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viernes, octubre 24, 2025

¿Por qué la productividad está cayendo si hay más universitarios en el país?

La trampa peruana de una economía que no demanda talento.

La pregunta no es retórica; describe la paradoja central que ahoga el desarrollo del Perú. Mientras los indicadores macroeconómicos muestran una preocupante caída en la productividad total de los factores —el verdadero motor del crecimiento sostenido—, las aulas universitarias expulsan cada año a más de 135,000 nuevos profesionales. El contraste es brutal: según la encuesta de demanda ocupacional del MTPE, el mercado formal apenas espera generar unos 12,000 nuevos puestos para ellos.

¿Qué está roto en nuestro modelo para que más educación genere menos progreso? La respuesta a este enigma puede encontrarse en las ideas que este año valieron el Premio Nobel de Economía a Philippe Aghion, Peter Howitt y Joel Mokyr. Su trabajo se basa en un concepto de Joseph Schumpeter: el progreso económico no nace de la acumulación, sino de la destrucción creativa; el proceso mediante el cual nuevas empresas, tecnologías e ideas reemplazan a las viejas.

Detrás de esa dinámica está la clave del desarrollo: los países que permiten la entrada de nuevos competidores y no protegen a sus monopolios generan movilidad social, empleos de mayor productividad e innovación continua. Aquellos que, por el contrario, consolidan estructuras económicas cerradas, terminan atrapados en un equilibrio de bajo crecimiento, alta desigualdad y estancamiento tecnológico.

El caso peruano: más diplomas, menos innovación

El Perú encarna perfectamente el escenario de estancamiento que describen estos teóricos. La caída de la productividad y la brecha abismal entre egresados y empleos no son un accidente. Son el síntoma directo de una economía controlada por grupos concentrados que bloquean la entrada de nuevos actores. En un entorno de monopolios y rentas aseguradas, la innovación deja de ser rentable o necesaria. Las empresas no compiten por crear, sino por preservar sus privilegios.

Por eso, pese a haber multiplicado sus universidades, el Perú se mantiene entre los países con menor capacidad de innovación del planeta. Las solicitudes de patentes son escasas, la inversión privada en I+D es marginal y el tejido productivo sigue dominado por sectores primarios o de baja sofisticación tecnológica.

Una economía que no demanda talento

Esta estructura económica tiene un efecto perverso sobre el capital humano. Aunque el país invierta en educación, ese esfuerzo se desperdicia si la economía no genera demanda de trabajo calificado ni incentivos para la creatividad. La brecha de 135,000 profesionales contra 12,000 puestos de trabajo es la prueba más cruda de esta realidad. No es que los peruanos no sean innovadores; es que el sistema no los necesita y, peor aún, no les da cabida.

Por eso, el Perú exhibe un dato alarmante: 72% de informalidad laboral, un nivel extremadamente alto para su ingreso per cápita. No se trata solo de falta de fiscalización; es el síntoma de una economía que no ofrece espacio productivo para absorber a sus trabajadores. La informalidad es, en el fondo, la válvula de escape de una estructura económica cerrada, donde la mayoría debe crear su propio sustento porque el mercado formal está ocupado por pocos y no crece.

Innovar para abrir la sociedad

El mensaje del Nobel de este año es contundente: sin competencia no hay innovación, y sin innovación no hay movilidad. En el Perú, la política de desarrollo no puede seguir centrada únicamente en la educación; debe incluir una agenda de competencia económica, transparencia regulatoria y diversificación productiva.

Promover la innovación implica democratizar el acceso a la economía formal. Significa fortalecer la autoridad de competencia (Indecopi), derribar barreras de entrada, abrir financiamiento a nuevos emprendedores y vincular la formación universitaria con sectores tecnológicos emergentes. De lo contrario, seguiremos educando para la frustración: formando profesionales que el modelo económico no tiene intención de emplear.

Romper el círculo vicioso

La respuesta a la pregunta inicial es, por tanto, clara. La productividad cae no a pesar de tener más universitarios, sino porque nuestra estructura económica cerrada convierte ese talento en una amenaza para el statu quo y no en un motor de progreso.

El Perú no es un país sin talento ni sin ideas. Es un país atrapado en una estructura que no deja que la destrucción creativa ocurra. Mientras los monopolios sigan determinando qué sectores crecen, la informalidad será inevitable y el conocimiento acumulado se desperdiciará. La tarea pendiente no es solo educar más, sino liberar la competencia para que el talento nacional encuentre el espacio para transformar la economía y convertir el crecimiento en verdadera movilidad social.

viernes, mayo 09, 2025

Una propuesta de indicador para medir la saturación del mercado de trabajo profesional en el Perú

 

Introducción: La Problemática de Fondo

En el Perú, la educación superior ha sido percibida tradicionalmente como el principal camino hacia la movilidad social. Las familias y los jóvenes han invertido recursos, tiempo y expectativas en obtener un título universitario, bajo la creencia de que este garantizará un empleo bien remunerado y estable. Esta expectativa social fue tan fuerte que, cuando las universidades tradicionales no pudieron absorber toda la demanda juvenil, surgieron instituciones privadas, cuyo objetivo principal fue captar este mercado insatisfecho, sin necesariamente garantizar estándares de calidad educativa.

La creación de la Superintendencia Nacional de Educación Superior Universitaria (SUNEDU) marcó un intento del Estado por ordenar este crecimiento descontrolado y asegurar un mínimo de calidad. Sin embargo, las tensiones políticas y los intereses detrás de algunas de estas instituciones han limitado el alcance efectivo de la SUNEDU en los últimos años. A pesar de estos esfuerzos regulatorios, ha faltado una dimensión fundamental en el debate: informar a los jóvenes y sus familias sobre si la inversión educativa efectivamente les permitirá obtener un empleo de calidad.

Existen varios indicadores que ya alertan sobre esta problemática en los círculos académicos y en los hacedores de política. El desajuste en el empleo alcanza un preocupante 67.7% para jóvenes profesionales (universitarios y no universitarios) en 2023, es decir, dos tercios están empleados en puestos que no requieren el nivel de educación alcanzado. 

Fuente: MTPE-DISEL

Por otro lado, en 2024, las tasas de desempleo juvenil (11.5%) y universitario (7.2%) son notablemente más altas que la tasa de desempleo nacional (5.6% en 2024). 


Además, datos de un estudio del BCRP (aunque desactualizados) muestran que quienes poseen educación superior tardan más en encontrar empleo (12.4 semanas frente a 11.4 semanas del promedio nacional).

Elaboración: Céspedes, N. y otros (2013) 

Estos datos sugieren una saturación del mercado laboral para ciertos perfiles profesionales, y precisamente por ello surge la necesidad de un indicador que permita apreciar, aunque de forma preliminar y con limitaciones, cuáles carreras presentan mayor presión de oferta laboral frente a la demanda de las empresas.

Definición Abstracta del Indicador

El indicador de saturación laboral busca relacionar el flujo de nuevos egresados que ingresan al mercado de trabajo con el número de empleos nuevos generados para ese grupo en el mismo período. Idealmente, se definiría como:

Saturacioˊnt=Egresadost+Rezagost−1+Rezagost−2+...Nuevos Empleost\text{Saturación}_{t} = \frac{Egresados_{t} + Rezagos_{t-1} + Rezagos_{t-2} + ...}{Nuevos \ Empleos_{t}}

donde:

  • EgresadostEgresados_{t}

    es el número de egresados de una carrera en el año t.

  • Rezagost−nRezagos_{t-n}

    es el número de egresados de años anteriores que aún buscan empleo.

  • Nuevos EmpleostNuevos \ Empleos_{t}

    es el número de nuevos empleos creados para ese grupo profesional en el año t.

Sin embargo, debido a limitaciones de datos (no se dispone de flujos exactos de rezagos ni de retornos al mercado laboral, ni de absorción en estudios de posgrado), se opta por una simplificación operativa.

