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miércoles, marzo 19, 2014

Ghezzi y el salario mínimo - Parte I

El debate sobre el posible incremento del salario mínimo ha alcanzado un elevado nivel de confrontación política en nuestro país. Primero ocasionó la escandalosa salida de un Primer Ministro al ser desmentido por la esposa del Presidente por este tema y luego virtualmente despedido por el Ministro de Economía y Finanzas. Como segundo acto, se produjo el impasse del voto de confianza del Congreso al Gabinete Cornejo del 14 de marzo, donde por primera vez las fuerzas políticas de oposición se unieron en un voto de abstención mayoritario. Luego de un velado diálogo público ventilado en los medios, el lunes 17 el voto de confianza fue otorgado ajustadamente por el Congreso ante la promesa del nuevo Primer Ministro que la ciudadana Nadine Heredia, presidente del Partido Nacionalista Gana Perú, no volverá a abrir la boca como vocera del gobierno. Como cierre de este periplo, el flamante Primer Ministro, René Cornejo ha vuelto a poner 'oficialmente' el tema en agenda, dando lugar a un enfrentamiento singular entre el futuro Ministro de Economía en incubación, Piero Ghezzi, y la mejor carta técnica invitada por el Aprismo, Luis Carranza Ugarte.

Piero Ghezzi ha seguido el discurso de que el salario mínimo de no debería ser incrementado. Las razones expuestas han sido hasta cierto punto, algo novedosas. En diálogo con RPP expuso el siguiente argumento:

"Además lo que hizo este gobierno fue aumentar el salario mínimo en 25% al comienzo (de su gestión) y no hemos tenidos crecimientos en el Producto Bruto Interno (PBI) nominal de 25%". En otras palabras, lo que ha dicho el Ministro de la Producción es que no se justifica un mayor aumento del salario mínimo porque la producción nacional no ha crecido al mismo ritmo. ¿Es verdad este argumento? Veamos.

En primer lugar, de manera similar al caso de los sueldos de los ministros (y otros funcionarios seleccionados), un aumento del salario mínimo, no se trata en sí de un aumento, sino mas bien de una corrección con justicia de la caida de poder adquisitivo que tenía el salario mínimo hace más de 30 años. En efecto, como se puede apreciar en el gráfico inferior, el salario mínimo actual representa en términos reales el salario observado un poco antes que ocurriera el desastre económico del primer gobierno de Alan García. A precios de 1994, el salario mínimo observado durante el primer quinquenio de los años setenta fue casi tres veces mayor al actualmente observado. Los sucesivos incrementos en el salario mínimo realizados durante el periodo de recuperación económica solo han permitido recuperar el nivel de ingreso real observado en 1987. El salario mínimo tendría que aumentar a aproximadamente S/. 1750 nuevos soles para tener la capacidad de ingreso observado a principios del gobierno de Fernando Belaúnde Terry, y mucho más, si queremos nivelarnos a lo que se percibía antes de la crisis de 1973. De acuerdo con estas observaciones, una primera propuesta a evaluar es que el gobierno debería decretar un aumento (mínimo) del 100% a los trabajadores que perciben sus salarios sobre la base del salario mínimo.


En segundo lugar, debemos ponernos de acuerdo en cómo se mide la productividad del trabajo. El argumento esbozado por Ghezzi lo reduce a observar el nivel de producción total nominal acumulado en los últimos años, se entiende correspondientes al actual gobierno de Ollanta Humala. En mi opinión, mirar el producto total no resulta en un buen indicador de la productividad puesto que lo usual es tomar grosso modo el producto medio del trabajo. Esto es, dividir el nivel de producción nominal entre el número de trabajadores ocupados. Sin embargo, cualquier economista te exigirá medir la productividad en términos reales, no nominales puesto que de lo que se trata es de observar el aumento físico de la producción y no el que se podría ver inflado por la inflación. Pero este no ha sido el camino seguido por el Ministro de Producción. Luego nos ocuparemos de mirar estos datos.

Antes, tenemos que ponernos de acuerdo con el razonamiento técnico que justifica el aumento del salario, ¿Aumentamos el salario mínimo en un porcentaje determinado para obtener en consecuencia un aumento del producto de similar o mayor magnitud? ¿O no es más bien que como resultado de haber aumentado el producto corresponde pagar un mejor salario al trabajador? Yo creo que el sentido correcto es el esbozado en la segunda pregunta y no tanto el sentido ofrecido por Ghezzi. Con todo, veamos los datos.

El incremento del salario mínimo durante el gobierno de Alan García fue de 20%, pasando de S/.500 a S/.600. ¿Cuál fue el incremento del nivel del producto nominal? El incremento acumulado fue de 60.9%. Quiere decir que el aumento del 20% se quedó corto y que si seguimos el argumento planteado por Ghezzi faltaría un aumento de 40 puntos porcentuales adicionales. Claro, durante el gobierno de Humala, se ha completado un aumento de 25%, pero resulta que el producto ha seguido creciendo en 14.8% más. Para no marearnos con las cifras, desde el 2006 hasta el 2013, el crecimiento acumulado del salario mínimo ha sido de 50%, mientras que el incremento acumulado del PBI total ha sido de 84.6%. ¿Todavía debería crecer más el PBI total para recién justificar un nuevo aumento del salario mínimo? !No bromeen por favor! Para que estemos 'emparejados' el salario mínimo tendría que haber aumentado hasta alcanzar S/.923 nuevos soles. Y aquí estaríamos alcanzando un techo más razonable (desde el punto de vista de los dueños del capital) que el propuesto en mi primera observación.

De lo expuesto hasta este punto quedan dos propuestas a evaluar,
  1. Aumentar como mínimo un 100% el actual salario mínimo para recuperar o "corregir" (como le gusta decir al gobierno para justificar el nuevo salario de los ministros) el nivel de ingreso real observado en 1980.
  2. Aumentar el actual salario mínimo en 23.1% para equiparar al ritmo de crecimiento del producto desde el segundo gobierno de Alan García.
De estas dos opciones, recomendaría la segunda puesto que esta sería más viable de implementar y además tendría un cierto sustento en el razonamiento expuesto por el Ministro de Producción.

No obstante, como señalé más arriba, la manera más adecuada para medir el nivel de productividad de un factor de producción no es pues el producto total en sí. Lo correcto, grosso modo, es dividir el nivel de producto real (no el nominal) entre sus factores de producción, siendo los más importantes capital y trabajo. Así, si yo divido el nivel de producción entre el número de trabajadores ocupados obtendré un valor más aproximado a la contribución de este factor en el crecimiento.

