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jueves, febrero 17, 2022

El primer año de pandemia y su impacto en la pobreza y la desigualdad

Introducción

El INEI acaba de publicar un importantísimo estudio descriptivo de la demografía peruana de cara al bicentenario de la independencia del Perú. Aparte de revelar que nos encontramos aproximadamente en la mitad del trayecto de aprovechamiento del bono demográfico, también nos presenta los datos históricos del comportamiento de los niveles de vida del Perú de los últimos 17 años -incluyendo el primer año de la pandemia COVID19. Los indicadores que revisamos en este artículo son la pobreza, el empleo y la desigualdad debido a la importancia del debate sobre el desarrollo en nuestro país.

Cómo la pandemia evaporó los avances contra la pobreza

Observando la evolución de la pobreza y la pobreza extrema se puede advertir el fuerte descenso de ambos porcentajes, observándose en los últimos años un comportamiento estacionario alrededor del 20% de la población para el primer caso, y 3% aproximadamente para el segundo. Esta suerte incapacidad del sistema económico, político y social para erradicar el problema de la pobreza completamente de nuestro país ha sido motivo de mucho debate, señalándose que hay un núcleo duro de la pobreza a la cual hay que atacar con una nueva estrategia. Quizás el acuerdo más importante logrado a nivel de políticas públicas, luego de este debate, fue la necesidad de elevar los niveles de la productividad del país. Este objetivo sin embargo tendría un importante factor limitante: el muy elevado grado de informalidad del mercado laboral.

Este debate ha quedado en suspenso y también ha paralizado la implementación de las políticas que afirmaran una senda de crecimiento de la productividad. El Plan Nacional de Competitividad y Productividad lanzado en julio de 2019 se ha casi congelado con un avance al 36.6%. Esto ha sido así porque el país junto con el resto del planeta fue sorprendido por un fenómeno exógeno sin precedentes: la pandemia del COVID19. El impacto de este acontecimiento ha sido de tal magnitud que las ganancias en términos sociales de más de una década y media de reducción consistente de la pobreza, nos ha hecho retroceder una década atrás.


Este fenómeno no es una novedad. En un artículo que escribí en el 2004 para desco, señalé este carácter bivalente de la relación de la pobreza con respecto al crecimiento económico (la elasticidad pobreza-producto). Cuando estamos creciendo, la pobreza se reduce lentamente, como resultado del “goteo”. Pero cuando ocurre una crisis, la pobreza aumenta súbitamente, lo que llamé coloquialmente como el “vaporeo”. En aquel entonces escribí lo siguiente:

“[E]n el caso peruano, bastaría solo un año de recesión económica para desmoronar los beneficios logrados por once años de crecimiento económico.” (Rev. Quehacer Nro.150, 2004: pp. 103-112)

Esta regla práctica parece haberse verificado, por desgracia, en nuestro país. A partir de un análisis del comportamiento de la pobreza monetaria entre 1985-1994 advertí que, por cada punto de crecimiento económico, la pobreza se redujo en promedio en -0.2%. En contraste, por cada punto de decrecimiento económico, la pobreza aumentó en 2.2%. La severa crisis económica asociada al férreo confinamiento dispuesto por el gobierno, como un intento de enfrentar la crisis sanitaria, nos ha costado casi una década de avances en la reducción de la pobreza.

Las reflexiones posteriores a lo sucedido ya son un lugar común para los analistas. El crecimiento económico no ha garantizado un sistema de protección social sólido que permita a la población peruana afrontar las vulnerabilidades de origen extraeconómico como ha sido la pandemia. El próximo evento que podría evaporar las ganancias del bienestar sin posibilidad de que la población pueda afrontarla adecuadamente podría ser un terremoto, un fenómeno del Niño más severo, u otro estrés asociado a nuestra falta de previsión de políticas de largo plazo.

La desigualdad se aprovechó de la pandemia y la informalidad

Me gustaría afirmar algo similar a lo observado en la naturaleza bivalente de la elasticidad pobreza-producto, debido a que se observa un súbito empeoramiento de la desigualdad dejándolo en la misma situación que hace una década atrás. Pero no es posible, porque la literatura económica peruana no ha verificado una asociación entre el crecimiento y la desigualdad en nuestro país. La hipótesis usual es pensar que la desigualdad se relaciona con el crecimiento como una curva U invertida propuesta por Kuznets.

En el Perú, la desigualdad se ha ido reduciendo poco a poco en el largo plazo, acentuándose ésta disminución durante el ajuste macroeconómico de inicios de los noventas, algo que se llamó después como una mejora “perversa” de la distribución del ingreso de la población.


Este fenómeno se explicaría, en palabras de Escobal y Agüero (Instituto Cuánto, 1996: pp.41-59), porque los sectores medios y altos redujeron fuertemente su consumo debido a la crisis y la hiperinflación, mientras que los sectores más pobres lograron enfrentar mejor la crisis, gracias a la importancia del autoconsumo en su consumo familiar.

Pero ¿Qué hizo que la desigualdad se incremente tan rápidamente durante el primer año de la pandemia a diferencia del ajuste estructural de inicios de los noventa? La explicación podría tener múltiples fuentes. La principal -en mi opinión- es que los niveles socioeconómicos más altos y parte de los medios, por la naturaleza de sus ocupaciones, tenían mejores posibilidades para afrontar el confinamiento gracias al acceso a la tecnología y el trabajo remoto. Por otro lado, las familias cuyos perceptores de ingresos se encontraban en el mercado laboral formal han tenido más oportunidades para afrontar la crisis debido a que las ayudas del gobierno se han canalizado en un primer momento con mayor viabilidad para ellos (subvenciones a las planillas salariales, programa de crédito Reactiva, etc.). A pesar de esto, muchos trabajadores formales perdieron sus empleos y parte de sus ingresos por la gravedad de la crisis, abonando a un aumento del empleo informal en nuestro país en casi 3 puntos porcentuales durante el 2020. Esto significó el retroceso de una década de avances en la formalización de la mano de obra ocupada en el Perú.


