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jueves, marzo 27, 2008

La planificación familiar y los pobres

Un reciente artículo (pdf) publicado por la Population Reference Bureau revela que los servicios de planificación provistos por el Estado peruano entre 1996 y 2004 atendieron más a las mujeres ricas que a las pobres. En efecto, en ese periodo, el porcentaje de mujeres que demandaron estos servicios que provenían de los tres quintos de ingreso superior aumentó de 46% a 53%. En contraste las mujeres que provenían de los dos quintos de menor ingreso bajó de 54% a 47%.


La conclusión del autor no podía ser más elocuente: "Las políticas orientadas a promover la equidad y servir a los pobres a menudo benefician últimamente a aquellos quienes están mejor, en vez de su público objetivo".

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Gráfico tomado del mismo artículo, pág. 178.

viernes, septiembre 07, 2007

Quién alimenta mejor en la casa

De acuerdo con el último informe técnico del INEI (correspondiente a abril-mayo-junio del 2007), el porcentaje de hogares que tenían al menos un miembro con déficit calórico, es decir que de aquellas personas que sufrían episodios de hambre por no completar su requerimiento mínimo de calorías (estimadas en 2100 calorías), ha ido cayendo tanto para los hogares conducidos por hombres como aquellos hogares conducidos por mujeres.



No obstante, llama la atención de que los hogares conducidos por mujeres tienen una menor incidencia de hambre que los conducidos por varones. Esto puede ser una evidencia a favor de la hipótesis de que las mujeres redistribuyen mejor los bienes alimenticios al interior de los hogares.

No obstante, existe una tendencia en los datos que nos puede llevar a pensar que esto ocurre únicamente en las áreas rurales, pues tanto en Lima Metropolitana como en el área urbana hay una tendencia de convergencia o sustitución de roles distributivos en términos alimenticios al interior del hogar.

En el 2007, para Lima Metropolitana, los hogares conducidos por varones tuvieron una menor incidencia de hambre que en el caso de las mujeres, aunque la diferencia porcentual algunos pueden considerarla no significativa.

Por su parte, en el 2006, para el área urbana, hay un empate técnico perverso en los porcentajes de incidencia del hambre. Califico de perverso porque este emparejamiento ha sucedido durante un incremento generalizado del hambre en dicho periodo.

La idea final es que probablemente, el hecho de que la mujer haya asumido cada vez más su rol competitivo en el mercado laboral haya desatendido naturalmente las tareas distributivas al interior del hogar. No obstante, esto no explicaría bien porqué los hogares conducidos por varones estarían viendo decaer su incidencia de hambre.

Quizás la moda de que los varones -tipo Gastón Acurio, Alfredo, entre otros que se cuentan ya por decenas- también puedan estrenar sus dotes en la cocina, tenga resultados positivos en la nutrición familiar por efecto demostración.

domingo, agosto 19, 2007

Terremoto, género y pobreza

De acuerdo con el último informe presentado por el INDECI (pdf, 10 pm del sábado 18 de agosto de 2007) tenemos un listado de 311 decesos plenamente identificados como consecuencia de los últimos terremotos sucedidos en nuestro país. El resto (aproximadamente 200) aún está en proceso de identificación.

Una de las cuestiones que llamó mi atención de este listado es que el número de decesos femeninos es superior en 41 personas al de los masculinos. La pregunta que emergió es por qué esto es así.

En primer lugar exploré los datos. Las variables disponibles son cinco: procedencia, nombres, apellidos, sexo y edad. De estas, descarté el análisis de los nombres y apellidos así como la edad ya que esta última contiene una gran cantidad de vacíos. Un poco más del 60%. Por ello procedí a una primera evaluación gráfica de la distribución de muertes según sexo y procedencia.

Los resultados nos indican que las muertes de mujeres son ligeramente mayores que las sufridas por varones. Globalmente tenemos que por cada varón fallecido en la lista tenemos 1.3 mujeres fallecidas. A nivel de los territorios directamente afectados por el sismo tenemos que, en Pisco el ratio es similar al global: 1.34 mujeres por cada varón fallecido; en Chincha el ratio es mayor: 1.68 mujeres fallecidas por cada varón fallecido. Finalmente en Ica, el ratio es 1.03 mujeres por cada varón fallecido.

¿Por qué hay más muertes de mujeres que de varones, sobre todo en Chincha y Pisco? ¿Por qué ellas han sido claramente más vulnerables a morir que en el caso de los varones?

Una primera hipótesis es que en estos dos lugares la población de mujeres es ligeramente superior que la de los varones. Así que ante un evento natural no discriminatorio per sé y totalmente aleatorio -el terremoto- hará que las muertes reproduzcan esta proporción a favor de las mujeres.

La manera de descartar esta hipótesis es revisando los datos del último censo, realizado el 2005. De acuerdo con esta fuente tenemos lo siguiente: en Pisco las mujeres llegaban a las 27,209 mientras que los varones eran 26,984. Esto hace una relación de 1.01 mujeres por cada varón. En Chincha la relación es similar, 1.05 mujeres por cada varón censando en el 2005. Finalmente en Ica la proporción es de 1.06 mujeres por varón.

En estos casos vemos que la divergencia entre el ratio de muertes y el de población es significativa sólo para los casos de Pisco y Chincha. Es decir, es cierto que el número de mujeres es superior que el de los varones pero no tanto como para justificar una selección tan sesgada del terremoto para afectarlas.

¿Qué factores pueden explicar esta selección sesgada en contra de las mujeres?

La hipótesis que propongo es un tanto difícil de probar, pero eventualmente algún estudio de campo podría hacerlo. La causa de que más mujeres fueran más vulnerables a morir por causa del terremoto es que ellas se encontraban en sus casas durante dicho evento. El terremoto ocurrió aproximadamente un cuarto de hora antes de las 7 pm. en un día de trabajo, momento en que la mayoría de ellas estaría en casa realizando alguna tarea propia del hogar, probablemente junto con los niños y con algún adulto mayor, en tanto que los varones estarían fuera trabajando o dirigiéndose a sus casas.

Aquellas que fueron más vulnerables entre las mujeres son las que se encontraban en viviendas precarias, aquellas que fueron hechas de adobe y aquellas que fueron hechas sin ninguna dirección profesional.

