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martes, junio 09, 2026

La economía política de la incertidumbre electoral

La elección presidencial ya ocurrió.

Millones de peruanos hemos acudido a las urnas el domingo y emitimos nuestro respectivo voto. Sin embargo, varios días después seguimos inmersos en una intensa discusión pública sobre quién terminará ganando la elección.

¿Cómo es posible?

La respuesta es sencilla: lo que hoy discutimos ya no son los votos. Discutimos expectativas.

Apenas concluyó la jornada electoral, los conteos rápidos de las principales encuestadoras mostraron una elección extraordinariamente ajustada. Conforme avanzó el conteo oficial de la ONPE ocurrió algo que muchos especialistas habían anticipado: la ventaja inicial que favorecía a un candidato fue reduciéndose hasta ser superada por su contendiente.

Hasta ese momento, la discusión giraba alrededor de los resultados observados.

Pero ayer se produjo un quiebre, acarreando un debate distinto.

Aparecieron simulaciones matemáticas. Surgieron proyecciones sobre el peso de las actas observadas. Se difundieron análisis sobre el comportamiento probable del voto en el extranjero. Circularon audios, comentarios de especialistas y modelos estadísticos que intentaban anticipar el resultado final antes de que concluyera el conteo oficial.

De pronto, la conversación pública dejó de concentrarse en los votos efectivamente contabilizados. Ahora estamos concentrados en los pocos votos que aún faltan contar.

La diferencia parece pequeña, pero es enorme.

Como economista, este fenómeno me resulta familiar. Los mercados financieros funcionan sobre expectativas. Las empresas invierten sobre expectativas. Los consumidores toman decisiones sobre expectativas. El dólar sube y baja no solo con los hechos, sino con lo que los agentes creen que ocurrirá. Una parte importante de la economía moderna consiste precisamente en administrar la incertidumbre —y en entender que las expectativas tienen consecuencias tan reales como los hechos que las originan.

La política no es muy distinta.

En una elección tan ajustada como la que estamos viviendo, las expectativas comienzan a adquirir una relevancia extraordinaria. Los modelos intentan anticipar el futuro. Los analistas construyen escenarios. Los medios difunden proyecciones. Los ciudadanos buscan señales que les permitan reducir la incertidumbre. Es una reacción perfectamente natural ante lo que no se puede aún verificar.

El problema es que las expectativas tienen una característica peculiar: pueden independizarse de los hechos. Una vez instaladas, comienzan a producir emociones propias —optimismo en unos, preocupación en otros— y cuando finalmente se revela la realidad, la reacción de las personas no depende únicamente del resultado observado, sino también de las expectativas que habían construido previamente.

Por eso una elección extremadamente ajustada puede convertirse en un terreno fértil para la polarización. Quienes creen que su candidato terminará ganando reciben cada nueva proyección como una confirmación. Quienes creen lo contrario hacen exactamente lo mismo. Poco a poco, el debate deja de girar alrededor de la evidencia disponible y empieza a organizarse alrededor de escenarios futuros que todavía nadie puede verificar.

Las redes sociales amplifican este fenómeno a una velocidad extraordinaria. Una simulación estadística, una declaración pública, una plataforma de apuestas o una proyección electoral pueden modificar en cuestión de minutos el estado de ánimo de miles de personas. Ninguno de esos elementos cambia los votos ya emitidos. Pero sí puede cambiar las expectativas acerca de esos votos. Y las expectativas tienen consecuencias políticas.

Aquí reside el núcleo del problema: cuando las expectativas se alejan demasiado de los resultados finalmente observados, aparece la frustración. Y cuando la frustración se combina con una sociedad altamente polarizada —como es hoy la nuestra—, el riesgo de conflicto aumenta.

Y los primeros cantos de batalla —los gritos de fraude, las exigencias de que se respeten "los verdaderos resultados"— ya han comenzado a escucharse.

Por eso resulta tan importante distinguir entre observación y expectativa. La observación nos dice qué sabemos. La expectativa nos dice qué creemos que ocurrirá. Ambas son útiles. Pero no son lo mismo, y confundirlas tiene costos.

Los modelos son herramientas valiosas. Las simulaciones también lo son. Los análisis prospectivos lo son mucho más. Nos ayudan a navegar la incertidumbre y a entender escenarios posibles. Pero no eliminan la incertidumbre. Esa es una lección que vale tanto para la economía como para la política.

En las últimas horas varias personas me han preguntado quién creo que terminará ganando la elección. Supongo que esperan una respuesta sólida y certera porque me dedico profesionalmente al análisis económico y estadístico. Sin embargo, mientras escucho pronósticos, reviso modelos y observo cómo las expectativas se multiplican en todas direcciones, recuerdo una advertencia que John Maynard Keynes dejó sobre el futuro y la incertidumbre. A veces, la respuesta más rigurosa —y también la más honesta— sigue siendo la más incómoda:

Simplemente no sabemos.

lunes, octubre 23, 2017

El costo del Censo 2017

En tiempos que nuestro país está altamente conectado, es natural esperar que la percepción de la población sea fácilmente impactada por el curso de los hechos de un evento en particular, como lo ha sido el censo, aunque hayan sido casos aislados. Pues tal como han venido ocurriendo las cosas, parece ser que más que casos aislados estamos asistiendo a un censo con serios problemas de organización, pese al gran esfuerzo de voluntariado desplegado por cientos de jóvenes 'empadronadores'.

Las redes han dado cuenta de muchas familias que no fueron visitadas por los censadores, a pesar de vivir en lugares céntricos y accesibles de la ciudad de Lima. Ha habido reportes de falta de materiales para continuar con las entrevistas, pese a que los empadronadores han tenido tiempo para seguir con su tarea. Finalmente, la noticia de algunos casos de violencia contra los entrevistadores ha indignado a la población pues muchos se preguntaban porqué no se aseguró adecuadamente la integridad de los jóvenes. Al parecer, las fuerzas del orden calcularon que bastaba volar uno que otro helicóptero por las alturas de la ciudad para detectar lo que ocurría al interior de las viviendas o los edificios.

Todos estos problemas, junto con la desfachatez de pegar sendos stickers llamativos en las viviendas censadas con la propaganda de varias empresas, han motivado a que muchos nos preguntemos ¿Cuánto ha costado el Censo 2017? ¿Cómo se ha financiado? ¿Se ha pensado en ejecutar un Censo bamba o qué?