La informalidad ha sido un factor agravante de la desigualdad y, al mismo tiempo, un factor limitante del manejo efectivo de la pandemia. Mientras que, por un lado, teníamos que aquellas familias cuyos perceptores se encontraban laborando en el sector formal, o bien podían absorber los costos adicionales de trabajar de manera remota en aquellas ocupaciones donde era posible hacerlo, o bien podían asumir los costos adicionales de protección y cuidado para evitar contagiarse al salir a trabajar presencialmente. Por el otro lado, teníamos que para aquellas familias cuyos perceptores se encontraban laborando en el sector informal, la sobrevivencia diaria dependía de su urgencia de volver a trabajar de manera presencial. Para ellos, se les abrió una suerte de dilema de supervivencia, quedarse a morir de inanición en casa cumpliendo con el confinamiento o salir a trabajar presencialmente y afrontar un elevado riesgo de contagiarse y de morir por COVID19. Esta situación obligó a las clases populares a rechazar masivamente las medidas de confinamiento, lo que conllevó a una incapacidad del gobierno de manejar adecuadamente la crisis sanitaria a nivel nacional. Los contagios y las muertes por COVID19 se elevaron finalmente por muy encima de las expectativas de los expertos sanitarios. Muchos argumentaron que, si el gobierno hubiera distribuido oportunamente los bonos monetarios necesarios para evitar la salida de la población a las calles para trabajar, quizás se habría evitado el desborde de los contagios y la mortalidad.

Lo cierto es que la demora de la distribución de los bonos para las familias más necesitadas se debió a que era necesario resolver un grave problema administrativo en el Estado asociado a la informalidad predominante en el mercado laboral: los registros demográficos nacionales disponibles estaban desactualizados o incompletos, y mucha información relevante simplemente no existía. Se constató que tenemos un Estado mínimo en verdad, que no cuenta con un registro actualizado y confiable de cuántos peruanos y peruanas hay y donde se encuentran a una fecha determinada. Construir registros demográficos para la población objetivo en medio de la pandemia fue todo un reto que finalmente se logró con esfuerzos interministeriales nunca antes vistos. Pero es necesario que este esfuerzo se complete para toda la población y se convierta en un sistema fundamental de la gestión pública para brindar viabilidad a un amplio rango de políticas públicas.

¿Dónde se produjo la desigualdad?

Como ya se ha argumentado, la pandemia del COVID19 exacerbó los mecanismos de desigualdad del ingreso por diversas razones: el carácter formal o informal del trabajo, la naturaleza de la ocupación previamente realizada que permitiera su realización remota o en oficina, el grado de acceso a la tecnología y conectividad, la disponibilidad de servicios médicos para atender el COVID y la disponibilidad de productos para prevenir los contagios (mascarillas, alcohol, transporte público o privado, etc), y la distribución oportuna de recursos y financiamiento de bajo costo (público o privado) para contener o reactivar los sectores económicos gravemente afectados por la pandemia.

Una mirada en base a la Encuestas de Hogares nos permite realizar algunas observaciones en términos geográficos de lo que ocurrió con la desigualdad de los ingresos en el contexto de fuerte caída de los ingresos per cápita. La pregunta busca descubrir si la caída de los ingresos medios se ha producido de manera más o menos homogénea a nivel nacional manteniendo de esta manera la desigualdad global intacta; o si, por el contrario, estas han seguido un patrón diferenciado entre grupos poblacionales, o al interior de los propios grupos poblacionales de manera tal que han alterado la desigualdad inicial, intensificándola o reduciéndola.

Una caída generalizada de los ingresos medios con ritmos distintos

Para comenzar, tenemos la evaluación del comportamiento de los ingresos medios. Se puede advertir que todos los dominios bajo estudio tuvieron un fuerte recorte entre 2019 y 2020. El dominio más afectado ha sido el que alberga a la población de Lima Metropolitana quienes vieron que sus ingresos medios se redujeron en un -24%, 5 puntos porcentuales por encima de lo observado a nivel nacional (-19%). Es posible que el confinamiento severo, también conocido como “martillazo” en alusión a la búsqueda de aplanar la curva de contagios, haya tenido tanto éxito al ser implementado, respecto al resto del país, que habría ocasionado una muy severa paralización de la actividad económica en relación a lo ocurrido en los otros dominios. En contraste, llama la atención la caída de -9% para la selva y la sierra norte, lo que podría ser un indicador que la desigualdad en ambos dominios podría haber quedado intacta entre 2019-2020.


Lima: ¿Quién se ha llevado mi pedazo de torta?

Puesto que la capital del país concentra también a la cuota más grande de población (alrededor de la tercera parte del país), Lima se convierte en la gran perdedora de su parte en la torta de ingresos del país (-3 pp). Estos puntos perdidos han sido ganados por la población de la costa norte, la sierra centro y la selva, cada uno con +1 pp respectivamente. Este resultado es una evidencia de que la dinámica de la caída de los ingresos medios entre dominios ha jugado más bien a favor de una mayor equidad entre ellos. Esto podría deberse a que la dureza del “martillazo” del confinamiento habría sido más severa en la capital que en el resto del país. El gráfico a continuación, muestra en resumen cómo Lima Metropolitana y la costa en general, la inmovilidad ha sido más profunda para sus residentes que para el resto del país. Algo que con toda seguridad afectó duramente a las economías informales y naturalmente también, a las formales.

Ilustración 1 Movilidad promedio al centro de trabajo según región durante el 2020

     Elaboración propia con información de Google Mobility Trends (https://www.google.com/covid19/mobility/)

Las regiones y sus desigualdades pandémicas

El análisis desarrollado hasta este punto permite obtener conclusiones sobre el comportamiento de la desigualdad en relación con las otras regiones o dominios de estudio de las ENAHO. Pero nos falta indagar sobre lo que ocurrió con la desigualdad al interior de las poblaciones pertenecientes a cada uno de los dominios.

Los datos comentados a continuación, evidencian que gran parte del aumento de la desigualdad total durante el primer año de la pandemia se debió principalmente a un incremento de las diferencias de los ingresos poblacionales al interior de cada dominio. La costa centro, la costa sur, y Lima Metropolitana tuvieron un crecimiento muy fuerte de la desigualdad al interior de sus poblaciones, medidos por el índice de Gini[1], con 7.1, 6.5 y 6.1 pp de incremento entre 2019 y 2020 respectivamente. Este comportamiento se debe a que se ha ampliado la brecha entre los más pobres y los más ricos en el país. El cuadro de ratios de percentiles ayuda a visualizar esta idea, siendo el caso más fuerte con la ratio p90/p10 (el que relaciona el ingreso de la persona que se encuentra en la frontera del 10% más rico comparado con el que se encuentra en el límite del 10% más pobre) que ha aumentado de 7.2 a 8.2 veces.


También se ha ampliado, pero levemente, las distancias del resto de ratios: en primer lugar, tenemos la ratio p90/p50 (el del límite del 10% más rico, con el que está exactamente al medio del total de la distribución) que pasó de 2.6 a 2.8, p75/p25 (el que está al límite del 25% superior con el que está en el límite del 25% inferior) que pasó de 2.7 a 3.0, y p75/p50 que subió de 1.6 a 1.7. Finalmente, la reducción de las ratios p10/p50 de 0.4 a 0.3 evidencia que la persona que está en el límite del 10% más pobre ha visto reducir la importancia de sus ingresos con respecto a lo que terminó ganando el que está al centro de la distribución; en tanto que la ratio p25/p50 se ha mantenido constante para el periodo bajo análisis. Esto es lo que quizás se encuentre detrás de la ligera reducción de la desigualdad en la sierra norte, y la estacionariedad de la misma en la selva.