Los datos de viviendas hechas con adobe según territorio nos da evidencia a favor de esta hipótesis. En el caso de Chincha, el 65.20% de las viviendas estaban hechas de adobe justo donde tenemos un mayor ratio de muertes de mujeres que de varones. En el caso de Pisco tenemos el 29.97% de viviendas de adobe. Finalmente en Ica la proporción de viviendas de adobe es de 28.20%. Al parecer hay una ligera correlación positiva entre la proporción de viviendas hechas de adobe y la proporción de muertes femeninas sobre varones.

¿Estoy en lo cierto? Probablemente no mucho, pero creo que hay una relación directa, entre el momento del terremoto, la proporción de hogares precarios y las muertes sesgadas hacia las mujeres. En el margen, lo que me queda claro es que la desgracia ha sido mayúscula para esta población fundamentalmente porque los pobres tienen acceso a una vivienda de muy mala calidad, donde las mujeres pasan la mayor parte de su tiempo.

Ojalá que la reconstrucción se haga con dirección profesional para asegurar que en el futuro esta cohorte poblacional no sea tan vulnerable a los desastres y pierda con ello su vida.

domingo, junio 17, 2007

Bodas, divorcios y niveles de vida en Lima

Explorando algunas de las estadísticas vitales de Lima Metropolitana en el INEI (ver Biblioinei), me topé con los datos registrados sobre las bodas y divorcios en Lima y Callao desde 1994 hasta el 2003. Me detuve a observar los datos, un tanto rezagados para el 2007, donde pude apreciar que el ranking de matrimonios es liderado por distritos populosos como son San Juan de Lurigancho y Comas. En contraste, los divorcios son liderados por distritos que podríamos decir son nivel socioeconómico medio y alto, como son Magdalena y Alto, respectivamente. La pregunta surgió inmediatamente: ¿Se explica el éxito matrimonial de una pareja por el nivel de desarrollo humano del distrito donde ella viva? Al parecer, la respuesta es afirmativa.

Para evaluar dicha pregunta se me ocurrió construir un indicador que relacione el grado de éxito matrimonial en cada distrito, definido como el porcentaje de divorcios ocurridos respecto de los matrimonios celebrados en un mismo periodo; y de otro lado, tomé los datos del nivel de vida de los distritos (definido a través del Indice de Desarrollo Humano publicado por el PNUD - puede bajarlo aquí) donde se producen tales eventos. Los resultados se pueden apreciar en el siguiente gráfico:



Puede apreciarse con claridad que los distritos de menor nivel de vida relativo tienden a explicar un mayor éxito matrimonial, mientras que del otro lado, en los distritos de mayor nivel de vida -o de desarrollo humano- la tasa de fracaso matrimonial es más elevada.

Es necesario evaluar con mayor tranquilidad los anteriores resultados pues podríamos obtener conclusiones erróneas para la formulación de recomendaciones útiles en nuestra ciudad. En primer lugar, no todo matrimonio que termina en divorcio significa un fracaso. A veces esta es la salida más eficiente para una relación deteriorada por la violencia, sea física o psicológica, sea para la mujer o el hombre o para los hijos e hijas. Una nota reciente del Diario El Comercio comenta este tema con mucha discreción el cual podría estar anidado en muchos de los supuestos matrimonios que perduran oficialmente "con éxito". En segundo lugar, no se han evaluado en este breve artículo los casos de parejas que deciden convivir, los que, de conocerse su grado de éxito en términos del indicador construido inicialmente, podrían revelar cuestiones interesantes sobre las decisiones de matrimonio o divorcio en nuestra ciudad. Finalmente, faltan evaluar otras variables que están asociadas a la calidad de los matrimonios y de los divorcios que se dan. No se sabe la edad de los que contraen nupcias, el momento en que tuvieron hijos (antes, durante o después), el nivel educativo, el modelo cultural (entre otras cosas, la religión de la pareja), entre otros puntos que explican con mayor riqueza la vida conyugal.

Un marco teórico muy rico para analizar las decisiones de nupcialidad, de convivir, de divorciarse o incluso, tener hijos ha sido el desarrollado por Gary Becker en su Treatise on the family, escrito en 1981, y ampliado una década después. Según este economista, la decisión de casarse tiene que ver con las expectativas de incremento de la productividad logrados a partir de la división del trabajo al interior del hogar. Cuando sucede lo contrario, las decisiones de la pareja se bifurcan en varios sentidos opuestos disolviendo finalmente la relación. No estoy seguro que tanto pueda servir este esquema de análisis puesto que en nuestro país existen prácticas culturales que divergen con las realizadas por los países del norte, como por ejemplo el servinacuy (o casamiento de prueba). En teoría, esta práctica heredada de los incas, y practicada en algunas regiones, podría minimizar los riesgos de un matrimonio fracasado. No se conoce que tanto perdura esta entre las nuevas generaciones de jóvenes o si existen prácticas alternativas.

Respecto al tema de la violencia, sólo he encontrado este artículo que comenta un estudio realizado sobre la violencia doméstica fundamentalmente hacia las mujeres.

Uno de los pocos científicos sociales de nuestro país que ha tocado el análisis de las estadísticas vitales es Carlos Eduardo Aramburú, del cual he encontrado este breve artículo que analiza la nupcialidad en nuestro país para el 2004, tomando información de las Encuestas de Salud (ENDES). Espero encontrar otros más para enriquecer la mirada sobre este tópico fundamental en nuestra sociedad.

Sobre los costos de casamiento en los distritos de Lima, hay un estudio algo desfasado comentado en el siguiente artículo del diario oficial El Peruano.

Finalmente, hay una muy reciente encuesta sobre la sexualidad en Lima realizada por la PUCP que vale la pena revisar.

martes, junio 12, 2007

Haciendo una economía inteligente

Muy interesante me ha parecido el artículo publicado por la revista Finanzas y Desarrollo del FMI de este mes de junio, acerca del poder económico de las mujeres para influir en los niveles de vida de la población. La hipótesis central es que, reducir las diferencias entre hombres y mujeres en el acceso a oportunidades socioeconómicas tiene un impacto significativo en el crecimiento económico y el bienestar de los hogares y de la comunidad. El objetivo 3 de la lista de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que aborda el tema de género, es como sigue:

ODM # 3: Promover la igualdad entre géneros y la autonomía de la mujer

Y la meta concreta a conseguir es:

Eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes del fin del año 2015.