Tomando de esta manera el producto medio real del trabajo, obtenemos que el crecimiento total de la este factor ha alcanzado entre el 2006 y 2013 el valor acumulado de 35.9%. En dicho periodo, el crecimiento del salario mínimo real ha sido de 21%. Esto significa que para equiparar el crecimiento del salario mínimo con el crecimiento del producto medio real del trabajo el salario mínimo tendría que aumentar hasta S/.841.9. Redondeando, acabaríamos por apuntar a una propuesta razonable de S/.850 nuevos soles. Este valor coincide con lo propuesto o aceptado por algunos economistas reconocidos en nuestro medio (Ej. PPK, González Izquierdo, etc), por lo que su incremento se hace meritorio por las razones expuestas por el Ministro de la Producción, claro que con el sentido aclarado aquí. Un aumento de S/.100 nuevos soles es lo técnica y políticamente viable para zanjar este asunto hasta el 2016.

Si el Presidente Ollanta Humala ha sido capaz de corregir el bajón de salarios para los ministros ocasionado por el segundo gobierno de Alan García, ojalá tenga el mismo valor para corregir (hasta la fecha) el desfase acumulado desde entonces en el crecimiento del salario mínimo con un aumento del 13% aproximadamente.

Queda por comentar un segundo argumento expuesto por el ministro Ghezzi que merece un post separado para su discusión.

miércoles, diciembre 21, 2011

Sobre la inflación y el salario mínimo

¿Cuál es la relación entre el salario mínimo y la tasa de inflación? Esta es una de las preguntas centrales que la sociedad peruana se esta preguntando en la actualidad en el marco del debate sobre la pertinencia de implementar la segunda parte del aumento del salario mínimo ofrecido por el Presidente Ollanta Humala. El día de hoy el BCRP, apoyado únicamente en el poder que le confiere su supuesta investidura técnica mas no en los hechos, ha sugerido que la relación es directa, es decir que el salario mínimo causa inflación. Todo el mundo conoce con precisión que la oleada inflacionaria que se nos viene corre por cuenta de shocks internacionales en los precios de los alimentos. Y el Perú, por contar con una canasta de consumo compuesta en su mayor parte de alimentos, se encuentra más expuesta a este tipo de shocks. Por ello, la afirmación realizada por el BCRP se enmarca más bien en algunos hechos concretos de la política peruana que paso a señalar y discutir:


  1. La promesa de Ollanta Humala durante su candidatura a la presidencia y su posterior afirmación en el primer discurso dado a la nación de aumentar el salario mínimo en 150 nuevos soles. Probablemente, esta propuesta junto con cuna mas, beca 18, y pensión 65 haya sido parte del paquete de medidas sociales orientado a cautivar con éxito el voto urbano de menores ingresos y con acceso limitado a la protección social.
  2. El cumplimiento de tal promesa durante los primeros cien días como presidente, pero en un primer tramo equivalente al 50% de lo ofrecido, realizado en agosto del presente año. Es probable que la promulgación de este aumento haya tenido un impacto positivo en la imagen presidencial frente al electorado objetivo, beneficiario inmediato de esta medida. Resta el cumplimiento de la otra mitad a ejecutarse en algún momento no definido del 2012. Esta es una de las aristas a discutirse respecto del segundo tramo del aumento y que el ministro de economía habría sugerido que solo se necesita definir con precisión en que momento deberá; hacerse.
  3. La renuncia del primer gabinete de gobierno liderado en su mayor parte por profesionales liberales como consecuencia de la crisis del manejo de negociaciones del proyecto minero Conga, y su posterior recomposicion hacia un gabinete mas amigable a la inversión privada. En esta recomposicion ha sido clave asegurar la colocación del ministro del interior como primer ministro para ejercer una imagen de que se va a hacer respetar el orden constitucional necesario para proteger la inversión privada. También ha sido clave colocar como ministro de trabajo a un emisario del Ministerio de Economia que pudiera hacer eco, antes que resistencia, de las políticas promovidas por el MEF.
  4. Las declaraciones cada vez mas preocupantes realizadas por los organismos internacionales sobre los pronósticos de los indicadores económicos y financieros para el 2012, que indican que el mundo entero se sumergiria en una nueva recesión. Una rápida mirada a las estadísticas de producción mensual nos revelan que efectivamente la recesión mundial esta afectando y afectará al Peru significativamente. La profundidad, duración y naturaleza de esta segunda recesión son materia de discusión en distintos foros, donde personajes como Alan Garcia aparece una vez mas como una de las voces mas positivas que los entendidos en la materia.
  5. Finalmente, el aumento imparable de los precios internacionales de los productos alimenticios básicos que ha repartido presiones inflacionarias no solo en Perú sino en todo el mundo, tal y como ocurrió durante el 2008, es decir, en la antesala de la crisis financiera del 2009.


Como se puede apreciar, las declaraciones del MEF, el BCRP y el nuevo ministro de Trabajo se encuentran alineadas cual eclipse solar para impedir o postergar indefinidamente el segundo tramo del aumento del salario mínimo. Como se recordará, el primer tramo del aumento corrió no poca oposición de parte de los dueños del capital, logrando por lo menos aplazar durante un mes el aumento declarado oficialmente, gracias a los argumentos tecnicos legales ofrecidos por abogados como Toyama o Ferro.

El problema no es tanto el aumento en si, sino la magnitud del mismo, la poca previsibilidad del aumento como para ser incorporados en los planes de negocio empresariales y la fase del ciclo económico mundial en que nos encontramos. La magnitud del aumento es pues muy significativo. Durante el anterior gobierno de Alan Garcia, los incrementos realizados fueron de una magnitud promedio de 25 soles. En realidad fueron dos aumentos de 50 soles, repartidos en tramos de 30 y 20 soles ocurridos en dos momentos distintos, el primero durante la etapa del crecimiento y el segundo a punto de entrar en la recesión. El incremento propuesto por Humala ocurre apenas unos meses después del aumento otorgado por el anterior gobierno y los 150 nuevos soles propuestos representan un 25% de aumento respecto del anterior salario. Eso, desde el punto de vista empresarial, es inmanejable en el corto plazo y queda claro que ninguno de ellos quiere poner en juego sus utilidades cuando estas tienen una amenaza mas grave de ser consumidas por los embates del temporal internacional en ciernes. Por ello, la amenaza de trasladar los nuevos costos hacia los consumidores parece ser una herramienta importante a esgrimir por parte de sector empresarial, lo que sin embargo debe evaluarse con fino cuidado, sector por sector. No me imagino bien, por ejemplo como las empresas textiles o las agroexportadoras pueden trasladar los precios de sus productos a sus consumidores locales, cuando su produccion esta orientada en su mayor parte al mercado internacional de ingresos altos. Una discusión sobre la necesidad de tener salarios mínimos diferenciados según sector económico o regional puede ser pertinente en este sentido para evaluar qué sectores pueden ser más factibles de aumentar el salario mínimo frente a otros para evitar posibles semillas inflacionarias.