Definición Operativa del Indicador

Dado que contamos únicamente con:

  • Número de egresados por año (MINEDU): disponible desde 2018, reportado como stock anual en la web ESCALE-MINEDU.

  • Número de empleos formales mensuales por carrera (Planilla Electrónica, MTPE): publicado anualmente en el Anuario Estadístico del MTPE, el que permite calcular el promedio mensual y su variación interanual.

La versión operativa del indicador es:

Saturacioˊn Operativat=EgresadostΔEmpleost\text{Saturación Operativa}_{t} = \frac{Egresados_{t}}{\Delta Empleos_{t}}

donde 
ΔEmpleost=Empleost−Empleost−1\Delta Empleos_{t} = Empleos_{t} - Empleos_{t-1}
representa el incremento neto de empleos promedio de un año al otro.

Por ejemplo, en 2023:

  • Egresados totales: 136,299.

  • Incremento neto de empleos: 23,354 (diferencia del promedio mensual 2023 vs. 2022).

Esto significa que, en promedio, hubo casi 6 egresados por cada empleo nuevo creado, sin contar los rezagos ni los ajustes sectoriales.

Limitaciones y Consideraciones

  • El indicador es sensible a años con decrecimiento de empleos (en el reporte del Anuario Estadístico sobre el número de trabajadores del sector privado según carreras profesionales se aprecia que para los casos de ciencias administrativas y ciencias contables disminuyó el número de trabajadores), lo que puede generar ratios negativos o indefinidos.

  • Solo mide empleos formales reportados en planilla (no capta autoempleo ni informalidad).

  • La variable que reporta el nivel profesional universitario no distingue si sólo es egresado o titulado. Tampoco es posible conocer si los profesionales que están trabajando cuentan además con un posgrado.

  • No incluye la salida por migración, estudios de posgrado, ni el reingreso de profesionales previamente desempleados.

  • La naturaleza de los datos es distinta: los egresados representan un stock anual, mientras que los empleos se analizan como un flujo neto interanual.

Relevancia de la Propuesta

Proponer este indicador no reemplaza indicadores cuya utilización está más extendida como son el desajuste laboral o el desempleo juvenil, pero sí aporta un enfoque complementario: permite analizar de forma aproximada si la oferta educativa (número de nuevos profesionales) guarda proporción con la demanda efectiva del mercado formal. Esta herramienta puede ayudar tanto a hacedores de política como a jóvenes y familias a tomar decisiones más informadas sobre las carreras a estudiar, identificando áreas de mayor y menor saturación.

En resumen, aunque aún incipiente y sujeto a mejora, este indicador representa un primer paso hacia un análisis más sistemático de las tensiones entre el sistema educativo y el mercado de trabajo en el Perú.

Resultados utilizando la Planilla Electrónica MTPE y los datos de egresados del MINEDU, 2023

A continuación se presenta los resultados de los trabajadores según carrera profesional, junto con el indicador de saturación propuesto por este informe. 

Elaboración propia con información de MINEDU y MTPE


El análisis comparativo entre el número de egresados por carrera profesional en 2023 (MINEDU) y los nuevos puestos de trabajo creados en el sector formal privado (Planilla Electrónica - MTPE) revela un desajuste crítico en el mercado laboral peruano. En total, se graduaron 136,299 profesionales, mientras que el empleo formal registrado en SUNAT solo generó 23,354 nuevos puestos para este grupo, lo que implica un promedio de 5.8 egresados compitiendo por cada vacante. Si se considera únicamente la demanda proyectada por empresas medianas y grandes (Encuesta de Demanda Ocupacional - EDO), el escenario empeora: 10.8 egresados por cada puesto previsto, evidenciando la incapacidad del sector formal para absorber la masa de profesionales que ingresa al mercado laboral cada año.

Carreras en Crisis: Sobreoferta Educativa vs. Demanda Limitada

Las carreras con mayores ratios de saturación son aquellas con una tradición de alta matrícula pero mercados laborales estrechos. Educación Primaria (31.4 egresados por puesto), Derecho y Ciencias Políticas (20.2), Comunicación (18.7) y Derecho (17.7) encabezan la lista, reflejando una desconexión entre la formación académica y las oportunidades reales de empleo. Estas cifras explican por qué el desempleo juvenil y la inadecuación laboral (subempleo o informalidad) afectan a más de dos tercios de los jóvenes profesionales. Incluso carreras con ratios "moderados" como Administración (6.4) o Psicología (7.5) enfrentan un desafío monumental: por ejemplo, los 19,023 egresados en Administración requerirían casi 30 años de crecimiento laboral al ritmo actual para ser absorbidos solo por el sector formal.

¿Hay Carreras con Oportunidades?

Algunas ingenierías técnicas (Metalúrgica, Mecánica, Química) y áreas de salud (Tecnología Médica) presentan ratios menos críticos (entre 1.9 y 3.0 egresados por puesto), pero su capacidad de absorción es marginal en términos absolutos. Por ejemplo, Ingeniería Metalúrgica solo generó 262 nuevos puestos en 2023, una cifra insignificante frente a los 502 egresados. Esto demuestra que, aunque ciertas carreras están "menos saturadas", no son una solución escalable para el empleo masivo de profesionales.

El Rol de las PYMES y la Informalidad

La diferencia entre los datos de la Planilla Electrónica (que incluye a todas las empresas formales) y la EDO (solo empresas medianas/grandes) confirma que las pymes son clave en la generación de empleo profesional, pero su impacto sigue siendo insuficiente. Mientras la PE muestra 1,107 nuevos puestos para Ingeniería Civil (7.8 egresados por puesto), la EDO subestima esta demanda al excluir a pequeñas empresas. Sin embargo, incluso con este ajuste, el empleo formal no supera el 15% de la oferta anual de egresados, dejando a la mayoría en la informalidad o en empleos no relacionados con su formación.

Conclusiones y Urgencias de Política Pública

  • Reformar la oferta educativa: Reducir vacantes en carreras saturadas (Derecho, Educación, Comunicación) y alinear la formación con sectores dinámicos (ej.: agroindustria, TI, energías renovables).
  • Fortalecer la empleabilidad: Promover pasantías, certificaciones y vinculación temprana con el mercado laboral, especialmente para jóvenes.
  • Incentivar la demanda laboral: Apoyar a las pymes para que contraten profesionales mediante beneficios tributarios o subsidios focalizados.
  • Transparencia en datos: Articular mejor las estadísticas del MINEDU, MTPE y SUNAT para monitorear en tiempo real la empleabilidad por carrera.

Para terminar, queda claro que el Perú enfrenta un problema estructural de desequilibrio entre formación y empleo, agravado por un mercado laboral formal rígido y una proliferación de carreras con baja demanda. Sin intervenciones integrales, seguirá perpetuándose el círculo vicioso de desempleo juvenil, subempleo y fuga de talentos. Queda ser innovadores en las intervenciones que se ha evidenciado es urgente implementar.




lunes, noviembre 10, 2008

Cambios necesarios en la universidad peruana

Que sólo cuatro universidades privadas (PUCP, UPC, San Martín y UPCH) hayan pasado por un sistema de acreditación y ninguna de las universidades públicas lo haya hecho, ya es una noticia dramática que lamentar (ver aquí). 

Pero que no se realice la reforma universitaria en torno a la exigencia de la producción intelectual para obtener los títulos, es verdaderamente una situación deplorable. En nombre del libre mercado se ha implementado un sistema banal de estafa para los casi medio millón de jóvenes que cada año pugnan por estudiar en sus aulas.

Con razón ninguna de nuestras universidades forma parte delos rankings internacionales que para tal efecto se construyen. Con igual razón el modelo económico y político prescinde de ella porque no le sirve.