En ese sentido, de acuerdo con las autoras del artículo (Mayra Buvinic y Elizabeth M. King), diseñar e implementar políticas públicas que apunten a desarrollar la autonomía de la mujer y reducir las disparidades de género es hacer que la economía en su conjunto no sea fría, ni torpe, sino mas bien, una economía inteligente. En efecto, invertir en las mujeres tiene un impacto costo eficiente en otros ODMs. De manera específica: Lograr el acceso a una educación primaria universal (ODM2), reducir la mortalidad infantil en los menores de 5 años (ODM4), mejorar la salud materna (ODM5), y reducir de la probabilidad de contraer HIV/SIDA (ODM6). El siguiente gráfico (tomado del artículo revisado) resume la cadena de eventos positivos desencadenados al abordar la equidad de género:



Tomando en cuenta todos estos beneficios, podremos apreciar que finalmente tenemos un impacto agregado en el ODM1: Reducir la pobreza y promover el crecimiento. Esto es gracias a que la mayor participación de la mujer en los mercados (trabajo, tierra y crédito) puede repercutir en una mejor distribución de sus ingresos entre los miembros del hogar, en especial, los niños y niñas. Existen estudios que muestran evidencia que el gasto de las mujeres que trabajan se dirige especialmente a mejorar la alimentación, la educación y la salud de sus hijos e hijas. En ese sentido, el retorno económico de una mayor educación en la mujer sobrepasa a ella misma, tanto para su familia como para su comunidad.

En el caso del Perú, tenemos los siguientes valores estimados para los indicadores del ODM3 (Elaborado por F. Matuk sobre la base la Encuesta Continua 2006):

Indicador 9: Relación entre niñas y niños en la educación primaria, secundaria y superior.
  • Índice de Paridad de Género en enrolamiento primario (6-17 años) 97.1%
  • Índice de Paridad de Género en enrolamiento secundario (6-17 años) 96.3%
  • Índice de Paridad de Género en enrolamiento terciario (6-17 años) 144.4%

Indicador 10: Relación entre las tasas de alfabetización de mujeres y hombres entre 15 y 24 años.
  • Índice de Paridad de Género en alfabetismo de 15 a 24 años 96.9%

Indicador 11: Proporción de mujeres entre los trabajadores remunerados en el sector no agrícola.
  • Porcentaje de mujeres con empleo en sector no agrícola 51.9%
  • Porcentaje de mujeres con empleo asalariado en sector no agrícola 35.0%
Indicador 12: Proporción de puestos ocupados por mujeres en el parlamento nacional
  • Porcentaje de mujeres en el parlamento nacional 29.1%

La línea de base para el presente gobierno está pintada. Sólo faltan ocho años para ver si se alcanzaron las metas previstas, y de acuerdo con el marco teórico revisado, si se presta atención al problema de la inequidad de oportunidades según género, podremos superar el objetivo mayor: reducir la pobreza al 25%.

jueves, noviembre 23, 2006

Estado laico peruano: E pur si mouve!

Acaba de darse un paso importante a favor de la necesaria separación entre el Estado y la iglesia en nuestro país, aquella separación que forma parte troncal de la discusión teórica acerca del Estado moderno promovida por sendas figuras de la ciencia política como Maquiavelo, Hobbes, Locke, Hegel entre otros. El disparador? La reciente resolución del Tribunal Constitucional sobre el uso o no del Anticonceptivo Oral de Emergencia (AOE), el cual notifica su decisión a la ciudadanía de esta manera:

El Tribunal Constitucional (TC) resolvió declarar fundada la demanda de cumplimiento, interpuesta por un grupo de ciudadanas contra el Ministerio de Salud para que se garantice la información y la previsión sobre el Anticonceptivo Oral de Emergencia (AOE) en todos los establecimientos de salud a su cargo en estricto acatamiento de las normas técnicas vigentes, debidamente aprobadas por el propio Ministerio, y del mandato constitucional de eficacia de los mandatos legales y de los actos administrativos.
El texto completo de la resolución puede verse aquí. A pesar de este avance, la reforma todavía es parcial en lo que corresponde a la puesta en punto de las políticas de salud sexual y de salud reproductiva ya que contienen varias aristas que es necesario conciliar, tal como lo señalan diversos especialistas.

Todavía no hemos visto la reacción de la Iglesia. Puede ser que la respuesta natural se parezca a la realizada por las autoridades eclesiásticas de la época de Galileo con el propio Galileo, aunque esta vez puede aparecer revestida con el poder de una base científica antes que la sola interpretación católica enarbolada entonces. No obstante, como bien han revelado Kuhn, Habermass, Sartori y otros, la ciencia en realidad no es objetiva. Es objetivada por el consenso. Es un proceso político ganado por un paradigma particular.

Con todo, el actual Ministro de Salud, Carlos Vallejos, ya ha señalado una clara posición en favor de un Estado peruano moderno y neutral: cada ciudadano es libre de escoger el sistema de planificación familiar más conveniente de acuerdo a sus principios y criterios. Y estos principios y criterios pueden ser promovidos por las distintas iglesias que forman parte de nuestra sociedad. El ciudadano elegirá sobre la base de su libre albedrío cual se ajusta más a su subjetividad. La mayor competencia y tolerancia entre religiones favorecerá la religiosidad de la población peruana tal como lo sustenta Richard Posner en su libro Análisis Económico del Derecho, argumento que ya habíamos presentado en su momento.

El paso hacia la modernidad del Estado peruano, contra vientos de intolerancia y tutelaje, hace que exclame con optimismo: E pur si mouve!

martes, septiembre 26, 2006

Mas competitivos pero muy desiguales según género

Las cifras de competitividad recién publicadas por el Foro Económico Mundial (WEF por sus siglas en inglés) muestran que el Perú mejoró su posición competitiva entre el 2005 y 2006 pasando de la ubicación 77 a la número 74 de un total de 125 paises estudiados. Cinco años de crecimiento sostenido no han resultado en vano, con un esquema de inflación eficazmente controlada y una clara política de apertura comercial con varios países importantes del globo. Esta es una buena noticia para el Perú y es digno de celebrarse porque ello significa que puede mejorar nuestra posición atractiva para nuevas inversiones en nuestro territorio.