A manera de conclusión

La pandemia del COVID19 ha expuesto las debilidades de la sociedad peruana, al arrasar con los importantes avances en términos de la lucha contra la pobreza. Esto ha sido así por una serie de factores que han estado a la saga de un problema tan gravoso como lo es el empleo informal. Como resultado, las desigualdades al interior de las regiones se exacerbaron, mientras que la desigualdad interregional por el contrario más bien se volvió más equitativa debido a que la pérdida de ingresos ha sido fuerte principalmente en la ciudad capital.

¿Cómo superar este entrampamiento? En primer lugar, hay que pensar en reformular y lanzar el Plan Nacional de Competitividad incluyendo sólidos capítulos que estimulen no sólo la competitividad sino también de la productividad adicional derivada de los recursos nuevos a invertir en nuestra sociedad. De lo que se trata es que la desigualdad mejore no porque pierdan los ricos, sino porque ganan las clases medias y las más pobres. En segundo lugar, y en línea con lo anterior, es importante trabajar un nuevo modelo de lucha contra la informalidad haciendo un seguimiento exclusivo de los avances en dicho indicador, en el marco del diálogo social impulsado por la secretaría técnica del Consejo Nacional del Trabajo en coordinación con el Consejo Nacional de Competitividad. Empresarios, trabajadores, academia y políticos trabajando juntos, si pueden lograr que el Perú salga de su marginalidad y se posicione en una ruta de mejora competitiva, libre de pobreza y con baja desigualdad, en el gran juego del comercio internacional de bienes y servicios.

Pero aún falta ver los datos del impacto de la pandemia del segundo año, 2021, para ver el tamaño del reto que afrontar.



[1] El índice de Gini mide la desigualdad en un rango de 0 a 1. Si el indicador es cercano a uno, hay más desigualdad mientras que más cercano a cero, habría menos desigualdad. Se presenta con decimales o sino como porcentaje.

jueves, abril 26, 2018

Tardío repunte de la pobreza monetaria

El INEI ha informado a la ciudadanía el aumento de la pobreza monetaria en un punto porcentual. La prensa ha señalado que esta sería la primera vez que se da este fenómeno en el milenio. Esta cifra representaría a un poco más de 375 mil peruanos que han caído en situación de pobreza -desde una clase media bastante precaria-, logrando un consumo monetario individual menor a S/11.30 diarios o S/.45 diarios para una familia de 4 personas en el país.

Martín Vizcarra, el Presidente de la República ha dicho que esta situación es "inaceptable" y que es necesario unir esfuerzos para luchar contra este flagelo. Alan García ha tuiteado que si el hubiera sido Presidente esta situación no hubiese ocurrido y que mas bien la pobreza hoy habría llegado al 10%. A la par aprovechó de echar la culpa de esta situación a los gobiernos de sus predecesores: Ollanta Humala y PPK. Por su parte, la reacción de Liliana La Rosa, la flamante nueva ministra del MIDIS, señaló que el gobierno plantearía una nueva estrategia de la política social y está trabajando "más unido que nunca" para hacer frente a la pobreza.

Las causas de este repunte sin embargo, no se encontrarían por problemas en la política social ni la asistencialista. La causa fundamental sería la fuerte caída en el ritmo del crecimiento económico la que se observa desde el año 2014 pero cuyos estragos recién se estarían observando este 2017.


La pregunta en este punto es ¿Por qué recién se ha producido el repunte en la pobreza si tenemos ya cuatro años de un ritmo de crecimiento económico menor al requerido, según los entendidos, de 6%? Mi escepticismo nace por las tempranas declaraciones de la ex ministra de Economía Claudia Cooper quien el 4 enero de este año afirmó lo siguiente:
"Sí. Si tú tienes crecimiento y además tienes un ambicioso plan de programas sociales, esto hace que esa reducción ocurra todos los años. Lo último que yo ví, no recuerdo los números (exactos) que dio la ministra (Fiorella) Molinelli, pero sí había una reducción de la pobreza" Ver el vídeo de la declaración aquí.
¿Cómo la ministra Cooper afirmaba en enero haber visto las cifras de reducción de la pobreza del 2017  y ahora, en menos de tres meses, vemos con el nuevo gobierno que las cifras de pobreza  del 2017 más bien han aumentado? ¿Qué clase de magia técnica o revisión metodológica ha ocurrido entre la salida del gobierno de PPK y la entrada del nuevo gobierno de Vizcarra que ha revelado este cambio de sentido en los resultados de la lucha contra la pobreza? Esto no habla muy bien de la Comisión que supervisa la elaboración del informe de la pobreza anual y que supuestamente garantiza la independencia y calidad técnica de los datos oficiales reportados. Lo que habría sucedido  es que se ha reportado un dato para poner en marcha una operación de comunicación política para "hacer leña del árbol caído", es decir, del gobierno de PPK.

Antes que sospechar que haya habido un cambio repentino en las cifras de pobreza, mi preocupación más bien tiene que ver con que estas habrían sido maquilladas para no revelar su deterioro cuando empezó la desaceleración económica el 2014. La pobreza en el Perú habría cambiado su sentido el 2014 y no recién el 2017. El problema que ha ocurrido es que luego de varios años de decrecimiento económico, continuo aumento del desempleo, la caída del crédito, y una diversidad de indicadores adicionales (la informalidad), era inevitable seguir ocultando la realidad: que la pobreza ha cambiado de sentido al menos.

Un elemento adicional que me hace desconfiar de que las cifras de pobreza estarían ocultando su verdadera magnitud es el comportamiento un tanto extraño de las cantidades estimadas para los departamentos que fueron más afectados por el Fenómeno del Niño Costero ocurrido durante el primer trimestre de 2017. Como se recordará, este fenómeno impactó con intensas lluvias, desbordes de rios y huaycos en al menos tres departamentos del norte peruano: Tumbes, Piura y Lambayeque. El saldo lamentable fue de 101 fallecidos, 353 heridos, 19 desaparecidos, 141 mil damnificados, y casi un millón de afectados a nivel nacional. Según el último reporte de evaluación de daños del INDECI (28.06.2017) un total de 1201 distritos de los 24 departamentos fueron afectados por el FEN.