Para averiguar los datos de costo presupuestal, he visitado la Web de Transparencia Económica del MEF tanto para el año 2007 como para el 2017. Estos montos aparecen dentro del Presupuesto Institucional del INEI, institución dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros y son reportados en la tabla 1 abajo.

En el primer caso, para el Censo del 2007, el Presupuesto inicial aprobado ascendía a 21 millones de soles. Sin embargo, este presupuesto fue revisado rápida y fuertemente a más de 3 veces el monto original calculado alcanzando los 63 millones de soles. La ejecución alcanzó finalmente los 62 millones lo que implicó un porcentaje de 98.4% con respecto al Presupuesto Modificado.

Para el 2017, el Presupuesto inicial aprobado ascendió a casi 174 millones de soles para realizar el Censo XII de Población y VII de Vivienda. Las modificaciones presupuestarias llevaron el techo presupuestal a gastar a un poco más de 181 millones de soles, un reajuste de apenas 4.2%. Esto significaría que la planificación presupuestal habría sido más consistente que en el 2010. No obstante, lo que finalmente fue ejecutado (devengado) hasta la fecha son 134.3 millones de soles. Esto representa el 74.1% del PIM. Si por presión para mejorar la recopilación de datos se extendiera la contratación de algunos equipos, existe todavía cierta holgura para completar el Censo que ahora tanto se cuestiona.

Tabla 1. Presupuesto de los Censos 2007 y 2017. Fuente: MEF
Una cuestión que costará mucho comprender en términos mediáticos es porqué habría que confiar en los datos recopilados tal como se ha visto, si es evidente que buena parte de la población quedará fuera del conteo. La respuesta se encuentra en que la mayoría de la población se nos ha enseñado a razonar ariméticamente y no estadísticamente. En efecto, a pesar que se ordene inamovilidad perfecta, nunca por nunca se logrará contar al cien por ciento de la población. Siempre habrá un margen de error y la estadística es la ciencia que busca minimizar ese margen para obtener la mejor calidad de datos posible al costo pagado. Veamos como ha evolucionado este error a través de la historia de los Censos del Perú.

Tabla 2. Población Censada y Omitida 1940-2017. Fuente: INEI
Como se puede apreciar, TODOS los censos han tenido un margen de error. Este error estuvo particularmente fuera de control en 1940, pero luego de 20 años, los censos entraron dentro del margen de error aceptable, es decir, menos del 5% de la población total esperada. Para el 2017, ya lo dijo el propio Presidente PPK, que su apuesta era que encontraremos una población de 31 millones y medio de personas. Su apuesta por supuesto es bastante informada, ya que el Boletín Especial de noviembre de 2010 producido por el INEI reportaba una estimación poblacional de 31.8 millones de personas en el Perú.

Aquí es donde yo me atrevo a postular un par de escenarios para ver hasta dónde puede tolerar el país que encontremos errores. Si asumimos que el número de personas omitidas por el Censo asciende al doble de personas que fueron omitidas en el anterior censo tendremos un error máximo de 5%. Esto incluiría la pérdida total de la información censal a recoger en toda la provincia de la Convención cuya población se estima en 180 mil personas aproximadamente. Pero si asumimos que la omisión se va a ir reduciendo con el Plan de Contingencia que seguro debe tener el INEI para los días que siguen, es muy probable que alcancemos un número similar de personas omitidas al Censo del 2007, es decir unas 800 mil unidades. Con este resultado, el error se reduciría a un rango de 2.5% lo que haría que el Censo en términos técnicos haya sido todo un éxito.

¿Y el costo por unidad? En términos estrictamente presupuestales, el costo unitario del presente Censo se ha duplicado con respecto al obtenido el 2007. En efecto, hace diez años, el costo por persona censada había ascendido a un poco más de 2.2 soles por persona, mientras que para este año, dependiendo del grado de control sobre la omisión se tendría un costo un poco más de 4.4 soles. Este resultado, sin embargo, no explica el porqué de los etiquetas con publicidad empresarial como símbolo de vivienda ya censada. De acuerdo con la web de Transparencia, las donaciones comprometidas apenas han representado 0.013% del PIM del Censo 2017 y como se puede apreciar en la tabla, a la fecha de hoy, las empresas participantes sólo han ejecutado un poco menos de 7 mil soles. Es decir, ¿Por 7 mil soles el Estado les ha regalado publicidad gratis y además les va a dar la información personalizada de al menos 30 millones de peruanos? ¡Por favor!

Tabla 3. Fuente de Financiamiento del Censo 2017. Fuente: MEF.

En conclusión, terminaré señalando que es muy probable que este censo sea un éxito, si es que no sobrepasan el nivel de error (omisión) máximo histórico de los últimos cincuenta años. Existen varios comités que se han puesto a trabajar arduamente juntamente con un ejército de voluntarios jóvenes para que este proceso salga bien parado. No obstante, eso no me exime de condenar el aprovechamiento innecesario que han tenido algunas organizaciones privadas que desde su punto de vista han logrado financiar con muy poco dinero el estudio de mercado más grande posible del país con información sensible que ha sido proporcionada por todos los peruanos. Si es información pública, debe tratarse y proveerse a todos los ciudadanos por igual para conocer al país y proponer políticas públicas acordes con su realidad.

Otro punto lamentable es el tema de la seguridad, en especial para las mujeres. Luego de que una empadronadora haya reportado la violación de parte de un censado, mientras que uno o dos helicópteros de las fuerzas del orden se limitaron a merodear a varios metros de altura dizque resguardando a la ciudadanía, no queda más que condenar estos hechos y exigir que el Presidente tome cartas en el asunto de una vez por todas. No es posible que sólo la ciudadanía se indigne y movilice ante estos hechos, mientras que las fuerzas del orden apenas si visibilizan el problema para actuar como corresponde.

















lunes, septiembre 15, 2008

Versos apasionados al margen sin importancia

Acabo de leer un post, cargado de una apasionada inspiración crítica hacia uno de mis últimos artículos, escrito por un compatriota nuestro estudiando su doctorado en la Universidad de California en Berkeley. Su nombre, Stanislao Maldonado. Sus blogs revelan dos de sus facetas con las cuales se manifiesta en la internet: la del justiciero intelectual Asesinato en el margen, y otro, la del fracasado literato y filósofo, La ultima soledad del ser.