A pesar de la buena noticia, existe una nota discordante que destacar: la publicación de otro informe del propio WEF que ningún diario del mundo ha reproducido en sus primeras planas: "Empoderamiento de las mujeres: midiendo la brecha de género global" (Women's Empowerment: Measuring the Global Gender Gap). Este informe revela las profundas diferencias de género existentes en 58 (46.4%) del total los países estudiados por el informe de competitividad. En el caso de Perú, ocupamos el puesto 47 de 58, con un puntaje de 3.47. Este puntaje tiene sentido al tomar en cuenta sus límites: la brecha de género es mayor mientras mas cercano sea el puntaje a la unidad; en contraste, la brecha será menor mientras más cercano sea el puntaje a 7.

Comparaciones competitivas
Realizando algunas comparaciones entre los países que conforman la Comunidad Andina de Naciones, grupo al que Chile acaba de ser reincorporado, podemos apreciar que nuestro país junto con Bolivia son los que mas posiciones han ganado (este ultimo pasó del lugar 101 a 97). En contraste, Colombia fue el pais que más posiciones ha caído pasando del lugar 58 al 65; en tanto que Ecuador bajó solo tres posiciones (de 87 a 90). Por su parte, Chile se ha mantenido firme en su lugar durante el periodo revisado (27).

Otra cuestión que llamó mi atención fue que, desde un punto de vista puramente cuantitativo, nuestro país ha permutado su posición competitiva con el lejano país de Vietnam. En efecto, mientras que en el 2005, Vietnam ocupaba el lugar 74 y nosotros el 77, este año nosotros ocupamos el lugar 74 y Vietnam retrocedió a ocupar el sitio vacío que dejamos. Esto no tendría mayor significado si nos ponemos a pensar en las dimensiones de este país frente al nuestro: hacia el 2004, Vietnam tenia 82.2 millones de habitantes, 90.3% son alfabetos, 66.4% es la importancia de sus exportaciones sobre su PIB, su industria es la que aporta en primer lugar a su economía con el 40.1%, 540 dólares de PIB per cápita y un 7% de crecimiento medio estimado de su PIB entre el 2003 y 2004. En contraste, Perú, utilizando siempre la información del Banco Mundial, cuenta con 27.6 millones de habitantes, 87.7% son alfabetos, 20.9% es el peso de nuestras exportaciones en el PIB, los servicios son los que aportan más a nuestra economía con el 60%, 2360 dólares es nuestro PIB per cápita y 4.4% de crecimiento medio de su economía en el mismo periodo.

Estos detalles cuantitativos, que no guardan correspondencia con algunas expectativas sobre lo que significa competitividad para nosotros, son los que me hacen pensar en la revisión mas detenida de la metodología de clasificación de la competitividad que utiliza el WEF. Eso pretendo abordar en otro post.

Brechas de género
La investigación con enfoque de género es un tema en boga a nivel mundial. En el Perú, es un tema particularmente sensible por los problemas originados a partir de las politicas de control de la natalidad implementadas durante el fujimorismo. No tengo datos a la mano, pero los comentarios que suelen escucharse al respecto son desgarradores: El Estado de los noventa concibió que el mecanismo que explicaba el aumento del número de pobres en el Perú era la mujer, en particular, la mujer andina. Dado este diagnóstico, se aplicaron una serie de políticas de control de natalidad que violaron los derechos más fundamentales de la mujer poniendo en riesgo la vida de muchas de ellas. Se practicaron masivamente abortos y esterilizaciones en condiciones no adecuadas lo que trajo como resultado que muchas mujeres enfermaron y otras murieron fruto de este inadecuado manejo de las esterilizaciones. En fin.

En el área urbana, los problemas identificados asociados al tema de género se han ubicado en el espacio de la competencia en el mercado laboral: ellas se insertan con una menor remuneracion por hora que un varón con iguales calificaciones. Otras investigaciones, sin embargo, han ido un poco mas allá contemplando por ejemplo el tema de la violencia al interior del hogar, el cual no ha sido abordado por ningun economista de nuestro medio. Una hipótesis a explorar en ese sentido sería algo similar a lo que se analiza a nivel macroeconómico: se espera que los hogares con menores índices de violencia tendrían un mayor nivel de competitividad y por lo tanto de éxito en la conexión de sus ofertantes de mano de obra al mercado laboral, medidos por su remuneración percibida.

He hecho las anteriores acotaciones respecto del tema de género porque hace algunos meses mi investigación sobre los cambios de la pobreza para el Perú ha sido evaluada por Jeanine Anderson y Janina León para valorar qué tanto he abordado esta problemática en mi documento. La evaluación se realizó tomando en cuenta 160 investigaciones auspiciadas por el CIES realizadas entre 1999 y el 2003 de donde resulté con una calificación "baja" (ver tabla en el anexo 2, pág. 84). Ello significa lo siguiente:
Algunos conjuntos (por lo menos) de sujetos desagregados por sexo; sexo tomado en cuenta en (por lo menos) algunos análisis pero sin discusión ni conexión con alguna teoría de género. Hay mención a “mujeres” sin cuestionar las posibles implicancias (ver tabla en pág. 16).
Bueno, no está muy mal para alguien como yo que recién me estrenaba como investigador serio en el mundo de las ciencias sociales precisamente con esta investigación. No obstante, a pesar de la evaluación dada por estas dos especialistas a mi trabajo, ha sido reconfortante verme citado en la bibliografía de un trabajo posterior a cargo de una ellas (Equality in afterlife de Jeanine Anderson, pág. 25).