Aquí sin embargo es donde entra a tallar otro problema fundamental que se ha postergado innecesariamente: el hecho de que los aumentos del salario minimo estén sujetos a las necesidades políticas del gobierno de turno es un juego demasiado caro que afrontar por el sector empresarial. Mientras que se tenga a un presidente pro mercado, no hay problema. Pero frente a un aumento exagerado de la desigualdad y el mayor nivel de insatisfacción de la población que produzca candidatos antisistema cada vez peores, lo mas racional y justo para las partes seria institucionalizar una politica de aumento anual del salario minimo en una magnitud quizá pequeña de 3 o 4% (o 25 soles en promedio) durante los próximos cinco años de manera que se establezca un horizonte de planificación que pueda ser manejable y predecible. Esto para todas las partes interesadas. Lamentablemente, con la actual configuración gubernamental, donde el Ministerio de Trabajo -que es el que se supone debiera equilibrar la balanza de poder entre los empresarios y los trabajadores- se encuentra ahora colonizado por la administración del MEF, es poco probable que una propuesta así pueda prosperar.

Finalmente, el problema de realizar un aumento en una fase recesiva es un problema serio pero que no debiera necesariamente ser resuelto con una postergación del aumento ya prometido. En mi opinión, ha habido un aumento suficiente de la productividad del trabajo que justifica bien el aumento anunciado por el actual presidente. Sin embargo, ante la inminente caida del producto en los próximos dos años (la que por cierto no se espera sea negativa, sino solo una desaceleración), el aumento del salario minimo puede funcionar como un incentivo a la demanda interna. O en otras palabras, puede actuar como un paquete de estímulo a la economia desde la demanda interna como compensación a la caída de la demanda externa.

Así que, lo más importante ahora sería cumplir con la promesa ofrecida porque después no se volverá la ventana de oportunidad para realizar el aumento necesario puesto que entonces, serán más bien los empresarios los que estarán llorando por reducciones de impuestos o subvenciones directas como parte de un paquete de estímulo a la economía pro empresarial unicamente.

viernes, abril 10, 2009

La crisis de 2009 es la crisis de 1974

Escuchando a Oscar Ugarteche en un evento realizado en Forum Solidaridad Perú, caí en cuenta sobre los repetidos dejavus de la historia económica del Perú. Ya había escuchado hablar muchas veces sobre este tema, pero no había reparado en lo crucial que es entender esto para no repetir la misma historia. Hablo específicamente sobre el tema del impacto de la crisis norteamericana y el tiempo que le toma a ella para afectar a nuestra economía.

Observando las tasas de variación del PIB real de los Estados Unidos y el Perú desde 1970 es posible advertir al menos tres crisis americanas (cuando la variación de su PIB fue menor que cero) que impactaron con cierta demora, pero impactaron finalmente en nuestra economía. Las fuentes de datos han sido el BCRP para el caso de Perú y la BEA para el caso de los Estados Unidos.


De los datos, he identificado tres caídas, para tratar de hacer una tipología, identificando algunas características de las mismas. La primera es que cuando la variación del PIB americano es menor a cero, es cuando se puede apreciar un impacto, demorado, en la variación del PIB peruano. La segunda es que el PIB peruano cae mucho más profundamente que el PIB americano. La tercera es que hay una demora entre la caída del PIB americano y la del PIB peruano siendo la más larga la ocurrida entre 1974 y 1978, y las más cortas fueron las de 1982/1983 y 1991/1992.

Cuales de estas crisis se parecen a la actual situación? De acuerdo con Ugarteche estaríamos en una situación muy parecida a la de 1974, cuando la economía americana se desplomaba en -0.5% mientras que el Perú crecía a 8.8%. Pero entonces, la recesión americana sólo duró dos años (en 1975 cayeron un 0.2% adicional), mientras que el Perú tuvo un aterrizaje leve de 4.4%, 1.2%, 0.6% y luego una caída pasmosa a -3.8%, entre 1975 y 1978 respectivamente. 

Intenté encontrar algún texto que me diera referencia sobre lo que entonces se pensaba. Sólo encontré la Memoria Anual del BCRP de esos años. Uno de los párrafos que llamó mi atención en el breve balance que se hace del comportamiento del PIB de 1974. Y es el siguiente:


Una primera cuestión es la confianza (oficial?) en el dinamismo del sector construcción, que es el que aparentemente nos daría empuje en los años que vienen así como lo hizo entre 1974-1978. Un segundo punto es nuestra excesiva exposición al mercado externo. Todo depende de cómo van nuestras importaciones y nuestras exportaciones. No hay ni por asomo una política que de importancia al desarrollo e interconexión de los mercados internos. Con tal situación entre manos, no resulta raro que la economía peruana terminara desplomándose sin más en el periodo señalado. Eso lo demuestra la lectura de la Memoria de 1975:


Y al parecer recién el Estado reaccionó con su Plan de Estímulo equivalente al nuestro en 1976:


Cuál será el comportamiento de la economía peruana en la actualidad? Pues creo que será muy similar a entonces si es que no se aplica realmente un plan anticrisis adecuado no sólo entre los empresarios sino por sobre todo entre los trabajadores y las familias más pobres del Perú. 

Ahora la situación es más desafiante que en 1974. Para comenzar, la recesión americana se estima que será más fuerte que la observada en ese año. Según el WEO del FMI esta será de -1.6%. Y los indicadores de intercambio comercial, de recaudación de impuestos y de incremento de la deuda ya son elocuentes sobre su rápido deterioro en los últimos meses.

Hay muchas condiciones que pueden señalarse que no son iguales y otros que si lo son con las vividas en aquel entonces. Pero creo que la historia económica debe ser tomada en cuenta si es que no queremos pagar las consecuencias en los próximos años. Recordemos que la economía americana tardó mucho para recuperarse en la senda del crecimiento sostenido. Algo que sucedió básicamente durante los ochenta. Pero el Perú, absorbió la segunda crisis americana con una caída más importante aún en 1983. Ello se debió a que los Estados Unidos cerraron las puertas a las exportaciones peruanas, no con tímido buy american como hay ahora, sino con un rotundo Do not enter (ver más aquí en Memoria del BCRP 1983, pdf).

