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lunes, septiembre 07, 2026

El precio de dejar de ser antifujimorista

Carlos Meléndez ha escrito sobre un concepto que el denomina "la economía moral del antifujimorismo": esa forma de entender la política peruana en la que ser antifujimorista terminó siendo, para algunos, algo más que una posición política. Era pertenecer al lado democrático, decente y moralmente correcto.

Meléndez observa ahora, no sin ironía, que algunos de quienes ocuparon ese lugar han terminado trabajando para el gobierno de Keiko Fujimori. La pregunta que plantea en ese sentido es interesante: ¿Qué ocurrió con aquella frontera moral?

Pero antes de ello, quizá falta otra pregunta: ¿Por qué esa frontera dejó de tener valor político?

El antifujimorismo que ganaba elecciones

Durante años, el antifujimorismo fue una fuerza electoral formidable. Alejandro Toledo llegó a Palacio en julio de 2001 después de encabezar la Marcha de los Cuatro Suyos tan solo un año antes. Una década después, Ollanta Humala derrotó a Keiko en 2011 encabezando una coalición que tuvo al antifujimorismo como uno de sus principales elementos aglutinadores. Cinco años mas tarde, PPK hizo lo mismo en 2016. Incluso Susana Villarán construyó buena parte de su capital político dentro de ese espacio.


El antifujimorismo no era solamente una oposición. Era una promesa: la de que había otra manera de hacer política.


Pero, esa promesa se erosionó a lo largo de esos 25 años. Toledo terminó condenado el 2024 por el caso Odebrecht. PPK enfrenta investigaciones y juicios por sus vínculos con la constructora brasileña. Villarán admitió aportes de Odebrecht y OAS. Alan García murió antes de poder enfrentar judicialmente las acusaciones que pesaban sobre él.


No todos estos casos son iguales, pero políticamente produjeron un efecto semejante: la corrupción dejó de ser atribuible de manera exclusiva al fujimorismo. El antifujimorismo perdió su monopolio moral.


De la mayoría absoluta a la cooptación

Conviene no perder de vista la cronología pero, esta vez desde otro ángulo. En 2016 el fujimorismo obtuvo una mayoría absoluta en el Congreso, con más de 70 escaños. Gobernaba por números absolutos: no necesitaba construir puentes con otras fuerzas políticas, le bastaba y sobraba su propia bancada. Con K.


Pero el cierre del Congreso por Vizcarra en 2019 cambió esa ecuación. El fujimorismo perdió esa mayoría, pero esta situación le obligó a aprender a ganar algo distinto: la capacidad —y la necesidad— de construir alianzas, en particular con una izquierda conservadora que compartía con la derecha una misma desconfianza hacia los "caviares" que se creían la reserva moral del país.


Ahí nace el patronazgo como estrategia, no como rasgo constante de Keiko: cuando ya no le alcanzaba con los votos propios, había que ofrecer algo a cambio de los ajenos. Un ministerio, una embajada, una dirección, una candidatura, una banca. Eso tiene un nombre menos escandaloso que corrupción —patronazgo político— y cuando sirve para incorporar adversarios, cooptación. El mecanismo puede ser perfectamente legal; su naturaleza política, sin embargo, merece ser discutida.


Montesinos necesitaba comprar voluntades —con fajos de billetes— una por una. Keiko, sin esa mayoría de 2016, aprendió algo más eficiente: no hace falta que todos sean fujimoristas, basta con que muchos tengan razones para trabajar con el poder. Es, casi al pie de la letra, la segunda de las 48 leyes del poder que popularizó Robert Greene: aprender a usar a los enemigos en beneficio propio.


Tres formas de cruzar la frontera

El fenómeno que señala Meléndez no es uniforme; tiene grados. A diferencia de su columna, que ilustra el patrón con un antifujimorista hipotético y compuesto, acá vale la pena mirar casos reales y verificables, aunque sin necesidad —ni certeza— de reconstruir la biografía laboral privada de cada uno.


Está el caso técnico: alguien sin cargo partidario acepta una posición dentro del aparato del Estado. Sheput —crítico del fujimorismo antes de asumir como ministro de Trabajo— es quizás el ejemplo más representativo de la idea de Meléndez: el antifujimorista que podría haber terminado enviando su CV con "algunas sugerencias de puestos", como escribe en su columna.


Está el caso del operador: Rospigliosi, antifujimorista visceral de vieja data, que también terminó, con el tiempo, del otro lado. Su caso importa porque muestra que esto no es solo pragmatismo de una nueva generación: incluso los más duros cruzan la frontera cuando cambia el mercado político.