Retomando el tema del informe de la WEF, esta claro que el Perú se encuentra entre los países con mayor desigualdad de género. La aproximación de la WEF incorpora cinco dimensiones bien definidas: participación económica, oportunidad económica, empoderamiento politico, logro educacional, y finalmente, salud y bienestar. No tan sorprendente es la evaluación: las áreas más deficitarias para nuestro país para el caso de las mujeres son las económicas y la educación, las cuales se encuentran altamente correlacionadas segun la teoría del capital humano. El resto de dimensiones, empoderamiento político y salud y educación nos sitúan mas o menos en posiciones medias en la tabla, lo que por supuesto no significa que estemos bien. Los países sudamericanos que se encontrarían peor que nosotros en la brecha de género son Chile (solo una posición mas adelante, 48) y Brasil (51). En contraste, Argentina, esta mejor que nuestro país en la posición 35, Uruguay en el puesto 32 y curiosamente (digo por mi percepción) Colombia en el lugar 30.

Concluyendo
La famosa paradoja que vivimos en los noventa, del bienestar macroeconómico y el malestar microeconómico persiste. Hace solo una semana el profesor Figueroa presentó unos datos sobre la desigualdad en nuestro país, comparando entre 1985 y el 2005, encontrando que ella no ha variado significativamente. Su conclusión: la desigualdad en el Perú se ha mantenido tan firme como la Cordillera de Los Andes que surca nuestro territorio. Esta percepción al interior de nuestro país se reproduce en nuestra performance a escala global.

Es necesario por lo tanto incorporar la problemática de género en nuestras investigaciones sobre el impacto de las politicas públicas, pero también es preciso que exista una retroalimentacion que incida favorablemente en esta dimension. Esto sólo se logrará, en mi opinión, incorporando criterios de justicia y equidad no solo en el diseño sino también en la implementación de políticas y programas públicos que provienen desde nuestro Estado y desde las intervenciones micro que hagan las ONGDs.

miércoles, agosto 16, 2006

El problema del ausentismo electoral en el Perú

Resumen
¿Qué explica el ausentismo electoral en el Perú? ¿La pobreza? ¿El analfabetismo? ¿La edad? ¿El área de residencia? ¿El sexo? Estas preguntas y otras más son las que pretendo abordar en el presente artículo teniendo en perspectiva el análisis de las elecciones municipales de este próximo noviembre. Los resultados preliminares de esta breve indagación revelan que las variables principales que explicarían este fenómeno son el sexo y la pobreza. Sin embargo, esta ultima variable tiene una interpretacion distinta a la que convencionalmente se hace. Veamos pues, un poco más detenidamente este importante tema para la gestión electoral y la construcción de la democracia en nuestro país.

Introducción
Una de las mayores congratulaciones de la actual gestión de la Dra. Magdalena Chú al frente de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) es el hecho de habérsele reconocido un buen desempeño en la organización y ejecución de tres procesos electorales seguidos, siendo el más importante de ellos las recientes elecciones generales (presidenciales, congresales y parlamento andino) de abril y junio del presente año. Esta felicitación fue extensiva a los otros dos organismos electorales que conforman el llamado Sistema Electoral: el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) y el Registro Nacional de Identidad y Estado Civil (RENIEC).

A pesar de la poca claridad en la delimitación de responsabilidades entre los tres organismos electorales que generan una serie de rozamientos o fricciones durante la ejecución de los procesos electorales que se traducen en costos transaccionales excesivos, la ONPE ha propuesto en su Plan Estratégico Institucional 2004-2006 (Pág. 23) que uno de sus indicadores de desempeño centrales para evaluar su gestión es el porcentaje de ausentismo electoral. Exceptuando 1985, año en el que la competencia electoral fue intensa entre Alan García por el APRA y Alfonso Barrantes por Izquierda Unida y que se había realizado una depuración exhaustiva del padrón electoral, el comportamiento de este indicador ha sido históricamente decreciente (Fuente: web ONPE; 1v o 2v, primera y segunda vuelta respectivamente).

Las investigaciones electorales que hacen uso extensivo de las herramientas estadísticas para probar sus hipótesis forman parte de la rama de la ciencia política llama psefología. Mi primer acercamiento a esta rama fue hace casi un año y medio cuando tuve la oportunidad de formar parte del equipo de investigación del fenecido Centro de Investigación Electoral de la ONPE convertida ahora en una pequeña Área de la Gerencia de Planeamiento Electoral de tal institución. En aquella vez asesoré en una investigación acerca del ausentismo electoral en el Perú entre 1998 y el 2002 y de allí que tenga los antecedentes que me motivaron para la redacción del presente artículo. El documento final, aunque fue publicado (ISBN 9972-695-29-8; Depósito Legal BNP N 2005-3442), nunca llegó a distribuirse por razones que no vienen al caso del presente artículo pues ya son de conocimiento público entre los académicos y politólogos reconocidos del medio. Quiero detenerme en cambio en este post en la revisión de algunas de las preguntas señaladas arriba y las hipótesis que me vinieron a la mente mientras trabajaba en el borrador preliminar de dicha investigación utilizando esta vez, a diferencia de aquella oportunidad, los resultados de las últimas elecciones generales en nuestro país.

Debo anotar que este artículo se presenta tal como está, en versión preliminar y en pleno desarrollo. Es decir, es un documento en progreso el cual actualizaré en el futuro cercano en tanto que voy profundizando en las relaciones existentes entre las variables de la base de datos que estoy trabajando.

Marco teórico
El ausentismo electoral puede definirse como aquella situación en que un grupo determinado de ciudadanos no realiza el acto de sufragio (ONPE 2005). Esta variable puede dividirse en dos categorías: aquellos que voluntariamente decidieron no participar del acto electoral y aquellos que habiendo decidido sufragar tuvieron serios impedimentos para participar de los comicios respectivos. La primera categoría es conocida como Abstencionismo político o racional mientras que la segunda puede rotularse como Abstencionismo técnico (Alcubilla 2000).

El fenómeno del ausentismo electoral debe ser comprendido en el contexto del sistema electoral vigente. Nuestro sistema electoral, tomando la definición estricta dada por Nohlen (1998), tiene características que impactan de manera determinante en esta variable comenzando por la definición de que el voto es un deber y por lo tanto es obligatorio. Este es un principio republicano que rige en la actualidad nuestro sistema político. Esta idea sin embargo contrasta con la concepción liberal de que el voto es un derecho y por lo tanto este debe ser libre.