En ese marco histórico, la propuesta es que el Plan Anticrisis debe ser revisado. Necesitamos no sólo contemplar beneficios a sectores empresariales sin que den nada de su parte en los próximos años. Debe darse un estímulo a la demanda interna, porque ella es la única que nos podrá sostener un tiempo adicional al previsto, y prever los recursos que necesitaremos para seguir empujando la economía. Esto puede hacerse dando un incremento al salario mínimo cuando menos, y promoviendo la creación de empleo tanto público como privado. 

Pero lo más importante es que cuando comencemos a tener bonanza nuevamente, debemos aprovechar los recursos adicionales obtenidos (se entiende a través de una vigorosa política fiscal) para cambiar la matriz productiva de una vez por todas (se entiende a través de una poderosa política de planificación). No puede ser que repitamos treinta años de historia económica retrasada por causa de nuestra dependencia del sector primario exportador.

Es la hora también en pensar en las apuestas de independencia económica y financiera. Buscar una mayor regionalización financiera y monetaria. Una integración comercial latinoamericana puede sernos provechosa. O pensar alternativas de comercio con el distante pero muy cercano Oriente.

La historia nos lo agradecerá.

miércoles, enero 14, 2009

Contribuciones recopiladas

A continuación algunas publicaciones que recojen algunas de mis reflexiones y datos publicados ya sea en libros físicos y via la web del Politekon.

La primera se encuentra en el informe de evaluación de medio término del Proyecto PRODECO en Huancavelica realizada por Gonzalo García Nuñez (ver su blog aquí) (pág. 17-18):

Informe Corto 50pp
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La segunda la encontré en la formulación de la propuesta del sector trabajador ante el Consejo Nacional de Trabajo por el tema del salario mínimo y la canasta básica familiar (ver aquí, pdf, págs. 5-8).

La última, es una reproducción que hace la Universidad del Pacífico (descargar aquí, pdf) de la entrevista que me realizara la revista Bussines el año pasado a partir del tema de la efectividad que tiene la sociedad peruana para reducir la pobreza.

domingo, enero 11, 2009

Tecnocracia obsoleta

Farid Matuk explica en Actualidad Económica (ver aquí, jpg) los severos límites de la actual tecnocracia para enfrentar con éxito el 2009-2010, cualquiera sea el plan anticrisis que se piense ejecutar:
Cuando el presidente García redujo los salarios de los empleados públicos en el comienzo de su gestión, buscaba simplemente desembarazarse de los cuadros técnicos que habían logrado que la gestión presidencial 2001-2006 fuese aquella que obtuvo el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) per cápita más alto desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Para reemplazarlos con cuadros partidarios que tan sólo mantuvieron encendido el “piloto automático” que la gestión Toledo había identificado.

Al presente, la crisis económica mundial hace al “piloto automático” obsoleto, y la necesidad de técnicos capaces se hace imprescindible, y por ello el fallido intento de elevar el sueldo de los ministros en realidad esconde la angustiante necesidad de reclutar profesionales capaces de conducir nuestro país en el difícil futuro que se avecina; y en particular, la responsabilidad estatal de proteger a quienes ya hoy día consumen menos de lo necesario para vivir.
Muy elocuente.

jueves, diciembre 18, 2008

Ya están bajando los salarios en Lima Metropolitana

Revisando el último informe estadístico del empleo en Lima Metropolitana (descargar aqui, pdf) correspondiente al trimestre móvil de septiembre-octubre-noviembre observo el primer indicio de estancamiento y eventual retroceso de los ingresos por hora de los trabajadores limeños.

Lo anterior se explica porque según el mismo informe se observa que las horas promedio de trabajo han aumentado ligera pero sostenidamente desde el trimestre de junio-julio-agosto del presente año (ver cuadro 15). No hagan caso por favor del texto que sólo atina a buscar las comparaciones de crecimiento respecto de los 12 últimos meses en vez de apreciar el comportamiento de las tasas de variación cada mes.

Por ejemplo, cuando uno analiza las cifras de los ingresos medios desagregado por sexo, edad y educación se puede apreciar que la mayoría ha visto retrocedido sus ingresos a niveles observados en el trimestre mayo-junio-julio del 2008. Esto es un comportamiento sin precedentes en lo observado por las estadísticas de este informe.

Estoy bajando las bases para indagar un poco mas al respecto. Pero creo que la crisis ya se está trasladando a los trabajadores de Lima por la vía de una reducción de sus ingresos. Comparando esta evidencia con el discurso que han sacado algunos empresarios de bajar salarios y recortar horarios creo que más bien la práctica han comenzado a presionar por horas adicionales y pagar por lo menos lo mismo.

viernes, octubre 03, 2008

¿Cuatro horas al día o cuatro días por semana?

Me pareció curiosa la propuesta realizada por el genial Carlín, aquella de trabajar sólo cuatro horas al día (ver entrevista en Utero.tv), como una recomendación consecuente de sus reflexiones y contrastes de la teoría marxista con la realidad actual. 

Esto me hizo recordar un estudio realizado en la cuna del pensamiento liberal histórico titulado "Are There Day of the Week Productivity Effects?" (¿Existen efectos de la productividad por día en la semana?) por Alex Bryson & John Forth. Ellos discuten la posibilidad de que la fuerza laboral post moderna trabaje sólo cuatro días y no cinco o seis como se hace en la actualidad. Y esto por cuestiones puramente racionales en torno a la optimización de la productividad del trabajo.

En efecto, los autores presentan el siguiente gráfico:


Es decir, si existen diferencias sistemáticas en la dedicación y uso del tiempo para el trabajo durante la semana, y con cierta tendencia a concentrarlo en cuatro o tres días centrales de la semana (osea, de lunes a jueves) ¿Por qué no evaluar la posibilidad de reorganizar el tiempo de los trabajadores hacia esos días unicamente en vez de tenerlos innecesaria o costosamente en los otros?

Es algo que eventualmente podría costar trabajo en asimilarlo. Pero los autores apelan a una limpia visión negociadora de las relaciones entre los trabajadores y el empresario en aras de lograr el máximo producto, y por tanto la mayor rentabilidad:
Esto implica que cualquier decisión de reasignación [del horario de trabajo] debe ser adoptada conjuntamente por empleados y empleadores. Las ganancias en productividad pueden ser alcanzables si los empleadores y los empleados son animados a tomar un enfoque más creativo en la cuestión de la programación de trabajo durante la semana y participar más activamente en el debate acerca de cómo el trabajo puede ser programado de manera que maximice la producción. Similares iniciativas podrían también aportar beneficios al permitir una asignación más productiva de trabajo a través de la jornada de trabajo o de otras dimensiones temporales, si la actual distribución de esfuerzos a través de estas dimensiones es sub-óptima en términos de la productividad.
Así que, tanto desde el punto de vista más marxista como liberal, habrían razones de peso para sugerir horarios de trabajo recortados ya sea en el número de horas que se dedica cada día, o en el número de días que se dedican a la semana. 