Con estos datos entre manos, ¿Cómo es posible que luego del desastre en que ha quedado Catacaos como otras zonas aledañas, la pobreza se haya reducido en Piura (2 puntos porcentuales)? ¿Cómo es posible que La Libertad haya reducido su pobreza en 1 pp? ¿Cómo es posible que Huarmey, ubicado en Ancash, haya perdido su hospital principal y quedando muchas familias damnificadas la pobreza apenas haya aumentado en 0.7 pp? Quizás en esta historia, el único departamento que guardaría consistencia con los hechos observados sea el de Lambayeque donde diversos distritos quedaron sin agua potable y servicios durante varios meses y por tanto su pobreza departamental ha aumentado en casi 4 pps. 

Fuente: El Comercio, 25 de abril de 2018

El balance sin embargo es que los datos parciales no reflejan el impacto negativo de tan importante fenómeno que ha afectado severamente a los departamentos señalados y que es innegable que sus ciudadanos hayan caído en la pobreza repentinamente. Pero ocurre que los resultados de la ENAHO  2017 no guardan correspondencia con tales observaciones. Refraseando a Hamlet diríamos "algo huele a podrido" en las cifras de pobreza de los cuatro últimos años en el Perú.

Creo que la Comisión Consultiva para la Estimación de la Pobreza debería hacer un trabajo más crítico de los resultados oficiales elaborados por el INEI. Pienso en la cuarta recomendación de su declaración sobre el Informe de Pobreza 2017 que habría que reformular a la luz de tan evidentes hechos que he reseñado:

"Evaluación del diseño de la ENAHO, y efectuar una propuesta para el mejoramiento  en la precisión de los indicadores de pobreza a nivel departamental, en particular en aquellos en donde la incidencia de pobreza es baja y los coeficientes de variación son elevados."

...y añadiría una octava que permita identificar el impacto de eventos extra económicos que afectan los niveles de vida que puedan ser trazados a través de la encuesta.

En el siguiente post, abordaré el problema de la desigualdad que en mi opinión es la noticia más importante del informe de pobreza.


lunes, octubre 23, 2017

El costo del Censo 2017

En tiempos que nuestro país está altamente conectado, es natural esperar que la percepción de la población sea fácilmente impactada por el curso de los hechos de un evento en particular, como lo ha sido el censo, aunque hayan sido casos aislados. Pues tal como han venido ocurriendo las cosas, parece ser que más que casos aislados estamos asistiendo a un censo con serios problemas de organización, pese al gran esfuerzo de voluntariado desplegado por cientos de jóvenes 'empadronadores'.

Las redes han dado cuenta de muchas familias que no fueron visitadas por los censadores, a pesar de vivir en lugares céntricos y accesibles de la ciudad de Lima. Ha habido reportes de falta de materiales para continuar con las entrevistas, pese a que los empadronadores han tenido tiempo para seguir con su tarea. Finalmente, la noticia de algunos casos de violencia contra los entrevistadores ha indignado a la población pues muchos se preguntaban porqué no se aseguró adecuadamente la integridad de los jóvenes. Al parecer, las fuerzas del orden calcularon que bastaba volar uno que otro helicóptero por las alturas de la ciudad para detectar lo que ocurría al interior de las viviendas o los edificios.

Todos estos problemas, junto con la desfachatez de pegar sendos stickers llamativos en las viviendas censadas con la propaganda de varias empresas, han motivado a que muchos nos preguntemos ¿Cuánto ha costado el Censo 2017? ¿Cómo se ha financiado? ¿Se ha pensado en ejecutar un Censo bamba o qué?

Para averiguar los datos de costo presupuestal, he visitado la Web de Transparencia Económica del MEF tanto para el año 2007 como para el 2017. Estos montos aparecen dentro del Presupuesto Institucional del INEI, institución dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros y son reportados en la tabla 1 abajo.

En el primer caso, para el Censo del 2007, el Presupuesto inicial aprobado ascendía a 21 millones de soles. Sin embargo, este presupuesto fue revisado rápida y fuertemente a más de 3 veces el monto original calculado alcanzando los 63 millones de soles. La ejecución alcanzó finalmente los 62 millones lo que implicó un porcentaje de 98.4% con respecto al Presupuesto Modificado.

Para el 2017, el Presupuesto inicial aprobado ascendió a casi 174 millones de soles para realizar el Censo XII de Población y VII de Vivienda. Las modificaciones presupuestarias llevaron el techo presupuestal a gastar a un poco más de 181 millones de soles, un reajuste de apenas 4.2%. Esto significaría que la planificación presupuestal habría sido más consistente que en el 2010. No obstante, lo que finalmente fue ejecutado (devengado) hasta la fecha son 134.3 millones de soles. Esto representa el 74.1% del PIM. Si por presión para mejorar la recopilación de datos se extendiera la contratación de algunos equipos, existe todavía cierta holgura para completar el Censo que ahora tanto se cuestiona.

Tabla 1. Presupuesto de los Censos 2007 y 2017. Fuente: MEF
Una cuestión que costará mucho comprender en términos mediáticos es porqué habría que confiar en los datos recopilados tal como se ha visto, si es evidente que buena parte de la población quedará fuera del conteo. La respuesta se encuentra en que la mayoría de la población se nos ha enseñado a razonar ariméticamente y no estadísticamente. En efecto, a pesar que se ordene inamovilidad perfecta, nunca por nunca se logrará contar al cien por ciento de la población. Siempre habrá un margen de error y la estadística es la ciencia que busca minimizar ese margen para obtener la mejor calidad de datos posible al costo pagado. Veamos como ha evolucionado este error a través de la historia de los Censos del Perú.

Tabla 2. Población Censada y Omitida 1940-2017. Fuente: INEI
Como se puede apreciar, TODOS los censos han tenido un margen de error. Este error estuvo particularmente fuera de control en 1940, pero luego de 20 años, los censos entraron dentro del margen de error aceptable, es decir, menos del 5% de la población total esperada. Para el 2017, ya lo dijo el propio Presidente PPK, que su apuesta era que encontraremos una población de 31 millones y medio de personas. Su apuesta por supuesto es bastante informada, ya que el Boletín Especial de noviembre de 2010 producido por el INEI reportaba una estimación poblacional de 31.8 millones de personas en el Perú.

Aquí es donde yo me atrevo a postular un par de escenarios para ver hasta dónde puede tolerar el país que encontremos errores. Si asumimos que el número de personas omitidas por el Censo asciende al doble de personas que fueron omitidas en el anterior censo tendremos un error máximo de 5%. Esto incluiría la pérdida total de la información censal a recoger en toda la provincia de la Convención cuya población se estima en 180 mil personas aproximadamente. Pero si asumimos que la omisión se va a ir reduciendo con el Plan de Contingencia que seguro debe tener el INEI para los días que siguen, es muy probable que alcancemos un número similar de personas omitidas al Censo del 2007, es decir unas 800 mil unidades. Con este resultado, el error se reduciría a un rango de 2.5% lo que haría que el Censo en términos técnicos haya sido todo un éxito.