Está también el caso de la conversión plena: Hernando Guerra García, crítico del fujimorismo, terminó como congresista —y vocero— de esa misma fuerza. Este nivel no requiere ni siquiera un aporte técnico a cambio: solo lealtad declarada.


De la misma cantera del PPC surgen dos variantes más. Luis Galarreta, opositor reconocido hace ya bastante tiempo, hoy preside el Consejo de Ministros. Beingolea, invitado al gabinete por el propio Galarreta, terminó disputando —como ministro de Cultura— que el futuro del LUM se decida en su sector y no en Justicia; no está claro si busca protegerlo o controlar los términos de su desmontaje, pero es él quien, por el momento, decide. 


Pero el caso que mejor cierra la lista es otro: Álvaro Vargas Llosa, hijo del Premio Nobel, Mario Vargas Llosa, figura entre los nombres solicitados para representar al Perú en Washington. No se trata de un antifujimorismo faccioso ni de carrera política doméstica, sino del antifujimorismo más doctrinario y de mayor proyección internacional que tuvo el país: el que sostuvo, durante tres décadas, que un triunfo de los Fujimori equivalía a una reivindicación de la dictadura. Si ni siquiera esa posición escapa a la lógica del nombramiento, la tesis se sostiene con más fuerza que con cualquiera de los casos anteriores.


El recurso más escaso

Aquí aparece una variable que suele quedar fuera de estas discusiones: el empleo. En un país donde la informalidad laboral sigue siendo enorme, una posición estable dentro del Estado vale mucho más que el salario. Significa continuidad profesional, redes, visibilidad y, para un político, la posibilidad de sostener una carrera.


Por eso la pregunta no debería ser solamente por qué un antiguo antifujimorista acepta trabajar para Keiko. También habría que preguntar qué precio tiene hoy seguir siendo antifujimorista, cuando esa etiqueta ya no garantiza una victoria electoral pero el gobierno sí puede distribuir posiciones y construir alianzas. Lo que antes parecía traición puede ser, simplemente, una decisión racional dentro de un mercado político.


El Congreso que juntó a los extremos

La última legislatura mostró hasta dónde llegó esta transformación: los extremos políticos se encontraron para combatir a un enemigo común, el "caviar", el "progre", el "caviarón". Esa coalición no reunía solo a la derecha; incorporaba también a sectores de izquierda que desconfiaban de una que se había acostumbrado a presentarse como reserva moral.


La antigua división entre izquierda y derecha —también la de fujimoristas y antifujimoristas— perdió capacidad explicativa. Lo que empezó a importar fue quién tenía acceso a los recursos del poder y quién podía distribuirlos.


Por eso Keiko puede haber ganado algo más que una elección. La victoria de Keiko en 2026 no significa que los peruanos hayan olvidado los años noventa, ni que las críticas contra Alberto Fujimori hayan perdido validez. Significa que el antifujimorismo dejó de funcionar como veto electoral, en parte porque el propio sistema político fue destruyendo, durante quince años, las fronteras morales sobre las que ese veto se sostenía.


El fujimorismo aprendió otra cosa: no necesita que todos sean fujimoristas. Le basta con que muchos tengan razones para trabajar con él. Ahí está, quizás, la diferencia entre Montesinos y Keiko. Montesinos necesitaba comprar voluntades. Keiko tiene algo más poderoso: el control de un paisaje político lleno de posiciones que repartir.


No hace falta un sobre. Basta un nombramiento.

jueves, diciembre 21, 2017

Historia de un banquito llamado Westfield

Dicen que los peruanos hablamos en diminutivo para expresar cierto sentimiento de cariño hacia alguien o algo. No decimos amor, sino amorcito. No decimos mi carro, sino mi carrito. Y así por el estilo.

Pues bien. Encontré este viejo artículo del New York Times que describe los inicios de Westfield Capital Management, el "banquito" que creó a mediados de los noventa el ahora Presidente Pedro Pablo Kuczynski. Este querido banquito tenía la finalidad expresa de recaudar fondos de una gran cartera de inversionistas europeos y americanos para comprar acciones en grandes compañias de América Latina -considerada una región de alto riesgo- esperando obtener por esta razón rentabilidades impresionantes superiores al 30% o incluso el 40% anual. PPK se encargaría del marketing, su esposa Lange contactaría a los inversionistas, mientras que personajes como Sepúlveda y otros banqueros latinoamericanos administrarían el fondo de inversiones que se denominaría el Fondo de Empresas Latinoamericanas.