Eso funciona perfectamente en economías donde la mano de obra tiene posibilidades de negociar. Ya sea a través de un sindicato o por una conversación individual frente a frente, trabajador y empleador. Pero en economías como la nuestra, la cuestión aparece un poco más compleja, y por ello es válida la pregunta de Marco Sifuentes: ¿Qué hay de los independientes?

Allí la respuesta de Carlín necesita un mayor sustento. El tema de que el sector informal (incluido los independientes) funciona como "un espejo" de lo que hace el sector moderno de la economía es una idea para el que no se encuentra mucho sustento. Al respecto, la única hipótesis evaluada es si el sector informal responde a las "señales" emitidas por el sector formal -como si fuese un faro- para que aumente los salarios. En nuestra economía no se ha encontrado evidencia suficiente a favor de esta hipótesis, sobre todo ante eventos como el aumento del Salario Mínimo (ver artículo aquí).

Más bien, con lo que si contamos es con un cálculo del aumento promedio de las horas de trabajo como compensación a la reducción del ingreso horario (descargar el trabajo de Gustavo Yamada aquí, pdf). Mientras que el último ha caído en 49% en promedio en términos reales, el primero ha tenido que aumentar de 50.3 a 54.8 horas semanales. Esto entre 1985 y el 2000 para el caso de Lima Metropolitana. Ello implica que en el periodo analizado, las familias han tenido que sacrificar su ocio para aumentar su nivel de ingreso, dados los contextos de crisis y recuperación económicos vividos en ese periodo.

¿Ha cambiado la situación para hoy? Es decir, dado que se observa que las condiciones económicas macro han mejorado, se esperaría que las familias peruanas (o al menos limeñas) estarían recibiendo un mejor ingreso que en la década y media pasadas. Y que por lo tanto, ¿ellas estarían listas para reducir las horas de trabajo promedio utilizadas para cada semana, para lograr una mayor productividad y ganancias?. 

Habría que investigar si ello es posible, mi estimado Carlín.


martes, septiembre 30, 2008

Consejos para la economía familiar

El jueves pasado fui entrevistado por el P. Montalván, en el canal JN19 para tratar el tema del salario familiar y el ahorro, en el programa ¿Qué debo hacer?. A continuación les presento el video de tal entrevista.





¿Cuál es la estrategia peruana frente a la crisis internacional?

La crisis financiera internacional ha hecho metástasis. En tan solo 7 horas y media, el índice de Dow Jones cayó 778 puntos, lo que en la práctica representó una pérdida de aproximadamente 1.2 billones de dólares para la bolsa de Wall Street. Para hacernos una idea de las magnitudes entre manos, tenemos que en tan sólo un día, se perdió casi el doble de lo que el plan Paulsen estaba pidiendo para rescatar a la economía financiera americana. A su vez, esta cifra representa casi el 10% del producto de los Estados Unidos y equivale a un poco más de 10 veces lo 
que produce la economía peruana en un año. Esto sin contar que en lo que va del año 2008, ya se han perdido 4.8 billones de dólares.

La onda expansiva de la crisis financiera ha arrastrado hacia abajo a las bolsas europeas, latinoamericanas y, mientras se escribía esta reflexión, a las asiáticas también. Las bolsas más afectadas en América Latina han sido la brasilera y la argentina, con -9.4% y -8.7% respectivamente. En tanto que la BVL cayó en un 4.9%. Es decir una descapitalización de USD 4.5 millardos. Este desplome acumuló una caída total de lo que va del año de 36% lo que literalmente ha esfumado el avance logrado durante todo el año 2007. Para nuestra bolsa, ciertamente, el Perú ya no avanza. Retrocede.

Pero en la otra orilla de análisis, contrasta el notable incremento del precio del oro y el dólar, considerados refugios seguros por los inversionistas para afrontar las crisis recurrentes del sector financiero global. Mientras que el precio del oro aumentó en 2.9% (alcanzando los USD 906.3 la onza), el dólar se revaluó en 0.54%, a pesar del monto récord de dólares vendidos por el BCRP (USD 418 millones) para tratar de contener la caída de nuestro nuevo sol. 

¿Cuáles han sido las reacciones en el mundo? En los Estados Unidos se ha producido una movilización ciudadana descomunal que pide la inmediata destitución del actual Presidente Bush a la par que busca evitar con éxito los costosos planes de salvataje financiero que son un claro ejemplo de socialización de las pérdidas frente a la ganancia de unos pocos malos inversionistas. Se ha provisto de información abundante del costo del plan de salvataje para cada americano y el impacto que este tendrá sobre sus obligaciones y derechos más fundamentales: los impuestos, la salud y las pensiones. Por su parte, los bancos centrales de Europa han tenido que intervenir, ya sea inyectando dinero en los bancos o bien nacionalizando algunos de ellos, a la par que sus ojos no dejan de mirar que piensan hacer al otro lado del océano para acabar con la crisis financiera de una vez por todas.

En contraste, en nuestro país, la capacidad de convocatoria de nuestros decidores para formular una estrategia coherente y urgente para afrontar la nueva coyuntura internacional aparece obnubilada e incierta. Sólo han aparecido algunos tímidos balbuceos para informar sobre lo que se está haciendo en el margen para capear con la crisis a la par que se asegura por enésima vez que nuestra economía es lo suficientemente fuerte para afrontar estas crisis. 

En efecto, la ministra de comercio exterior por ejemplo ha atinado a decir que “la crisis ha afectado la exportación de textiles y confecciones al mercado norteamericano, pero felizmente nuestro sector es inteligente, y hemos podido abrir otros mercados, y eso compensa la mala situación” (Perú21.com) ¿Acaso no ha escuchado la ministra que la crisis actual está afectando a las economías líderes del mundo entero? No es buena para el desarrollo la estrategia de diversificación de mercados cuando se concentra en unos cuantos productos básicos que componen nuestra actual oferta exportable. Por el contrario, es más racional en términos de un menor riesgo exportador diversificar nuestra oferta productiva hacia productos de mayor valor agregado que puedan comercializarse en cualquier mercado del mundo. Para ello es necesario transformar nuestra matriz productiva a través de una propuesta de desarrollo que nadie se atreve a proponer porque no el gobierno no tiene la capacidad o voluntad política para aplicar impuestos extraordinarios a las sobreganancias de las corporaciones mineras, en especial el oro, por ejemplo.