Fuera de la blogósfera, se encuentra una notable producción académica de parte de Maldonado (ver su web personal aquí). Sus temas abordan cuestiones de importancia social y política como son la pobreza, la desigualdad de oportunidades y la exclusión basado no sólo en el agudo uso del razonamiento filosófico sino también del análisis estadístico de la evidencia como sólo un economista sanmarquino, con sólidas básicas econométricas puede hacer. Se puede destacar algunos trabajos suyos relacionados con la población con discapacidad que me parece revela, prima facie, a una persona con mucha sensibilidad por los menos favorecidos. Su autodefinición como liberal de izquierda o social liberal pueden ser poco justos con las elevadas preocupaciones humanas que revelan su producción intelectual.

Respecto a las observaciones apasionadas que redacta Maldonado sobre mi artículo "El inei subestima la desigualdad" entre otros más, tengo que señalar lo siguiente:

1. Sobre los supuestos errores de interpretación. Los artículos representan mi particular punto de vista sobre la realidad peruana (y últimamente, de otras regiones que voy visitando) basado en conjeturas, evidencias, opiniones de terceros que voy recogiendo coyunturalmente en torno a ella, según mi modesta opinión. Los post, son un medio para ir formulando y exponiendo mis ideas con libertad, guardando las buenas formas, hasta donde sea posible. Digo esto porque de alguna manera en el curso de la exposición y el diálogo se revela la posición política o la percepción de quién o qué es legítimo y qué no. Algo del cual no escapa mi comentarista más apasionado. Más allá del instrumental técnico que se utilice, importa lo que uno piensa. Y sobre esto, mi querido Stanislao, no hay "error de interpretación". La realidad puede tener múltiples interpretaciones y todas pueden ser igualmente válidas y cada quien tiene libertad para suscribir, o discrepar porque hay libertad para hacerlo.

2. Sobre la politización del INEI. Este es un problema que ha sido señalado en varias oportunidades por analistas económicos y sociólogos peruanos de diversas vertientes; pero nadie ha escrito sistemática y seriamente sobre el asunto porque creo que en parte, es parte de la forma de ser del peruano. Se ventilan las críticas en los pasillos, o en las piletas, pero se guardan las formas tanto en las publicaciones como en la mesa de exposición por un temor colectivo al qué dirán "los de arriba". Por eso tienen tanta fama y admiración los pocos peruanos que cuestionan con vehemencia el status quo y pillan a sus detractores en sus incoherencias más sutiles como son Mario Vargas Llosa, César Hildebrandt o Jaime Bayly. 

Al margen de ello, sin embargo, se debe reconocer la calidad profesional de muchos técnicos y economistas de reconocida trayectoria que con su participación pretenden lograr que el INEI sea un microuniverso lo más objetivo posible a pesar de su elevado nivel de injerencia/dependencia política del Ejecutivo. Para comenzar, el INEI depende orgánicamente del Ejecutivo. Esto hace, como he señalado en varias oportunidades que cada Jefe del INEI tenga una tasa de rotación asociada al cambio de gobierno en los últimos 20 años (no he evaluado más atrás). Y en el último gobierno, el caso más patético de injerencia política ha sido que el Ejecutivo decidió borrar de la historia política y económica un censo y una encuesta (el Censo de Población y Vivienda 2005 y la Encuesta Continua de Hogares que se aplicó sólo el 2006) para reemplazarla por un nuevo Censo el 2007. Esta decisión echó por tierra uno de las herramientas piloto más novedosas y útiles para combatir la pobreza en nuestro país, a pesar de los buenos técnicos y asesores a los que el Instituto recurre frecuentemente.

Adicionalmente, se encuentran los cuestionamientos a la medición de los precios y la inflación con una canasta desactualizada, la medición del PBI con una estructura desfasada, entre otros indicadores que mejor no sigo, porque si no, tendría que revisar mi argumento sobre el reconocimiento a la calidad profesional de los técnicos del INEI. Tal vez sería mejor decir quienes si lo merecen y quienes no para evaluar la producción técnica del mismo. Pero en lo que concierne a la cuestión de mayor relevancia política coyuntural, es decir, la pobreza y la desigualdad, el INEI, tiene varios problemas que no han sido resueltos y que, algunas soluciones privadas, en el margen, pueden ayudar a echar luz sobre el tema.

Lo que si lamento es que, Stanislao, en vez de atender a mi pregunta sincera del final del post aludido, se dedique a buscar como ridiculizarme llenándose de gráficos y frases justicieras en honor a la objetividad que el carece al redactar ese post.

3. Sobre el grado de sustitución entre la encuesta de Apoyo y la Encuesta de Hogares. La ilustrativa descripción que hace Maldonado sobre los niveles de error y representatividad que tienen los diferentes tamaños muestrales de ambas fuentes me parecen pertinentes para mejorar la discusión. Pero son secundarios frente al punto señalado por mi artículo. En rigor, ambas fuentes son inconmesurables pues tienen objetivos y marcos teóricos distintos. Mientras que la encuesta de Apoyo busca evaluar la capacidad de consumo de los ricos y eventualmente, del resto de estratos socioeconómicos de la población; la Encuesta de Hogares tiene como objetivo medir el nivel de vida de la población, básicamente la media y la pobre. La primera produce un bien privado, la segunda uno de carácter más público.

No obstante, creo que un elemento que puede integrar ambas fuentes, y eventualmente ser un lugar común para el debate, es el tema de la desigualdad. Algo que tanto Stanislao, como yo, coincidimos como tema de interés para analizar. Podemos discutir sobre la mayor o menor precisión de ambas herramientas, y también sobre la lectura que hagamos de ellas. Asi que ¿Por qué se enroncha tanto? ¿Por no coincidir con su autopercepción de objetividad? ¡Por favor!

En suma, creo que de alguna manera me siento halagado por cómo Maldonado ha considerado un post entero para criticarme. Y he podido detectar que en otro post más bien me cita para validar sus resultados. Pero, creo que podría ser un poco menos fanático en su presunción de tener "la verdad" correcta. Los reconocimientos a veces hacen que uno pierda el foco sobre la responsabilidad que nos da la legitimidad. Es algo con lo que lucho internamente, pero a veces también me apasiono. Y eso es normal en tanto jóvenes.

