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viernes, agosto 28, 2026

Trabajo infantil: el costo de mirar hacia otro lado

A Taylor lo despidió una multitud. Tenía 18 años y todavía terminaba la secundaria en un colegio de Iquitos, donde murió ayudando —con otros alumnos— a derribar una pared del plantel por la nota de un curso. Lo enterraron mientras la ciudad, en las calles, protestaba porque el subsidio al combustible ofrecido por el gobierno no fuera focalizado sino universal. Duelo y protesta parecen dos noticias distintas, pero nacen de lo mismo: una economía masivamente informal donde trabaja toda la familia —adultos y menores— y un Estado que solo aparece para prohibir en el papel o inscribir beneficiarios en una plataforma.

El primer impulso ha sido buscar un culpable —el profesor o el director— o hablar de una falla de seguridad, como si el problema hubiera sido la falta de un casco o un guante. Ambas lecturas empequeñecen el caso. El propio padre, que culpa al docente, admitió que su hijo ya venía trabajando en otras faenas y que él lo había advertido, aunque no le había prohibido seguir haciéndolo: no hubo confrontación con la escuela, hubo tolerancia. Taylor es el símbolo de un extremo: el del trabajo infantil peligroso, una costumbre más que un escándalo. Para saber cómo actuar es necesario definir bien el problema.

De dónde viene

Que los niños trabajen no nace de padres desnaturalizados, sino de una norma muy enraizada en nuestra sociedad: trabajar es sinónimo de formación para la vida. La OIT lo documenta —se asocia con la responsabilidad hacia la familia—, y muchos padres no necesariamente aspiran a que sus hijos vayan a la universidad, sino que aprendan a trabajar. En 2012, cuando visitaba la zona de influencia del proyecto Semilla, una docente de un pueblo cafetalero me contó con orgullo que en época de cosecha, todo el pueblo se paralizaba. El colegio cerraba y los niños bajaban a los campos a recoger el valioso cerezo del café para pagarse con ese jornal el uniforme. El Estado prohíbe desde Lima; la familia y la comunidad valoran; y el Estado está más ausente donde la práctica es más fuerte.

Qué tan novedoso es

No es nuevo: es un problema estructural y cíclico. Con la pandemia y las escuelas cerradas, la tasa de trabajo infantil nacional saltó al 32.1% en 2020, y aunque luego bajó, seis departamentos siguen sobre sus niveles previos. La estrategia nacional (ENPETI) venció en 2021 y dejó cinco años sin marco con presupuesto propio. Tratar cada tragedia como novedad es parte de por qué persiste.

Qué tan grave es

Lo que está en juego es doble. Primero, la vida: que los niños que empiezan trabajando en la chacra pasen luego, en su adolescencia, a fumigar con agroquímicos, limpiar a machete o demoler, no son "apoyo"; son trabajos peligrosos que la ley prohíbe para menores y que el Convenio 182 de la OIT llama las peores formas de trabajo infantil. Taylor y su amigo, ambos mayores de edad y aún en el colegio, son también expresión de una escolaridad retrasada por el trabajo. En Loreto —cuya capital es Iquitos— el atraso escolar en quinto de secundaria llegó al 17.5% en 2025, el más alto del país, y a contracorriente del resto subió tras la pandemia. Taylor era la regla, no la excepción. Ese atraso anticipa a qué empleos quedan expuestos: cuanto antes entran al mercado, los únicos que están a su alcance —moto, carga, machete, agroquímico, construcción— son los más peligrosos. Y el jornal que compra el uniforme exige sacrificar el estudio, una de las pocas salidas reales de la pobreza..

Qué tan extendido está

Mucho, y más de lo que dicen las cifras: al cierre de 2025, el 21.9% de los peruanos de 5 a 17 años —1.8 millones— trabajaba, con una brecha enorme entre el 14% urbano y el 51.5% rural. Y como las faenas escolares y el ‘apoyo’ en la chacra no se perciben como trabajo, no se declaran. Lo que no se nombra no se cuenta.

En Lima, nos gusta imaginarlo lejos, en la escuelita rural. Pero el caso del colegio de Taylor desconcierta: urbano, enorme —más de 700 alumnos según la web de Escale-MINEDU—, de turno tarde, con la matrícula cayendo de 235 en primero a 79 en quinto. Si el trabajo infantil se esconde ahí, el 14% urbano subestima bastante. Y el contexto lo acerca más: Iquitos protesta por el combustible porque casi todos viven de una ‘motokar’, la misma economía informal donde los hijos empiezan a trabajar temprano. Duelo y protesta son dos caras de lo mismo.

Qué se puede hacer

El Gobierno acaba de aprobar un Protocolo Intersectorial sobre Trabajo Infantil, pero su antecesora (ENPETI) murió por falta de presupuesto y por la tolerancia social; sin recursos, este corre igual suerte. Hacen falta tres cosas. En primer lugar, es preciso contar con instrumentos que cambien la ecuación familiar: transferencias condicionadas, mejores retornos de la educación y apoyo a quienes, como Taylor, luchan por terminar la educación básica a pesar de la extraedad. Segundo, se necesita fiscalización de la lista de trabajos peligrosos —agroquímico, machete, demolición—, no para hacerlos más seguros para un menor, sino para sacarlo de ellos: no es un problema de seguridad y salud en el trabajo, es que ese trabajo no debería existir para él. Tercero, se requiere trabajar sobre la norma: no moralizar a los padres, sino ampliar sus expectativas para que la formación para la vida incluya la escuela en vez de competir con ella.

Una lección que deja la coyuntura es que, si el Estado está dispuesto a montar en semanas una plataforma para subsidiar a decenas de miles de conductores de motokar, la ausencia de iniciativa frente al trabajo infantil no es una fatalidad: es una elección.

Si Iquitos despidió a Taylor con una multitud, aunque no era una figura pública, quizá fue porque su historia resultaba demasiado familiar: trabajar, con paga o sin ella, poner en riesgo la vida y, al mismo tiempo, intentar terminar el colegio. La ciudad no solo enterró a un joven; se reconoció en una realidad que alcanza a muchos hogares. Por eso su muerte debería ser más que una tragedia y más que un accidente laboral: debería obligarnos a preguntarnos cuánto trabajo infantil estamos dispuestos a tolerar antes de considerarlo un problema de Estado. Si podemos movilizar recursos y construir plataformas en semanas para atender una emergencia económica, también podemos hacerlo para que un niño que necesita apoyo no tenga que ganarse un uniforme o su nota arriesgando la vida. Taylor no debería ser otro nombre que recordemos después de una tragedia.

Debería ser el momento en que dejemos de llamar “apoyo” a aquello que la ley llama trabajo infantil peligroso. 

jueves, marzo 03, 2022

¿Cuándo el incremento del salario mínimo puede perjudicar la recuperación económica?

Introducción

No cabe duda que en las actuales circunstancias, el aumento del salario mínimo es una cuestión de justicia para los trabajadores peruanos. Pero no cualquier aumento podría beneficiarlos a ellos y a los empresarios que ofrecen los puestos de trabajo que ocupan. Sobre todo, si consideramos que nos encontramos en un franco proceso de recuperación de la economía que es necesario asegurar, sin dejar de lado, el grave deterioro del nivel de vida que ha pesado sobre los trabajadores.

He sido director de empleo durante ocho meses durante 2018 y 2019, bajo la gestión del ex Ministro Sánchez. A través de su viceministro de Empleo recibí el encargo de presidir la Comisión Especial de Productividad y Salario Mínimo (CEPSM), órgano especializado dependiente del Consejo Nacional del Trabajo y Promoción del Empleo (CNTPE). Un desafío que lo asumí con mucha responsabilidad y expectativa de parte de los pares que me acompañaban en la mesa: sindicatos y empleadores.

El objetivo de la CEPSM, que no logró completarse por cambios de gestión ministerial, era cerrar el debate que permitiría acordar los criterios técnicos a tomar en cuenta para los reajustes periódicos del salario mínimo, institucionalizándolo en una norma sectorial. La base para lograr tales acuerdos era un diálogo social de calidad, la cual concebimos como la búsqueda de un nivel de confianza óptimo entre las partes, exponiendo las razones técnicas y también los temores colectivos, a fin de que la norma acordada tuviera toda la legitimidad del caso para su implementación.