Por su parte, el ministro de economía ya no parece tan convencido cuando intenta afirmar que nuestro país está preparado para afrontar la crisis venidera. El discurso del ajuste del presupuesto público ha perdido validez incluso dentro del propio Fondo Monetario Internacional. Así lo señalan las recientes declaraciones dadas por Dominique Strauss-Kahn, director ejecutivo del FMI, ante la prensa francesa y reproducido en la web del Fondo: “Es por causa que no hubieron regulaciones o controles, o insuficientes regulaciones o controles, que esta situación ha nacido” afirmó. “debemos sacar conclusiones de lo que ha pasado – es decir regular, con gran precisión, las instituciones financieras y los mercados”. “El plan [de los USD 700 mil millones de los Estados Unidos] es bienvenido porque es amplio. Pero tiene que ser el primer paso para una acción política internacional”. Y finalmente “Estamos afrontando una crisis sistémica, y por tanto necesita una respuesta sistémica”.

¿Por qué en el Perú no se debate pública y abiertamente cual va a ser nuestra respuesta política y sistémica ante la crisis? No podemos negar que en realidad, este tema si se está debatiendo pero en los cenáculos del poder económico y financiero, para conseguir los lobbies y recursos necesarios para afrontar con éxito los efectos de esta coyuntura tan adversa. Pero con seguridad, estas medidas trasladarán los efectos negativos de la crisis hacia un menor nivel de remuneraciones y menos empleos para la población peruana.

Entre tanto, el país permanece intoxicado y marginado del debate que realmente  debería importarle, porque sigue enchufado al debate de los otorongos, que paradójicamente, son los que han sido elegidos para debatir los destinos de la nación con justicia y equidad.


viernes, agosto 01, 2008

¿Riesgos compartidos?

La República reporta hoy cómo los fondos de jubilación manejados por las AFPs están perdiendo rentabilidad, como resultado de la crisis internacional. Mientras tanto, las propias administradoras tienen una rentabilidad que bordea el 60% durante el 2007.

Kurt Burneo explica porqué esto es así:
Esto se debe a que existe un cobro fijo de comisión (entre 1.5% a 1.98%, según cada AFP) cuando este debería estar sujeto a la rentabilidad que se obtenga de los fondos, tal como sucede en otros países.
Parece ser que en nuestro país, después de todo, no ha sido tan liberal como se pensaba, ya que cada vez más es posible detectar políticas públicas de subvención a los grandes capitales. Es necesario que se diseñe una reforma en esta comisión para que las empresas también paguen los costos de la menor rentabilidad en sus inversiones.


martes, abril 29, 2008

Una curva de Phillips para el Perú

El reciente fenómeno del aumento de los precios parece haber sorprendido al mundo entero. Los medios locales e internacionales nos bombardean a cada instante con las notas y entrevistas a especialistas para que nos expliquen un poco más, sobre lo que está pasando, y cuales serían los efectos de esta situación sobre los distintos agentes económicos. En general, todos coinciden en señalar que quienes van a perder con esta escalada inflacionaria son los países pobres, y dentro de ellos los que van a perder más, son los consumidores de las áreas urbanas, ya que los pobladores rurales podrían ganarse ‘alguito’ por la mejora de los precios en sus productos agrícolas.

El saldo neto de esta historia será de pérdida para los países pobres. Así lo afirma Robert Zoellick, actual presidente del Banco Mundial, para quien la crisis mundial de los alimentos podría significar la pérdida de siete años de la lucha contra la pobreza en el mundo. Excepto para el caso del Perú, donde según una investigación del propio Banco (PRWP 4594), el aumento de los precios de los alimentos podría estar reduciendo los niveles de pobreza totales al ser exportadores netos de varios de esos productos (excepto el trigo).

Lo que no toma en cuenta dicho estudio, es el impacto que tendrá la recesión mundial sobre el PBI peruano y, a través de ello, sobre el mercado de trabajo. Para esto nos ayuda un poco, el estudio del FMI (WP/07/176) que afirma lo siguiente: cerca del 40% del dinamismo de nuestro PBI se encuentra explicado por la actividad económica mundial, lo que implica que somos muy vulnerables al desempeño de ella. Si al mundo le va bien, a nosotros también y viceversa. De ambos estudios, es decir del BM y del FMI, podemos concluir que, por la vía de los precios no vamos a obtener un mayor nivel de pobreza, sino más bien, por la vía de una desaceleración de nuestra economía provocada por la recesión económica mundial.

Lo curioso de esta situación es que por el momento estamos asistiendo a un proceso sostenido de alza de los precios con elevados niveles de subempleo invisible (aquel que se mide por el lado de los ingresos). Esto me hace recordar a la clásica relación macroeconómica entre inflación y desempleo, llamada curva de Phillips, pero que en nuestro caso sería entre inflación y subempleo invisible. En efecto, a partir del 2001, no podríamos estar hablando de un estado de ‘estanflación’ para países como el nuestro, sino más bien de “subemplación” o “precarinflación”. Esto es, una situación de elevado subempleo (precarización del empleo) con alta inflación. ¿Puro juego de fusión de palabras ante la revelación de una singular regularidad empírica? No lo creo. En todo caso, esta situación debe llevarnos a una recomendación de política fundamental: que se promueva la mejora de la calidad del empleo para afrontar exitosamente esta nueva crisis mundial.

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Artículo publicado en el boletín Economía & Bienestar 11, abril, 2008.


martes, enero 08, 2008

Krugman contra el TLC

De acuerdo con un reciente artículo de Paul Krugman en el New York Times, el comercio internacional entre países de altos ingresos y los países de bajos ingresos es una esperanzadora estrategia para estos últimos (como el Perú) para subir por la escalera del ingreso.

No obstante, tal como él mismo señala...
In fact, it’s hard to avoid the conclusion that growing U.S. trade with third world countries reduces the real wages of many and perhaps most workers in this country. And that reality makes the politics of trade very difficult.
Es decir,
De hecho, es difícil de evitar la conclusion que el creciente comercio de los Estados Unidos con los países del tercer mundo reduce los salarios reales de muchos o quizá de la mayoría de trabajadores de este país. Y esta realidad hace la política comercial muy difícil.
Esta declaración se inserta en un momento muy especial para la política electoral americana. ¿Se espera una reversión o endurecimiento de los términos acordados en los TLCs recientemente impulsados? Muy difícil. Pero todo apunta a que "la implementación" del acuerdo, al menos en el caso peruano, va a tener un camino un tanto difícil que discurrir.

