jueves, noviembre 23, 2006

Estado laico peruano: E pur si mouve!

Acaba de darse un paso importante a favor de la necesaria separación entre el Estado y la iglesia en nuestro país, aquella separación que forma parte troncal de la discusión teórica acerca del Estado moderno promovida por sendas figuras de la ciencia política como Maquiavelo, Hobbes, Locke, Hegel entre otros. El disparador? La reciente resolución del Tribunal Constitucional sobre el uso o no del Anticonceptivo Oral de Emergencia (AOE), el cual notifica su decisión a la ciudadanía de esta manera:

El Tribunal Constitucional (TC) resolvió declarar fundada la demanda de cumplimiento, interpuesta por un grupo de ciudadanas contra el Ministerio de Salud para que se garantice la información y la previsión sobre el Anticonceptivo Oral de Emergencia (AOE) en todos los establecimientos de salud a su cargo en estricto acatamiento de las normas técnicas vigentes, debidamente aprobadas por el propio Ministerio, y del mandato constitucional de eficacia de los mandatos legales y de los actos administrativos.
El texto completo de la resolución puede verse aquí. A pesar de este avance, la reforma todavía es parcial en lo que corresponde a la puesta en punto de las políticas de salud sexual y de salud reproductiva ya que contienen varias aristas que es necesario conciliar, tal como lo señalan diversos especialistas.

Todavía no hemos visto la reacción de la Iglesia. Puede ser que la respuesta natural se parezca a la realizada por las autoridades eclesiásticas de la época de Galileo con el propio Galileo, aunque esta vez puede aparecer revestida con el poder de una base científica antes que la sola interpretación católica enarbolada entonces. No obstante, como bien han revelado Kuhn, Habermass, Sartori y otros, la ciencia en realidad no es objetiva. Es objetivada por el consenso. Es un proceso político ganado por un paradigma particular.

Con todo, el actual Ministro de Salud, Carlos Vallejos, ya ha señalado una clara posición en favor de un Estado peruano moderno y neutral: cada ciudadano es libre de escoger el sistema de planificación familiar más conveniente de acuerdo a sus principios y criterios. Y estos principios y criterios pueden ser promovidos por las distintas iglesias que forman parte de nuestra sociedad. El ciudadano elegirá sobre la base de su libre albedrío cual se ajusta más a su subjetividad. La mayor competencia y tolerancia entre religiones favorecerá la religiosidad de la población peruana tal como lo sustenta Richard Posner en su libro Análisis Económico del Derecho, argumento que ya habíamos presentado en su momento.

El paso hacia la modernidad del Estado peruano, contra vientos de intolerancia y tutelaje, hace que exclame con optimismo: E pur si mouve!

1 comentario:

Hercilio dijo...

Por fin la dación de una Ley como el que se esta discutiendo actualmente, sea reconocido por otros instancias del Estado, hace años que por ley en el papel se ha reconocido el caracter laico del Estado peruano, sin embargo por fuerzas oscurantistas, se ha tutelado y manejado nuestros cuerpos, siendo parte de nuestros derechos. Los ciudadanos y ciudadanas por fin podremos optar nuestra opción o controlar nuestra sexualidad por nosotros mismos y por ende el pueblo. Siendo un Derecho humano el profesar libremente la religion que quisieramos y elijamos, sin que e sto sea materia de discrimiación e Invisibilización de parte de las instituciones del Estado u otros. El derecho a ser creyente o no creyente en un estado moderno, donde lo público con la privado no se confunda, en nuestra vida cotidiana.