La actual gestión del MTPE ha manifestado con claridad su voluntad política para elevar el salario mínimo, pero esta voluntad no parece estar acompañada de similar actitud para canalizar esta decisión a través de un debido proceso de diálogo social que haga transparente y legítima tal decisión. El problema que este proceso culmine de esta manera es que el aumento no responda a realmente a criterios técnicos consensuados entre las partes, y por lo tanto este sea perjudicial para la recuperación del sector productivo por causa de una mejora salarial onerosa.

¿Qué nos dice la teoría económica?

Contra lo que mayoría podría suponer, la teoría económica no va en contra de las medidas de reajuste del salario mínimo. De hecho, David Card y otros economistas, que ganaron el reciente premio Nobel de economía 2021 desarrollaron en los años noventa los fundamentos empíricos sobre los cuales demostró que el aumento del salario mínimo, no sólo es técnicamente viable, sino que resuelve ineficiencias surgidas de un mercado tan irregular como el nuestro. Esto no solo permitiría mejorar las remuneraciones de los trabajadores que dependen de este monto, sino que además se haría sin el temor de destruir empleos.

Para que ese comportamiento se produzca debe reconocerse en primer lugar, que el mercado de trabajo no se parece para nada al modelo teórico de un mercado laboral de libre competencia, al menos tal como lo describen los textos de microeconomía clásicos que se utilizan para enseñar en la universidad. Por lo general, los voceros en contra de la subida del reajuste del salario mínimo asumen -convenientemente- que el mercado de trabajo peruano es un ente donde confluyen empleadores y trabajadores bajo la égida de la libre competencia. Si así fuera, inevitablemente, un aumento del salario mínimo, grande o pequeño, sólo será viable incrementando el desempleo. Pero esta situación es pues, muy alejada de la realidad: ni la información sobre los empleos disponibles fluye libremente, ni las plazas laborales son homogéneas, ni los empresarios son tomadores de precios en el mercado.

Ilustración 1 Efectos del salario mínimo en un modelo teórico de mercado competitivo

E0: Empleo sin RMV, E1: Empleo con RMV; W0: Salario sin RMV, W1: Salario = RMV

En la realidad peruana, los mercados de productos -y también en servicios- tienden a mostrar grados tóxicos de concentración, y cuando no es así de extremo, los líderes de mercado gozan de un grado discrecional de poder monopólico: establecen sus precios, ofrecen una baja calidad de producto, limitan severamente la entrada a nuevos competidores, etc. La demanda derivada de trabajo de estos mercados suele mostrar grados importantes de poder monopsónico. Esto último significa que los empleadores tienen poder de negociación suficiente para determinar los salarios por debajo de su ingreso marginal, porque existen muchos candidatos que compiten por los pocos puestos de trabajo ofrecidos. En una situación así, todos los efectos negativos que se deducen del modelo teórico convencional del libre mercado están puestos en cuestión, y necesitan ser revisados en su real contexto.

Cuando los empleadores tienen poder monopsónico, pueden contratar cantidades importantes de trabajadores a un salario más bajo que su costo marginal de contratación. Si los contratara al costo marginal real, lo haría a expensas de sus ganancias. Por ello hace uso de su capacidad de negociación para imponer un salario más bajo. Al incrementarse el salario mínimo en una cantidad pequeña (gráfico siguiente a la izquierda), no sólo producirá un incremento neto en el salario, sino que también el empleo puede aumentar al bajar el costo de contratar un trabajador adicional[1]. Por el contrario, si se eleva el salario mínimo en una cantidad muy grande, producirá un incremento del desempleo porque aumenta también el costo marginal impuesto (gráfico siguiente a la derecha).   

Ilustración 2 Efectos de un aumento del salario mínimo en un mercado monopsónico

E0: Empleo sin RMV, E1: Empleo con RMV; W0: Salario sin RMV, W1: Salario con RMV.[2]

El momento y el monto óptimo a incrementar el salario mínimo

La última vez que el Estado peruano decretó un aumento de la remuneración mínima vital fue en abril de 2018.  Este ascendió a 80 soles, que equivalió a un 9.4% de aumento de la remuneración previa, el cual duró 23 meses. Tomando en cuenta el historial de ajustes de la RMV desde el 2000, el último aumento de 80 soles se ubicó por encima de la mediana superior (tercer cuartil equivalente a 75 soles) de aumentos. Mientras que, respecto a la periodicidad, los 23 meses se ubican en la mediana de meses que ha estado vigente un aumento dado. Si tomáramos como criterio que el tamaño de los aumentos debería estar correlacionado con el número de meses esperados, que a la fecha ha acumulado 47 meses (el doble de tiempo del esperado), entonces el aumento sugerido sería de aproximadamente 70 soles[3]. Esto sugiere un aumento del salario mínimo hasta alcanzar la cifra de 1 mil soles.  

Tabla 1 Salario mínimo, aumentos y número de meses entre aumentos

                                            Elaboración propia con datos oficiales

A pesar de lo señalado, los criterios debatidos en el seno de la CEPSM no son los que he utilizado arriba. En primer lugar, en cuanto a la periodicidad había una propuesta preliminar casi consensuada de que la RMV fuera reajustada cada 24 meses, siempre y cuando las condiciones de contexto económico lo permitieran. El actual retraso del aumento del salario mínimo sólo se justifica porque el contexto económico fue desastroso durante la pandemia. No obstante, las cifras de recuperación económica son alentadoras, y todo hace pensar que podríamos seguir con viento a favor si seguimos con elevados precios de nuestros minerales y otros sectores restableciendo su dinamismo al 100%. Por lo tanto, estamos en el momento indicado para elevar la RMV.

En segundo lugar, para definir el monto del salario mínimo se utiliza una combinación aditiva de dos componentes: la inflación y la productividad. El primer componente se explica por la necesidad de compensar la pérdida de capacidad de consumo por la inflación esperada (aunque para este caso ya sería más bien para la inflación observada), mientras que el segundo componente se explica por el avance de la productividad en el país que es en última instancia la fuente real de incremento de las remuneraciones.  

El incremento del índice de precios al consumidor de Lima Metropolitana con base 100 de diciembre de 2021 pasó de un valor de 89.5 a 100.4 que es el último dato disponible para enero 2022. Esto representa un incremento de 12.4%. Frente a la objetividad y disponibilidad del indicador de precios, la medición de la productividad en nuestro país no tiene un consenso definido. Lo que si existe consenso es que la economía peruana ostenta una productividad pobrísima debido a que desde el punto de vista macro sobresale el excesivo tamaño del sector informal en nuestro país. A pesar de ello, podríamos tomar como referencia las mediciones reportadas por el Consejo Privado de Competitividad (CPC, Informe de competitividad 2021), que no se hace problema en señalar que la productividad total de los factores ha tenido una contribución negativa en el último quinquenio (2015-2019) del orden de -0.7%, en tanto que la contribución del trabajo ha sido de 1.1%.

De esta manera, tomando como referencia el valor de la contribución de la productividad del trabajo (1.1%) y el incremento de los precios (12.4%), tendríamos que objetivamente, el aumento pertinente del salario mínimo sería del orden de 13.5%, esto es 126 soles, es decir, la nueva RMV sería de 1056 soles. Este valor es menor a lo que la prensa ha deslizado sería, el valor deseado por el MTPE, que ascendería a 1100 soles. Tampoco podría aspirarse a un aumento que equipare la RMV con la canasta básica familiar, cuyo valor ascendería para una familia de 4 personas a casi los 1500 soles[4]. ¿Es este valor mucho o poco para el desenvolvimiento del mercado de trabajo en la actualidad? Algunas respuestas posibles se exploran en la siguiente sección.

Los salarios medios post pandemia

La pandemia golpeó rotundamente el dinamismo de la economía peruana. No solo salieron afectadas las familias al ver recortados sus ingresos sino también las propias empresas, principalmente las micro y pequeñas empresas tuvieron severas pérdidas económicas. La gran y mediana empresa tuvieron un flujo importante de fondos (alrededor de 60 mil millones de soles) a través del denominado Programa Reactiva que tenían como objetivo “evitar el quiebre de la cadena de pagos” así como “salvar empleos” formales de la economía peruana. Según algunas evaluaciones preliminares del BCRP, este programa habría cumplido sus objetivos.

