lunes, agosto 06, 2007

ODM 2007: Cayó la pobreza, aumentó la desigualdad

Tal parece ser que el fenómeno que comentara en un artículo previo, aquel en el que una reducción de la pobreza no se contradice con un aumento importante de la desigualdad, es una característica de dimensiones globales, y no solamente del Perú.

En efecto, el reciente informe de avance de los Objetivos del Milenio 2007 (pdf, en español), nos presenta que la proporción de la pobreza en el mundo ha bajado, entre 1990 y el 2004, de casi un tercio a un poco menos de una quinta parte de la población mundial. Esta reducción de la pobreza sin embargo ha sido opacada por el incremento preocupante de la desigualdad, especialmente en nuestra región y el Africa Subsahariana. En palabras del Informe (pág. 8, énfasis mío):

Los beneficios del crecimiento económico en los países en desarrollo se han distribuido de manera desigual, tanto dentro de un mismo país, como entre los distintos países. Entre 1990 y 2004, la proporción del consumo nacional que corresponde a la quinta parte más pobre de la población en los países en desarrollo disminuyó de 4,6 a un 3,9 por ciento (en países que no disponían de cifras de consumo, se emplearon los datos de ingresos). La creciente desigualdad de ingresos resulta especialmente preocupante en Asia oriental, ya que en esta zona la proporción de consumo de los más pobres descendió de manera dramática durante este periodo. A pesar de todo, las desigualdades más evidentes siguen registrándose en América Latina y el Caribe y en el África subsahariana, donde el 20% de la población más pobre representa únicamente un 3 por ciento del consumo nacional (o de los ingresos).

A continuación el gráfico que da cuenta del aumento de la desigualdad:

Creo que es hora de reformular la teoría estándar que propuso el BM y el BID a principios de la década pasada, según el cual la pobreza puede reducirse gracias a un doble efecto: el aumento del crecimiento económico y la reducción de la desigualdad.

La práctica demuestra que los ricos pueden ser más ricos que nunca antes y los pobres pueden disminuir lentamente gracias a las migajas que caen por las migraciones. No obstante, una política de apertura de fronteras para la movilidad de la mano de obra podría potenciar el reparto de los beneficios entre todos los países del mundo y así salir ganando todos en alcanzar los ODM.


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