Otra cosa, antes de terminar. Un mensaje personal a Stanislao. Tu link sobre el archivo de excel esta "roto" pues baja algo que luego al abrir aparece en blanco absoluto. ¿Puedes enviarmelo por email por favor?.

miércoles, septiembre 26, 2007

Militares en tiempo de paz

¿Qué deberían hacer los militares en tiempo de paz? Esta es una de las varias preguntas de opinión que han sido respondidas en la última encuesta del IOP de la PUCP (pdf). Cabe destacar que la población opina que, luego de asegurar la defensa nacional (61%), las dos responsabilidades que deben asumir los militares son: ayudar en las emergencias (38%) o luchar contra la delincuencia (31%).

No obstante, hay una pregunta que es más enfática, sobre lo que los militares deberían hacer en tiempos de paz, y es esta: ¿Cree que las Fuerzas Armadas deben tener mayor participación y trabajo en las cuestiones del país durante los tiempos de paz, como construir carreteras, hacer investigacion científica, etc.? La respuesta abrumadora aparece a continuación:

Sí. La población cree, unánimemente, que los militares deberían tener una mayor participación y trabajo en las cuestiones del país como construir carreteras, hacer investigación científica entre otras actividades relacionadas. Ayudar en las emergencias está bien, luchar contra la delincuencia puede ser aunque no es su función (sino mas bien de la PNP), pero contribuir con el desarrollo económico y científico de la nación es un sentimiento mayoritario.

Es de conocimiento que gran parte del crecimiento económico y del desarrollo tecnológico de los Estados Unidos de los setenta y ochentas se debió en parte a la apuesta que se hizo sobre el desarrollo de la industria militar y los métodos de organización militar.

Creo que algunas lecciones importantes se pueden tomar de esta experiencia como para implementar en nuestro país. Por lo pronto, conozco ya varios amigos en la maestría de Ciencia Política que provienen de las filas militares con una aproximación cierta y decidida a comprender y manejar los instrumentos de la gestión pública demostrando un nivel alto de competitividad respecto de los alumnos 'civiles'.

Sería bueno que como cuerpo, una mayor parte de nuestros militares tuviera acceso a una educación superior y de calidad a fin de que no sólo tengamos carne de cañón sino a verdaderos estrategas para la defensa y el desarrollo nacional, tanto en el frente interno como externo.

Siguiendo esto, estarán totalmente acordes con lo que la población espera de ellos.

domingo, septiembre 02, 2007

Desclasificando archivos electorales

Una importante iniciativa acaba de dar Fernando Tuesta Soldevilla, ex jefe de la ONPE y actual director del Instituto de Opinión Pública de la PUCP: colgar en su blog, y dejar a libre disponibilidad de los analistas y politólogos de todo el mundo, las bases de datos de las elecciones desde el siglo XIX hasta las últimas celebradas en el 2006.

El único requisito para hacer uso de esta información es reconocer el trabajo de ordenar y sistematizar todos estos datos citando la siguiente fuente:

http://blog.pucp.edu.pe/fernandotuesta

En un país donde muchos profesionales creen que pueden sacar 'alguito' por ocultar información, el ejemplo de FTS reluce porque favorece el desarrollo del conocimiento en nuestra sociedad.

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Nota:

Parte de la información sistematizada por Fernando Tuesta se encuentra también disponible en la web de la ONPE. Es posible descargar información relativa a las elecciones desde 1995 en adelante y de 1995 hacia el pasado. Es probable que esta fecha de corte obedezca a la fecha de inicio de operaciones de esta institución electoral.

La información electoral se presenta con un formato similar al utilizado por el portal de Transparencia Económica del MEF, en el que hay que ir descendiendo por categorías para encontrar un sólo dato específico. Esta estructura de consulta tiene el problema que no es posible obtener con facilidad datos de un conjunto de categorías con notable rapidez cuando el caso lo amerita, p.ejem. resultados a nivel de varias provincias o distritos seleccionados con un criterio específico.

Este no es el caso del blog de FTS, donde más bien es posible descargar según varias entradas normalmente necesarias para el análisis: según niveles nacional, provincial y distrital y según partidos políticos.

A pesar de lo señalado tengo tres críticas a la forma de presentación de los datos electorales sistematizados por FTS (que pueden no ser relevantes para otros especialistas):
  • Primero, que los archivos se encuentran en formato PDF lo que trae el molesto trabajo de copiar y pegar los datos en un archivo de excel como para recién poder aplicar un análisis cuantitativo preliminar. Esto no necesariamente es una molestia para los analistas de todas las especialidades debido a que tienen requerimientos de información mas bien modestos. Pero para quien quiera aplicar fórmulas y regresiones econométricas si es una molestia. Mi recomendación: colgar los datos en formato XLS para su fácil manejo y análisis posterior.
  • Segundo, los datos de las elecciones aparecen en porcentajes en vez de en valor absoluto (cantidad de votos). Aunque FTS coloca el número total de votantes registrados en cada elección, cuando uno quiere obtener el número de votos total para un distrito o provincia en particular para un partido político específico debe hacer redondeos luego de aplicar el porcentaje respectivo al padrón. Esto es particularmente molesto porque la reconstrucción de datos absolutos puede no ser exacta por falta de cifras decimales significativas. Mi recomendación: colocar la cantidad de votos totales en vez de los porcentajes para un análisis más exacto de la información.
  • Tercero, en el caso de partidos políticos con votación insignificante estos son agrupados en un saco denominado 'Otros'. En el caso de las elecciones municipales es un problema significativo pues la fragmentación política se hace más evidente. Aparecen cientos de organizaciones políticas que pueden no aparecer importantes en la masa de votos que obtienen, pero que en el espacio local pueden tener relevancia o protagonismo. Desde ese punto de vista, el rubro 'Otros' perjudica el análisis para los espacios locales que tanta importancia están cobrando en fenómenos que luego cubren las noticias a escala global. Mi recomendación: idear una manera efectiva para presentar la información electoral de todos los partidos políticos que entran en competencia en diferentes procesos electorales (incluidos los municipales) sin importar la masa de votos acarreada.




martes, julio 24, 2007

Una pregunta importante que hacernos

El Financial Times, ha publicado un artículo donde se reportan los resultados de una encuesta sobre lo que piensa la población de los países más desarrollados del planeta acerca de los efectos de la globalización en la desigualdad. El tema de fondo en debate es la percepción de la población de 'a pie' sobre la desigualdad y el mercado global. Entre varias de las preguntas hechas, resalto una que creo debería hacerse en nuestro medio:


Como se puede apreciar, la principal revelación de este gráfico es que una proporción elevada de los entrevistados (se entrevistaron a más de mil personas vía electrónica) piensa que no todas las personas de su país tienen las mismas oportunidades para alcanzar su pleno potencial. Tómese en cuenta que estamos hablando de países desarrollados: España, Italia, Francia, Alemania, Inglaterra y los Estados Unidos. En este último país, es el único donde las respuestas están por igual repartidas entre los que piensan que sí y los que piensan que no.