Al parecer, PPK se ha mantenido en la misma labor por más de veinte años, ya sea dentro o fuera del Estado, logrando incrementar el valor de las inversiones y trayendo como consecuencia, según su visión, desarrollo a la región. Y con eso, porqué no ganarse "alguito".

No obstante, en la actualidad, un partido político, que domina el Congreso, que es investigado por la fiscalía peruana por serios indicios de ser una organización delictiva, asumiría el reto de desmontar a la mala, este aparato financiero al jalar la pita, no por el lado más débil financieramente hablando, sino por el más fuerte, y así quebrar la ilusión que tanto dinero le había traído.

Acompáñenme a leer esta dramática historia, allá por los años noventa. Esta traducción, de mi autoría, es libre por supuesto.

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NEGOCIOS INTERNACIONALES: Un nuevo comienzo en América Latina; las asociaciones señalan al renovado interés hacia los mercados de riesgo
Por Peter Truell
Publicado por The New York Times: 19 de mayo de 1995

No es el típico indicador líder. Pero cuando Pedro-Pablo Kuczynski se subió recientemente a su Porsche rojo y se dirigió al sur rumbo a Miami, esa era una señal tan buena como la de que el dinero inteligente se dirigía hacia el sur, y también, hacia América Latina.

El Sr. Kuczynski, un elegante banquero de inversión de 56 años, ha estado cambiando su base de operaciones a Miami por más de dos años. Conduciendo en el Porsche con algunas de sus últimas cosas, estaba haciendo un último quiebre con su vida en el norte, dejando atrás un matrimonio de 33 años y hogares en Nueva York y Washington.

Hacia adelante estaba la nueva vida que estaba forjando con una mujer que conoció hace algunos años, Nancy A. Lange, una analista de gestores de dinero institucionales. Hacia adelante también había un plan audaz para volver a invertir a lo grande en América Latina. Y como Kuczynski conoce la región muy bien más que cualquiera, --fue un pionero allí, "una de las únicas personas que trabajó en América Latina hace 20 años", dijo Richard L. Grand-Jean, un ex banquero de Salomon Brothers-- mudarse hacia el sur puede leerse como algo más que sólo una crisis de la mediana edad.

De hecho, menos de seis meses después de la inesperada y drástica devaluación del peso que provocó la salida de los inversionistas extranjeros de los mercados en desarrollo en toda la región, los dólares comenzaron a fluir de nuevo. Y al trasladarse a Miami, un importante canal de inversión para Latinoamérica, el Sr. Kuczynski (pronunciado Ku-CHIN-ski) se ha posicionado para convertirse en uno de los más grandes canalizadores.

Ahora, el Sr. Kuczynski se ha instalado completamente. Como exdirector gerente de CS First Boston y ex ministro de Energía y Minas en Perú, donde creció y sigue siendo ciudadano, ha firmado los últimos papeles esta semana para poner en marcha un fondo de inversiones de 150 millones de dólares que tendrá participaciones en acciones de grandes empresas privadas en América Latina.

El momento no podría ser mejor, dijo, y agregó que su empresa, The Latin American Enterprise Fund L.P. [El Fondo de Empresas Latinoamericanas] que estaría manejando con la Sra. Lange y algunas otras personas más, seguía atrayendo nuevos inversionistas y que pronto podría llegar a los 200 millones de dólares.

"La crisis mexicana ha aumentado las oportunidades en el mercado de capitales privado", dijo, y "no solo en México", porque ahora es más fácil ganar en términos más favorables.

Él no es el único que piensa de esa manera. Nicholas F. Brady, el ex secretario del Tesoro, se ha asociado con Daniel Marx, ex director del Banco Central de Argentina, para establecer la compañía Darby Overseas Investments Ltd., que ya ha realizado algunas inversiones en América Latina. Y Joseph G. Fogg 3d, ex director de banca de inversión de Morgan Stanley & Company, estableció recientemente un fondo de capital privado para invertir en Perú.

Pocos de los que están haciendo el viaje de regreso tienen las raíces del Sr. Kuczynski en la región. Aunque su apellido proviene del linaje polaco de su padre, tiene muchos años de experiencia invirtiendo allí.