Dado que nuestro sistema electoral determina que el voto es obligatorio, las posibilidades de incurrir en el fenómeno del abstencionismo político o racional son casi nulas a menos que se asuma que el voto nulo y el voto en blanco se conciban como una forma activa de expresar la inconformidad con el sistema político vigente o la percepción de que los efectos del voto individual sean mínimos para contrarrestar las tendencias globales recogidas a partir de las encuestas de intención de voto por ejemplo. No obstante, debo enfatizar que nuestro sistema electoral impacta de manera contundente en estos dos tipos de voto sobre todo en aquellas personas que tienen un nivel educativo bajo o nulo. En efecto, si se reflexiona un poco por ejemplo en el tema del voto preferencial se podrá apreciar que las posibilidades de errar en como expresar esta supuesta preferencia son múltiples. A esto habría que añadir que en el Perú, la lectura oficial del voto nulo y el blanco ha sido un problema de interpretación política recurrente y ha quedado en el imaginario popular como estas opciones pueden perjudicar o ayudar al candidato con mayor probabilidad de ganar las elecciones. La lectura oficial actual es que estos votos serian emitidos de manera “inválida” lo cual es un contrasentido en la visión liberal.

De lo anterior se puede inferir entonces que el ausentismo electoral concentraría a aquellos que incurren en el abstencionismo técnico. Estos sin embargo tendrían dos vertientes bien definidas que la originarían: en primer lugar, la vertiente endógena que tiene que ver con atributos específicos circunstanciales o estructurales del ciudadano en capacidad de votar (disponibilidad de recursos económicos, estado de salud, discapacidad física, etc.) y la vertiente exógena que tiene que ver con las características técnicas de la organización del proceso electoral y eventos no controlables por el elector hábil. En la primera vertiente tenemos poco que discutir por el momento. En la segunda vertiente sin embargo podemos advertir que las características técnicas de un proceso electoral dependen en buen grado de la particular configuración del sistema electoral de un país. En efecto, dos cuestiones aparecen de manera medular: lo referente a la definición de las circunscripciones electorales y la ubicación de los centros de votación. Estas dos cuestiones por lo general imponen costos de traslado (transporte) a determinados grupos de electores que ellos no necesariamente están dispuestos a pagar sobre todo en las áreas rurales.

Este último problema es fundamental dentro de la gestión de procesos electorales. Por lo general se tiende a interpretar que “la pobreza” (a veces como sinónimo de falta de educación) es la que explica el hecho que el elector se inhiba a sufragar. No obstante, ocurre que muchas veces estos ciudadanos estarían dispuestos a votar (a pesar que se les convoque continuamente a talleres de capacitación o incluso se les haga capacitaciones personalizadas en sus propias viviendas) siempre y cuando ciertos costos adicionales que le son impuestos le fueran resueltos, entre ellos el transporte. En efecto, mientras que para un ciudadano de clase media en el área urbana el costo alternativo de ir a votar es quedarse descansando un domingo en casa, o ir a misa, o pasear con la familia, o visitar a un familiar; para el caso de los comerciantes y para los pobladores de áreas rurales el costo de oportunidad es comparativamente mas elevado pues no solo comprende el precio pagado para transportarse sino también lo que ese día deja de percibir por no trabajar. Ello significa que para fines prácticos, si el centro de votación esta ubicado en una zona relativamente alejada para un determinado grupo de electores, la ley les obliga con todo a que ellos brinden una subvención al Estado que no necesariamente están dispuestos a pagar.

De lo anterior, se desprende que las hipótesis de que “a mayor nivel relativo de pobreza, mayor el nivel de ausentismo” implica en mi posición una lectura como la siguiente “a mayor costo de oportunidad impuesto a determinados grupos sociales, mayor el grado de ausentismo electoral”. Adicionalmente, el problema de baja escolaridad de la población creo que esta mas relacionado con la magnitud de error electoral que se pueda acumular luego de celebrarse unas elecciones pero no necesariamente que este relacionado con una menor participación electoral. Este hecho quedo explícito luego de las últimas elecciones presidenciales donde la participación ha sido máxima precisamente porque se gastó mas en colocar centros de votación y una mayor logística en campo, sin embargo el error en el llenado del material electoral fue excesivo básicamente por la complejidad de las propias elecciones (se celebraron tres elecciones al mismo tiempo en un solo día) que exigían manejar un conjunto muy engorroso de actas y procedimientos. Puede decirse entonces que en el caso peruano, lograr un error material mínimo y lograr un nivel de ausentismo mínimo se presentan como problemas competitivos o alternativos. Finalmente, la hipótesis de mayor ausentismo por el lado de las mujeres se explicaría por un rol político no dimensionado para ellas debido a de fenómenos de estructura social que persisten en nuestros días y que pueden ser sorprendentemente vigentes incluso en pleno siglo XXI.

Metodología
Hipótesis
Las hipótesis operativas que pretendo evaluar en este artículo son las siguientes: la primera es que el ausentismo electoral de las elecciones 2006 esta explicado fundamentalmente por el comportamiento de los varones, por los jóvenes, por los analfabetos y por la pobreza. La segunda hipótesis es que el ausentismo del mismo proceso electoral se encuentra explicado principalmente por las mujeres, por los mayores de 65 años, por los que tienen educación secundaria y por la pobreza.

La primera hipótesis viene de la idea de que dado que existe un muy ligero mayor peso del sexo masculino en el padrón electoral del 2006 (50.32%) es probable que este mayor peso también este presente dentro de la composición del numero de personas ausentes a las elecciones. Respecto al tema de los jóvenes tiene que ver con el tema de la poca o nula importancia que ellos tendrían sobre los asuntos públicos y por lo tanto su descontento con la política en general. El tema del analfabetismo estaría relacionado con la ultima variable del conjunto propuesto donde se esperaría que incidan en un mayor ausentismo dado que la persona esta menos integrada a la vida pública.