El único estudio realizado por un economista peruano que aborda este tema es Gustavo Yamada quien señala lo siguiente (pág. 9, énfasis mío, descargar estudio aquí, pdf):
Existe un significativo castigo remunerativo para las generaciones que nacieron de 1960 en adelante y que recibieron educación pública, posiblemente debido a que fueron las más afectadas por la combinación de crisis económica secular, explosión demográfica y disminución de la calidad de la educación peruana. Sin embargo, un número lo suficientemente elevado de años de educación le permitiría a individuos de estas cohortes recientes impedir que estas presiones del mercado laboral afecten su remuneración relativa.
Es urgente por tanto reformar la actual ley 23733 para incentivar la investigación universitaria a partir de los recursos que el Estado pueda conseguir para impulsar un modelo endógeno de desarrollo. 

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Este tema lo discutí en profundidad en el siguiente enlace (ver aquí, html).


martes, septiembre 30, 2008

¿Cuál es la estrategia peruana frente a la crisis internacional?

La crisis financiera internacional ha hecho metástasis. En tan solo 7 horas y media, el índice de Dow Jones cayó 778 puntos, lo que en la práctica representó una pérdida de aproximadamente 1.2 billones de dólares para la bolsa de Wall Street. Para hacernos una idea de las magnitudes entre manos, tenemos que en tan sólo un día, se perdió casi el doble de lo que el plan Paulsen estaba pidiendo para rescatar a la economía financiera americana. A su vez, esta cifra representa casi el 10% del producto de los Estados Unidos y equivale a un poco más de 10 veces lo 
que produce la economía peruana en un año. Esto sin contar que en lo que va del año 2008, ya se han perdido 4.8 billones de dólares.

La onda expansiva de la crisis financiera ha arrastrado hacia abajo a las bolsas europeas, latinoamericanas y, mientras se escribía esta reflexión, a las asiáticas también. Las bolsas más afectadas en América Latina han sido la brasilera y la argentina, con -9.4% y -8.7% respectivamente. En tanto que la BVL cayó en un 4.9%. Es decir una descapitalización de USD 4.5 millardos. Este desplome acumuló una caída total de lo que va del año de 36% lo que literalmente ha esfumado el avance logrado durante todo el año 2007. Para nuestra bolsa, ciertamente, el Perú ya no avanza. Retrocede.

Pero en la otra orilla de análisis, contrasta el notable incremento del precio del oro y el dólar, considerados refugios seguros por los inversionistas para afrontar las crisis recurrentes del sector financiero global. Mientras que el precio del oro aumentó en 2.9% (alcanzando los USD 906.3 la onza), el dólar se revaluó en 0.54%, a pesar del monto récord de dólares vendidos por el BCRP (USD 418 millones) para tratar de contener la caída de nuestro nuevo sol. 

¿Cuáles han sido las reacciones en el mundo? En los Estados Unidos se ha producido una movilización ciudadana descomunal que pide la inmediata destitución del actual Presidente Bush a la par que busca evitar con éxito los costosos planes de salvataje financiero que son un claro ejemplo de socialización de las pérdidas frente a la ganancia de unos pocos malos inversionistas. Se ha provisto de información abundante del costo del plan de salvataje para cada americano y el impacto que este tendrá sobre sus obligaciones y derechos más fundamentales: los impuestos, la salud y las pensiones. Por su parte, los bancos centrales de Europa han tenido que intervenir, ya sea inyectando dinero en los bancos o bien nacionalizando algunos de ellos, a la par que sus ojos no dejan de mirar que piensan hacer al otro lado del océano para acabar con la crisis financiera de una vez por todas.

En contraste, en nuestro país, la capacidad de convocatoria de nuestros decidores para formular una estrategia coherente y urgente para afrontar la nueva coyuntura internacional aparece obnubilada e incierta. Sólo han aparecido algunos tímidos balbuceos para informar sobre lo que se está haciendo en el margen para capear con la crisis a la par que se asegura por enésima vez que nuestra economía es lo suficientemente fuerte para afrontar estas crisis. 

En efecto, la ministra de comercio exterior por ejemplo ha atinado a decir que “la crisis ha afectado la exportación de textiles y confecciones al mercado norteamericano, pero felizmente nuestro sector es inteligente, y hemos podido abrir otros mercados, y eso compensa la mala situación” (Perú21.com) ¿Acaso no ha escuchado la ministra que la crisis actual está afectando a las economías líderes del mundo entero? No es buena para el desarrollo la estrategia de diversificación de mercados cuando se concentra en unos cuantos productos básicos que componen nuestra actual oferta exportable. Por el contrario, es más racional en términos de un menor riesgo exportador diversificar nuestra oferta productiva hacia productos de mayor valor agregado que puedan comercializarse en cualquier mercado del mundo. Para ello es necesario transformar nuestra matriz productiva a través de una propuesta de desarrollo que nadie se atreve a proponer porque no el gobierno no tiene la capacidad o voluntad política para aplicar impuestos extraordinarios a las sobreganancias de las corporaciones mineras, en especial el oro, por ejemplo.

Por su parte, el ministro de economía ya no parece tan convencido cuando intenta afirmar que nuestro país está preparado para afrontar la crisis venidera. El discurso del ajuste del presupuesto público ha perdido validez incluso dentro del propio Fondo Monetario Internacional. Así lo señalan las recientes declaraciones dadas por Dominique Strauss-Kahn, director ejecutivo del FMI, ante la prensa francesa y reproducido en la web del Fondo: “Es por causa que no hubieron regulaciones o controles, o insuficientes regulaciones o controles, que esta situación ha nacido” afirmó. “debemos sacar conclusiones de lo que ha pasado – es decir regular, con gran precisión, las instituciones financieras y los mercados”. “El plan [de los USD 700 mil millones de los Estados Unidos] es bienvenido porque es amplio. Pero tiene que ser el primer paso para una acción política internacional”. Y finalmente “Estamos afrontando una crisis sistémica, y por tanto necesita una respuesta sistémica”.

¿Por qué en el Perú no se debate pública y abiertamente cual va a ser nuestra respuesta política y sistémica ante la crisis? No podemos negar que en realidad, este tema si se está debatiendo pero en los cenáculos del poder económico y financiero, para conseguir los lobbies y recursos necesarios para afrontar con éxito los efectos de esta coyuntura tan adversa. Pero con seguridad, estas medidas trasladarán los efectos negativos de la crisis hacia un menor nivel de remuneraciones y menos empleos para la población peruana.

Entre tanto, el país permanece intoxicado y marginado del debate que realmente  debería importarle, porque sigue enchufado al debate de los otorongos, que paradójicamente, son los que han sido elegidos para debatir los destinos de la nación con justicia y equidad.


jueves, marzo 13, 2008

Las 21 profesiones mejor pagadas

Hace unos días pude revisar muy rápidamente una de las famosas listas de la revista Forbes de las profesiones mejor remuneradas en los Estados Unidos. Ud puede revisar tranquilamente esta lista para darse cuenta que las profesiones que la encabezan están dominadas por aquellas que tienen que ver con la salud humana (médicos, cirujanos, dentistas, pediatras, anestesiólogos, podólogos e inclusive psiquiatras) seguidos por los ejecutivos, los pilotos aéreos, los abogados, los ingenieros (destacan los petroleros), los investigadores de las ciencias naturales y los gerentes de informática y sistemas y los financieros, entre otros. Estas profesiones tienen una remuneración que va desde los 100 mil hasta los 180 mil dólares anuales.

En el caso peruano, la lista de las profesiones mejor remuneradas no es una estadística de reporte obligado para nuestro modesto Instituto Nacional de Estadística, quienes hasta la fecha a duras penas están digitando los millones de cédulas que conformaron el tristemente célebre Censo del 2007. Afortunadamente, Gustavo Yamada, un destacado investigador peruano, ha publicado la lista de las 21 profesiones mejor remuneradas de nuestra sociedad la cual reproduzco a continuación (descargar ppt aquí):


Como se puede apreciar, la lista está encabezada por la profesiones que tienen un amplio dominio de las herramientas cuantitativas y con capacidades para la planificación y la administración. Llama la atención que la lista pueda incluir a una de las profesiones peor remuneradas como lo es ser un docente de educación primaria y secundaria. Esto puede deberse a que en general la educación superior esta muy subvalorada en nuestro país, sobre todo si uno toma en cuenta los niveles salariales a los que uno puede aspirar en comparación con el logrado por los casi equivalentes en el país del norte.