La pelea por los beneficios del libre comercio para países como el nuestro aún no ha terminado.

martes, octubre 16, 2007

Empleo y salario

De acuerdo con Mirko Lauer, el empleo y el salario son las dos principales razones por las que la popularidad de los últimos presidentes del Perú ha sufrido más de un bajón:
Cuando uno mira la serie histórica de la opinión en las encuestas, advierte que es un mismo elemento el que rebaja la aprobación presidente tras presidente: empleo y salario, los dos reclamos que nadie resuelve. ¿Cómo se puede pretender una alta aprobación cuando a la mitad de la población, por no decir más, le va como el diablo?

martes, septiembre 25, 2007

Adex - Confiep: TLC si, sindicatos no

El empresariado peruano no cesa de quejarse por las medidas que se han dado en favor de los trabajadores en la base de la distribución, aquellos que trabajan bajo distintas formas de tercerización, a pesar de que Adex y Confiep saben que estas son necesarias para poder acceder al TLC con Estados Unidos.

De acuerdo con una nota del diario La República, estos gremios empresariales piden cambiar una frase del Decreto Supremo 020-2007 porque podría estar introduciendo la estabilidad laboral en el marco de la renovada ley de tercerización:
Cuando el Ejecutivo promulgó la norma para modificar la relativa a la tercerización de servicios, dejó en claro que era parte de los compromisos asumidos por nuestro país para la ratificación del TLC con EEUU.

Pero en opinión de Stewart, la exigencia de los demócratas no puede ir en contra de lo establecido en los convenios internacionales. "Esperamos que se elimine el párrafo correspondiente a la limitación del cese porque cambia la figura real y podría establecer la estabilidad laboral absoluta", precisó.
La frase en cuestión es la que permite a los trabajadores presentarse ante la Autoridad Administrativa de Trabajo para exigir su reposición u protección respecto de los derechos sindicales que están contemplados en el artículo 4 de dicha ley.

Una vez que la noticia de la firma definitiva del TLC por parte del Congreso americano se de, creo que las quejas de los gremios empresariales terminarán para pasar a otro nivel de preocupaciones: invertir más para ganar más.

viernes, septiembre 21, 2007

No es lo mismo

De acuerdo con una nota de Peru21, Juan José Gorriti, dirigente de la CGTP, aclara a Jaime Cisneros, Presidente de la Confiep, de que el debate de la CNT no fue el 6% de aumento del SM, sino más bien sobre la base de qué se iba a tomar este:
Aprobamos un mecanismo de reajuste que toma en cuenta la productividad y la inflación, pero dijimos que la base del cálculo era irreal y que debería basarse en la canasta básica.
Claro, no es lo mismo aumentar el 10% de S/.500 (el salario mínimo pasado) que de S/.1263.73 (el costo total actualizado aproximado de una canasta básica familiar en Lima Metropolitana en noviembre de 1997). En el primero sólo obtenemos el aumento anunciado por Alan de S/. 50. En el segundo caso, el aumento habría sido de 126 soles aproximadamente.

Notable diferencia que se supone debía señalar por donde rescatar el poder adquisitivo del RMV sobre la base de la canasta familiar.

Ahora que subió el salario mínimo

Humberto Campodónico apunta muy bien en su columna, Cristal de Mira, la necesidad de institucionalizar los mecanismos para que el aumento del salario mínimo sea acorde con criterios técnicos antes que políticos:
Ahora que ya subió la RMV, lo importante es que se establezca, rápida y claramente, la institucionalidad, la periodicidad (anual) y los criterios técnicos (que, además de los ya citados, podrían incorporar el RMV por región) que permitan la recuperación real del poder adquisitivo. De lo contrario, los salarios seguirán bajos en términos reales, que es lo que quieren los partidarios del péndulo a la derecha, bien arriba a la derecha.

jueves, septiembre 20, 2007

Una definición actualizada de populismo

De acuerdo con Mirko Lauer, una definición actualizada del populismo, en el marco del reciente aumento del salario mínimo vital decretado por Alan García, es (énfasis mío):
Populismo en este caso [del aumento del salario mínimo] probablemente significa actos que no están dentro de la lógica política del sector privado.
¿Qué definiciones maneja la ciencia política de este término? De hecho, no parece haber mucho consenso, ni en el tiempo ni en las escuelas de pensamiento que la utilizan.

Pero si se percibe que en el sentido común dominante de la actualidad esta palabra es un antónimo de una gama de palabras ligadas al mundo empresarial: 'estabilidad macroeconómica', 'estabilidad tributaria', 'inversión', 'exportaciones', entre otros.

Como si la responsabilidad empresarial sólo debiera ser con la sociedad y no con sus trabajadores!.

lunes, septiembre 17, 2007

La mejor dieta popular

Mirko Lauer hace una reflexión interesante sobre la mejor manera de combatir la subida de precios internacionales de productos sensibles de nuestra canasta popular, en el caso específico del pan, ante tanta discusión bizantina sobre reemplazar la harina de trigo por camote o papa. Reproduzco los dos últimos párrafos de su columna el día de hoy en La República (énfasis mío):
¿Qué se puede hacer? Buscar alimentos alternativos no ha resuelto las cosas en el pasado, pero tampoco hace daño. Estos ejercicios de ingeniería gastronómica imaginativa siempre tienen un efecto residual positivo. Probablemente se come más anchoveta desde que Alan García le dio su apoyo y Wong la colocó sobre sus estantes.

Pero no nos engañemos: la mejor dieta popular es un buen salario, y el mejor antídoto contra las alzas de precios son los aumentos en los ingresos populares, también ellos muy necesitados de reconstrucción. Consolarse con la melancólica idea de que el fenómeno es mundial y no solo nacional es la paja que siempre acompaña al trigo.

miércoles, septiembre 05, 2007

Padre pobre, ¿Hijo rico?

Una cortísima investigación de la Universidad Nacional Australiana acaba de reportar evidencia significativa para la hipótesis de que existe una menor movilidad intergeneracional en los países con mayor nivel de desigualdad.

El estudio se basa en una muestra de países principalmente europeos y del continente oceánico (Australia y Nueva Zelanda). No obstante, se incluyen algunos países del este (Rusia) y también de América Latina (Chile). No aparecen países netamente asiáticos.