Por su parte, la segunda hipótesis atiende a la idea de que son las mujeres las que tendrían una desigualdad en el acceso no solo a los derechos políticos sino también a sus deberes por cualquier razón sea exógena o endógena. Los mayores de 65 años tendrían un fuerte incentivo a no votar puesto que por su proximidad a la edad de 70 años el voto es facultativo. Otra cuestión relacionada es que la “muerte civil” de una persona mayor originada por penalidad ante su ausentismo a un proceso electoral probablemente se de con anterioridad a ello como resultado de los procesos de exclusión social que vivimos en la actualidad. Finalmente, en cuanto a la importancia de las variables educativas tomando un argumento similar a la importancia de la variable sexo, el nivel secundario tiene un peso de 53.5% en el padrón de electores habilitados para el 2006.

Base de datos
En contraste con el estudio que realicé para la ONPE, para el cual todas las facilidades de acceso a la información individual de alrededor de 11 millones de ciudadanos habilitados para sufragar, esta vez solo tengo disponibilidad de la base de datos de participación electoral agregadas a nivel distrital que se puede descargar tediosamente de la web de resultados de las elecciones generales del presente año. En este punto, valdría la pena recomendar a la ONPE o tal vez a la Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (tercer órgano electoral según nuestra Constitución Política encargado de mantener actualizado el padrón electoral entre otras funciones) para que las bases de datos de participación electoral estén disponibles de manera desagregada para el público en general a fin de profundizar libremente en las investigaciones de participación electoral. Esto ayudaría a mejorar la gestión de procesos electorales ya que esta es una preocupación central de la propia ONPE, es decir, disminuir el porcentaje de ausentismo electoral.

Lo anterior plantea por supuesto un tema de respeto de la información de identificación de cada ciudadano para lo cual podría recomendarse una política de compartir la información como la viene realizando de manera efectiva el INEI a través de la herramienta Microdatos de su respectiva web. Cualquier investigador tiene libre acceso a la información individual de los hogares que son entrevistados ya sea a través de la Encuesta de Hogares (ENAHO), la Encuesta de Salud (ENDES), la Encuesta Permanente de Empleo (EPE), la Encuesta Continua (ENCO), entre muchas otras bases de datos mas. Puede sugerirse tal vez para mantener un registro que se requiera la información del solicitante antes de bajar las bases de datos tal como lo hace la web del Banco Mundial para el caso de las Encuestas de Niveles de Vida.

La información de los resultados de participación electoral tanto de la primera vuelta como de la segunda vuelta fue fundida a nivel de distrito. Luego, esta base fue fundida con la información del respectivo padrón electoral el cual contiene información agregada del número de hombres y mujeres, así como también la desagregación según grupos etáreos quinquenales a partir de los 18 años y según niveles agregados de educación (primaria, secundaria, técnica y superior). Esta última variable tiene algunos problemas de subreporte (en la jerga estadística significa sub valuación) es decir que los ciudadanos nunca certifican a ciencia cierta ante el Estado cual es su verdadero nivel educativo, ni actualizan oportunamente la información de si han mejorado su nivel educativo.

Una última observación respecto a la base de datos que probablemente sea imposible resolver en el corto plazo es la ilusión de que el padrón electoral se mantuvo estático entre la primera y la segunda vuelta. Las últimas Nuevas Elecciones Municipales por ejemplo revelan el incremento notable del padrón electoral en los distritos donde se organizaron estos comicios. Mi observación tiene que ver que el cierre del padrón entre las dos elecciones hace que la segunda vuelta presidencial discrimine a aquellos que se encuentran potencialmente hábiles para votar en dicho evento. Podemos contar en este grupo a los que recién cumplen 18 años de edad que quisieran tener su primera experiencia de participación política y que se les es negada. De igual manera podríamos decir para aquellos que eventualmente resuelven las dificultades que tuvieron para sufragar en la primera vuelta se encuentran impedidos para la segunda vuelta lo que viola su derecho fundamental a sufragar en la segunda vuelta si así lo desearan. Esta sugerencia sin embargo habría que evaluarla cuidadosamente a través de estudios más experimentales puesto que tal como se aprecia que la participación electoral tiende a reducirse para la segunda vuelta.

Técnicas estadísticas
En el presente documento se presenta un análisis de regresión lineal donde la variable dependiente es el ausentismo electoral y las variables independientes son el sexo, la edad, el nivel educativo y la pobreza. Estas variables agrupan a un número determinado de personas por cada uno de los 1831 distritos del país. De lo anterior debe quedar claro que para el presente análisis no se contó con los datos individuales de ausentismo electoral lo que explica en cierto grado la miopía y lo preliminar de este trabajo (espero que el RENIEC me facilite la información cuando se la pida).

Para suavizar las asimetrías en el volumen poblacional que concentran algunos cuantos distritos de nuestro país se ha procedido con la estrategia de tomar logaritmos naturales a cada una de las variables. Este es un procedimiento que no viola los supuestos fundamentales de la teoría de la regresión lineal. Mas bien este procedimiento tiende a transformar una distribución con asimetría y curtosis muy positivas en una distribución muy parecida a una lognormal. Tómese nota que se han presentado algunos datos descriptivos del ausentismo en el país.

Resultados
Describiendo los resultados de la regresión realizada entre las variables explicativas indicadas por el artículo y el ausentismo en la primera vuelta vemos que todas salen significativas. El coeficiente de determinación es bastante alto sin embargo no creo que esta sea una buena medida de la bondad del modelo. En realidad, pretendo encontrar -como ya mencione mas arriba- ciertas evidencias para indagar con mayor profundidad luego.

Para el caso de la primera hipótesis:
Los resultados muestran que tanto para la primera vuelta como para la segunda, la variable sexo es mas importante que la variable edad para explicar el nivel de ausentismo. El diseño del modelo econométrico log-log nos permite afirmar que los coeficientes obtenidos corresponden al cálculo de las elasticidades de la variable explicada respecto de las variables que son probadas. En ese sentido el ausentismo es más sensible de manera directa al número de varones que al número de jóvenes. En contraste, el hecho de ser analfabeto tiene un impacto inverso casi nulo sobre el ausentismo electoral.

Para el caso de la segunda hipótesis tenemos:

Los resultados para esta segunda hipótesis muestran que tanto para la primera vuelta como para la segunda, la variable sexo sigue siendo la mas importante y hasta cierto punto con mayor impacto sobre el ausentismo que los varones. Adicionalmente, el nivel secundario tiene un impacto positivo pero muy reducido sobre el ausentismo. Finalmente, el grupo etáreo por encima de los 65 años aparece con un impacto negativo pero en realidad muy cercano a cero sobre el ausentismo. Es decir, marginalmente, este grupo reduce el ausentismo electoral.