En CS First Boston, ayudó a privatizar 18 bancos mexicanos, y asesoró a compañías como Vitro S.A., el fabricante de vidrio mexicano, y a YPF S.A., la compañía energética argentina, sobre cómo conseguir dinero en la Bolsa de Nueva York. El también ayudó a George Soros, el multimillonario gerente de fondos, a duplicar su inversión en una cervecería peruana, la Compañía Nacional de Cerveza. Desde que dejó CS First Boston en 1992, pasó casi tres años reestructurando y administrando la cartera latinoamericana de Stephan Schmidheiny, un magnate suizo. Fue mientras hacía ese trabajo que el Sr. Kuczynski comenzó a pasar tiempo en Miami.

Ese trasfondo, complementado por los extensos contactos de la Sra. Lange con inversionistas institucionales, ha producido una envidiable lista de patrocinadores de gran riqueza financiera, incluido el Bank of America, una unidad de BankAmerica Corporation; la Chemical Banking Corporation; Connecticut Mutual Life Insurance Company y la Internationale Nederlanden Groep N. V., o ING, el nuevo padre de Barings P.L.C.

"Es muy efectivo, conoce bien el negocio y conoce los mercados", dijo Jay H. Newman, ex director gerente de Morgan Stanley, cuya firma ha realizado inversiones en Latinoamérica.

Y nadie está comenzando este negocio de una manera tan dramática.

A principios de este mes, llegaron los papeles definitivos de divorcio para el Sr. Kuczynski y su esposa con quien estuvo casado por más de tres décadas, Jane Casey. La pareja, que tiene tres hijos, ha sido durante mucho tiempo una parte integrante del circuito social en Washington, donde la Sra. Casey trabaja como periodista en Voice of America. El Sr. Kuczynski viajaría a menudo durante los fines de semana desde su apartamento en Nueva York para reunirse con ella en Washington, aprovechando la oportunidad de codearse con políticos y altos funcionarios de agencias como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. Él trabajó para ambas agencias antes de mudarse a Wall Street a mediados de la década de 1970.

En estos días, él vive en el sector de Coconut Grove en Miami con la Sra. Lange.

Los dos se conocieron hace casi una década cuando la Sra. Lange trabajó para la revista Institutional Investor organizando conferencias para gerentes de dinero. El Sr. Kuczynski contó que en 1992 le dijo a su esposa que quería el divorcio debido a su relación con la Sra. Lange, que ahora tiene 40 años y que nunca antes se había casado.

La nueva pareja vive a solo unas cuadras de su oficina en South Bayshore Drive, donde su empresa Westfield Capital Management Company administrará el Latin American Enterprise Fund y otras operaciones de inversión. El equipo de Westfield incluye al Sr. Kuczynski, la Sra. Lange y cinco banqueros de inversión: Fernando Montero, Edouardo Elejalde y Gerardo Sepúlveda en Miami; Jairo Edouardo Loureiro en Sao Paulo, Brasil, y Felipe de la Balze en Buenos Aires.

La compañía es "tan delgada, es como un faquir indio", dijo Kuczynski. Sin embargo, no hay nada delgado en los objetivos de la compañía.

El Sr. Kuczynski dijo que estaba buscando un retorno anual del 35 al 40 por ciento de la compra y venta de acciones en las compañías correctas.

Su fondo buscará invertir en compañías con ventas de al menos 50 millones de dólares al año. Él ha estimado que entre 800 a 1000 empresas caen en su grupo objetivo, pero se mostró reacio a identificarlas.

Él dijo, sin embargo, que compañías de bebidas en Chile y Argentina son atractivas. Él también estaba mirando algunos negocios de acero e ingeniería, así como periódicos y cadenas de supermercados.

Por supuesto, invertir en América Latina nunca es una apuesta segura. Los altos retornos que el Sr. Kuczynski procura son sólo posibles porque en primer lugar la región es una propuesta muy riesgosa. Incluso algunos de los inversores más inteligentes con las mejores conexiones locales fueron tomados por sorpresa en debacles como la crisis de la deuda regional de principios de los 80 y la devaluación del peso en diciembre pasado. Y la recuperación en curso de ese choque del peso seguramente tendrá sus propias sorpresas.

Aún así, recientemente, los inversores extranjeros comenzaron a tener más confianza en la región. Después de cuatro meses de declive, una señal de recuperación es la entrada neta de efectivo en marzo y abril en fondos mutuos que invierten en valores latinoamericanos. Además, las reservas de los bancos centrales han comenzado a subir nuevamente, dijo Ernest W. Brown, economista de Morgan Stanley que hace seguimiento a América Latina. Las reservas de México ahora superan los 8.3 mil millones de dólares, que subieron desde los 3.5 mil millones de dólares a fines de enero.