¿Y el costo por unidad? En términos estrictamente presupuestales, el costo unitario del presente Censo se ha duplicado con respecto al obtenido el 2007. En efecto, hace diez años, el costo por persona censada había ascendido a un poco más de 2.2 soles por persona, mientras que para este año, dependiendo del grado de control sobre la omisión se tendría un costo un poco más de 4.4 soles. Este resultado, sin embargo, no explica el porqué de los etiquetas con publicidad empresarial como símbolo de vivienda ya censada. De acuerdo con la web de Transparencia, las donaciones comprometidas apenas han representado 0.013% del PIM del Censo 2017 y como se puede apreciar en la tabla, a la fecha de hoy, las empresas participantes sólo han ejecutado un poco menos de 7 mil soles. Es decir, ¿Por 7 mil soles el Estado les ha regalado publicidad gratis y además les va a dar la información personalizada de al menos 30 millones de peruanos? ¡Por favor!

Tabla 3. Fuente de Financiamiento del Censo 2017. Fuente: MEF.

En conclusión, terminaré señalando que es muy probable que este censo sea un éxito, si es que no sobrepasan el nivel de error (omisión) máximo histórico de los últimos cincuenta años. Existen varios comités que se han puesto a trabajar arduamente juntamente con un ejército de voluntarios jóvenes para que este proceso salga bien parado. No obstante, eso no me exime de condenar el aprovechamiento innecesario que han tenido algunas organizaciones privadas que desde su punto de vista han logrado financiar con muy poco dinero el estudio de mercado más grande posible del país con información sensible que ha sido proporcionada por todos los peruanos. Si es información pública, debe tratarse y proveerse a todos los ciudadanos por igual para conocer al país y proponer políticas públicas acordes con su realidad.

Otro punto lamentable es el tema de la seguridad, en especial para las mujeres. Luego de que una empadronadora haya reportado la violación de parte de un censado, mientras que uno o dos helicópteros de las fuerzas del orden se limitaron a merodear a varios metros de altura dizque resguardando a la ciudadanía, no queda más que condenar estos hechos y exigir que el Presidente tome cartas en el asunto de una vez por todas. No es posible que sólo la ciudadanía se indigne y movilice ante estos hechos, mientras que las fuerzas del orden apenas si visibilizan el problema para actuar como corresponde.

















miércoles, noviembre 12, 2014

La política del drawback: desnudando la ineficiencia del sector privado

Que la CGTP, el SUTEP o los trabajadores del sector público anuncien una marcha en defensa de los derechos laborales, no llama la atención casi a nadie. Pero que un gremio empresarial anuncie una marcha por las calles para defender sus legítimos derechos, realmente es una noticia que no podría pasar desapercibida.

Dos casos me vienen a la memoria.

El primero ocurrió en octubre de 1987, cuando el ex presidente Alan García quiso estatizar la banca privada durante su primer gobierno. Esto motivó la movilización liderada por Francisco Pardo Mesones, entonces Presidente de la Asociación de Bancos y dueño del hoy extinto Banco Mercantil. La marcha logró convocar las muestras de solidaridad de buena parte de la ciudadanía por lo que el gobierno tuvo que retroceder de implementar la medida propuesta. Posteriormente, Pardo Mesones fue un protagonista político relevante en el Congreso y el BCR hasta mediados de los noventa.

Un segundo caso, estuvo a punto de ocurrir en septiembre de 2008, justo cuando se desataba la mayor crisis internacional desde los años 30. En aquel momento, José Luis Silva Martinot, presidente de la Asociación de Exportadores (ADEX) anunció, que ante la falta de diálogo de parte del gobierno ellos iban a realizar una marcha para exigir al Ministro de Economía, Luis Valdivieso que atienda su demanda de aumentar el porcentaje de Drawback de 5% al 8% del valor de las exportaciones. Esto contradecía la propuesta del MEF que era exactamente lo opuesto: eliminar el drawback pues esta medida constituía un costoso subsidio otorgado a cerca de 1400 exportadores de diversos sectores no tradicionales (agrícola, textiles, pesca, químicos, entre otros). No era viable que si el costo de los aranceles a los insumos importados se calculaba entre 1 a 2% y el drawback era del 5%, era claro que había un exceso de recursos otorgados al subsector. La respuesta de Martinot señaló lo siguiente:
"[...] si una empresa exportadora paga como 1% de aranceles y recibe como 5% de drawback, no podemos decir que hay un aprovechamiento. Simplemente esa empresa está utilizando el drawback para ser más competitiva, pues tiene que asumir sobrecostos que pueden llegar al 80%"
Y aquí es donde comienza lo interesante. El discurso recurrente de la ineficiencia y los sobrecostos que ha enarbolado el sector en cuestión.

La cantaleta de los sobrecostos

El discurso de los sobrecostos apuntados por ADEX ha sobrevivido asombrosamente hasta hoy. De acuerdo con este gremio, los sobrecostos provienen de al menos tres fuentes: los excesivos impuestos pagados por los empresarios del sector, la falta de infraestructura y los sobrecostos laborales. Este discurso ha vuelto a ser esgrimido con ferocidad para hacer frente al reciente Decreto Supremo 312-2014 emitido por Alonso Segura, el actual Ministro de Economía, que pone a cero el arancel de más de 1800 partidas arancelarias y por lo tanto deja sin sustento la existencia de la política del Drawback. De hecho, el ministro ha tenido que retroceder.

Pero, curiosamente, este subsector ha sido uno de los más favorecidos por el Estado en las tres dimensiones señaladas. Veamos:

Con respecto al componente de infraestructura, con un costo total que supera los mil millones de dolares, el gobierno ha habilitado más de 144 mil has áreas agrícolas a través de grandes proyectos de irrigación como el de Chavimochic orientados casi exclusivamente para los medianos y grandes empresarios que operan en esta actividad productiva. Esta importante política, aunque positiva desde el punto de vista de la producción, ha generado un fenómeno de concentración de la tierra que incide en un aumento de la desigualdad en el país donde el ganador supremo es la costa. De acuerdo con LRA155, el último Censo Agropecuario del 2012 revela que el 1% de las unidades productivas acaparan la tercera parte de las tierras ubicadas en esta región natural. La importancia de este fenómeno radica en que el caso peruano verifica una observación bastante precisa que realiza Morley en su estudio de la desigualdad en América Latina:
"En América Latina los patrones de asentamiento eran completamente diferentes [a los observados en Norte América]. En primer lugar, la tierra no se puso a disposición de pobladores, sino que más bien estaba reservada por el Estado o regalado en grandes extensiones a unos pocos afortunados. Para asegurar una fuente de mano de obra con salarios suficientemente bajos para garantizar un excedente explotable, algunos países recurrieron a la esclavitud, otros a una variedad de sistemas de peonaje que ataban a los campesinos a la tierra." (pág. 64)
En la actualidad, el Estado ya no regala tan escandalosamente las tierras a los "pocos afortunados". Pero que lo hace a precio regalado, lo hace. Así tenemos que es el Estado uno de los principales agentes promotores de la desigualdad de activos (tierra) en nuestro país.