Lo que no pudo salvar el Programa ni otras medidas fueron los ingresos medios de los trabajadores. El subempleo y la informalidad se han desbocado aceleradamente. En Perú, el único instrumento disponible para evaluar tal impacto es la Encuesta Permanente de Empleo, el cual reporta los ingresos medios mes a mes de Lima Metropolitana desde abril de 2001. De acuerdo con esta fuente, a enero (trimestre móvil) del presente año la remuneración media ascendía a 1,639.5 soles, en tanto que para similar periodo del año 2021 esta cayó a 1,576 soles de un nivel observado de 1,796.2 en 2020. Es decir, aún la remuneración promedio de Lima Metropolitana no se ha recuperado a niveles pre-pandemia. Una sencilla inspección de los datos más recientes en términos nominales, nos permite apreciar que la remuneración de enero de este año es similar a la de enero de 2016. Hemos perdido 6 años.

Tabla 2 Evolución del ingreso medio de Lima Metropolitana - Enero de cada año

                                                                Elaboración propia con datos de INEI

¿Por qué resulta relevante mirar los ingresos medios en este análisis? Porque una forma de obtener información sobre que tan alto o que tan bajo es un determinado salario mínimo respecto del dinamismo del mercado de trabajo en su conjunto es analizar el denominado ratio de Kaitz[5]. Este indicador resulta de comparar el salario mínimo nominal con el respectivo salario medio de mercado. La OIT recomienda utilizar este indicador con mucho cuidado[6], puesto que las comparaciones pueden ser irrelevantes, toda vez que se deben establecer comparabilidades con el salario medio de los trabajadores que están protegidos por la legislación del salario mínimo. En el caso peruano, el salario medio reportado por el INEI sólo tiene cobertura para Lima Metropolitana, y por supuesto, incluye al sector informal. Como quiera que no tenemos acceso actualizado a la información de la Planilla Electrónica que maneja el MTPE, utilizaremos los valores de las remuneraciones medias reportadas por el INEI a través de su Informe Técnico del Empleo que publica mensualmente en su página web.

Con esta información entre manos, comparé con el salario mínimo nominal y pude encontrar lo siguiente: que el Perú tiene la segunda ratio de Kaitz más alta de los países de la OCDE. Tomo esta fuente de información, no sólo por la idea de compararnos con el club de países adelantados que formalmente nos ha invitado a formar parte, sino que también nos permite apreciar cómo nos encontramos con respecto a algunos países de nuestra región como Chile, Colombia y México. En este caso, Colombia nos lleva la delantera con 0.61 puntos, mientras que Chile tiene 0.49 y México 0.42. Si la RMV aumentara a 1,000 soles, la ratio de Kaitz aumentaría automáticamente a 0.61 colocándonos en  el segundo lugar del ranking. Mientras que un aumento hasta 1,056 y 1,100 soles, les correspondería un ratio de Kaitz de 0.64 y 0.67 respectivamente. En estos dos últimos casos estaríamos en la posición del país con más elevado nivel de acercamiento al salario medio de mercado, lo que implicaría un incremento del riesgo de impactar negativamente en la estructura de costos de las empresas y podría significar un impacto negativo en el nivel actual de empleo formal. A todas luces, un escenario indeseable en un contexto de recuperación económica como la que estamos asistiendo como país.

Tabla 3 Comparación de ratio de salario mínimo y salario medio de Perú versus países seleccionados OCDE

                                                                    Elaboración propia con información OECD.Stat

Ilustración 3 Relación entre la RMV y los ingresos medios de Lima Metropolitana

Elaboración propia con datos de INEI y varios Informes Técnicos del Mercado Laboral de Lima Metropolitana

A manera de conclusión

Es probable que muchos podrían contender con las cifras revisadas y utilizadas para los cálculos posibles de salario mínimo, y el que finalmente he hecho evidente cual recomendaría con justicia y viabilidad para nuestra economía hoy en día: sugiero aplicar el aumento pequeño (70 soles), con cargo a reajustar nuevamente en los próximos 24 meses. Otros podrían poner bajo cuestionamiento la necesaria revisión de las variables de contexto adecuado que fueron discutidos ampliamente en la CEPSM durante mi gestión, antes de tomar cualquier decisión de reajustar al alza la RMV. Pero lo que es cierto es que el hecho que no se haya cerrado la fórmula de reajuste de la RMV a través del proceso de diálogo social en el seno del CNTPE con un plazo determinado, ha dejado que esta medida siga siendo parte del menú de opciones para ganar respaldo político a costa del desempeño del sector empresarial. Una lección que quizás ya debieron haber aprendido con tiempo la parte empleadora. Y también la trabajadora. Ojalá esta sea la última vez que afrontemos una situación como la actual, en el que la incertidumbre y la polarización política oscurecen la importancia de implementar políticas salariales nacionales justas, viables y predecibles, como la del reajuste del salario mínimo. Mientras no exista una política sectorial de reajuste del salario mínimo surgida del diálogo social, los futuros incrementos del salario mínimo tenderán a tener resultados controvertidos para una o ambas partes del mercado de trabajo peruano.



[1] Katz,  Lawrence  and  Alan  Krueger.  1992.  "The  Effect  of  the  Minimum  Wage  on  the Fast-Food  Industry."  American  Economic  Review,  vol.  46,  no.  1,  pp.  6-21. “Under certain conditions, monopsony models predict that a small increase in the minimum wage leads to an increase in employment, whereas a large increase in the minimum wage leads to a decrease in employment”.

[2] Adaptado de: Congressional Budget Office, July 2019 “The  Minimum Wage in  Competitive  Markets  and  Markets With Monopsony  Power—Supplemental  Material  for  The Effects  on  Employment  and  Family Income of  Increasing  the Federal  Minimum  Wage” Washington D.C.

[3] Dibujando un modelo lineal simple con los puntos de datos disponibles, tendríamos que al número de meses transcurridos habría que multiplicar por 0.6331 y añadirle 38.966. Como han pasado 47 meses desde el último aumento, la modelación nos lleva a estimar un aumento de 69 soles aproximadamente.

[4] La línea de pobreza de consumo per cápita asciende a 360 soles mensuales. Multiplicado por una familia promedio de 4 personas, resulta en una canasta mínima de 1,440 soles mensuales. Valor muy cercano a 1,500 soles, que es reclamado por el sector trabajador.

[5] Kaitz, Hyman B. (1970) “Experience of the Past: The National Minimum" in Youth Unemployment and Minimum Wages, Bulletin 1657, U.S. Bureau of Labor.

lunes, abril 27, 2020

La mala leche de Guezzi-Segura

Ha surgido una cierta "mala leche" con respecto al manejo de la crisis sanitaria. Me refiero a los artículos escritos por los ex ministros Piero Guezzi y Alonso Segura quienes han logrado posicionarse bastante bien con su argumentación de que la política del "martillo" -la del confinamiento masivo y otros relacionados- habría fallado, porque por decirlo de una manera, este no ha tenido la fortaleza adecuada ni la precisión requerida para "chancar" la curva de contagio del coronavirus en nuestra sociedad.

Para sostener su punto, evidencian algunas características bastante conocidas en nuestra realidad, como por ejemplo el alto nivel de informalidad del mercado laboral. Más del 70% de la población económicamente activa vive de su trabajo del día y por tanto, se les hace difícil cumplir con la cuarentena. Por ello, las medidas de confinamiento serían inefectivas por el elevado nivel de incumplimiento a la campaña #quédateencasa.

Acto seguido, indican que han utilizado una calculadora epidemiológica online para reproducir las curvas de contagios, mortalidad, hospitalizaciones y recuperaciones peruana, que a mi parecer, es una página bastante útil y buena también. Pero los autores aseguran que han logrado replicar la curva de contagios nacional -y relacionados- estableciendo la variable central de preocupación en su evolución, el ratio de reproducción, en un valor cercano a la mediana, esto es 2.2.