Las principales bolsas de valores de América Latina también se han recuperado fuertemente desde el comienzo del año. El índice bursátil mexicano, por ejemplo, cerró ayer en 2,014.76 puntos, en comparación con un mínimo para el año de 1,447.52 a fines de febrero.

La caída de los valores de América Latina en enero y febrero probablemente fue exagerada, dicen los expertos. "No hay mercado que supere el mercado de los países menos desarrollados", dijo Newman, ex director general de Morgan Stanley. "El dinero inteligente cree que a largo plazo hay un valor increíble en América Latina".

Los inversionistas corporativos estadounidenses parecen haber captado el mensaje. Las compañías automotrices, las compañías telefónicas, las líneas aéreas y los fondos estatales de pensiones han estado comprando deuda y capital latinoamericano en las últimas semanas, dijo Stephen W. Dizard, director general de Salomon Brothers, que se especializa en mercados emergentes.

¿Por qué algunos colocan su dinero con el Sr. Kuczynski y su equipo?

El Sr. Kuczynski "resultó ser muy bueno", dijo Jeffrey C. Walker de Chemical Venture Partners, una unidad de Chemical Banking. "Montero es muy sólido. Y Felipe de la Balze es una de las verdaderas estrellas en Buenos Aires".

El Chemical Group decidió poner 25 millones de dólares en el fondo del Sr. Kuczynski, y espera obtener retornos de "30% antes de impuestos por año y quizás más", dijo Walker. Uno de los atractivos fue que el fondo de Kuczynski cubre toda Latinoamérica, no solo un país, lo que lo hace menos expuesto a la volatilidad, agregó.

Los ex colegas de First Boston generalmente hablan bien del Sr. Kuczynski, elogiando sus habilidades de marketing y contactos de alto nivel. Si tienen críticas, es que él era más independiente que la mayoría de sus colegas, que puede ser un poco vanidoso y que generalmente es mejor en marketing que en administración, pero que él siempre ha encontrado asociados calificados para manejar el negocio que él trae.

Recaudar dinero para su nueva empresa, un proceso que comenzó en serio a principios del año pasado y tuvo que capear la devaluación de México, no fue fácil. "Fue como tener cáncer", dijo el Sr. Kuczynski. "Tienes un buen par de días y luego te retrasas por un día o dos".

La Sra. Lange fue útil para producir los días buenos. "El equipo de gestión no estaba acostumbrado a recaudar dinero", dijo. "Pensaron que iría más rápido de lo que se veía, pero yo sabía que no sería así. Decidí primero llamar a los bancos y compañías de seguros. Tendrían más posibilidades de darte una decisión rápida que un fondo de pensiones".

Ahora que el fondo está casi en funcionamiento y que se ha establecido en su nuevo hogar, el Sr. Kuczynski dijo que estaba emocionado de estar más cerca de América Latina. "Para Chile, Argentina y Perú", dijo, "Nueva York está demasiado lejos".

Para leer el artículo original en inglés hacer click aquí

jueves, junio 22, 2017

¿Quién gobierna al Perú? The Economist opina y sugiere

The Economist acaba de publicar un artículo en el que señala cual será el derrotero del gobierno de PPK si continúa sin gobernar. A continuación mi traducción libre del referido artículo:

Bello
¿Quién gobierna el Perú?
El presidente debe enfrentarse al congreso fujimorista
Edición impresa | Las Américas | 22 de junio de 2017

PERDER a un ministro por una censura parlamentaria es un riesgo normal de la vida democrática. Pero el hecho de que un gobierno pierda cuatro ministros en su primer año, incluidos los ministros de economía y el interior, por motivos espurios huele a una conspiración parlamentaria. Ese es el drama que pronto podría afrontar Pedro Pablo Kuczynski, Presidente del Perú.

Hace un año, el Sr. Kuczynski, un ex-banquero de inversiones, ganó la segunda vuelta por escaso margen porque había un poco más de peruanos que aborrecían a su oponente, Keiko Fujimori, que los que la apoyaban. En la elección para el Congreso dos meses antes, su grupo político había ganado sólo 18 de los 130 escaños, mientras que la Fuerza Popular de la Sra. Fujimori ganó 73 (en parte porque las regiones menos pobladas están sobre-representadas).