En lo tocante a la tributación, quiero destacar dos conceptos. El primero es el drawback -la restitución de los derechos arancelarios-, y el segundo el aporte tributario neto del sector. En lo referido al primer concepto, tenemos que la presión que ejerció Martinot a fines del 2008 resultó ser un éxito pues el gobierno decretó un aumento considerable del drawback de 5% a 8% que fue efectivo durante todo el 2009. Este beneficio se redujo a 6.5% durante el 2010 para luego restablecerse en 5% desde el 1 de enero de 2011. En términos monetarios, los datos de la SUNAT al 2012 revelan que el costo total del drawback ascendió a 863 millones de nuevos soles equivalentes a un 0.17% del PBI de ese año. Aproximadamente un 13% de estos recursos es aprovechado por el sector agroexportador que analizamos.

¿Cuál ha sido el resultado de esta política? Es difícil saberlo si primero no contamos con los Estados Financieros de todas las empresas que resultaron beneficiarias de esta política. Pero los resultados de una encuesta realizada por el propio Adex a una muestra representativa de los miembros de su gremio anotó cuál sería el efecto esperado entre ellos ante una eventual eliminación de este subsidio: un 43.6% señaló que operaría con pérdidas, un 43.2% reportó que caerían sus ventas, mientras que un 14.3% dijo que dejaría de exportar. Queda claro que el drawback constituye un subsidio clave para la supervivencia de los eficientes capitalistas de este sector.

Un segundo concepto a explorar es el del aporte tributario del sector. Para esto, un estudio realizado por CEPES ha demostrado que el sector agrícola recibe más de lo que aporta. El 2012, su presión tributaria fue la más baja de todos los sectores productivos alcanzando el 2.1% de su respectivo PBI en contraste con el 11.5% de la construcción y el 29.1% de la minería. Un dato más contundente es que -según el estudio revisado- el Estado terminaría devolviendo entre el 50 y 60% del monto total de impuestos (aranceles, IGV, IR e ISC) pagados por el sector. Podemos concluir que en términos netos, el subsector agroexportador es el engreído del Estado, en contraste con los productores agrícolas microempresariales.

Finalmente, respecto al aspecto laboral, no se sostiene el argumento de la persistencia de los sobrecostos, toda vez que existe un régimen especial diferenciado del general que se viene aplicando desde octubre de 2002. El siguiente cuadro resume las ventajas del régimen agrario que le ha concedido el Estado a los agroexportadores:


Este régimen que se estimaba temporal, ha sido extendido hasta el 2021. Esto en buena cuenta significa que el sector continuará gozando de un ahorro significativo de recursos a costa de los derechos de los trabajadores agrícolas que se encuentran en una categoría menor que el general.

Aquí es donde valoro en perspectiva la respuesta a la pregunta que motivó escribir este artículo. En mi opinión, me queda meridianamente claro que existe una alianza beneficiosa (ojo, que no digo mutua o al menos equilibrada) entre el Estado y el sector agroexportador. Lo mismo no se puede decir entre los empresarios de este sector y los trabajadores dada la persistencia de continuar con un régimen laboral marcadamente inferior al observado en el régimen general. Lo más dramático del caso es que ADEX recientemente pidió rebajar aún más los estándares legales para el factor trabajo en su sector, algo que de definitivamente debería ser rechazado frente a toda la ayuda monetaria directa que ellos continúan percibiendo.

Otra ruta al desarrollo es posible

¿Conviene quitarles de plano el subsidio rotulado como drawback a los agroexportadores? Mi respuesta es si y no. Esto pasa por reevaluar lo que entendemos como acuerdo tripartito para el desarrollo del sector agroexportador. En efecto, este sector se encuentra afrontando un grado de competencia probablemente más salvaje y competitivo que hace treinta años por la reciente proliferación de Tratados de Libre Comercio que nuestro país ha aceptado sin mayor oposición y reflexión. Esto le ha permitido a los países más adelantados expandir sus fronteras de innovación y producción en beneficio de sus propios productores agrícolas. De esta manera, países como los Estados Unidos y la China, por ejemplo, destinan gran cantidad de recursos en la forma de subsidios para hacer más competitivos los productos de sus agricultores en el concierto del comercio internacional. La gran diferencia es que estos subsidios se destinan principalmente a premiar el aumento de productividad (subsidio específico) antes que subsidios al valor de sus exportaciones (subsidio ad valorem).

Lo anterior sería una diferencia crucial con el tipo de beneficio otorgado a los agroexportadores de nuestro país. Lo que le estaría ocurriendo a nuestros empresarios, con la naturaleza que ha adquirido el drawback, es que estos se vuelven ineficientes en la producción al depender excesivamente de los subsidios ad valorem. En este esquema, para una empresa cualquiera le resultará sencillo absorber el subsidio como parte de sus utilidades en lugar de pasarlos a los consumidores en la forma de una reducción de precio. Por ello, queda claro que la política del drawback se ha convertido en un disfraz de la ineficiencia del sector agroexportador.

Por ello, mi opinión es que el drawback debería ser eliminado, en un proceso que debería ser gradual y pasar de allí a un sistema de incentivos a la competitividad e innovación (subsidios específicos). De esta manera, sólo se estaría premiando a los productores más eficientes y que realmente realizan un aporte al desarrollo del sector. Estos incentivos deberían sin embargo estar condicionados a la aceptación de un régimen laboral que genere empleo digno.

Opino de esta manera porque no considero correcto que se siga premiando la ineficiencia del sector agroexportador a costa de los derechos laborales de quienes trabajan en este sector. Si los primeros son beneficiados por el Estado y se permiten sobrevivir manteniendo un estatus económico rentable con los recursos públicos recibidos, estos deben estar condicionados a la creación de un empleo digno. No es posible que sigamos incluyendo a los trabajadores en cuanto a sus demandas sociales por la vía de la dádiva del Estado.

Tampoco es correcto que se siga distrayendo recursos tributarios aportados por otros sectores productivos para premiar un sector que trabaja con un subsidio ineficiente. Si el país apuesta por el desarrollo de este sector, este debería basarse en la innovación y el progreso tecnológico, no en la dependencia de recursos públicos escasos que son aportados por sectores que denotan mayor eficiencia productiva. En ese esquema, el acuerdo debe también considerar la creación de un empleo digno antes que un empleo de segunda categoría, que concibe que la dádiva social sea la forma adecuada de superar la pobreza.

