martes, septiembre 16, 2014

El otro Luis Miguel

Luis Miguel Castilla se acaba de retirar de la cartera de economía, en medio de serios cuestionamientos técnicos, políticos y éticos. En lo técnico, porque no ha tenido la capacidad suficiente para reaccionar adecuadamente para enfrentar la crisis económica. En lo político, por quebrar la institucionalidad de las relaciones ministeriales (en especial con el Premiarato). Y en lo ético, por las claras acciones de lobby a favor de determinados grupos económicos en nombre de la reactivación económica.

Por su parte, Luis Miguel Valdivieso Montero, actual Presidente de la Asociación de AFPs, dejó el cargo de Ministro de Economía en enero de 2009 bajo circunstancias algo similares a las que Castilla ha estado resistiendo. Durante los casi siete meses que fue ministro del segundo gobierno de Alan García, le tocó enfrentar la crisis económica más severa de las últimas décadas. Su política fiscal fue claramente austera siguiendo las recomendaciones ortodoxas tan cuestionadas del FMI. De no haber sido cambiado por Luis Carranza, el daño asumido por los sectores sociales habría sido mayor. Veremos más adelante por qué.

La preocupación que me provoca destacar en esta oportunidad es si el actual Ministro Alonso Segura -más allá de las calificaciones académicas- podrá capear una coyuntura crítica como la actual. En términos figurativos, si Segura será un Carranza para este periodo de cierre del gobierno. Las condiciones macro económicas descritas hasta el momento nos indican que el estilo de conducción de la política económica debería ser revisado, o al menos mejorado.

The Economist pronostica 4% de crecimiento este año y 4.9 para el 2015

El tema es que, luego de la crisis de 2008-2009, el Perú se recuperó rápidamente, al menos desde el punto de vista del ritmo de crecimiento del PBI. Como se recordará, ese año, el ex presidente Alan García propuso la tesis de que la crisis económica internacional iba a ser sólo "un pequeño contratiempo" y que su recuperación sería veloz gracias al avance de la tecnología y su poder para democratizar la información. Los datos parecieron apoyar su perspectiva ya que el 2010 y 2011 hubo un crecimiento que superó las dos cifras porcentuales. Al parecer hubo un exitoso efecto "rebote" de la economía como consecuencia de la implementación de 40 medidas económicas aplicadas por García para acelerar la inversión privada. Esto sin embargo debería ser verificado por la investigación económica, ya que buena parte de estas medidas estuvieron acompañadas por un discurso similar al de la actualidad: el destrabe de "los obstáculos que aún tiene la inversión privada para desarrollarse".

Las evolución favorable del PBI post crisis no fue acompañado por el desempeño de los sectores sociales, básicamente educación y salud. En este post me concentraré en describir lo que ocurrió en el sector educación, el cual pagó parte de la factura y daré evidencia de que el daño ocasionado por la austeridad del Ministerio de Economía -siete años después- aún no ha podido ser revertido.

El gasto público en educación creció solo hasta el 2008

Como se aprecia en el gráfico superior, el gasto público en educación durante el segundo gobierno de Alan García solo creció hasta el 2008, año en que se manifestó la crisis. Después de ello, el gasto se desplomó hasta tocar fondo durante el 2010 y 2011. Luego, desde el 2012 ha ocurrido una lenta recuperación que se espera llegue a alcanzar el 3.1% este 2014, es decir se espera que lleguemos a estar casi en el mismo punto que quedó en el 2008. De acuerdo con la nueva propuesta de presupuesto público 2015, el gobierno propone priorizar el presupuesto en Educación al punto que alcancemos el 3.5% del PBI, justo en época de crisis.

Como comprenderán, aquí hay espacio abundante para el escepticismo. En primer lugar, porque en una época de crisis es necesario identificar si la política fiscal a implementar por el actual ministro de economía efectivamente será expansiva, priorizando los sectores sociales. Una cosa es alcanzar el 3.5% por un incremento del Presupuesto en el sector referido durante una etapa expansiva de la economía; y otra cosa muy distinta es lograr el mismo 3.5% congelando el monto presupuestal de un año a otro frente a una caída del PBI.