Eso significa que, comparado con lo que habría logrado la primera ministra alemana, de acercar su Ro a 1.2, nosotros claramente, no habríamos cumplido con la meta. Es decir, lograr que el martillo hiciera que el R0 caiga por debajo de la unidad, requiere de una estrategia completamente distinta a la llevada a cabo por nuestro país.

Finalmente, los autores ponen en cuestión la veracidad de la información publicada por el gobierno sobre el avance de la enfermedad. Esto lo hacen porque parten del supuesto de la inutilidad de las pruebas masivas que se vienen aplicando entre la población, reportando supuestamente un elevado número de casos que son falsos negativos. Algo que sustentan con el lamentable caso de un ex congresista, utilizando un valor extremo para demostrar un evento que sólo sería recurrente hasta en un 5% de los casos. En cualquier caso, ellos manifiestan que se centran en evaluar la data "más dura" que serían las hospitalizaciones y las muertes reportadas.

Sus recomendaciones culminan señalando que sería bueno que se levante el martillo y que se pase de una buena vez al modo business as usual. El costo de postergar el reinicio de la actividad económica haría que el sistema peruano pierda capacidad para recuperarse con mayor facilidad que en el pasado. Asimismo echan luz sobre sus recomendaciones "low tech" que determinaría un escenario de manejo "inteligente" de la curva de contagios, post coronavirus.

¿Es realmente el "martillo" miope y blando? Pese a que las estadísticas de Google Mobility demuestran que el grado de movilidad de la población ha caído en alrededor del 80% con respecto a la situación previa a la crisis, los autores pasan por alto dicha información y sus implicaciones. Es data dura y verificable sobre cómo ha funcionado el cumplimiento de la cuarentena. Sorprende realmente para el caso peruano, evidenciando que la movilidad observada en los últimos días es circunstancial, -y quizás magnificada por la constante exposición mediática- pero de ninguna manera representa un desbocamiento de la política de confinamiento y distanciamiento social.

La confianza en la efectividad de estas medidas -no sólo aquí en Perú, sino en el resto del planeta- radica en que se refuerza el cumplimiento de esta medida con una serie de medidas complementarias que aseguren su objetivo.

Pero junto con las medidas orientadas a "aplanar la curva" el gobierno ha venido implementando -con todo lo que ello significa en las actuales circunstancias- medidas para elevar la capacidad de respuesta del sistema de salud. Se ha elevado la cantidad de camas disponibles para hospitalización, se ha integrado el sistema de reportes, y se ha incrementado la cantidad de máquinas de respiración disponibles en más de un 200%. La idea es que todo el país vea reforzado significativamente el sistema de salud para asegurar que tengan los cuidados necesarios para las víctimas más severas de esta crisis. Esta es la estrategia más importante que se ha venido implementando, con el tiempo ganado por la cuarentena.

Creo que en este punto la hipótesis de ineficacia del martillo no se debe al instrumento en sí, sino más bien a que el virus se ha expandido lo suficientemente rápido desde antes del momento de su aplicación. La decisión de hacer la cuarentena se tomó apenas 9 días después del primer caso reportado (línea roja vertical). Pero, pese a ser temprano, ya era muy tarde verdaderamente.

Algunos indicios de que el virus habría corrido mucho tiempo antes que se reportara oficialmente el primer caso de contagio de coronavirus el 6 de marzo (línea celeste vertical) -el joven que venía de vacaciones de Europa-, es el primer caso grave de esta enfermedad que ingresó al hospital Rebagliati. El sacerdote se contagió luego de haber interactuado con unos visitantes de Europa y se puso muy grave el 11 de marzo (línea azul vertical). Estos visitantes probablemente también hayan contagiado a otras personas, en Villa María del Triunfo, en un barrio popular de Lima Metropolitana. Seguramente varios de ellos han debido manifestar sus síntomas y verificar la enfermedad a través de las pruebas correspondientes.

Pero lo cierto, muy probablemente, es que el virus ya estuviera bastante difundido, informalmente hablando, antes que se reportara el primer caso oficial de coronavirus. De manera que, la aplicación de medidas que se dieron en su momento -sin titubear- igual habrían llegado un poco tarde. Un aspecto que muy poco se ha evaluado y verificado. Las pruebas serológicas podrían ayudar de alguna manera a verificar este asunto.

En segundo lugar, ¿Qué tanto consiguieron Guezzi, Segura y sus asistentes, que la fórmula on-line efectivamente reproduzca las curvas de contagio, mortalidad, recuperaciones, UCI, con la data disponible para nuestro país?

He revisado la página de la calculadora on-line, y he verificado que hay más de una docena de variables que es necesario establecer un valor de partida, junto con el ratio de reproducción (R0). Puedo asegurar que la curva que emerge, no representa con mediana precisión la data real observada ni proyectada por otras características que falta definir en esa página.

Pero mi crítica va más allá pues existe más de una decena de estudios, algunos de ellos incorporados en la base de datos de investigaciones de la prestigiosa revista médica Lancet, que señalan básicamente lo siguiente: determinar R0 es bastante complicado con datos de series cortas. Es necesario recopilar la información suficiente y adecuada -incluso hasta después que se termine la epidemia- y contrastar los diferentes modelos matemáticos disponibles para calcular el valor de R0 con seguridad científica. Alex Fisher del NYT ha documentado este problema con amplitud en su columna The Interpreter hace menos de una semana como para que no queden dudas de los límites de tener una fijación sobre este indicador únicamente.

Pero Segura y Guezzi no reportan ningún trabajo ni documento adjunto de investigación donde reporten cuál ha sido la configuración exacta de los valores para estimar las curvas de contagio, mortalidad y recuperación de aquella página. Tampoco muestran los test aplicables para verificar que la curva encontrada efectivamente es estadísticamente igual a la curva de datos observada.

De hecho cuando uno entra a la citada página, lo primero que encuentras es que la variable R0 ya está puesto en un valor aproximado a 2.2. Y eso, tomado así a la ligera, no ayuda a la transparencia y solidez de la argumentación. Sin embargo, se dan el lujo de opinar en dicho artículo y en otro aparecido ayer diciendo que ellos si han visto el R0 peruano que nunca ha pasado por debajo de la unidad, como se requiere para terminar con la epidemia. Si eso fuera finalmente cierto, ¿Por qué cualquiera de las configuraciones que uno escoja en las variables, hace que las curvas siempre terminen mostrando que la epidemia termina?.

La calidad de los datos reportada por el MINSA es buena. Pero existen procedimientos que han sido explicados por el Ministro de Salud que indica que pueden existir cambios menores luego que se depuren errores y omisiones que felizmente se complementan de manera oportuna. No es algo extraño que se produzca. Lo extraño es que se pretenda utilizar esta supuesta inestabilidad en el reporte de información para argumentar que se está mintiendo al país.

Finalmente, el Presidente resolvió cerrar su decisión de extender la cuarentena un par de semanas adicionales. Esta decisión ha hecho perfecto eco con el sentido de mucha gente en el país que era necesario hacer esto para contener el avance de la pandemia.

Por supuesto, la economía y la salud mental de muchos va a quedar deteriorada. Pero el ánimo, laboriosidad y capacidad de adaptación no han sido derrotados en los peruanos, así que es bastante probable que la recuperación sea razonablemente rápida. Tocará que todos pongamos la mano para que esto sea así. Y ojalá el sistema de salud que tengamos luego de la pandemia, sea perfeccionado oportunamente y se garantice el acceso universal para todos los peruanos, como fue el deseo de este gobierno precisamente este año, al denominarlo -quizás sin saberlo que iba a tener una ayuda insospechada para lograr que sea así- "año de la universalización de la salud".



viernes, septiembre 06, 2019

¿Está preparada la fuerza laboral peruana para dar un salto en la productividad laboral?

No se trata de evaluar la mano de obra peruana en términos de cual es el nivel educativo promedio con el que cuenta. Se trata de que podamos tener una idea vaga de si efectivamente nuestra fuerza laboral puede responder a las demandas de la dinámica productiva que está constantemente en cambio.