El acuerdo nacional debe ser equitativo y justo entre los tres actores del desarrollo destacados: el trabajador, el empresario agroexportador y el Estado. Creo que es posible obtener un mayor retorno sobre el valor de estos recursos destinados como subsidios si fueran transformados en incentivos a la innovación productiva en el sector que incorpore un empleo digno para sus trabajadores.

martes, mayo 20, 2014

La economía de las familias homosexuales

Existe muy poca o nula investigación sobre la economía de las familias homosexuales. Esto a pesar que es un tema de discusión de larga data. Una búsqueda rápida en la web de Jstor utilizando diferentes palabras clave, revela que existen menos de una decena de estudios indexados sobre esta temática. Destacan "The Economics of Lesbian and Gay Families" (Black, Sanders & Taylor 2007), "The Economic Cost of Homosexuality: A Multilevel Analysis" (Baumle & Poston Jr, 2011) y "The Sexual Orientation Wage Gap: The Role of Occupational Sorting and Human Capital" (Antecol, Jong & Steinberger, 2008). Este problema se basa en el hecho de que existen pocas encuestas masivas que ayuden a dar una idea aproximada sobre las dimensiones y características socioeconómicas de esta población.

Entre los hallazgos más interesantes de tales estudios, que podrían ser evaluados en nuestra realidad, tenemos:
  • Un número menor de niños son criados por las familias homosexuales que las familias heterosexuales.
  • Los gays y lesbianas afrontan costos relativos más altos para adoptar niños, lo que reduce significativamente sus posibilidades de criar niños.
  • Debido al hallazgo anterior, las familias homosexuales tienen preferencias por encontrar satisfacción provenientes de fuentes alternativas que no sea la crianza de niños, lo que les motiva a mudarse a ciudades donde puedan "consumir" estos otros "bienes no niños" como por ejemplo, San Francisco y New York.
  • Las mujeres lesbianas tienen un mayor éxito laboral (tanto en ingresos como en estabilidad) que las mujeres heterosexuales. Todo lo contrario sucede con los varones homosexuales quienes tienen una importante penalidad en sus remuneraciones respecto de aquellos que son heterosexuales.
  • Las diferencias referidas en el punto anterior parecen ser más significativas si son casados que si son convivientes dependiendo del sexo. En efecto, los gays tienen una mayor penalidad si son casados que si son convivientes. En contraste, existe un mayor premio para las mujeres lesbianas cuando son convivientes que cuando son casadas.
En el Perú, el problema de falta de información estadística es mucho más grave que en el resto de Occidente puesto que los GLBT son invisibilizados tanto en las encuestas (como la ENDES por ejemplo) como en los reportes estadísticos elaborados por el INEI. Este es un problema sufrido por otros grupos minoritarios en el país -- en mayor o menor grado -- como por ejemplo las etnias nativas, los discapacitados o incluso los grupos religiosos diferentes a la religión predominante en el país. La última vez que se hizo un esfuerzo abierto por parte del Estado para medir grupos minoritarios fue en la Encuesta Nacional Continua aplicada durante el 2006 donde se requería información acerca de la Población Discapacitada, la Autopercepción Étnica y la Religión. Pero en dicha ocasión, no se recogió información sobre la identidad sexual del respondente.

¿Cuál es la población que se podrá beneficiar con la aprobación del proyecto de ley denominado de "unión civil"? De acuerdo con las entrevistas brindadas por Carlos Bruce, el congresista que ha realizado la propuesta legislativa de marras, señala que esta ley beneficiaría entre dos y tres millones de peruanos homosexuales. Esto significaría que se maneja que un 10% de la población nacional tendría esta orientación sexual. ¿De dónde proviene esta estadística?

Una primera fuente de consulta es el propio proyecto de ley 02647/2013-CR en cuya exposición de motivos (pág.11) se señala lo siguiente:
"Toda sociedad, incluida la peruana, tiene un porcentaje de personas lesbianas y gais que se estima entre el 4 y el 8% dependiendo de la fuente que se consulte." 
De acuerdo con esta afirmación, si el porcentaje se estima entre 4 y 8% entonces la población GLBT calculada para el Perú se encontraría entre 870 mil y 1.7 millones de personas adultas. Claramente, el congresista Bruce exagera al señalar que la población beneficiaria sería alrededor de 3 millones. Esto probablemente lo hace para dar un efecto conocido dentro de la ciencia política como el "problema de la proximidad" al duplicar la cifra que su propia iniciativa señala.

Con la finalidad de comprobar la afirmación señalada en el proyecto de ley, me puse a revisar algunos estudios estadísticos realizados a nivel mundial, encontrando la siguiente tabla comparativa que muestra resultados de encuestas en Reino Unido, Noruega, Canadá y los Estados Unidos. Estos datos comparativos y otros más específicos sobre los resultados de la medición en el Reino Unido pueden ser descargados en este enlace.


Quizá una de las primeras apreciaciones que se puede realizar es acerca de las dimensiones del tamaño de la muestra de cada una de las encuestas. La idea de fondo es que a un mayor tamaño de muestra (se entiende probabilística), se corresponde una mejor estimación de los indicadores estudiados. A todas luces, la encuesta aplicada en el Reino Unido ha sido la más grande con casi un cuarto de millón de hogares entrevistados. Las encuestas más pequeñas son las correspondientes a los Estados de Vermont y de North Dakota con 4.2 y 3 mil hogares visitados, respectivamente.

Una segunda apreciación tiene que ver con la naturaleza de las encuestas realizadas. Mientras que la mayoría de las encuestas ha tenido un objetivo específico en su abordaje, a saber, el de la salud; la encuesta aplicada en el Reino Unido ha sido multipropósito. De allí la nota al pie de la tabla mostrada donde se señala que probablemente esta característica podría explicar las diferencias en los resultados hallados con respecto a las otras encuestas.

Sin embargo, las dimensiones las cifras reveladas son bastante pequeñas, siendo las más bajas las reportadas en el Reino Unido (1.4%), Noruega (1.2%) y finalmente North Dakota (1%). Las más altas se encuentran en California y Vermont con 4.1% y 4.6%. Un último estudio, que no aparece reportado en este listado, reporta que 3.5% de la población adulta en los Estados Unidos son GLBT, lo que en términos absolutos significa que dicho país se cuenta con casi 9 millones de americanos adultos (Gates, 2011).

