corrupción en el sector salud público peruano tienen que ver con (pág. 4):
  • Incremento de precios de los servicios por encima de los oficiales los cuales son tomados como un ingreso adicional individual
  • Colusión entre el personal del hospital y las farmacias externas o proveedores externos de pruebas médicas
  • Elevado ausentismo de los médicos que cuentan con un trabajo secundario en el sector privado,
  • Médicos que remiten a sus pacientes a sus consultorios privados
  • Coimas de sexo o dinero para obtener empleos
Existen incentivos para la coima cuando los pacientes desean avanzar en las listas de espera para ser atendidos, o cuando estando hospitalizados desean obtener atención de un médico en particular o incluso para tener una cirugía. La fuente de datos utilizada por el estudio para el caso peruano es la Encuesta Nacional de Hogares del 2002 y el 2003, el cual puede ser descargado sin costo en el siguiente enlace en la web del INEI.

Debo anotar que la autora hace una exhaustiva revisión de la información estadística disponible en estas bases de datos para el caso de la coima, encontrándola poco significativa para nuestro país (apenas 95 casos de 12,262 estudiados). Por esta razón, toma modelos de estimación econométrica distintos entre el caso de Uganda y el de Perú, lo que hace poco comparables, en mi opinión, los resultados de ambos países. Por otra parte, el promedio de coima encontrada en esta muestra es de US$ 9.10 (alrededor de S/. 32) tal como se reporta en la tabla 2.

Esto no quiere decir, sin embargo que los hallazgos que esta autora realiza sean irrelevantes para establecer una política de acceso con equidad para los peruanos más pobres a los servicios de salud del Estado.

1 comentario:

Alexander dijo...

Muchas veces los ricos cuidan más del dinero que los propios pobres. Aunque muchas veces lo hacen de mala manera...