Una estadística reportada por la OCDE puede darnos vislumbres sobre cuál es la situación en la que nos encontramos. El gráfico nos presenta el porcentaje de individuos de la fuerza laboral de varios países que no cuenta con habilidades básicas para su desempeño laboral, es decir, lenguaje, matemáticas y solución de problemas. El único país latinoamericano que aparece es Chile, un vecino con el que solemos compararnos por el cobre y otras perlas más.


Resulta que para comenzar Chile ocupa el último lugar de los países comparados, que forman parte de la OCDE. Pero lo más dramático es que un poco más del 40% de su fuerza laboral no cuenta con las habilidades básicas para desempeñarse en el mercado de trabajo. Esto significa un fuerte desafío para impulsar la productividad laboral a pesar de contar con recursos y avances en otras dimensiones.

Con todo el debate que se ha abierto a escala global sobre el futuro del trabajo, ¿Cuál creen que sea el porcentaje correspondiente para nuestro país? ¿50%, 60%, 70%? Con una población con tal precariedad en su capital humano básico acumulado, no hay estrategia de formalización que sirva bajo la excusa de elevar la productividad. Lo que no ha podido garantizar nuestra política educativa, ¿Lo compensará una reforma en nuestra política laboral?

El ahora trillado PNCP tiene dentro de sus 9 objetivos, uno que aborda esta problemática (OP2). Sin embargo, es preciso señalar que el debate público parece orientarse más sobre cómo flexibilizar las relaciones empleador-trabajador (OP5) antes que definir las políticas y programas que impulsen la capacitación laboral como una forma concreta para elevar la productividad del trabajo.

Cuando la tristemente célebre ley "pulpín" estuvo en boga, tuve la oportunidad de escuchar en el Congreso a varios sindicatos conformados por jóvenes que para mi sorpresa su reclamo prioritario era precisamente ese: que no podían costear, ni tenían tiempo, para estudiar y especializarse y poder así conseguir un trabajo mejor remunerado. Se sentían esclavos de las empresas en las que trabajaban y les indignaba terriblemente que una reforma laboral busque recortarles los pocos derechos laborales que la actual ley todavía les reconoce.

La idea es que los propios jóvenes desean elevar su productividad, pero la empresa no les brinda la oportunidad ni las facilidades para hacerlo. El costo social es que al no hacerlo, pronto ese joven envejecerá y se perderá la productividad que pudo haber aportado en empleos más productivos. Luego la empresa lo verá como costo porque las relaciones laborales serán más asfixiantes y demandantes que solo un nuevo joven tolerará. Resultado, toda una cohorte poblacional quemada.

Es necesario actuar de manera consistente. Hagámoslo por los jóvenes y por el Perú.

jueves, abril 26, 2018

Tardío repunte de la pobreza monetaria

El INEI ha informado a la ciudadanía el aumento de la pobreza monetaria en un punto porcentual. La prensa ha señalado que esta sería la primera vez que se da este fenómeno en el milenio. Esta cifra representaría a un poco más de 375 mil peruanos que han caído en situación de pobreza -desde una clase media bastante precaria-, logrando un consumo monetario individual menor a S/11.30 diarios o S/.45 diarios para una familia de 4 personas en el país.

Martín Vizcarra, el Presidente de la República ha dicho que esta situación es "inaceptable" y que es necesario unir esfuerzos para luchar contra este flagelo. Alan García ha tuiteado que si el hubiera sido Presidente esta situación no hubiese ocurrido y que mas bien la pobreza hoy habría llegado al 10%. A la par aprovechó de echar la culpa de esta situación a los gobiernos de sus predecesores: Ollanta Humala y PPK. Por su parte, la reacción de Liliana La Rosa, la flamante nueva ministra del MIDIS, señaló que el gobierno plantearía una nueva estrategia de la política social y está trabajando "más unido que nunca" para hacer frente a la pobreza.

Las causas de este repunte sin embargo, no se encontrarían por problemas en la política social ni la asistencialista. La causa fundamental sería la fuerte caída en el ritmo del crecimiento económico la que se observa desde el año 2014 pero cuyos estragos recién se estarían observando este 2017.


La pregunta en este punto es ¿Por qué recién se ha producido el repunte en la pobreza si tenemos ya cuatro años de un ritmo de crecimiento económico menor al requerido, según los entendidos, de 6%? Mi escepticismo nace por las tempranas declaraciones de la ex ministra de Economía Claudia Cooper quien el 4 enero de este año afirmó lo siguiente:
"Sí. Si tú tienes crecimiento y además tienes un ambicioso plan de programas sociales, esto hace que esa reducción ocurra todos los años. Lo último que yo ví, no recuerdo los números (exactos) que dio la ministra (Fiorella) Molinelli, pero sí había una reducción de la pobreza" Ver el vídeo de la declaración aquí.
¿Cómo la ministra Cooper afirmaba en enero haber visto las cifras de reducción de la pobreza del 2017  y ahora, en menos de tres meses, vemos con el nuevo gobierno que las cifras de pobreza  del 2017 más bien han aumentado? ¿Qué clase de magia técnica o revisión metodológica ha ocurrido entre la salida del gobierno de PPK y la entrada del nuevo gobierno de Vizcarra que ha revelado este cambio de sentido en los resultados de la lucha contra la pobreza? Esto no habla muy bien de la Comisión que supervisa la elaboración del informe de la pobreza anual y que supuestamente garantiza la independencia y calidad técnica de los datos oficiales reportados. Lo que habría sucedido  es que se ha reportado un dato para poner en marcha una operación de comunicación política para "hacer leña del árbol caído", es decir, del gobierno de PPK.

Antes que sospechar que haya habido un cambio repentino en las cifras de pobreza, mi preocupación más bien tiene que ver con que estas habrían sido maquilladas para no revelar su deterioro cuando empezó la desaceleración económica el 2014. La pobreza en el Perú habría cambiado su sentido el 2014 y no recién el 2017. El problema que ha ocurrido es que luego de varios años de decrecimiento económico, continuo aumento del desempleo, la caída del crédito, y una diversidad de indicadores adicionales (la informalidad), era inevitable seguir ocultando la realidad: que la pobreza ha cambiado de sentido al menos.

Un elemento adicional que me hace desconfiar de que las cifras de pobreza estarían ocultando su verdadera magnitud es el comportamiento un tanto extraño de las cantidades estimadas para los departamentos que fueron más afectados por el Fenómeno del Niño Costero ocurrido durante el primer trimestre de 2017. Como se recordará, este fenómeno impactó con intensas lluvias, desbordes de rios y huaycos en al menos tres departamentos del norte peruano: Tumbes, Piura y Lambayeque. El saldo lamentable fue de 101 fallecidos, 353 heridos, 19 desaparecidos, 141 mil damnificados, y casi un millón de afectados a nivel nacional. Según el último reporte de evaluación de daños del INDECI (28.06.2017) un total de 1201 distritos de los 24 departamentos fueron afectados por el FEN.

Con estos datos entre manos, ¿Cómo es posible que luego del desastre en que ha quedado Catacaos como otras zonas aledañas, la pobreza se haya reducido en Piura (2 puntos porcentuales)? ¿Cómo es posible que La Libertad haya reducido su pobreza en 1 pp? ¿Cómo es posible que Huarmey, ubicado en Ancash, haya perdido su hospital principal y quedando muchas familias damnificadas la pobreza apenas haya aumentado en 0.7 pp? Quizás en esta historia, el único departamento que guardaría consistencia con los hechos observados sea el de Lambayeque donde diversos distritos quedaron sin agua potable y servicios durante varios meses y por tanto su pobreza departamental ha aumentado en casi 4 pps. 

Fuente: El Comercio, 25 de abril de 2018

El balance sin embargo es que los datos parciales no reflejan el impacto negativo de tan importante fenómeno que ha afectado severamente a los departamentos señalados y que es innegable que sus ciudadanos hayan caído en la pobreza repentinamente. Pero ocurre que los resultados de la ENAHO  2017 no guardan correspondencia con tales observaciones. Refraseando a Hamlet diríamos "algo huele a podrido" en las cifras de pobreza de los cuatro últimos años en el Perú.