También llama la atención que nuestro ranking no tenga a las profesiones de las ciencias de la salud bien ubicadas, pero esta paradoja puede resolverse si uno toma en cuenta que es difícil para un médico volverse rico -o al menos vivir dignamente- en un país como el nuestro, inundado de pobres que apenas si van a la botica para consultar que medicina van a tomar.

Como sea, sería bueno que podamos tener un reporte más o menos frecuente de cómo van las remuneraciones según tipos de profesión como el anteriormente visto para que sirvan de señales al mercado de educación superior para que ofrezcan profesiones que produzcan cambios notables y positivos en los niveles de vida de sus futuros profesionales.

miércoles, enero 30, 2008

Democracia y ciudadanía

Con beneplácito veo como el diplomado de Democracia y Ciudadanía impartido por el Centro Guaman Poma de Ayala (en coordinación con la Pontificia Universidad Católica del Perú) desde mediados del 2007 haya incluido dentro de sus materiales algunos de los resultados de mis análisis sobre la relación entre las políticas públicas, el crecimiento y la pobreza en nuestro país. Las ideas más importantes son (descargar material aquí, pdf):
  • El Perú es un país reticente a crear empleos. Esto resulta al comparar el coeficiente de Okun (la sensibilidad del empleo ante un incremento del PBI por encima de su valor tendencial) de varios países latinoamericanos, donde el Perú observa un valor que nos coloca en la base de la distribución.
  • En nuestro país, la efectividad de las políticas económicas para reducir la pobreza es baja. Es decir la capacidad de la economía para crear nuevos no pobres es muy baja frente a la que tiene para crear nuevos pobres.
  • En nuestro país, la sostenibilidad de la no pobreza se ha ido deteriorando. Es decir, los que pueden mantener su situación de no pobres ha sido cada vez menor frente a los que se encuentran confinados a permanecer en pobreza.
  • Y, finalmente, la elasticidad crecimiento-pobreza tiene un comportamiento bivalente (un hallazgo que no sólo es para nuestro país). Cuando hay un periodo de crecimiento económico la reducción de la pobreza es lenta. Pero cuando asistimos a un proceso de desaceleración de la economía el incremento de la pobreza es bastante más rápido.
Ojalá que la discusión que haya generado estos hallazgos sean de mucho provecho para que la región cusqueña plantee rutas coherentes para la política de desarrollo económico regional que reduzca con efectividad la pobreza del sur peruano.

viernes, noviembre 16, 2007

El CARMA de la contaminación mundial

Acaba de salir el ranking de países que mayor contaminación global producen por la emisión de dióxido de carbono a partir de sus plantas de energía eléctrica. La BBC trae un comentario ameno sobre los objetivos de esta iniciativa llamada CARMA a cargo del Centro para el Desarrollo Global, un instituto de investigación de los Estados Unidos.

Aunque la página de entrada de la web de CARMA contiene una poderosa representación visual de los sitios más contaminantes del mundo (montado sobre google maps), es posible bajar la base de datos de las más de 50 mil plantas de generación eléctrica no sólo con la emisión de carbono que ellas hacen sino también con la cantidad de energía producida.

De esta manera es posible hacer una evaluación de qué plantas de energía son las más eficientes en términos ecológicos a nivel mundial. En tal sentido, la BBC señala (y para buena noticia nuestra):
América Latina no se destaca tanto [como región contaminante] porque la generación de energía allí es básicamente hidroeléctrica.
Las oportunidades de financiamiento al desarrollo por parte de las iniciativas a favor del cambio climático están abiertas. ¿Sabremos aprovecharlas?

martes, noviembre 06, 2007

No se necesita a la universidad pública

Humberto Campodónico ha hecho una muy perspicaz observación respecto de la huelga de los docentes universitarios y la respuesta de toreo que ha hecho el gobierno (énfasis mío):
[N]o queremos obviar que las universidades públicas enfrentan problemas serios, que deben ser abordados en una nueva ley universitaria. Pero el gobierno no ataca ese punto central porque éstas interesan poco porque el modelo económico cubre sus necesidades sin ellas.
Como docente de una universidad pública limeña me consta que la falta de recursos es uno de los problemas fundamentales para el óptimo funcionamiento de ella. Este problema ha hecho que en realidad los servicios brindados a través de esta casa de estudios sean calificados como un bien de tipo inferior, es decir, aquel que ni bien aumentan los ingresos de sus consumidores habituales -los pobres- se prefiere un bien sustituto de mejor precio, en este caso por la educación universitaria privada.

¿Por qué esto es así? Porque los empleos que pueden accederse teniendo como base la educación pública tienen una remuneración promedio menor que los que se alcanzaría si se hubiera formado en una universidad privada. Esto significa que el sistema de educación pública (involucro a todos los niveles, básica, secundaria y superior) no funciona como una herramienta de integración social sino más bien sirve para reforzar las desigualdades económicas, sociales y económicas ya existentes.

Por esta razón, muchos profesionales egresados de la educación superior pública necesitan reciclarse en algún posgrado llevado a cabo en una escuela universitaria privada para poder integrarse con un poco más de éxito en el agitado y competitivo mercado laboral peruano.

Porque para el Estado, la educación pública, tal como lo señala Humberto, ha sido pensada como una herramienta para entretener a los pobres al margen del modelo económico. Los recursos humanos para los puestos clave de nuestra sociedad pueden ser suministrados por la universidad privada o incluso, mucho mejor, por quienes logran estudiar fuera.

Esta idea apunta de lleno en el problema que significa la reforma tardía de la ley universitaria. La actual ley ha rebajado la calidad educativa al incentivar la titulación sin investigación, tanto para el sector público como el privado, lo que ha generado un mercado perverso para la educación, donde se privilegia la cantidad pero no la calidad de los contenidos provistas a través de ella. Si no pregúntele a la cantidad de funcionarios públicos que entran casi en manada a las universidades más prestigiosas de nuestro país con el afán de completar los estudios de postgrado, pero a la hora de hacer la investigación, pues nada.

¿Es mejor la educación superior privada que la pública? A la luz de la evidencia percibida, no necesariamente. Las formas parecen darle un mejor "market appeal" a la universidad privada, pero la verdad es que ella también ha sido afectada.

En suma, el sistema educativo peruano es darwinista, permitiendo la supervivencia del más fuerte, en vez de integrar a la sociedad en una clase media próspera y pensante. Ojalá el Estado sepa diseñar e integrar una estrategia coherente para nuestra sociedad, que está ávida de lograr el desarrollo.

miércoles, septiembre 26, 2007

Militares en tiempo de paz

¿Qué deberían hacer los militares en tiempo de paz? Esta es una de las varias preguntas de opinión que han sido respondidas en la última encuesta del IOP de la PUCP (pdf). Cabe destacar que la población opina que, luego de asegurar la defensa nacional (61%), las dos responsabilidades que deben asumir los militares son: ayudar en las emergencias (38%) o luchar contra la delincuencia (31%).

No obstante, hay una pregunta que es más enfática, sobre lo que los militares deberían hacer en tiempos de paz, y es esta: ¿Cree que las Fuerzas Armadas deben tener mayor participación y trabajo en las cuestiones del país durante los tiempos de paz, como construir carreteras, hacer investigacion científica, etc.? La respuesta abrumadora aparece a continuación:

Sí. La población cree, unánimemente, que los militares deberían tener una mayor participación y trabajo en las cuestiones del país como construir carreteras, hacer investigación científica entre otras actividades relacionadas. Ayudar en las emergencias está bien, luchar contra la delincuencia puede ser aunque no es su función (sino mas bien de la PNP), pero contribuir con el desarrollo económico y científico de la nación es un sentimiento mayoritario.

Es de conocimiento que gran parte del crecimiento económico y del desarrollo tecnológico de los Estados Unidos de los setenta y ochentas se debió en parte a la apuesta que se hizo sobre el desarrollo de la industria militar y los métodos de organización militar.