Hasta este punto la variable “pobreza” no he podido introducirla en el análisis dado que los datos sobre niveles de vida no son representativos a nivel distrital por la excesiva antigüedad de los mismos. Como se sabe, el año 2000 se presentaron dos mapas de pobreza, uno elaborado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) y el otro por el FONCODES. Ambos mapas dependen del Censo de Población y de Vivienda de 1993 lo que revela su relativa inutilidad actual. El día de ayer 15 de agosto recién escuche a Farid Matuk, Jefe del INEI, revelar en el programa televisivo La Hora N (a cargo del periodista Jaime De Althaus) que el MEF le ha pedido a su institución que le elabore un mapa de bienestar a nivel de manzanas para el proyecto SISFOH el cual comenté en un artículo previo. Esta información novedosa aun no esta disponible para la sociedad a pesar que es información pública. Por esta razón he determinado realizar una regresión lineal con los datos de 25 regiones del país (tomando al Callao como una región más) utilizando el porcentaje de ausentismo como la variable explicada en tanto que las variables explicativas son el índice de masculinidad regional (artificio que relaciona el número de varones por cada mujer) y el porcentaje de pobreza calculado a partir de las Encuestas de Hogares, cuyo valor mas actualizado disponible corresponde al año 2004. La regresión lineal arrojó que el índice de masculinidad está relacionado de manera directa con el ausentismo mientras que el índice de pobreza tiene también una relación en el mismo sentido pero con un impacto mucho menor que la anterior variable (el coeficiente de determinación fue de 58.1%).



Discusión
El análisis realizado en este documento nos permite tener ciertas evidencias sobre las variables que se encuentran relacionadas con el ausentismo electoral en el Perú. Puede apreciarse que dadas las limitaciones de información mostradas es posible indicar que el ausentismo electoral se encuentra explicado fundamentalmente por la variable sexo por la categoría mujeres. Este resultado sin embargo es necesario observar con mayor profundidad ya que existen comportamientos sub regionales importantes que no han sido explorados en este documento. Por ejemplo, en la investigación que contribuí durante mi trabajo en la ONPE encontré a partir de los datos individuales de ausentismo que los departamentos ubicados en la cabecera nororiental concentran principalmente a los varones que tienen este comportamiento. En contraste, en los departamentos más pobres como aquellos ubicados en la sierra central sur son las mujeres las que explican el ausentismo electoral. Por lo general, estas mujeres son analfabetas y tienen una edad más longeva que el resto de regiones.

Respecto al problema de la pobreza el análisis realizado muestra evidencia de una dimensión adicional de ella: la política. Ser pobre en el Perú significa también una menor participación en los asuntos públicos y en la participación política. En ese sentido son aplaudidas -con cierta reserva- las iniciativas por integrar a la población a través de la reducción del costo de adquisición del Documento Nacional de Identidad (impulsados tanto por RENIEC como la ONPE). No obstante, el costo de adquisición no es el único ni el más importante para el poblador pobre de las zonas rurales del país. El costo más importante deviene del transporte para trasladarse hacia sus centros de votación durante las elecciones y junto con el la perdida de ingreso percibido por dejar de trabajar ese día. De aquí que sea explicable que la mujer “pague el costo” quedándose al cuidado de las actividades económicas mientras que el varón (o los varones si hay hijos) sean los que ejerzan su derecho al sufragio.

El tema de la educación aparece con un comportamiento muy particular. Ser analfabeto no es sinónimo de menor participación política necesariamente. De hecho parece tener una leve contribución hacia la mayor participación electoral. ¿Cómo explicar estos comportamientos tan disímiles? A nivel agregado solo tengo la hipótesis de que los procesos democráticos iniciados desde el gobierno de transición del Dr. Valentín Paniagua habrían repercutido en una mayor participación política a fines del gobierno de Alejandro Toledo. No es gratuito que haya existido una importante oferta electoral en el país para la primera vuelta. Sin embargo, para la segunda vuelta, el clima de polarización entre Lima y las regiones altoandinas al elegir entre Alan García y Ollanta Humala habría repercutido en un buen grado de participación electoral independientemente de los aspectos educacionales. En ese sentido la hipótesis de Nohlen de que en un clima de abierta competencia electoral y polarización entre dos únicas opciones explicaría la mayor participación ha resultado un tanto validada para el caso peruano en estas últimas elecciones.

A modo de conclusión
El ausentismo electoral en el Perú ha tenido un rostro básicamente femenino en nuestro país. Ello no significa que necesariamente este relacionado con problemas de pobreza o con falta de educación de parte de la población sino mas bien a procesos de exclusión social que no tienen nada que ver con la pobreza. En vez de esta última categoría de análisis resultaría más importante discutir el costo de subvención que se le impone a determinados grupos poblacionales para satisfacer un esquema democrático que puede estar haciendo “agua” por todos lados. Una propuesta mas integral en ese sentido no puede elaborarse a partir de las estrategias de desempeño de uno o tres organismos electorales sino más bien a partir de una redefinición del rol del Estado y sus relaciones con los ciudadanos de todas las zonas geográficas y clases en nuestro país. De esta manera el sistema político y el sistema electoral cobraran una dimensión más importante en la vida de todos los peruanos a fin de construir no una sino varias naciones integradas social y políticamente.

Bibliografía
- Alcubilla, Enrique (2000) "Abstencionismo electoral" en Diccionario Electoral. San Jose de Costa Rica: Instituto Interamericano de Derechos Humanos.
- Nohlen, Dieter (1998) “Sistemas electorales parlamentarios y presidenciales” en Tratado de derecho electoral comparado de América Latina. Págs. 145-185. México: Fondo de Cultura Económica.
- ONPE (2005) “El ausentismo electoral en el Perú: 1998-2002”. Documento de Trabajo Nº 10. Lima: ONPE.
- Tuesta S., Fernando (2003) “Abstencionismo y ausentismo, ¿son iguales?”, en Revista Elecciones Nº 2, Lima: ONPE.