De acuerdo con Andrews y Leigh, autores de este documento, tuvieron la siguiente conclusión a su análisis (pdf, traducción libre):
Usando datos de varios países, encontramos que los hijos que crecieron en los países más desiguales durante los setentas tuvieron menos probabilidades de experimentar movilidad social hacia 1999. A través de los países, nuestros estimados sugieren que un incremento de 10 puntos en el coeficiente de Gini está asociado con un incremento de 0.07-0.13 en la correlación intergeneracional de los ingresos. Ascender desde la pobreza hasta la riqueza es más difícil en los países más desiguales.
Es probable que esta conclusión sea totalmente relevante en nuestra región. Ya que el estudio no está afirmando que los hijos de los padres ricos sean ricos también. Si no que, aquellos que nacieron en sociedades altamente desiguales, independientemente de si provienen de familias ricas o pobres, les es más difícil ascender hacia la riqueza.

¿Cómo será en nuestro país?

lunes, agosto 13, 2007

La economía política del salario mínimo

Acaba de aparecer un breve análisis (pdf) realizado por Reflexión Democrática (RD) sobre el tema del incremento de la Remuneración Mínima Vital o Salario Mínimo. En ella se aportan dos conclusiones importantes a partir de su respectivo análisis legal:
1. No se obliga al Estado a establecer remuneraciones mínimas de manera general en todos los sectores de la actividad productiva (pág.2).
2. El Estado es el encargado de regular el monto de las remuneraciones mínimas (pág. 3).
La primera conclusión nos lleva a considerar la necesidad de establecer cuáles son los sectores donde el Estado podría intervenir con éxito imponiendo un nuevo salario mínimo. De acuerdo con el análisis de RD, estos deberían ser los sectores de muy bajos ingresos y que no tengan capacidad para negociar el monto de sus remuneraciones. Para evaluar esta idea es necesario saber cuántas empresas tienen sindicatos y cuál es la cobertura de los mismos según sector económico a fin de regular el salario mínimo en los sectores que serían pertinentes. Esto es así porque ya se conoce mas o menos cuáles son los ingresos medios de cada uno de los sectores productivos. Hasta la fecha sólo existen estimaciones realizadas a partir de las ENAHO de quienes manifiestan pertenecer a algún sindicato, pero no se conocen estadísticas públicas sistemáticas sobre el número de empresas que tienen sindicatos ni la cobertura que las mismas tuvieran como para poder afirmar aquí si o aquí no es necesario regular el salario mínimo.

La segunda conclusión, nos señala que aunque los trabajadores y sindicatos tienen voz en la discusión de los aumentos del salario mínimo, es el Estado quien toma la decisión final, a pesar que no todos los sectores interesados en la negociación queden contentos. RD nos revela que técnicamente esto ha sido posible a partir de diciembre de 2005 con la dación de la ley 28318. Aquí habría que comentar que la disputa se da entre tres actores claramente definidos: El Estado, los trabajadores y los empresarios. La pregunta de fondo es saber de qué lado se pondrá el Estado ante la ausencia o poca cobertura de mecanismos de negociación coherentes de las remuneraciones entre trabajadores y empresarios.

El Estado no es un jugador neutro en estas negociaciones donde las evidencias empíricas de una u otra posición abundan. Dado que existe la percepción de un bajo cumplimiento de la ley del salario mínimo y también de una baja cobertura de las organizaciones sindicales, queda claro que el Estado debería abogar más por el derecho de los trabajadores, quienes precisan de un incremento justo del salario mínimo.

No obstante, la anterior solución es ineficiente debido a que la política del salario mínimo se asume como plano a lo largo y ancho del país. Y como ya es costumbre señalar, nuestro país no es ni remotamente plano. En general, esta política se alimenta de los siguientes fenómenos:
  • Información limitada a un sólo ámbito: La mayoría de los estudios realizados sobre el impacto del salario mínimo sólo corresponden a la realidad de Lima Metropolitana. El estudio de Céspedes (pdf) y el de Jaramillo (html) adolecen de esta deficiencia. Esto implica que la información para el diseño de esta política es limitada puesto que no se evalúan las diferencias de productividad interregional o intersectorial, ni de los niveles de precios de la canasta familiar interregionales que son importantísimos para negociar mejores condiciones remunerativas en cada región.
  • Información no experimental: Los estudios de impacto más importantes realizados sobre el salario mínimo fuera del Perú contemplaban un diseño experimental. Estos han comprobado que no es cierto el argumento de que el incremento del salario mínimo en determinados sectores económicos ocasionen una reducción de los niveles de empleo (ver Card y Krueger en la NBER). En nuestro país, por ejemplo, un sector reticente a perder empleos por el gran dinamismo productivo y comercial que tiene es el textil exportador. Valdría la pena explorar esta hipótesis con algún diseño experimental en este sector para evaluar el impacto neto de un incremento del salario mínimo.
  • Hay empresarios 'responsables' e 'irresponsables' en nuestro medio: ante un incremento del salario mínimo o un incremento equivalente de los estándares laborales solicitada por un cliente internacional hay evidencia no sistemática de que los empresarios responden distinto según su grado de adherencia a los valores de responsabilidad empresarial. Los empresarios irresponsables tienden a informalizar o despedir a su mano de obra como respuesta a los requerimientos del Estado o de los clientes internacionales. En contraste, los empresarios responsables hacen ciertas concesiones distributivas puesto que tienen una torta de utilidades más grande que repartir.
  • La informalidad y la falta de sindicalización son problemas más graves que atender por el Estado que la política del salario mínimo: En efecto, resulta ridículo contar con los dedos de la mano al número de auditores labores con que cuenta el Ministerio de Trabajo para hacer cumplir con estándares mínimos de formalidad y sindicalización en las empresas de nuestro país. Ante la falta de información consistente y representativa de las miles de realidades que tiene nuestro país para diseñar una política de salario mínimo integral, resultaría más eficiente y coherente fortalecer la política de supervisión del cumplimiento de estándares laborales en las empresas que funcionan en nuestro país.
Por todas estas razones, creo que una salida rápida para el actual gobierno sería incrementar el salario mínimo de una vez en el corto plazo en un monto razonable como para viabilizar la firma del TLC con USA a la brevedad posible.

No obstante, lo anterior no debe impedir que se elaboren nuevos estudios sobre el impacto del salario mínimo en las diferentes regiones del país a través de los diferentes sectores económicos y sociales. Por lo tanto, es necesario que el Ministerio de Trabajo ponga manos a la obra en el recojo de información relevante tanto de los trabajadores como de las empresas para mejorar los niveles de responsabilidad empresarial como de las condiciones de los trabajadores de nuestro país.