Creo que algunas lecciones importantes se pueden tomar de esta experiencia como para implementar en nuestro país. Por lo pronto, conozco ya varios amigos en la maestría de Ciencia Política que provienen de las filas militares con una aproximación cierta y decidida a comprender y manejar los instrumentos de la gestión pública demostrando un nivel alto de competitividad respecto de los alumnos 'civiles'.

Sería bueno que como cuerpo, una mayor parte de nuestros militares tuviera acceso a una educación superior y de calidad a fin de que no sólo tengamos carne de cañón sino a verdaderos estrategas para la defensa y el desarrollo nacional, tanto en el frente interno como externo.

Siguiendo esto, estarán totalmente acordes con lo que la población espera de ellos.

miércoles, agosto 22, 2007

Celulares y accidentes de tránsito

Un estudio realizado por dos economistas de la Universidad de Berkeley (Bhargava y Pathania, julio, 2007), señala que no se ha encontrado evidencia (pdf) que relacione el incremento del uso de celulares con un aumento en los accidentes de tránsito.

Este resultado contradice estudios previos que afirmaban que el uso de estos dispositivos incrementaba hasta en 4.3 veces el riesgo de ocasionar un accidente de tránsito lo que sirvió para formular legislaciones de tránsito que prohibían su uso por conductores, aún con manos libres, en todo el mundo inclusive en el Perú.

El experimento se realizó induciendo un aumento en el consumo de telefonía celular de conductores introduciendo ofertas de precios en horas de tránsito específicas por varios años consecutivos. Luego se documentó si en los periodos que se aplicó la oferta aumentó significativamente la tasa de accidentes de tránsito. Aunque si hubo un aumento significativo en el consumo de llamadas telefónicas por celular, no se evidenció un aumento significativo en la tasa de accidentes.

Los resultados obtenidos, de acuerdo con los investigadores, no necesariamente contradicen los arribados por estudios previos dado que sus respectivas muestras pudieron estar sobrerrepresentadas ya que existen riesgos sustitutos de igual peligro que no han sido medidos como por ejemplo, conversar con el copiloto, o el pasajero si es un taxista, o escuchar música.

Esto no quiere decir que el uso de celular mientras se maneje deje de ser un peligro real. Los investigadores afirman, en eso sentido, lo siguiente (traducción libre, pág. 44):
Esto simplemente implica que el uso actual de celulares por los conductores no parecen causar un aumento en los choques. Puede pasar que los conductores que usan estos dispositivos compensen la distracción adicional manejando más cuidadosamente. [...]. Por último, creemos que estos hallazgos deberían renovar el interés en la investigación empírica examinando los efectos del uso de teléfonos celulares, y posiblemente, reabrir las discusiones sobre opciones de política sobre los costos y beneficios de regulaciones donde el diálogo se ha estancado.
¿Alguien ha probado esta hipótesis en nuestras calles como para que la prohibición respectiva siga vigente a pesar del evidente incumplimiento de parte de nuestros conductores?



martes, agosto 14, 2007

Business y la pobreza

¿Una revista de negocios abordando seriamente el tema de la pobreza? Parece mentira, pero no lo es. Tiene mucho sentido para los inversionistas tocar un tema tan sensible como este, ya que muchas veces las manifestaciones violentas de la severidad de la pobreza de algunas regiones ponen en riesgo permanente el clima de estabilidad necesario para el desarrollo de los negocios que están en ellas. Si no, pregúntenle a las mineras.

Por ello, la revista Business acaba de publicar un excelente artículo central realizando un diagnóstico de este issue recurrente en la evaluación de las políticas públicas implementadas por los diferentes gobiernos de nuestro país. En este texto se trazan algunas líneas directoras que el actual gobierno debería asumir seriamente:
Alan García ha asumido la tarea de cerrar la brecha entre el discurso y la gestión pública a favor de los más necesitados. El reto es impostergable y las necesidades también. De no tener éxito, el «clima» social podría resquebrajarse seriamente. ¿Estará el gobierno a la altura de las circunstancias?
¿Es esta declaración una respuesta a los nuevos programas que el gobierno está impulsando como Crecer? Probablemente. Sobre todo para un personaje como Alan García que por naturaleza es un excelente orador pero está exigido por las actuales circunstancias, la historia y los empresarios a hacer una efectiva y eficiente gestión pública de su gobierno para resolver el problema de la pobreza de una vez por todas.

Debo señalar que entre los especialistas entrevistados para la elaboración del artículo me encuentro yo (como investigador principal de desco), junto con otros destacados investigadores sociales de la comunidad académica peruana: Enrique Vasquez (Universidad del Pacífico), Pedro Francke (Pontificia Universidad Católica del Perú), Carlos Adrianzén (Universidad de Ciencias Aplicadas) y Carlos Eduardo Aramburú (Ex director del CIES y actual docente de la PUCP).

lunes, agosto 13, 2007

Primera en Perú, fuera de las 500 en el mundo

Es interesante advertir que la Universidad Nacional Mayor de San Marcos haya ocupado el primer lugar dentro del Ranking de Universidades Peruanas, luego del estudio preparado por el Dr. Luis Piscoya Hermoza para la ANR. Digo interesante porque han surgido algunas suspicacias sobre la metodología empleada y por la filiación académica del investigador responsable. Debió haber sido realizado por una consultora independiente o en todo caso multidisciplinaria.

Como sea, aquí está el cuadro resumen del estudio:


A pesar de estos resultados, la Universidad de San Marcos, junto con el resto de universidades peruanas como la Pontificia Universidad Católica, la Universidad Nacional de Ingeniería, la Cayetano Heredia, la Universidad Agraria, aparecen fuera del reciente Ranking de Universidades de las 500 mejores del mundo, recientemente publicada por la Universidad de Shangai Jiao Tong.

Las únicas universidades latinoamericanas que digamos, refulgen para hacer constar la competitividad global de la región, son:
  • 102-150 Universidad de Sao Paulo - Brasil
  • 151-200 Universidad de Buenos Aires - Argentina
  • 151-202 Universidad Nacional Autónoma - México
  • 203-304 Universidad Estadual Campinas - Brasil
  • 305-401 Universidad Federal Rio de Janeiro - Brasil
  • 402-508 Universidad Estadual Paulista - Brasil
  • 402-508 Universidad Federal Minas Gerais - Brasil
  • 402-508 Pontificia Universidad Católica - Chile
  • 402-508 Universidad de Chile - Chile
Para ponerse a pensar un poco sobre las bases que pensamos construir el desarrollo del país.

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Puede descargarse la base de datos del estudio de las 500 universidades top del mundo en excel en el siguiente enlace.

miércoles, julio 25, 2007

¿Taxistas ecológicos en Trujillo?

Una reciente investigación realizada por tres investigadores de la Universidad Nacional de Trujillo han llegado a la conclusión de que la decisión de un conductor trujillano de invertir en la transformación de su vehículo gasolinero en uno de sistema dual (a gas) se debe a que este se comporta como un "taxista ecológico".

Uhm... Interesante hipótesis verde que al parecer es validada en el estudio a través de modelos de regresión MLP y logit. No obstante, el cuadro 2.1 del mismo estudio deja muy en claro que los beneficios económicos de hacer tal tranformación son altamente rentables sólo si el conductor es un taxista o es un conductor particular. En el primer caso, la relación costo beneficio es de 3.7 (gana casi 4 soles por cada sol invertido en el cambio); mientras que en el segundo apenas si llega a 1.2. A continuación la tabla más importante del estudio, según mi humilde perspectiva:


Adicionalmente, el texto señala (en pdf, pág. 41, énfasis mío):
Conviene indicar que un taxista, que decide pedir un préstamo, puede pagar gran parte de los S/. 3.000 soles con el ahorro en combustibles de sólo un año. En efecto, el ahorro de S/. 4.250 soles, acumulado en el primer año y descontado a una tasa de 60%, valdría en el presente S/. 2.656 soles. Sin embargo, el dueño de un vehículo particular no puede pagar el préstamo en un año sólo con el ahorro que obtiene del uso del GLP en lugar de gasolina. Si desea pagar el préstamo rápidamente tiene que hacer uso de ingresos, que no provengan de la posesión y uso de su vehículo. En definitiva, el principal motivador de la conversión de vehículos al sistema dual es el ahorro en el gasto en combustible.
A pesar de lo señalado, creo que un beneficio insospechado por algunos taxistas por la transformación de su vehículo produce beneficios a la sociedad en términos de la reducción de la emisión de gases tóxicos por el tubo de escape, lo que significa una mayor esperanza de vida y menores costos médicos. Algo que es digno de valorar del referido estudio.