Creo que la Comisión Consultiva para la Estimación de la Pobreza debería hacer un trabajo más crítico de los resultados oficiales elaborados por el INEI. Pienso en la cuarta recomendación de su declaración sobre el Informe de Pobreza 2017 que habría que reformular a la luz de tan evidentes hechos que he reseñado:

"Evaluación del diseño de la ENAHO, y efectuar una propuesta para el mejoramiento  en la precisión de los indicadores de pobreza a nivel departamental, en particular en aquellos en donde la incidencia de pobreza es baja y los coeficientes de variación son elevados."

...y añadiría una octava que permita identificar el impacto de eventos extra económicos que afectan los niveles de vida que puedan ser trazados a través de la encuesta.

En el siguiente post, abordaré el problema de la desigualdad que en mi opinión es la noticia más importante del informe de pobreza.


jueves, diciembre 21, 2017

Historia de un banquito llamado Westfield

Dicen que los peruanos hablamos en diminutivo para expresar cierto sentimiento de cariño hacia alguien o algo. No decimos amor, sino amorcito. No decimos mi carro, sino mi carrito. Y así por el estilo.

Pues bien. Encontré este viejo artículo del New York Times que describe los inicios de Westfield Capital Management, el "banquito" que creó a mediados de los noventa el ahora Presidente Pedro Pablo Kuczynski. Este querido banquito tenía la finalidad expresa de recaudar fondos de una gran cartera de inversionistas europeos y americanos para comprar acciones en grandes compañias de América Latina -considerada una región de alto riesgo- esperando obtener por esta razón rentabilidades impresionantes superiores al 30% o incluso el 40% anual. PPK se encargaría del marketing, su esposa Lange contactaría a los inversionistas, mientras que personajes como Sepúlveda y otros banqueros latinoamericanos administrarían el fondo de inversiones que se denominaría el Fondo de Empresas Latinoamericanas.

Al parecer, PPK se ha mantenido en la misma labor por más de veinte años, ya sea dentro o fuera del Estado, logrando incrementar el valor de las inversiones y trayendo como consecuencia, según su visión, desarrollo a la región. Y con eso, porqué no ganarse "alguito".

No obstante, en la actualidad, un partido político, que domina el Congreso, que es investigado por la fiscalía peruana por serios indicios de ser una organización delictiva, asumiría el reto de desmontar a la mala, este aparato financiero al jalar la pita, no por el lado más débil financieramente hablando, sino por el más fuerte, y así quebrar la ilusión que tanto dinero le había traído.

Acompáñenme a leer esta dramática historia, allá por los años noventa. Esta traducción, de mi autoría, es libre por supuesto.

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NEGOCIOS INTERNACIONALES: Un nuevo comienzo en América Latina; las asociaciones señalan al renovado interés hacia los mercados de riesgo
Por Peter Truell
Publicado por The New York Times: 19 de mayo de 1995

No es el típico indicador líder. Pero cuando Pedro-Pablo Kuczynski se subió recientemente a su Porsche rojo y se dirigió al sur rumbo a Miami, esa era una señal tan buena como la de que el dinero inteligente se dirigía hacia el sur, y también, hacia América Latina.

El Sr. Kuczynski, un elegante banquero de inversión de 56 años, ha estado cambiando su base de operaciones a Miami por más de dos años. Conduciendo en el Porsche con algunas de sus últimas cosas, estaba haciendo un último quiebre con su vida en el norte, dejando atrás un matrimonio de 33 años y hogares en Nueva York y Washington.

Hacia adelante estaba la nueva vida que estaba forjando con una mujer que conoció hace algunos años, Nancy A. Lange, una analista de gestores de dinero institucionales. Hacia adelante también había un plan audaz para volver a invertir a lo grande en América Latina. Y como Kuczynski conoce la región muy bien más que cualquiera, --fue un pionero allí, "una de las únicas personas que trabajó en América Latina hace 20 años", dijo Richard L. Grand-Jean, un ex banquero de Salomon Brothers-- mudarse hacia el sur puede leerse como algo más que sólo una crisis de la mediana edad.

De hecho, menos de seis meses después de la inesperada y drástica devaluación del peso que provocó la salida de los inversionistas extranjeros de los mercados en desarrollo en toda la región, los dólares comenzaron a fluir de nuevo. Y al trasladarse a Miami, un importante canal de inversión para Latinoamérica, el Sr. Kuczynski (pronunciado Ku-CHIN-ski) se ha posicionado para convertirse en uno de los más grandes canalizadores.

Ahora, el Sr. Kuczynski se ha instalado completamente. Como exdirector gerente de CS First Boston y ex ministro de Energía y Minas en Perú, donde creció y sigue siendo ciudadano, ha firmado los últimos papeles esta semana para poner en marcha un fondo de inversiones de 150 millones de dólares que tendrá participaciones en acciones de grandes empresas privadas en América Latina.

El momento no podría ser mejor, dijo, y agregó que su empresa, The Latin American Enterprise Fund L.P. [El Fondo de Empresas Latinoamericanas] que estaría manejando con la Sra. Lange y algunas otras personas más, seguía atrayendo nuevos inversionistas y que pronto podría llegar a los 200 millones de dólares.

"La crisis mexicana ha aumentado las oportunidades en el mercado de capitales privado", dijo, y "no solo en México", porque ahora es más fácil ganar en términos más favorables.

Él no es el único que piensa de esa manera. Nicholas F. Brady, el ex secretario del Tesoro, se ha asociado con Daniel Marx, ex director del Banco Central de Argentina, para establecer la compañía Darby Overseas Investments Ltd., que ya ha realizado algunas inversiones en América Latina. Y Joseph G. Fogg 3d, ex director de banca de inversión de Morgan Stanley & Company, estableció recientemente un fondo de capital privado para invertir en Perú.

Pocos de los que están haciendo el viaje de regreso tienen las raíces del Sr. Kuczynski en la región. Aunque su apellido proviene del linaje polaco de su padre, tiene muchos años de experiencia invirtiendo allí.

En CS First Boston, ayudó a privatizar 18 bancos mexicanos, y asesoró a compañías como Vitro S.A., el fabricante de vidrio mexicano, y a YPF S.A., la compañía energética argentina, sobre cómo conseguir dinero en la Bolsa de Nueva York. El también ayudó a George Soros, el multimillonario gerente de fondos, a duplicar su inversión en una cervecería peruana, la Compañía Nacional de Cerveza. Desde que dejó CS First Boston en 1992, pasó casi tres años reestructurando y administrando la cartera latinoamericana de Stephan Schmidheiny, un magnate suizo. Fue mientras hacía ese trabajo que el Sr. Kuczynski comenzó a pasar tiempo en Miami.

Ese trasfondo, complementado por los extensos contactos de la Sra. Lange con inversionistas institucionales, ha producido una envidiable lista de patrocinadores de gran riqueza financiera, incluido el Bank of America, una unidad de BankAmerica Corporation; la Chemical Banking Corporation; Connecticut Mutual Life Insurance Company y la Internationale Nederlanden Groep N. V., o ING, el nuevo padre de Barings P.L.C.

"Es muy efectivo, conoce bien el negocio y conoce los mercados", dijo Jay H. Newman, ex director gerente de Morgan Stanley, cuya firma ha realizado inversiones en Latinoamérica.

Y nadie está comenzando este negocio de una manera tan dramática.

A principios de este mes, llegaron los papeles definitivos de divorcio para el Sr. Kuczynski y su esposa con quien estuvo casado por más de tres décadas, Jane Casey. La pareja, que tiene tres hijos, ha sido durante mucho tiempo una parte integrante del circuito social en Washington, donde la Sra. Casey trabaja como periodista en Voice of America. El Sr. Kuczynski viajaría a menudo durante los fines de semana desde su apartamento en Nueva York para reunirse con ella en Washington, aprovechando la oportunidad de codearse con políticos y altos funcionarios de agencias como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Él trabajó para ambas agencias antes de mudarse a Wall Street a mediados de la década de 1970.

En estos días, él vive en el sector de Coconut Grove en Miami con la Sra. Lange.

Los dos se conocieron hace casi una década cuando la Sra. Lange trabajó para la revista Institutional Investor organizando conferencias para gerentes de dinero. El Sr. Kuczynski contó que en 1992 le dijo a su esposa que quería el divorcio debido a su relación con la Sra. Lange, que ahora tiene 40 años y que nunca antes se había casado.