La tabla a continuación ejemplifica la idea antes señalada. Siendo ´t´el año de inicio, utilizando cifras hipotéticas para facilitar la exposición, podemos simular en cuánto deberá crecer el presupuesto en educación para diferentes escenarios de crecimiento económico de modo que se logre el porcentaje ofrecido. En el primer escenario, que he denominado de 'crecimiento' al 4%, el presupuesto en educación debería subir hasta en 17.4% para alcanzar la meta ofrecida. En el segundo escenario (t+1') que he denominado de desaceleración, el presupuesto en educación le bastaría subir en 15.2% para lograr la meta deseada. Finalmente, en un escenario de cero crecimiento (t+1''), el presupuesto sólo le sería necesario crecer en 12.9%. Para todos los efectos, un incremento de presupuesto en más del 10% en cualquier escenario es el que el gobierno debe hacer cumplir.


En segundo lugar, se encuentra el problema que aún en el caso de que se priorice el gasto público en educación, este ocurrirá en una proporción menor a la necesaria para compensar la pérdida económica ocurrida desde el 2009. De acuerdo con la pendiente de la curva de presupuesto descrita entre el 2006 y 2008 podríamos extrapolar la tendencia lineal para darnos cuenta de que el gasto en el sector podría haber alcanzado el 4.7%. Es decir, si el gobierno de García no habría renunciado a priorizar el gasto en educación pública, a pesar de la crisis, este 2015 habríamos estado a 1 punto porcentual de alcanzar la meta del Acuerdo Nacional a favor de la educación. El problema es que este sector pagó parte de la crisis económica y por ello la situación tan deplorable en que nos encontramos tanto si nos comparamos con nuestros propios estándares como si nos comparamos a nivel internacional. De acuerdo con mis cálculos, la pérdida de presupuesto acumulada (representada por el área entre la línea proyectada desde el 2008 y las cifras observadas) se encontraría cercana a los 7 puntos del PBI (Véase metodología para el cálculo de esta pérdida explicada por el FMI para el caso de Korea el 2009).

Sin ánimo de ser masoquista, cabe preguntarnos ¿Cuál fue la magnitud del daño del ajuste presupuestal concentrado en la educación? Los datos revelados por el Ministro de Educación en mayo de este año nos ayuda a encontrar una respuesta.

El daño en la educación por el ajuste fiscal de Luis Miguel Valdivieso

El gráfico revela que el desempeño satisfactorio de los estudiantes de segundo grado se estancó inmediatamente después de producida la crisis económica para el caso de matemáticas, mientras que para el caso de comprensión lectora el impacto se mostró a partir del 2010. Si el presupuesto en educación no se hubiera restringido, la pendiente de crecimiento de ambas curvas nos revela que en el caso del área de matemáticas, el desempeño satisfactorio podría haber alcanzado el 30.1% de los estudiantes y no el 16.8% que se alcanzó según la última ECE disponible. Esto es, 13 puntos de diferencia. Por su parte, para el caso de la comprensión lectora, las mejoras nos habrían permitido alcanzar un desempeño satisfactorio para el 46% de los estudiantes, pero según la misma fuente, esta sólo alcanzó el 33%. Nuevamente aquí, 13 puntos de diferencia.

¿Por qué el área de matemáticas sería más sensible a la crisis económica que la comprensión lectora? Las respuestas se las dejo a los especialistas del área educativa. Pero lo que si queda claro es que en conjunto, el desempeño académico de los estudiantes se vió severamente afectado por la austeridad fiscal aplicada por el ex ministro de economía Valdivieso.

En este momento es pertinente realizar otra pregunta, ¿Es este el sujeto al frente de la Asociación de las AFPs en quien debemos confiar nuestro futuro previsional? A todas luces, está claro que no pero no existen herramientas institucionales de parte de los afiliados (como una participación en el directorio, por ejemplo) para retirarlo de su cargo, a pesar que se nos ha vendido la idea de que un privado es mejor que público. Ni Luis Miguel Valdivieso, ni Luis Miguel Castilla han implementado las políticas económicas óptimas para asegurar el futuro digno de la alicaída clase media de nuestro país. Sólo se han preocupado por incrementar el número de afiliados en vez de asegurar la rentabilidad de los fondos de los pensionistas. En ambos casos, ha sido necesario que se retiren, antes que sigan haciendo más daño del ya ocasionado.








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