Pero de ahí a afirmar que son taxistas ecológicos..., Por favor!.

miércoles, julio 04, 2007

Hacia la universidad sin tesis

¿Puede un país desarrollarse si las universidades no promueven la tesis como requisito para otorgar las licenciaturas a sus graduados? Al parecer, a medida que cada vez más se discute la necesidad de que las universidades tengan un papel central en el desarrollo económico y social de sus respectivos países, cada vez menos, los estudiantes peruanos consiguen sus títulos profesionales por cualquier modalidad, excepto por la elaboración de una tesis de investigación. Estamos consolidando masiva y groseramente el modelo de una universidad sin tesis.

¿Por qué los estudiantes no hacen su tesis? Esta pregunta se intenta responder en una investigación realizada por dos investigadores de la Universidad Católica del Perú. La metodología incluyó la revisión comparada de las normativas de otras universidades respecto a este punto, así como entrevistas a grupos focales de profesores y alumnos de las facultades de sociología y literatura de la PUCP. De acuerdo con los hallazgos, ellos recomiendan que (pág. 45):
  • Se redefina qué se entiende por una tesis y que se espera de ella. En la actualidad, algunos conciben que la tesis es un trabajo monográfico extenso y sesudo; y otros, sencillamente no están seguros de qué se trata.
  • Fomentar la investigación como un proceso de diálogo paralelo entre la teoría y la práctica. La tesis no es una receta que hay que seguir paso por paso de manera lineal.
  • Los planes de estudio de cada facultad deben promover el trabajo de campo.
  • El asesor debe darle confianza al alumno reconociendo sus esfuerzos como investigador.
A pesar de las conclusiones dadas por el estudio, tengo una suerte de insatisfacción por los resultados de la misma. Esto se debe a que no se han explorado algunas cuestiones más estructurales ocurridas en la historia reciente de la universidad peruana que pudieron haber tenido un efecto significativo en sus respectivos sistemas de acreditación.

En mi opinión, dos han sido los puntos de quiebre más importantes en la promoción de la investigación universitaria: el surgimiento del terrorismo en la universidad durante los ochenta el cual habría opacado las propuestas de la ley universitaria 23733 del 9 de diciembre de 1983; y la reforma de la ley universitaria a través del DL 739 del 8 de noviembre de 1991, el cual flexibilizó las formas de acreditación de los títulos profesionales. En ambos casos el artículo que ha funcionado como pivote es el No. 22 el cual originalmente rezaba así (énfasis mío):
Sólo las Universidades otorgan los grados académicos de Bachiller, Maestro y Doctor. Además otorgan, a nombre de la Nación, los títulos profesionales de Licenciado y sus equivalentes que tienen denominación propia, así como los de segunda especialidad profesional.
Los grados y los títulos son conferidos por las universidades a propuestas de la respectiva Facultad.
La simple terminación de estudios no autoriza para acceder automáticamente a grado académico ni a título profesional.
En la versión reformulada en 1991, el referido artículo 22 aparece así (énfasis mío):
Sólo las Universidades otorgan los grados académicos de Bachiller, Maestro y Doctor. Además otorgan en nombre de la Nación, los títulos profesionales de Licenciado y sus equivalentes que tienen denominación propia así como los de segunda especialidad profesional.
Cumplidos los estudios satisfactoriamente se accederá automáticamente al Bachillerato.
El título profesional se obtendrá:
a) A la presentación y aprobación de la tesis; o
b) Después de ser egresado y haber prestado servicios profesionales durante tres años consecutivos en labores propias de la especialidad. Debiendo presentar un trabajo u otro documento a criterio de la Universidad;
c) Cualquier otra modalidad que estime conveniente la Universidad.
El motivo que dio pie a esta reforma era el diagnóstico acertado de que había una elevada proporción de estudiantes 'eternos' o 'viejos' que vivían a expensas de los servicios sociales de la universidad y que, más que estudiar, se dedicaban a la vida política. En muchos casos, estos grupos se convirtieron en células terroristas que crecían rápidamente gracias al descontento social amparados por el modelo normativo universitario vigente hasta entonces.

Con este problema identificado, el gobierno de Fujimori tuvo la idea efectiva de facilitar el egreso de los estudiantes universitarios con una acreditación mínima para que pudieran encontrar empleo fácilmente y evitar así el engrosamiento de las filas de estudiantes que envejecerían encantados por los discursos de los más viejos dirigentes políticos universitarios. Esta herramienta se llamó: el bachillerato automático una vez concluidos los estudios.

El problema de esta reforma fue que la flexibilización, o mejor dicho, el relajamiento en el sistema de acreditación y certificación, cruzó tanto a la universidad pública como la privada. En la actualidad ha llegado a trascender del nivel de pre grado al post grado. Es decir, todos los niveles y espacios universitarios fueron impactados por la reforma de 1991 lo que en la práctica tuvo los siguientes efectos:
  • Un deterioro de la calidad de la enseñanza universitaria,
  • Un desincentivo a la investigación en la universidad,
  • Un incremento de la oferta laboral calificada de bajo costo
Respecto a los dos primeros puntos, este tema es particularmente difícil en nuestro país. La PUCP ha emitido algunas reflexiones sobre el tema buscando resolverlos dentro de sus cuatro paredes que le competen, casi sin éxito. He visto también este problema en la UNI, en el que los alumnos expresan su descontento por este problema todo el tiempo, en tanto que sus administradores parecen no plantearse una solución concreta al respecto. La oportunidad de cambiar el futuro inmediato del país realmente se está perdiendo para cientos o quizá miles de estudiantes que egresan de las aulas universitarias tamizados por un cernidor sin malla.

Respecto al último efecto, este no ha sido suficientemente analizado. Mi explicación es la siguiente: mientras que del lado de los empresarios, se presentaba una mano de obra calificada por el cual se podía pagar menos (ya que de hecho eran profesionales a medio hacer); por el lado de la oferta se extendió la percepción de que no había mayor ganancia por titularse mediante la elaboración de una tesis de investigación. Era un proceso de desgaste al cual era innecesario asumir. Así, el deterioro de la calidad del empleo habría sido un efecto directo de la reforma universitaria de 1991.

La anterior afirmación debe ser probada consistentemente con un estudio que explore las cifras. Cuántas tesis se producían en el pasado, y cuantas luego de la reforma. En la actualidad, sólo disponemos de la información agregados de los titulados sin distinguir la modalidad, los que en promedio bordean el 70% (ver en la ANR). La hipótesis de que se promovió un mayor nivel de empleo gracias a la reforma también debería ser probada. Por otra parte, estimo que si sería fácil probar el deterioro de las remuneraciones pos crisis de fines de los ochenta pero no se cuánto se podrían separar los efectos de la reforma universitaria. Cabe destacar que las Encuestas de Hogares sólo se recoge la respuesta de si la persona en cuestión terminó sus estudios. En ningún caso se pregunta cuál fue la modalidad de obtención del título.

En resumen, es necesario evaluar que tipo de universidad queremos para nuestro país: una que promueva a profesionales con capacidades para interactuar entre la teoría y la práctica y así modificarla; o por el contrario sólo aquellos que son necesarios para aplicar lo que se les dice sin mayor cuestionamiento*. El profesor Figueroa destaca de manera muy particular su sentido de responsabilidad entre la universidad y el desarrollo de un país. No obstante, debería investigarse esto de una manera más profunda para nuestra realidad y proponer una reforma de la ley universitaria que tenga un impacto positivo en el desarrollo de nuestra sociedad.