Como sea, la anterior pregunta tiene dos esferas de evaluación que no son tomadas en cuenta en varias de las encuestas que se realizan en nuestro país: i) la situación de la igualdad de oportunidades -a pesar de los antecedentes sociales- y, ii) las posibilidades de realización de vida de un ciudadano cualquiera. Estas preguntas son muy interesantes en la medida que nos permiten explorar las distintas percepciones que tiene la ciudadanía sobre las posibilidades de éxito de un tercero cualquiera en su respectivo territorio.

En nuestro país, las preguntas más parecidas a esta son: i) La que suele pedir a una determinada persona si percibe que su situación económica personal y la de su familia ha cambiado positiva o negativamente o no ha cambiado en los últimos 12 meses; y ii) La que pide cómo cree que cambiará su situación económica en los próximos 12 meses. Llama la atención que alrededor del 40% de las respuestas a la última pregunta se concentran siempre en una visión optimista del futuro inmediato. Eso no está nada mal para un país como el nuestro que es mayoritariamente joven en las áreas urbanas. No obstante, las respuestas a la primera pregunta se concentran casi siempre en aquella categoría que indica que siguen en igual situación que en el último año (alrededor del 50%). Es decir, buena parte de la población tiene una disposición positiva a enfrentar el futuro, pero una proporción mayor se topa con que no pueden cambiar su situación significativamente.

En contraste con la anterior aproximación, la pregunta realizada por el FT Polls, explora el problema de la desigualdad con "el otro" viviendo en un mismo territorio o contexto. No se limita a un problema de evaluación del nivel de vida personal o familiar, sino que va más allá, al escenario más próximo, regional o incluso nacional para un tercero cualquiera.

Creo que incorporar este tipo de preguntas puede ayudar a la población concientizarse del tema de la desigualdad en nuestro país. Puede también explorarse la hipótesis de si las clases más ricas tienen una preocupación real en favor de las clases menos favorecidas. Al parecer, en los países más ricos del mundo, si está presente, tal como lo demuestra los siguientes comentarios (traducción libre):
[Los ciudadanos de los países más ricos] desean que sus gobiernos incrementen los impuestos de aquellos que tienen los más altos ingresos.

[...] La visión de que al abrir sus economías a un comercio más libre resultará por igual beneficioso entre los países ricos y pobres no es compartido por los ciudadanos de los países más ricos, a pesar de cuan liberales sean sus tradiciones económicas.
El artículo de FT termina señalando de que el problema de la creciente desigualdad está en la cima de la agenda política de cada uno de los países más ricos del mundo y que pronto se convertirá en un tema decisivo en las próximas elecciones presidenciales en los Estados Unidos.

¿Qué dice Hillary Clinton al respecto? Su website lo señala como un issue fundamental qué abordar, con la siguiente frase:
La clase media americana se encuentra bajo sitio y lista para el cambio. La gente está trabajando más duro y más tiempo por menos y menos...
¿Qué dijo el presidente Alan García en su primer mensaje presidencial? (énfasis mío)
Nuestra meta es crecer pero crecer mas y con empleo apoyando al productor y trayendo más inversión, abriendo el Perú al comercio competitivo con Europa, con Sudamérica, con los Estados Unidos y con el Asia. Nuestra meta es la justicia haciendo que el estado sea de los pobres, promueva el empleo y compense la desigualdad regional y social.
Espero que no siga olvidando estas palabras tan significativas hoy por hoy, luego de las cifras de pobreza publicadas hace unos días que revelan un incremento importante de la desigualdad.

martes, noviembre 14, 2006

El hombre que depuraba

Mauricio Mulder, abogado, congresista y secretario general del Partido Aprista Peruano, señaló en una reciente entrevista al diario El Comercio (12/nov) la cantidad aproximada de militantes que su partido tenía:
"Eso no es real [que el PAP tenga 800 mil militantes en su padrón], el partido tiene menos. Debe tener 300 mil o 350 mil. Y activos deben ser 100 mil militantes".
Este dato contrasta abiertamente con la información preliminar proporcionada el 7 de agosto, por el director nacional de Organización y Movilización del Apra, Wilber Bendezú, quien manifestó que tenían alrededor de 650 mil militantes en su padrón. Este directivo aprista mencionó que en la semana de la entrevista iban a colocar su padrón de militantes en Internet, tal como ya lo han hecho otros partidos como Perú Posible y Somos Perú según lo ordena la respectiva Ley de Partidos Políticos. Ello nunca ocurrió quiza porque la propia ley no propone ninguna sanción al respecto. En efecto, lo que la ley de partidos políticos señala es lo siguiente (Titulo IV, art 18):

Artículo 18°.- De la afiliación

Todos los ciudadanos con derecho al sufragio pueden afiliarse libre y voluntariamente a un partido político. Deben presentar una declaración jurada de no pertenecer a otro partido político, además de cumplir con los requisitos que establezca el Estatuto.

Quienes se afilien a un partido político durante el período a que se contrae el artículo 4° de esta ley, sólo adquieren los derechos que su Estatuto contempla a los cuatro meses de concluido el proceso electoral.

El partido político entrega una vez al año el padrón de afiliados actualizado al Registro de Organizaciones Políticas para su publicación en su página electrónica.

No podrán inscribirse, como candidatos en otros partidos políticos, movimientos u organizaciones políticas locales, los afiliados a un partido político inscrito, a menos que hubiesen renunciado con cinco meses de anticipación a la fecha del cierre de las inscripciones del proceso electoral que corresponda, o cuenten con autorización expresa del partido político al que pertenecen, la cual debe adjuntarse a la solicitud de inscripción, y que éste no presente candidato en la respectiva circunscripción. No se podrá postular por más de una lista de candidatos. (subrayados del autor)

Cabe destacar, que en este artículo así como en el resto de ellos no se utiliza la palabra "militante". Unicamente se conoce al "afiliado". Así, de acuerdo con las palabras de Mulder, y usando la terminología apropiada de acuerdo con la ley, su despacho estaría realizando la depuración de los 800, 650 ó 100 mil "afiliados" que tendría su partido desde el mes de marzo del presente. Los procedimientos seguidos son el cruce de información con "... Reniec, Infocorp, certificados de antecedentes penales y del registro judicial de condena...".

