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jueves, septiembre 20, 2007

Crisis financieras globales y el TLC USA-Perú

¿Cómo afectarán las turbulencias financieras de este año al Perú? De acuerdo con el discurso pronunciado el día de ayer en nuestra ciudad por Rodrigo Rato, Director Gerente del Fondo Monetario Internacional, tendríamos efectos indirectos en nuestra balanza comercial con los Estados Unidos y probablemente una reducción del PIB estimado hasta en un 0.5%. Esto es, en opinión del orador, algo que no hay que temer. Veamos por qué (énfasis mío):
4. Sabemos que la turbulencia en los mercados de crédito tendrá efectos sobre el crecimiento mundial, sobre todo en 2008, cuando los indicadores reflejen de lleno sus consecuencias. El impacto probablemente será más marcado en Estados Unidos, pero algunos de sus efectos también se sentirán en otros países. Parte se deberá a la menor disponibilidad y el mayor coste del crédito para la vivienda en Estados Unidos, y a la forma en que este fenómeno probablemente agravará la desaceleración que ya está sufriendo el mercado inmobiliario de Estados Unidos. Y, por tanto, sus efectos sobre el consumo privado. Ahora también parece probable que las dificultades en los mercados de crédito puedan propagarse más allá del mercado inmobiliario, lo cual podría tener una incidencia más amplia en el consumo y la inversión. También sabemos que otras economías avanzadas se verán afectadas en parte porque sus propias instituciones financieras y mercados financieros están expuestos a los problemas del mercado de hipotecas subprime en Estados Unidos, y en parte porque el descenso de la demanda en Estados Unidos mermará la demanda de sus exportaciones.

7. Por ahora pensamos el impacto en América Latina será relativamente moderado, y que las tasas de crecimiento de la mayoría de los países de la región serán similares a las de años recientes. En todo caso, las cifras de crecimiento de 2007 no variarán mucho: los efectos solo deberían sentirse en el cuarto trimestre del año. En lo que se refire a 2008 la crisis podría afectar a las tasas de crecimiento para algunos países de la región hasta en un 0,5%, aunque aún es pronto para evaluar los efectos concretos sobre la economía real.

8. Permítanme explicar por qué. En el pasado, las desaceleraciones económicas y las perturbaciones financieras en la economía mundial han afectado a la región debido a la reducción de la demanda de importaciones, sobre todo en Estados Unidos, y al aumento de los diferenciales de la deuda de los mercados emergentes. En esta ocasión también creemos que se notarán en cierta medida estos efectos. Pero hay razón para pensar que las repercusiones en la región serán menores que en otras ocasiones. ¿Por qué? En la mayoría de los mercados emergentes de América Latina, los fundamentos económicos son ahora más fuertes que durante las anteriores conmociones de los mercados financieros. Los regímenes cambiarios más flexibles y la capacidad para emitir deuda en moneda local han reducido dos fuentes de vulnerabilidad a niveles mínimos en comparación con los observados durante los episodios previos de tensión en los mercados financieros. Además, muchos países ahora gozan de situaciones presupuestarias más sólidas. Las exportaciones de América Latina también se han diversificado: el porcentaje de las exportaciones de la región que tienen como destino Estados Unidos ha disminuido unos 10 puntos porcentuales desde 2000. Todos estos motivos hacen pensar que esta vez la turbulencia financiera probablemente tendrá un efecto menos grave en América Latina que otras crisis pasadas.

9. Sin embargo, las cosas han cambiado desde agosto. Es probable que se avecinen tiempos difíciles para los ministros de Hacienda, los bancos centrales y los reguladores. Es posible que algunos países estén en condiciones de aplicar políticas anticíclicas, si llegaran a ser necesarias. Pero los ministros de Hacienda tendrán que vigilar con atención los coeficientes de deuda, y evitar aumentos bruscos del gasto público. Los bancos centrales y los reguladores de los mercados financieros tendrán que cerciorarse de tener a mano información fiable sobre el perfil de riesgo de las principales instituciones financieras de cada país.

En primer lugar, si uno de los países que se refiere Rato va a ver disminuido su PIB en 0.5% es el Perú, podremos darnos cuenta de que este impacto será mayor al que ha tenido el terremoto de Pisco en nuestro PIB, 0.3%. Ambos efectos no se suman afortunadamente en el mismo año, pero es como si supieramos que el próximo año tendremos un terremoto, financiero, con epicentro en USA.

Esto me lleva a la segunda reflexión. Es curioso. Justo en el momento que pensamos que el TLC con USA es lo mejor que nos podría pasar, vemos que no será tanto así, al menos para el 2008, pues en realidad esta consolidación comercial nos hará un poco más sensibles a los efectos perversos de las crisis financieras globales. Es como si todo el Perú se hubiera mudado al ladito de USA justo cuando ocurrió su crisis hipotecaria.

Queda claro que Estados Unidos ha trasladado los costos de su crisis no sólo al Perú, sino al resto del mundo, lo que resolverá con una menor demanda de productos que importa no sólo de América Latina, sino también de nuestro país.

Con todo, es probable que tener un TLC en este contexto sea la segunda mejor solución (second best) ya que sin TLC estaríamos frente a una puerta cerrada para nuestras exportaciones. Queda entonces el trabajo al MINCETUR de consolidar los TLCs con los países asiáticos que son los que no sentirán la crisis debido a su gran crecimiento económico y de esta manera diversificar el riesgo del próximo año.

Lo último que quiero destacar es como Rodrigo Rato, a pesar de que ve al mundo sumido en una lección práctica de los efectos de una crisis internacional, recomienda no perder la fe en la globalización con las siguientes palabras:
10. La actual crisis no debe llevar a las autoridades aquí y en el resto del mundo a rechazar el desarrollo financiero, la globalización y los instrumentos de dispersión del riesgo son, que son favorables para el desarrollo de las economías emergentes, pero sí debería ayudarlos a tomar decisiones más acertadas sobre cómo desarrollar y regular estos mercados ahora que su primer test se ha producido. El FMI va a incrementar su labor de control de los riesgos a escala mundial y regional mediante la vigilancia multilateral y la asistencia técnica a los países miembros. Por otro lado, el FMI, juntos con otras instituciones multilaterales, como el Banco de Pagos de Basilea (BIS) y el Foro de Estabilidad Financiera (FSF), empezará a discutir durante las próximas reuniones anuales en Washington las lecciones y consecuencias que debemos extraer para el futuro. Además, el FMI tiene como prioritario en su agenda la discusión de un nuevo instrumento financiero orientado a prevenir los efectos de las crisis en un mundo globalizado. El fin es reducir la probabilidad de que se produzcan crisis de la cuenta de capital mediante el apoyo de políticas sólidas y el suministro automático de un acceso sustancial de recursos antes de que ocurra la crisis. Los acontecimientos recientes, entre otras cosas, nos enseñan que los mercados financieros pueden, no sólo cambiar sus precios, sino también los niveles de liquidez de manera casi inmediata.
Me pregunto: ¿Cómo hacer para evitar que la próxima crisis financiera surgida en el mundo desarrollado la pague el mundo en vías de desarrollo?

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