La nueva pareja vive a solo unas cuadras de su oficina en South Bayshore Drive, donde su empresa Westfield Capital Management Company administrará el Latin American Enterprise Fund y otras operaciones de inversión. El equipo de Westfield incluye al Sr. Kuczynski, la Sra. Lange y cinco banqueros de inversión: Fernando Montero, Edouardo Elejalde y Gerardo Sepúlveda en Miami; Jairo Edouardo Loureiro en Sao Paulo, Brasil, y Felipe de la Balze en Buenos Aires.

La compañía es "tan delgada, es como un faquir indio", dijo Kuczynski. Sin embargo, no hay nada delgado en los objetivos de la compañía.

El Sr. Kuczynski dijo que estaba buscando un retorno anual del 35 al 40 por ciento de la compra y venta de acciones en las compañías correctas.

Su fondo buscará invertir en compañías con ventas de al menos 50 millones de dólares al año. Él ha estimado que entre 800 a 1000 empresas caen en su grupo objetivo, pero se mostró reacio a identificarlas.

Él dijo, sin embargo, que compañías de bebidas en Chile y Argentina son atractivas. Él también estaba mirando algunos negocios de acero e ingeniería, así como periódicos y cadenas de supermercados.

Por supuesto, invertir en América Latina nunca es una apuesta segura. Los altos retornos que el Sr. Kuczynski procura son sólo posibles porque en primer lugar la región es una propuesta muy riesgosa. Incluso algunos de los inversores más inteligentes con las mejores conexiones locales fueron tomados por sorpresa en debacles como la crisis de la deuda regional de principios de los 80 y la devaluación del peso en diciembre pasado. Y la recuperación en curso de ese choque del peso seguramente tendrá sus propias sorpresas.

Aún así, recientemente, los inversores extranjeros comenzaron a tener más confianza en la región. Después de cuatro meses de declive, una señal de recuperación es la entrada neta de efectivo en marzo y abril en fondos mutuos que invierten en valores latinoamericanos. Además, las reservas de los bancos centrales han comenzado a subir nuevamente, dijo Ernest W. Brown, economista de Morgan Stanley que hace seguimiento a América Latina. Las reservas de México ahora superan los 8.3 mil millones de dólares, que subieron desde los 3.5 mil millones de dólares a fines de enero.

Las principales bolsas de valores de América Latina también se han recuperado fuertemente desde el comienzo del año. El índice bursátil mexicano, por ejemplo, cerró ayer en 2,014.76 puntos, en comparación con un mínimo para el año de 1,447.52 a fines de febrero.

La caída de los valores de América Latina en enero y febrero probablemente fue exagerada, dicen los expertos. "No hay mercado que supere el mercado de los países menos desarrollados", dijo Newman, ex director general de Morgan Stanley. "El dinero inteligente cree que a largo plazo hay un valor increíble en América Latina".

Los inversionistas corporativos estadounidenses parecen haber captado el mensaje. Las compañías automotrices, las compañías telefónicas, las líneas aéreas y los fondos estatales de pensiones han estado comprando deuda y capital latinoamericano en las últimas semanas, dijo Stephen W. Dizard, director general de Salomon Brothers, que se especializa en mercados emergentes.

¿Por qué algunos colocan su dinero con el Sr. Kuczynski y su equipo?

El Sr. Kuczynski "resultó ser muy bueno", dijo Jeffrey C. Walker de Chemical Venture Partners, una unidad de Chemical Banking. "Montero es muy sólido. Y Felipe de la Balze es una de las verdaderas estrellas en Buenos Aires".

El Chemical Group decidió poner 25 millones de dólares en el fondo del Sr. Kuczynski, y espera obtener retornos de "30% antes de impuestos por año y quizás más", dijo Walker. Uno de los atractivos fue que el fondo de Kuczynski cubre toda Latinoamérica, no solo un país, lo que lo hace menos expuesto a la volatilidad, agregó.

Los ex colegas de First Boston generalmente hablan bien del Sr. Kuczynski, elogiando sus habilidades de marketing y contactos de alto nivel. Si tienen críticas, es que él era más independiente que la mayoría de sus colegas, que puede ser un poco vanidoso y que generalmente es mejor en marketing que en administración, pero que él siempre ha encontrado asociados calificados para manejar el negocio que él trae.

Recaudar dinero para su nueva empresa, un proceso que comenzó en serio a principios del año pasado y tuvo que capear la devaluación de México, no fue fácil. "Fue como tener cáncer", dijo el Sr. Kuczynski. "Tienes un buen par de días y luego te retrasas por un día o dos".

La Sra. Lange fue útil para producir los días buenos. "El equipo de gestión no estaba acostumbrado a recaudar dinero", dijo. "Pensaron que iría más rápido de lo que se veía, pero yo sabía que no sería así. Decidí primero llamar a los bancos y compañías de seguros. Tendrían más posibilidades de darte una decisión rápida que un fondo de pensiones".

Ahora que el fondo está casi en funcionamiento y que se ha establecido en su nuevo hogar, el Sr. Kuczynski dijo que estaba emocionado de estar más cerca de América Latina. "Para Chile, Argentina y Perú", dijo, "Nueva York está demasiado lejos".

Para leer el artículo original en inglés hacer click aquí

lunes, octubre 23, 2017

El costo del Censo 2017

En tiempos que nuestro país está altamente conectado, es natural esperar que la percepción de la población sea fácilmente impactada por el curso de los hechos de un evento en particular, como lo ha sido el censo, aunque hayan sido casos aislados. Pues tal como han venido ocurriendo las cosas, parece ser que más que casos aislados estamos asistiendo a un censo con serios problemas de organización, pese al gran esfuerzo de voluntariado desplegado por cientos de jóvenes 'empadronadores'.

Las redes han dado cuenta de muchas familias que no fueron visitadas por los censadores, a pesar de vivir en lugares céntricos y accesibles de la ciudad de Lima. Ha habido reportes de falta de materiales para continuar con las entrevistas, pese a que los empadronadores han tenido tiempo para seguir con su tarea. Finalmente, la noticia de algunos casos de violencia contra los entrevistadores ha indignado a la población pues muchos se preguntaban porqué no se aseguró adecuadamente la integridad de los jóvenes. Al parecer, las fuerzas del orden calcularon que bastaba volar uno que otro helicóptero por las alturas de la ciudad para detectar lo que ocurría al interior de las viviendas o los edificios.

Todos estos problemas, junto con la desfachatez de pegar sendos stickers llamativos en las viviendas censadas con la propaganda de varias empresas, han motivado a que muchos nos preguntemos ¿Cuánto ha costado el Censo 2017? ¿Cómo se ha financiado? ¿Se ha pensado en ejecutar un Censo bamba o qué?

Para averiguar los datos de costo presupuestal, he visitado la Web de Transparencia Económica del MEF tanto para el año 2007 como para el 2017. Estos montos aparecen dentro del Presupuesto Institucional del INEI, institución dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros y son reportados en la tabla 1 abajo.

En el primer caso, para el Censo del 2007, el Presupuesto inicial aprobado ascendía a 21 millones de soles. Sin embargo, este presupuesto fue revisado rápida y fuertemente a más de 3 veces el monto original calculado alcanzando los 63 millones de soles. La ejecución alcanzó finalmente los 62 millones lo que implicó un porcentaje de 98.4% con respecto al Presupuesto Modificado.

Para el 2017, el Presupuesto inicial aprobado ascendió a casi 174 millones de soles para realizar el Censo XII de Población y VII de Vivienda. Las modificaciones presupuestarias llevaron el techo presupuestal a gastar a un poco más de 181 millones de soles, un reajuste de apenas 4.2%. Esto significaría que la planificación presupuestal habría sido más consistente que en el 2010. No obstante, lo que finalmente fue ejecutado (devengado) hasta la fecha son 134.3 millones de soles. Esto representa el 74.1% del PIM. Si por presión para mejorar la recopilación de datos se extendiera la contratación de algunos equipos, existe todavía cierta holgura para completar el Censo que ahora tanto se cuestiona.