Lo curioso de estas declaraciones es que ninguno de estos registros contiene información sobre la militancia o no de los miembros, sino más bien acerca de su historia crediticia, si forman parte del cuerpo electoral y si tienen antecedentes penales o judiciales de algún tipo. Está claro que se entrecruzan dos razones políticas para que el Apra no haya publicado su padrón en la internet como lo menciona la ley:

  • La detección por parte de la Prensa de dos "militantes" (al parecer de larga data) vinculados estrechamente con el narcotráfico. Las supuestas oscuras relaciones entre el APRA y grupos paramilitares, terroristas y de narcotráfico han sido material para escribir un sinúmero de ensayos. Creo
  • La auto cuestionada metodología de inscripción de "militantes" realizada el 2002 la cual, según el propio Secretario General, se realizó de manera "desordenada en la puerta de los mercados y en varios lugares públicos...". Probablemente, la gran motivación para inscribir a los afiliados de manera tan abierta haya sido la posibilidad de obtener el carnet aprista y con ello asegurarse una opción laboral dentro del sector público. Esta es una hipótesis que en la práctica la población maneja en su imaginario y que eventualmente está promoviéndose al interior del aparato estatal tal y como fue durante fines de los años ochenta.

Qué nos dice la ciencia política respecto a los términos que hemos estado utilizando casi indistintamente para aquellos que se vinculan a un partido político? El grado de participación de las personas respecto de un partido político ha sido conceptualizado por Duverger en su famoso libro Los Partidos Políticos (2006:120 en adelante), posteriormente explicado y ampliado por Panebianco (en su libro Modelos de Partido, 1990:69 en adelante), en al menos tres círculos concéntricos definidos a continuación:

  1. Electores: son los que votan por los candidatos propuestos por el partido cada vez que se organizan elecciones.
  2. Afiliados o simpatizantes: es algo más que un elector pero menos que un militante, ya que no sólo vota por el partido sino que también lo defiende (puede ser en las conversaciones coloquiales entre amigos o familiares) y lo subvenciona si es preciso en ocasiones llegando a ocupar algunos cargos periféricos a la organización política, pero no forma parte del núcleo central dirigencial del partido. Duverger llega a comparar a este tipo de personas como aquellos que no tienen una adhesión formal (no han firmado ningún documento) al partido como si de un concubinato si hablara en contraste con la idea de formalidad de la relación que se daría en un matrimonio.
  3. Militantes: usando las palabras de Duverger "(...) éstos se consideran miembros del partido, elementos de su comunidad; aseguran su organización y su funcionamiento: desarrollan su propaganda y su actividad general. Los miembros de comités de los partidos de cuadros son militantes".

Dado que los afiliados no son militantes, la ley contendría un contrasentido pues obliga (afortunadamente sin penalizar) que se registre una persona como si tuviera un comprometimiento formal con el. El grado de compromiso variará según la particular distribución de incentivos colectivos (identidad) e incentivos selectivos (materiales, cargos, entre otros) que ofrezca el partido hacia ellos, tal como lo recuerda Panebianco. Duverger tiene problemas para operacionalizar el número de afiliados por la vaguedad de su definición. Una estrategia recomendada por este autor sería por ejemplo saber cuántos leen el periódico del partido el cual se podría estimar por el tiraje vendido del mismo. No obstante, un ejemplar pueden ser leídos por dos o tres. O sino, no necesariamente puede un afiliado estar interesado en comprar el diario del partido. Por eso termina por recomendar la aplicación de una encuesta para realizar la medición de este círculo.

Mediciones que pueden aproximarse a la magnitud de la militancia y la afiliación se encuentran en las encuestas realizadas por la Universidad de Lima , aunque desfortunadamente no están asociadas a un partido en particular. Así que sería la medición de las personas que pertenecerían a los círculos concéntricos de los partidos vigentes en las fechas en que se aplicaron las encuestas. De acuerdo con ellas tenemos las siguientes estimaciones:


set 2003
Jun 2004
oct 2005
Militantes %
9.0
9.3
6.0
Simpatizantes %
39.7
n.d.
31.4

Estos datos han sido estimados utilizando encuestas probabilísticas polietápicas de alrededor de 600 personas entrevistadas (error 4.03%, nivel de confianza 95.5%) para los residentes de Lima Metropolitana y el Callao entre 18 y 70 años, que son los que forman parte del cuerpo electoral activo en cada sufragio. Si prorrateamos estos datos podríamos decir que habrían un poco más de 318 mil militantes sólo en Lima y Callao y cerca de 1.9 millones de personas que son simpatizantes de algún partido político vigente a la fecha en tales periodos. Respecto a la primera cifra, esta no está muy lejana de los 200 mil militantes que en algún momento estimó el secretario de la ONG Transparencia. En cuanto a la segunda, es un número exagerado? pues falta realizar una mayor cantidad de mediciones a través de encuestas que puedan confirmar esta evidencia. Hasta que no las tengamos, esta es la aproximación es la más concreta al respecto. A menos que nos pongamos a cuestionar la metodología implementada por la Universidad de Lima en estas encuestas, las que en general ya tienen un conjunto de técnicas estandarizadas que son de dominio público en la academia. Por otra parte, es necesario manifestar con claridad que he aplicado estos porcentajes a la cantidad total de personas que forman parte del padrón electoral del 2006 preparado por el RENIEC el cual de hecho contiene un fuerte componente de datos sin depurar (ya sea por muertes, viajes al exterior, subregistro, etc.) que no son captados con eficacia al cierre del mismo.