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* Reza un dicho: "Sólo hay dos tipos de personas que fracasan en la vida, los que no saben hacer lo que se les pide, y los que sólo saben hacer lo que se les pide". Los universitarios que egresan en la actualidad, al parecer, caerían en el segundo grupo de manera masiva.
  • Descargar el estudio de por qué los estudiantes no hacen su tesis en el siguiente enlace.
  • Descargar la ley universitaria 23733 de 1983 aquí.
  • Ver la ley universitaria 23733 con sus modificaciones realizadas en 1991 aquí.
  • Ver una propuesta de reforma de la ley universitaria, que no resuelve el problema discutido en este artículo en este enlace.
  • Descargar el estudio de Figueroa que analiza la relación entre universidad y desarrollo aquí.

martes, febrero 13, 2007

La universidad pública pagada (o lo que debería ser)

Cuál sería el resultado de tener el visto bueno del Ejecutivo la reciente iniciativa legal de la Dra. Martha Hildebrandt a favor de recortar la gratuidad de la enseñanza universitaria en nuestro país? De acuerdo con mi perspectiva este será acelerar el resquebrajamiento del sistema educativo superior y desincentivar la formación de capital humano altamente calificado necesario para dar el salto competitivo que se desea para nuestro país. Sostengo esto al considerar los siguientes fenómenos:

a) La demanda por educación superior universitaria pública es decreciente desde hace varios años. Este es un problema que comenté en un artículo previo lo que para mí era un indicio claro del inicio de la caída del sistema educativo superior universitario. Esta menor demanda se debería a la percepción concreta de que el mercado de trabajo no estaría premiando de manera significativa el mayor esfuerzo por estudiar una carrera universitaria y por lo tanto se estarían buscando alternativas más competitivas como por ejemplo estudiar una carrera técnica, abrir un negocio, o migrar hacia un país más desarrollado. Nótese que esto implica que cierta parte de la población estima que incluso estudiar en una universidad particular no es tan rentable para desempeñarse con dignidad en el apretado mercado laboral limeño.

b) La calidad de la educación superior universitaria pública es percibida como baja o muy baja debido a dos grandes factores: en primer lugar, los profesores no cuentan con una remuneración adecuada para garantizar su plena disponibilidad en las clases (tienen que recursearse en otro trabajo); y, en segundo lugar, la infraestructura académica es muy deficiente (equipos, insumos de laboratorio, bibliografía actualizada, servicios higiénicos, etc.). Este último problema se debe al bajo presupuesto que destina el Estado a la formación de capital humano superior en nuestro país, lo que contradice la idea de tener a un país muy competitivo dentro de los próximos diez años. En conclusión, la educación superior universitaria pública estaría clasificada por la teoría económica estándar como un bien inferior: si aumenta el ingreso del potencial consumidor, este inmediatamente procederá a reemplazar el consumo de este bien por uno similar pero de mejor calidad. En nuestro caso, me refiero los economistas, buscará una vacante en una universidad privada con reconocimiento como la PUCP o la Universidad del Pacífico.

Habiendo constatado estos fenómenos que pasará si la medida finalmente prosperara. La fracción de estudiantes que tendrían que pagar por sus estudios se encontraría entre el 15% al 25%. Estos datos fueron estimados por uno de mis alumnos del curso de Informes Técnicos (Carlos Ortiz, 2006) sólo para el caso de los estudiantes matriculados en la Universidad Nacional de Ingeniería durante el 2006 (casa de estudios en la cual me formé) elaborado a partir de dos hipótesis metodológicas: que los alumnos que podía pagar provenían de haber estudiado su educación básica en algún establecimiento educativo particular o que vivían en un distrito clasificado como clase media o clase alta según el mapa de IDH 2006 del PNUD. La fuente de información provino del Departamento de Servicios Sociales de la UNI. A pesar de estos resultados, el informe recomienda una evaluación exhaustiva de los niveles de vida de cada uno de los casos puesto que es necesario saber si la familia ha perdido su estatus o si por el contrario se mantiene o ha mejorado como para merecer el beneficio de no pago por los servicios educativos tomados.

En este punto debo vertir una hipótesis no verificada de manera sistemática. La mayoría de los jóvenes que postulan a la universidad pública lo hacen con poca información respecto de la calidad de los servicios educativos ofrecidos en la misma, y con mucho menor información sobre la probabilidad de encontrar un empleo competitivo y bien remunerado. Sólo se guían por un prestigio que una que otra universidad todavía mantiene hacia la opinión pública pero que en los medios empresariales hace tiempo conocen bien cuáles son sus límites. Pero luego de haber ingresado al sistema y toparse con la precariedad propia de la universidad pública, muchos optan por reconsiderar sus opciones y recursos. Los que tienen recursos pueden reorientarse hacia la universidad privada. Los que no, presionados por las necesidades de recursos, optan por compartir su tiempo entre la universidad y el trabajo. En algunos casos terminan desertando completamente y en otros logran salir adelante pero a un costo individual muy alto (traducido en un alargamiento en el número de años que debe estudiar la carrera o en un menor desempeño académico).

En conclusión, sostengo que es improbable que exista filtración de estudiantes provenientes de familias con niveles de vida aceptables. Si lo hubiera, es probable que sea por el puro gusto de seguir la carrera en una universidad que se escogió a priori con información incompleta pero con la disposición a superar los obstáculos que tal realidad le presenta. Será quizá por esta razón que finalmente se obtienen muy buenos resultados tanto entre los estudiantes "pobres" como en los aparentemente "no pobres". El año pasado por ejemplo hemos visto a varios de nuestros alumnos ingresar en los primeros lugares al Banco Central de Reserva y algunas otras "islas de eficiencia" del sector público peruano. Desconozco quienes habrán logrado entrar al sector privado con igual nivel de competitividad pero supongo que deben haber algunos también por ahi aportando con su esfuerzo y calidad.

Con todo, queda claro que el Estado peruano no considera estratégico invertir en la calidad del sistema educativo como un todo, incluyendo sus niveles más básicos como el superior. Esto nos conduce a perennizar un modelo de subdesarrollo económico y humano que no es deseable para nuestro país. Cuándo cambiaremos?

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Foto tomada de la web del Congreso de la República del Perú.

miércoles, septiembre 20, 2006

El principio del fin de la universidad peruana

¿Por qué esta disminuyendo de manera lenta pero sostenida el número de postulantes a las universidades peruanas más importantes? Esta pregunta me inquietó seriamente luego de discutir con mis alumnos en la UNI cuales eran sus expectativas de inserción en el mercado de trabajo luego que acabaran la carrera. Un dato interesante que surgió de dicha discusión fue que, en comparación con los exámenes de ingreso a la UNI en los años noventa, la competencia por cada una de las casi mil vacantes anuales que ofrece esta casa de estudios ha disminuido. El año que postulé e ingresé (1992) la competencia era de 8.4 a 1. El 2004, la competencia ha caído dramáticamente a una proporción de 6.3 a 1.

¿Es este fenómeno exclusivo de la Universidad Nacional de Ingeniería? Sorprendentemente, no lo es. Si revisamos las estadísticas de postulaciones e ingresos efectivos para cada una de las universidades de nuestro sistema educativo superior veremos que este fenómeno es generalizado en los últimos quince años. La Pontificia Universidad Católica del Perú, rankeada como la número uno en el sistema educativo universitario nacional (5 a nivel del Pacto Andino, 34 a nivel de America Latina y 1511 a nivel mundial segun el siguiente website), ha pasado de una demanda de 6.2:1 a 3.4 entre 1991 y 2004. En el mismo periodo, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (la mejor universidad publica peruana segun el website indicado) se mantuvo aparentemente estable en 9:1 pero lo cierto es que alcanzó un máximo de 12.4:1 en 1995. Tomando en cuenta que según algunas investigaciones se estima que alrededor de 321 mil jóvenes terminaron la educación secundaria el 2002 (Chacaltana 2004:4), la siguiente pregunta no se hizo esperar:

¿Qué opciones están tomando los jóvenes si ya no les interesa tanto competir por obtener la educación universitaria? A continuación planteo algunas hipótesis para entender que puede estar sucediendo.

