jueves, agosto 16, 2007

Cuando pase el temblor

Todavía contrastan en mi memoria las frases introductorias escritas por Mario Vargas Llosa acerca del increíble dinamismo económico de la región iqueña con los titulares y frases escritas en todo el mundo por el lamentable terremoto de 8 grados ocurrido en ella.
Por Mario Vargas Llosa, escritor [El Comercio, 1 julio de 2007]
El departamento de Ica, al sur de Lima, ha experimentado en los últimos veinte años una notable transformación, que ha convertido buena parte de sus resecos desiertos y candentes arenales en granjas, fundos y chacras modernísimos dedicados a la agroexportación. Este fin de semana estuve recorriendo algunos de ellos y tuve la sensación de un Perú distinto, bien encaminado, dispuesto al fin a sacudirse las taras del subdesarrollo.
Cerca de 350 muertos*, 800 y pico de heridos*, y cuantiosos daños materiales en bienes privados y públicos han sido los resultados de los interminables 2 minutos del sismo. De acuerdo con el Observatorio Geológico de los Estados Unidos (USGS), en realidad han ocurrido alrededor de 19 sismos (no sólo 2) con intensidades que varían entre 5 y 8 grados, según la escala Mw.

En Lima, el movimiento más fuerte (que alcanzó los 8 grados) ha tenido una repercusión de intensidad leve. Según el Instituto Geofísico del Perú esta habría sido de grado II en la escala de Mercalli. Esto significa que:
Se percibe sólo por algunas personas en reposo, particularmente aquellas que se encuentran ubicadas en los pisos superiores de los edificios.
El problema con la anterior escala, es que ésta es muy subjetiva. Es decir, esta depende bastante de quien sea el observador y dónde se encuentre ubicado. Si uno suma la cantidad de eventos que han sucedido en la capital (derrumbe de viviendas de adobe, fallas en el servicio telefónico, quiebre de vidrios, rajaduras en edificios antiguos, inseguridad al caminar, etc.) veremos que el sismo puede calificarse como de grado VI o VII, es decir:
VI. Fuerte: Lo perciben todas las personas. Se siente inseguridad para caminar. Se quiebran los vidrios de las ventanas, la vajilla y los objetos frágiles. Los muebles se desplazan o se vuelcan. Se hace visible el movimiento de los árboles, o bien, se les oye crujir.
VII. Muy fuerte: Los objetos colgantes se estremecen. Se experimenta dificultad para mantenerse en pie. Se producen daños de consideración en estructuras de albañilería mal construidas o mal proyectadas. Se dañan los muebles. Caen trozos de mampostería, ladrillos, parapetos, cornisas y diversos elementos arquitectónicos. Se producen ondas en los lagos.
Es notable la cantidad de información que se puede obtener de la web de la USGS. En primer lugar destaca el récord de terremotos en nuestro país, su ubicación, intensidad y número estimado de víctimas:

Otros mapas que llamaron mi atención son el mapa de riesgo sísmico en nuestro país, y el mapa de los lugares donde se han dado la mayor cantidad de sismos de magnitud mayor a 3.5 en los últimos 35 años.

Finalmente quiero también mostrar la cantidad de sismos que se van registrando en el mundo cada año según rango de intensidad. Como se puede apreciar del cuadro, con este sismo, van dos los ocurridos en el rango de mayor intensidad repitiendo lo ocurrido en 2004.


Espero que la capacidad de resiliencia de nuestros compatriotas ubicados en el sur limeño sea notable para superar esta hora crítica que les ha tocado. También debería ser notable la capacidad del resto del país para solidarizarnos de formas muy concretas con ellos.

Por otra parte, creo que es muy útil leer la reflexión de Juan Chacaltana acerca de la verdadera naturaleza de la pobreza en nuestro país. Esta parece ser muy dependiente de la incapacidad de nuestra sociedad para proteger a la población de un conjunto de shocks microeconómicos, en especial, los desastres naturales (incluídos los sismos, las heladas, etc.) tal como aparece en el siguiente cuadro, tomando de un artículo escrito por Ismael Muñoz en el Boletín Economía y Bienestar de desco (pdf, pág. 4).

Espero que pronto Mario Vargas Llosa escriba algo al respecto, para que no sólo queden escritas sus palabras de asombro por el florecimiento económico que observó en esa región, sino también de cuales son las formas posibles que contempla el liberalismo para proteger a la sociedad de caer en situaciones dramáticas de pobreza.
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* Estas cifras van en aumento.

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