Qué parte de los casi 320 mil militantes estimados por la U. de Lima para la capital peruana forman parte del APRA? Es probable que Mulder no esté muy lejos de sus cálculos que ha realizado quizá "a ojo de buen cubero" estimados en casi 100 mil. Este grupo habría asegurado el voto de los 868 mil que estimaron su preferencia en al partido de la estrella, los que en rigor representan menos del 15% del padrón electoral. Si estos dan el límite del círculo concéntrico periférico, está claro que en el esquema de Duverger los simpatizantes deben conformar un número menor o igual a este límite. Es probable que el Secretario del partido aprista se habría referido a este límite electoral como su probable número de personas a ubicar en su registro, lo cual por definición es imposible de lograr. Con todo, podemos realizar el análisis, grosso modo, de la estructura de participación del partido aprista: 100 mil militantes, un tercio de millón de simpatizantes y un gaseoso número de electores fieles o advenedizos de entre 300 a 400 mil electores más.

Mientras Mauricio Mulder, el hombre que calcula o mejor dicho depuraba, estime el número real de sus militantes, químicamente estéril y religiosamente inmaculado, podremos tener una idea de la capacidad del partido para proponer un encauzamiento de la voluntad popular y la democracia en nuestro país. Por lo pronto, el partido sólo brinda información de su cúpula dirigencial formal en su página web , haciendo que este aparezca más como un partido de cuadros antes que de masas. No obstante, la incapacidad del partido para haber copado con eficacia los cargos públicos en la administración del Estado y el hecho que encontremos serias sorpresas entre sus propuestas de candidatos a lo largo y ancho del país (algo que la prensa podría investigar a escala nacional pero que no lo hace porque en el apretado mercado de escándalos que se venden en la ciudad capital no podrían ser colocados como pollo a la brasa) nos hace pensar que ni siquiera es un partido de cuadros sino más bien en un partido reducido a una base principalmente parlamentaria (según la idea de Sartori) con una larga lista de militantes arribistas (en el sentido de Panebianco). Terminará pronto sus cálculos el Dr. Mulder? Esperemos que en aras de la transparencia cumpla con la presentación de sus militantes cuando menos.
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Bibliografía

- Duverger, Maurice (2006) "Los partidos políticos". México: Fondo de Cultura Económica.
- Panebianco, Angelo (1990) "Modelos de partido". Madrid: Alianza Editorial.
- Foto tomada del Diario La Primera.

miércoles, septiembre 13, 2006

La economía política de las encuestadoras

La reciente noticia de que la dueña de una empresa encuestadora en Estados Unidos ha reconocido que había falsificado el 50% de los datos provistos a la campaña del ahora Presidente George W. Bush, delito por el cual pagaria con cinco años de prisión y una multa de casi un cuarto de millón de dolares, me hizo recordar que aquí en Perú, las encuestadoras tampoco son muy bien vistas del todo. Ello es asi sobretodo después de la escandalosa experiencia a fines del gobierno de Fujimori en el se llegó a evidenciar que algunas de ellas, si no todas, habrían favorecido a Fujimori en sus estimaciones de preferencia electoral. De acuerdo con la noticia arriba señalada la encuestadora recomendó entrevistar incluso a “perros y gatos” con la finalidad de construir la información necesaria.

¿Cuál es el papel desempeñado por las empresas encuestadoras en Perú? ¿Son altamente técnicas y por lo tanto neutrales en la arena política? ¿Cuántas son? ¿Cómo se financian? ¿Qué magnitud de recursos movilizan? ¿Por qué se vuelven notorias durante las épocas preelectorales? ¿Qué efectos producen por su accionar entre los principales actores de la contienda electoral? Estas preguntas me motivan a realizar algunas exploraciones importantes dentro del marco de la ciencia política, la economía y la sociología. Creo que responderlas puede ayudar a entender el juego político que se organiza cada vez que se convocan a elecciones y como esto repercute en el desarrollo de la democracia de nuestro país.

Algunos datos para comenzar

De acuerdo con el Registro Electoral de Encuestadoras del Jurado Nacional de Elecciones, en la actualidad existen alrededor de cien empresas encuestadoras en nuestro país. Algunas son empresas encuestadoras de larga data y otras son en realidad institutos de investigación o de consultoría anidados en universidades públicas o privadas. No más de una decena de ellas publican sus resultados en medios de comunicación masivos. Según el reglamento del JNE las encuestadoras se encuentran obligadas, entre otras cosas, a presentar la ficha técnica de las encuestas que aplican y de reportar el monto y la fuente de su financiamiento. No he verificado si es que estas empresas cumplen con tal disposición, o si lo hacen, tampoco se conoce si el JNE publica regular y abiertamente los resultados de su seguimiento (solo encontré este reporte realizado por la Asociación Civil Transparencia).

Por lo general, las encuestas asumen que la población a encuestar puede compararse con la clásica distribución de datos normal lo que les permite asumir un diseño muestral aleatorio simple. Son comunes los tamaños muestrales de 400 o un poco más de 1000 unidades si se desea tener un error esperado de 5% o 3% respectivamente. Como sólo se desea tomar una medición de proporción se asume una distribución binomial donde el valor de la varianza es máxima que ocurre cuando el valor de probabilidad es del 50%. A pesar que el diseño muestral, en estricto, permite inferir las preferencias electorales únicamente a nivel de la totalidad de la población, se ha popularizado establecer estimaciones diferenciadas según algunas variables de corte: ubicación geográfica, sexo y la más importante variable política, según nivel socioeconómico.

Respecto a los costos no se cuenta con información precisa, pero se sabe que en promedio una encuesta puede costar (a todo costo) unos 10 dólares americanos en promedio en nuestro país. Obviamente, debe haber diferencias según el grado de error y confiabilidad deseada, la complejidad de la encuesta, el territorio cubierto entre otras cuestiones adicionales. Todavía recuerdo la vez participe como entrevistador en una empresa encuestadora reconocida y como mi paga por cada encuesta realizada representaba aproximadamente la tercera parte del costo promedio que reporto en este artículo. Estoy hablando de una experiencia de hace varios años y por lo tanto es probable que las condiciones hayan cambiado favorablemente para los encuestadores.

Una interpretación de los hechos

El problema fundamental que surge por la publicación de los resultados de las encuestadoras durante la época preelectoral no es tanto el debate técnico que es el que la prensa tiende a enfocar como factor más importante. En realidad, lo fundamental es la relación entre la fecha de publicación de los resultados y el impacto en la competencia electoral. Mientras más cercana se encuentra la fecha de las elecciones, mas valiosa se vuelve la información generada a partir de una encuesta de intención de voto. ¿Por qué esto es así? Teóricamente porque se espera que la publicación de la última medición de las preferencias electorales, en el noticiero de la noche o en el diario matutino del día de las elecciones cause un impacto significativo doble: en los competidores electorales y en el sufragio de la población.