Tabla 1. Presupuesto de los Censos 2007 y 2017. Fuente: MEF
Una cuestión que costará mucho comprender en términos mediáticos es porqué habría que confiar en los datos recopilados tal como se ha visto, si es evidente que buena parte de la población quedará fuera del conteo. La respuesta se encuentra en que la mayoría de la población se nos ha enseñado a razonar ariméticamente y no estadísticamente. En efecto, a pesar que se ordene inamovilidad perfecta, nunca por nunca se logrará contar al cien por ciento de la población. Siempre habrá un margen de error y la estadística es la ciencia que busca minimizar ese margen para obtener la mejor calidad de datos posible al costo pagado. Veamos como ha evolucionado este error a través de la historia de los Censos del Perú.

Tabla 2. Población Censada y Omitida 1940-2017. Fuente: INEI
Como se puede apreciar, TODOS los censos han tenido un margen de error. Este error estuvo particularmente fuera de control en 1940, pero luego de 20 años, los censos entraron dentro del margen de error aceptable, es decir, menos del 5% de la población total esperada. Para el 2017, ya lo dijo el propio Presidente PPK, que su apuesta era que encontraremos una población de 31 millones y medio de personas. Su apuesta por supuesto es bastante informada, ya que el Boletín Especial de noviembre de 2010 producido por el INEI reportaba una estimación poblacional de 31.8 millones de personas en el Perú.

Aquí es donde yo me atrevo a postular un par de escenarios para ver hasta dónde puede tolerar el país que encontremos errores. Si asumimos que el número de personas omitidas por el Censo asciende al doble de personas que fueron omitidas en el anterior censo tendremos un error máximo de 5%. Esto incluiría la pérdida total de la información censal a recoger en toda la provincia de la Convención cuya población se estima en 180 mil personas aproximadamente. Pero si asumimos que la omisión se va a ir reduciendo con el Plan de Contingencia que seguro debe tener el INEI para los días que siguen, es muy probable que alcancemos un número similar de personas omitidas al Censo del 2007, es decir unas 800 mil unidades. Con este resultado, el error se reduciría a un rango de 2.5% lo que haría que el Censo en términos técnicos haya sido todo un éxito.

¿Y el costo por unidad? En términos estrictamente presupuestales, el costo unitario del presente Censo se ha duplicado con respecto al obtenido el 2007. En efecto, hace diez años, el costo por persona censada había ascendido a un poco más de 2.2 soles por persona, mientras que para este año, dependiendo del grado de control sobre la omisión se tendría un costo un poco más de 4.4 soles. Este resultado, sin embargo, no explica el porqué de los etiquetas con publicidad empresarial como símbolo de vivienda ya censada. De acuerdo con la web de Transparencia, las donaciones comprometidas apenas han representado 0.013% del PIM del Censo 2017 y como se puede apreciar en la tabla, a la fecha de hoy, las empresas participantes sólo han ejecutado un poco menos de 7 mil soles. Es decir, ¿Por 7 mil soles el Estado les ha regalado publicidad gratis y además les va a dar la información personalizada de al menos 30 millones de peruanos? ¡Por favor!

Tabla 3. Fuente de Financiamiento del Censo 2017. Fuente: MEF.

En conclusión, terminaré señalando que es muy probable que este censo sea un éxito, si es que no sobrepasan el nivel de error (omisión) máximo histórico de los últimos cincuenta años. Existen varios comités que se han puesto a trabajar arduamente juntamente con un ejército de voluntarios jóvenes para que este proceso salga bien parado. No obstante, eso no me exime de condenar el aprovechamiento innecesario que han tenido algunas organizaciones privadas que desde su punto de vista han logrado financiar con muy poco dinero el estudio de mercado más grande posible del país con información sensible que ha sido proporcionada por todos los peruanos. Si es información pública, debe tratarse y proveerse a todos los ciudadanos por igual para conocer al país y proponer políticas públicas acordes con su realidad.

Otro punto lamentable es el tema de la seguridad, en especial para las mujeres. Luego de que una empadronadora haya reportado la violación de parte de un censado, mientras que uno o dos helicópteros de las fuerzas del orden se limitaron a merodear a varios metros de altura dizque resguardando a la ciudadanía, no queda más que condenar estos hechos y exigir que el Presidente tome cartas en el asunto de una vez por todas. No es posible que sólo la ciudadanía se indigne y movilice ante estos hechos, mientras que las fuerzas del orden apenas si visibilizan el problema para actuar como corresponde.

















domingo, noviembre 06, 2016

El costo del destrabe de inversiones

El anuncio del destrabe de una docena de proyectos de inversión por US$18,800 millones -en el marco del informe de los cien días de gestión del nuevo gobierno- es una noticia que hay celebrar. Lo que no se conoce es a qué costo se ha logrado este objetivo y cuáles serán los beneficios y los nuevos costos derivados de los mismos. El criterio para evaluar el éxito de dichos destrabes es si se ha hecho en un esquema ‘ganar-ganar’ en lugar del ‘ganar-perder’. En el primer caso, la sociedad, la empresa y el Estado ganan; en el segundo, suele ocurrir que la empresa gana, mientras que el Estado pierde.
Tomemos como ejemplo el caso del Aeropuerto Internacional de Chincheros a construirse en el Cusco. Este es un proyecto que demandará una inversión de US$ 658 millones. Los criterios para seleccionar al ganador fueron dos: el que exigiera el menor nivel de cofinanciamiento de parte del Estado, y a su vez, el que ofreciera el mayor porcentaje de reintegro de dicho cofinanciamiento. El Consorcio Kuntur Wasi (conformado por capitales peruanos y argentinos en partes iguales) ganó al ofrecer la mejor oferta combinada por ambos criterios. En el primer criterio, Kuntur ofreció que el cofinanciamiento sea de US$ 264.8 millones, monto 42% menor a los US$ 457.5 millones tolerados. En el segundo criterio, el Consorcio ofreció un reintegro de 100%, cuando el mínimo tolerado era de 30%. Según ProInversion, al seleccionar al Consorcio Kuntur Wasi se generó un ahorro al Estado calculado en US$ 200 millones.
Los problemas comenzaron cuando OSITRAN observó el informe de Endeudamiento Garantizado Permitido (EGP). Esto generó una serie de contratiempos entre el Estado y el Consorcio que provocaron incertidumbre sobre el inicio de las obras del aeropuerto. El peor momento ocurrió en abril de este año cuando el saliente presidente Ollanta Humala amenazó con rescindir el contrato y ejecutar las penalidades pertinentes por incumplimiento. Kuntur tuvo la capacidad de reacción mediática para manejar el proceso hasta esperar que entre el nuevo presidente. Ya con PPK al frente del gobierno, el Ministerio de Transportes informaba que la evaluación del EGP continuaba, dilatándose el proceso sospechosamente. La semana pasada, el diario Gestión ha revelado que el Estado habría aceptado un mayor costo financiero de al menos US$ 200 millones como consecuencia del incremento de la tasa de interés de 9% a 21% sobre el Pago Anual por Obras (PAO). Es decir, un sobrecosto equivalente al monto de ahorro que ProInversion había anunciado a favor del Estado al otorgar la buena pro al Consorcio Kuntur Wasi.
¿Quiénes ganan y quiénes pierden de esta situación? En un país acostumbrado al discurso de la eficiencia y el libre mercado, este caso de ‘destrabe de inversiones’ es una grosera prevaricación jugada a favor de una empresa privilegiada. ¿Qué personas o intereses originan este privilegio? Las empresas que resultaron perdiendo en la convocatoria de la concesión, bien podrían argumentar un trato discriminatorio puesto que la ventaja técnica y económica ofrecida por Kuntur ha resultado ser falsa. A su vez, el Estado, representante de los intereses de todos los peruanos, ha aceptado un sobrecosto por cuenta de todos en vez de ejecutar la penalidad y convocar a un nuevo proceso donde la competencia limpia y transparente permita escoger al mejor postor. Los negociados y sobrecostos a costa del bienestar de la población, al parecer, seguirán formando parte del estilo de gobierno de PPK. Lamentable.

Leer también este artículo en: http://www.perureporte.com/destrabes-onerosos/