Fuerza Popular, con la ayuda de aliados oportunistas, ha hecho sentir su mayoría con operaciones de deterioro. En diciembre, el Congreso censuró a Jaime Saavedra, el competente ministro de Educación, que fue rápidamente contratado para dirigir la división de educación global del Banco Mundial. El mes pasado, el ministro de Transportes renunció antes que fuera censurado por una revisión (justificada) de un contrato para el nuevo aeropuerto para Cusco, la antigua capital Inca. El 21 de junio, el Congreso votó para destituir a Alfredo Thorne, el ministro de Economía; y está a punto de hacer lo mismo con Carlos Basombrío, el ministro del Interior.

Los pecados de Basombrío incluyen no arrestar a unos cuantos manifestantes pacíficos que llevan imágenes de Abimael Guzmán, el líder encarcelado del grupo terrorista Sendero Luminoso. Los problemas del señor Thorne comenzaron después de recibir al contralor general, Edgar Alarcón. El encuentro fue subrepticiamente grabado, aparentemente por el señor Alarcón. Durante el mismo, el Sr. Thorne mencionó el presupuesto de la Contraloría y le instó a que aprobara el contrato para el aeropuerto de Cusco. Era políticamente torpe abordar los dos temas en la misma reunión. Pero es el Sr. Alarcón, no el Sr. Thorne, quien es éticamente cuestionado. El contralor, que se ha alineado con los fujimoristas, está siendo investigado por traficar ilícitamente con automóviles y usar dinero público para compensar a una antigua amante (lo que el niega).

Las diferencias entre el gobierno y los fujimoristas no son ideológicas, según Kuczynski. "Aquí tenemos un grupo que está resentido con que yo sea el presidente", le dijo a Bello. "Han colaborado con las cosas grandes, pero les gustan los pequeños gestos que demuestran su descontento por no estar en el palacio". La derrota ha golpeado con dureza a la Sra. Fujimori. Apenas ha aparecido en público en el último año. Sólo ha mantenido una conversación con el Sr. Kuczynski, que tuvo que ser arreglada por el Arzobispo Católico de Lima.

El Sr. Kuczynski ha heredado una economía en desaceleración. El quería acelerar la inversión pública y relanzar proyectos de minería estancados. Pero él y el país sufrieron una doble dosis de mala suerte. La aceptación de corrupción por parte de Odebrecht, un contratista brasileño, obligó a la suspensión de varios megaproyectos de infraestructura en el Perú. Luego las inundaciones mataron a 147 personas, se destruyeron carreteras y, según el presidente, esto provocó la reducción del crecimiento económico anual en un punto porcentual, llevándolo a 3%. La reconstrucción tomará dos años y costará 6.5 mil millones de dólares, asegura. El clima de sospecha en el Congreso frena los nuevos contratos gubernamentales, mientras que la incertidumbre política desalienta la inversión privada. Los planes para reformar el poder judicial corrupto e ineficiente del Perú han sido bloqueados, un ejemplo de las "grandes cosas" que está siendo bloqueado por la oposición.

El Sr. Kuczynski se enfrenta a una elección. Podría buscar un gran trato, por ejemplo, perdonando al padre de la señora Fujimori, Alberto, un ex presidente autocrático encarcelado por abusos de poder. Pero eso alienaría a los anti-fujimoristas cuyos votos le hicieron ganar la presidencia. Una estrategia mejor sería arrinconar a sus oponentes. La Constitución peruana permite al presidente convertir una censura ministerial en una cuestión de confianza al gobierno en su conjunto. Si dos gabinetes son rechazados sucesivamente por el congreso, el presidente puede convocar una nueva elección legislativa, en la que los fujimoristas probablemente perderán escaños.

El Sr. Kuczynski parece estar siguiendo ambas estrategias. Dice que está considerando la posibilidad de indultar al Sr. Fujimori: "El momento para hacerlo es ahora". Pero también dice que "definitivamente" hará de la permanencia del señor Basombrío una cuestión de confianza. Haciendo eso, "es improbable que censuren a nadie más", declaró.

Algunas de sus tribulaciones son su culpa. Aunque tiene experiencia en el gobierno, el Sr. Kuczynski no es un animal político. Su gabinete está formado por tecnócratas y empresarios. El resultado es una administración que carece de una estrategia política y disciplina en la forma en que se comunica. De encontrarlos, el Sr. Kuczynski, y el Perú, pueden ganar esta batalla contra la revancha y la obstrucción. La alternativa es ir a la deriva, como un barco sin timón cuyos ocupantes son asesinados uno por uno por el fuego de un francotirador.