Ahora, este impacto no tiene porque darse únicamente el día previo a las elecciones. De hecho, desde el primer momento que se publica la primera medición de intención de voto es como si se abriera el mercado de valores de las preferencias electorales. Los partidos políticos con elevadas preferencias iniciales pueden establecer conversaciones con las principales fuerzas económicas y políticas para financiar su campaña mientras que los partidos políticos con preferencias poco significativas pueden establecer estrategias de coalición entre otros partidos para formar una fuerza más importante e iniciar igualmente sus negociaciones con sectores interesados en financiarlos. Mientras las encuestadoras sigan publicando sus mediciones y se vayan mostrando los cambios, los recursos irán fluyendo positiva o negativamente según sea el caso. Eventualmente, los candidatos con poco poder de lograr alianzas y con bajas preferencias pueden escoger salir de la contienda electoral. Otros jugarán al lema “yo no creo en las encuestas” o mejor “yo no creo en las encuestadoras” (vease una colección de estos desencuentros aquí). Eso significa que las encuestadoras cumplen un rol comunicador de información relevante para las negociaciones entre los partidos políticos y los principales grupos de poder y de recursos del país.

Sin embargo, este no es el único rol que cumplen las encuestadoras. Sostengo que, en tanto y en cuanto la prensa presenta de manera magnificada los resultados de intención de voto generadas por las encuestadoras, ellas tienen un impacto formador de la intención de voto del cuerpo electoral. Con un cuerpo electoral marcadamente diferenciado e inequitativo por cuestiones de género, clase social, etnia, geografía, sin un elemento organizador social como ha sido históricamente -en el pasado- el trabajo, el voto es muy heterogéneo, sin lealtades ideológicas y por lo tanto, es voluble. Las encuestadoras, por lo tanto, según mi percepción cumplen un rol organizador, formador, del voto peruano por una cuestión de reflejo puramente psicológico: voto al ganador. Es probable por lo tanto que quienes estén interesados en financiar a las encuestadoras mas respetables crean que cumplen un rol organizador y promovedor de la democracia al homogenizar las preferencias electorales en una o dos opciones electorales representativas. De ahi la importancia de que los principales financiadores de las encuestas sean los medios de comunicación que no tan sorprendentemente cuentan con un fuerte papel político en nuestra sociedad.

Respecto al problema fundamental que señalé, el JNE ha buscado normar la fecha de publicación de los resultados de las encuestas. Entiendo que eso disminuiría la capacidad de negociación entre partidos (para formar alianzas) y fuera de los partidos (para comprometer intereses y recursos de grupos de poder) para lograr una competencia “mas sana” si se quiere ad portas del día de las elecciones. Sin embargo, la prohibición atenta contra el principio constitucional de libertad de expresión que es apelado por las encuestadoras. Este reclamo esconde sin embargo el juego político que he descrito hipotéticamente en este artículo. Así que seriamos muy ingenuos de creer que las encuestadoras cumplen un rol neutro frente a la política. Creo tambien que prohibir la publicación de los resultados una o dos semanas antes del dia de las elecciones no resta poder a las encuestadoras sino que las incrementa por cuanto existen otras medios para publicar y lograr el efecto deseado, incluido la internet. A pesar de ello, creo que la intervención del JNE con esta prohibición, siendo que tengo varios cuestionamientos sobre su funcionalidad, creo que es saludable porque abre un debate muy espinoso respecto al tema tocado en este párrafo que sería bueno sistematizar con las opiniones de científicos sociales y políticos de nuestra sociedad.

Una ultima idea a discutir

¿Qué pasaría si en el límite las encuestas basadas en 400, 1000 o 5000 ciudadanos entrevistados tuvieran un error tan pequeño en sus mediciones de intención de voto que redundarían en una extrema confiabilidad y credibilidad del trabajo de las encuestadoras? ¿Valdría la pena organizar, financiar y ejecutar elecciones para los más de 15 millones que conforman el cuerpo electoral peruano si bastaría para ello subcontratar a la empresa encuestadora mas importante y pagar un presupuesto mucho menor por la misma calidad de información? Si tomamos las palabras de Fernando Tuesta Soldevilla esta claro que “la democracia tiene un costo: hacer elecciones” (Tuesta 2004). Nada justificaría, en teoría, fundamentar la adjudicación de curules en el Congreso o de cargos públicos en general a partir de la sola realización de las encuestas.

Sospecho sin embargo que si la democracia se vuelve cada vez mas comercial gracias a la presión constante de las encuestadoras por sus derechos a expresarse (como lo siguen haciendo hoy a pesar de las prohibiciones publicando sus resultados en medios de prensa internacionales) y por lograr legitimidad política superior a los políticos y a los propios organismos del Estado formalmente encargados en organizar y ejecutar elecciones terminen avasallándolos al comenzar a cuestionar la ineficiencia (traducido en el numero de días de demora que pasan desde las elecciones hasta la fecha de publicación de los resultados oficiales a cargo del organismo electoral competente) en la presentación de los resultados. Espero equivocarme en tal situación tan hipotética. Pero ya hace mucho tiempo que los criterios de eficiencia y mercado han invadido al Estado y cuestionado sus métodos de representación más democráticos que no se reducen únicamente a la celebración de elecciones.

En conclusión

En este artículo se ha presentado algunas hipótesis muy gruesas sobre el papel jugado por las encuestadoras en la competencia electoral y en ese sentido en la política. Hay varios elementos que discutir con mayor profundidad (como por ejemplo el rol de las encuestadores durante la época no electoral y la relación que promueve entre el presidente y los electores; o lo gravitantes que ellas fueron al publicar continuamente el nivel de aprobación de Toledo) pero creo que se puede establecer un marco teórico relevante para entender las interrelaciones dadas entre los principales actores de nuestro escenario político y por supuesto, nuestro objeto de estudio, las encuestadoras.

Bibliografía

- Tuesta, Fernando (2005) “La democracia tiene un costo: hacer elecciones” en Revista Elecciones 04, L-0029. Lima: CIE - ONPE.

- Diario La República y Peru21 de Lima, Perú y Diario Chronicle de Houston, TX, USA.

- Gráfico tomado de http://weblogs.elearning.ubc.ca/peru/archives/cat_polls_encuestas.php

- Web del Jurado Nacional de Elecciones