En primer lugar, tomando en cuenta que repetidamente año tras año los jóvenes fracasan en ingresar a la universidad, estos pueden estar inhibiendo a las potenciales nuevas generaciones de postulantes al comunicarles las difíciles barreras de entrada a la oferta de servicios educativos que ofrece en conjunto el Estado y la iniciativa privada. Esta hipótesis se mantiene vigente aun si consideramos la ola de nuevas universidades públicas o privadas creadas desde 1985 que en conjunto no aportan un número significativo de vacantes que pudieran explicar la sustitución de estas a la falta de cobertura de las universidades más importantes.

Segundo, existe la posibilidad de que la educación secundaria sea de tan mala calidad (o al menos siga siendo tan igualmente mala que hace unos cuantos años) que, bien sea por percepción de los padres o por los propios jóvenes, la probabilidad de ingresar se estima muy pequeña para la (¿todavía?) elevada calidad de los exámenes de ingreso a las universidades mejor rankeadas. Esto es explicable si consideramos los elevados costos “de nivelación educativa” (provistos por las academias de preparación preuniversitaria) que deben financiarse los jóvenes una vez que han acabado su educación básica. Los que no pueden costearlo, terminan por desalentarse de postular a la universidad.

Tercero (que es la hipótesis que veo mas consistente), ante la provisión masiva de información acerca del elevado número de profesionales trabajando en empleos de baja productividad (tómese en cuenta el caso de los taxistas profesionales) es probable que la sociedad comparta la idea de la baja rentabilidad de invertir en estudios de nivel superior. Ello explica la sustitucion del concepto de éxito profesional que tienen algunos padres o tutores acerca de sus hijos por el de éxito migrante a un pais desarrollado refiriéndose al hecho cada vez mas generalizado de aquellos jovenes que logran emigrar a Estados Unidos, Europa o Asia para conseguir trabajo, a pesar que lo hagan como ciudadanos ilegales. Es preferible invertir los 10 mil o 15 mil dólares en los costos de migración de un joven recién egresado de la educación básica para ubicarse en un empleo “bien pagado” en el extranjero (y que potencialmente podría enviar remesas en compensación), que invertirlos en una larga carrera de cinco años que tenga pocas probabilidades de recuperación del capital.

Paralelamente, creo considerable anotar la experiencia de muchos de los profesionales que migraron a otros países que terminan trabajando en empleos para los que virtualmente estarían sobrecalificados (con la notable diferencia que su rentabilidad es altísima respecto de nuestro país). Ello habría transmitido la información a las nuevas generaciones de emigrantes que no es preciso realizar estudios superiores para migrar. Basta con estudiar el idioma del país de destino preferido para ubicarse en cualquier empleo disponible (generalmente los de baja productividad) para ciudadanos ilegales. Desde este punto de vista, es probable que la llamada “fuga de cerebros” haya sido sobrevaluada.

Cuarto y último, quiero considerar la decisión racional de los jóvenes que pertenecen a las clases sociales mas bajas, es decir los pobres, de ingresar al mercado “cuanto antes” ante la constatación de que estudiar la educación superior en una universidad pública no es una inversión rentable –a pesar de la subvención– y que emigrar es una opción no disponible para ellos. Para esta cohorte de jóvenes, es preferible incursionar en el mercado en el menor tiempo posible después de haber completado la educación básica a través de la microempresa que es la que no exige muchos requisitos educacionales sino mas bien un cierto manejo de aptitudes básicas para el comercio o la provisión de algunos servicios no profesionales. Esta es una solución eficiente desde el punto de vista social y económico de corto plazo porque reduce las posibilidades de incrementar la pobreza extrema al menos en áreas urbanas. Sin embargo, desde el punto de vista del desarrollo económico en el largo plazo, los jóvenes que ingresan en este mercado son los que consolidan la base competitiva de nuestra economía en el nivel que le corresponde, es decir, de aquel 98% de empresas que según el propio Hernando de Soto no se beneficiarían de los TLC, de los que en esta era postmoderna de la información y alta especialización quedarán al margen, de los que no tienen visos de incrementar cualitativa y cuantitativamente su nivel de productividad en base a la educación especializada.

En resumen, la disminución del ratio postulantes/ingresantes obedece principalmente a una disminución del número de postulantes ante la percepción generalizada que la educación superior no constituye un factor de cambio significativo de los niveles de vida de la mayoría de los jóvenes. El aumento de la oferta educativa si bien ha sido importante desde 1985 esta ha sido insuficiente para la presión de jóvenes que egresan de la educación básica cada año. Por lo tanto, otras opciones aparecen como mas viables: i) La microempresa no exige demasiado de los jóvenes pobres para insertarse en ella; ii) la migración no precisa invertir en educación superior para el tipo de empleos que se podrán acceder en los mercados laborales remotos; iii) los institutos de computacion, enfermeria, asistentes tecnicos en general pueden aparecer como una opcion mas rentable y de mayor calidad que los servicios educativos ofrecidos por la universidad a un menor costo tanto monetarios como en tiempo. Este tema sin embargo no deja de tener su lado negativo pues el mercado se esta saturando con este tipo de empleos que en el largo plazo redundarán en una menor remuneración de la mano de obra frente al mercado.

Una nota final respecto a los que finalmente terminan estudiando en la universidad. Si la competencia global por las vacantes universitarias continua mostrando esta tendencia decreciente es probable que los que están estudiando actualmente no son necesariamente los más aptos o capaces sino más bien los que cuentan con los recursos suficientes para costear no solo el gasto monetario que se incurre en estudiar sino también el costo de oportunidad de trabajar en el mercado. Esta es una solución ineficiente desde el punto de vista competitivo para la sociedad.

Si la tendencia mostrada en este artículo persiste es probable que en un futuro muy próximo el sistema de educación superior colapse. Gran parte de los recursos propios generados por las universidades públicas provienen de los exámenes de admisión. Para el caso de las universidades privadas, también lo es, pero en el caso de ellas sus ingresos estan mas diversificados. Preveo mas bien que el problema tenga un matiz especial en el sentido denunciado en el párrafo anterior: los que ingresan a estudiar no necesariamente son los mas aptos o capaces. Puede explicarse un poco esta idea si tomamos en cuenta la bajísima tasa de titulacion por tesis que tienen las universidades. Hablo en plural, tanto las universidades publicas como privadas no estan produciendo profesionales que aporten al mercado ni a la ciencia. Un verdadero desperdicio de recursos desde cualquier punto de vista.

Bibliografía

- Rodríguez Cuba, Javier. (1995) "De profesional a taxista. El mercado laboral de técnicos y profesionales en los 90." ADEC-ATC Asociación Laboral para el Desarrollo y el Departamento de Economía de la Universidad Católica del Perú.

- Chacaltana, Juan (2004) "La inserción laboral de los jóvenes del Perú. Una revision de los datos, estudios y experiencias de promocion". Informe final. Proyecto Regional Integracion de Jovenes al Mercado Laboral. CEPAL-GTZ.

- Instituto Cuánto (varios años) "Anuario Perú en Números" 1992 y 2005.

- El gráfico es de elaboración propia en base a datos provistos por el Instituto Cuanto. Aunque la escala visual no permite apreciar la tendencia a nivel del sistema universitario agregado ello no implica que el comportamiento no sea perceptible. Se han agregado lineas de tendencia (rotulados como 'Lineal') para esquematizar el fenómeno con mayor claridad. Se ha priorizado el análisis gráfico para la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), la Pontificia Universidad Católica del Perú y la Universidad Nacional de Ingeniería.