En este punto, cabe la pregunta ¿Cómo es posible que en el Perú tendríamos 3 millones de homosexuales con una población total de 30 millones cuando las proporciones manejadas por países industrializados del mundo de Occidente se tiene un porcentaje entre 1 y 4%? Tomando en cuenta la demografía peruana, la población mayor de 15 años al 2013 es de 21.7 millones de personas, lo que utilizando el rango de 1 a 4% -- en vez de 4% a 8% -- nos reportaría una población GLBT entre 217 mil y 870 mil ciudadanos. ¿Cuál será la cifra precisa? Sólo un estudio no sesgado de parte del INEI podría revelar de qué magnitud estaríamos hablando con meridiana precisión, que en el mejor de los casos se aproximaría al millón de personas. En el límite, la cantidad calculada por mucho o por menos no debería ser óbice para que el Estado reconozca legalmente el derecho a la unión civil que esta población reclama sobre la base de la igualdad ante la Constitución Política y los Derechos Humanos.

Algunas preguntas lógicas a continuación serían ¿Qué proporción de la población estimada estarán dispuestos a realizar una unión civil o simplemente continuar conviviendo? ¿Cuántos celebrarán uniones civiles con separación de bienes ante la posibilidad de afrontar potenciales disoluciones de las mismas? ¿Cuál será la estabilidad de tales uniones en comparación con las parejas heterosexuales? ¿Cuál será el grado de violencia en estas familias? ¿Existen diferencias según nivel socioeconómico?

Al margen de que se apruebe o no la propuesta legislativa del congresista Bruce, si creo que resulta importante que el INEI realice una medición periódica de esta población como otras poblaciones minoritarias demandan, ya sea a través de la Encuesta de Hogares como la ENDES. Esto haría visible la problemática que afecta a estas cohortes poblacionales para evaluar los costos y beneficios económicos que afrontan en la dinámica de la abigarrada sociedad peruana.

Muchas preguntas se han abierto a partir de esta iniciativa, no solo en torno a las implicancias de que la unión civil de parejas homosexuales sea una realidad. También se encuentra en el tintero el reclamo y ejercicio de otros derechos conexos que la población GLBT reclamaría lógicamente ampliando su frontera de derechos ganados, como por ejemplo, la crianza de niños. Llama la atención que en el discurso todavía no aparecen reclamos sobre las diferencias en las remuneraciones (en un sentido más amplio, los problemas de discriminación laboral) con respecto a este grupo poblacional, un problema que ya está siendo abordado en la realidad norteamericana.

Considero que es urgente que se responda con información confiable producida por el INEI y otras instituciones académicas que puedan abordar estos desafíos adecuadamente. Tal información será pertinente para el diseño y evaluación de las políticas públicas para las grupos poblacionales minoritarios en general. Pero no podremos responder con propiedad a menos que se comience a dimensionar adecuadamente a la población GLBT y sus respectivas realidades.

martes, mayo 06, 2014

¿El Peru vs Kuznets o el Perú vs H. de Soto?

Richard Webb acaba de publicar una curiosa discusión acerca de la relación entre la evolución de la desigualdad y el PBI per capita en el Perú. El artículo sugiere que el Perú habría encontrado su propio camino hacia el desarrollo contradiciendo el camino señalado por Simon Kuznets en su teoría económica conocida ahora como la U invertida de Kuznets. Tal como explica Webb, el proceso migratorio entre los ámbitos rural y urbano de la mano con el tránsito del país desde una economía básicamente extractiva hacia una economía fundamentalmente terciaria pasando por la industria, es el camino que el Perú precisamente no habría seguido.

Gráfico 1. La teoría U invertida de Kuznets



Mi curiosidad radica en que la contraposición propuesta por el economista Webb -el Perú versus Kuznets- debió haber sido más bien entre el Perú versus Hernando de Soto.

De hecho, De Soto escribió el libro "El otro sendero" al presentar su atractiva propuesta de simplificar las trabas burocráticas y legalistas del país para incorporar a los informales a la economía y así lograr el desarrollo. A pesar de la amplitud y elegancia del concepto, su propuesta se reducía a legalizar las viviendas construidas por los informales, las cuales no necesariamente eran un capital atractivo para el sector financiero.

Luego de millones de títulos de propiedad otorgados por el COFOPRI, aún no ha quedado claro si las familias que se han beneficiado de este programa lograron escapar de la pobreza gracias a este mecanismo ya que, en la práctica, ellas continúan desempeñándose en el sector informal.

Por otro lado, entre el 2004 y 2007, Renos Vakis del Banco Mundial publicó un estudio sobre la reducción de la pobreza en el Perú durante ese periodo, donde afirmó lo siguiente (pág. 17. Ver también cuadro 2 en el anexo):
[...] el sector informal ha sido el motor principal de la reducción de pobreza, de hecho, más del 70 por ciento de la disminución observada entre los años 2004 y 2007 fue debido a mejoras en bienestar de los hogares vinculados al sector informal, en comparación a 13 por ciento correspondiente a hogares con vínculo al sector formal. (Cursivas nuestras)
¿Cómo? ¿La reducción de la pobreza se explicó principalmente por pertenecer al sector informal? ¿Dónde queda De Soto? En efecto, al margen de lo que nuestros más connotados economistas opinen, la reducción de la pobreza observada entre el 2004 y 2007 ha sido posible gracias al gran dinamismo económico observado en el sector informal, dedicado principalmente al sector terciario, esto es comercio y servicios.

Ese mismo periodo ha visto caer la desigualdad significativamente. De acuerdo con este estudio de la Universidad del Pacífico, esta caída habría sido consistente ya sea utilizando las cifras estimadas a partir de las ENAHO como por las calculadas utilizando las Cuentas Nacionales (págs. 14-16). Con este resultado, es probable que la desigualdad también ha podido ser explicada por el gran dinamismo económico observado por el sector informal.

En conclusión, la reducción de la pobreza y la mejora en la equidad estaría explicada fundamentalmente por la existencia y dinamismo del sector informal. Eso esta probado. Por lo tanto, el sector informal no sería el problema. El sector informal es más bien la solución. Este es al parecer, el camino hacia el desarrollo que ha elegido el Perú.

Por supuesto que estoy en desacuerdo con este inevitable silogismo. Estas son las trampas en las que nuestra discusión académica pretende encauzarnos para que nuestras recomendaciones sean siempre las mismas. Lo que debemos hacer, es repensar los conceptos e importancias a la luz de los nuevos hechos que inundan nuestra realidad contemporánea.

El problema de una sociedad que reclama a la informalidad como la mejor manera de crecer debe ser balanceada con el hecho de que existe un creciente bloque de la economía que no pasa por las cuentas nacionales y que explica buena parte del dinamismo económico que las teorías estándares no incorporan. Es la economía sombra, la subterránea, la que no declara lo que realmente exporta, la que no declara que es lo que realmente extrae del mar, la que soborna estructuralmente a la policía y a cualquier cargo público, todo para evitar la violencia, no pagar impuestos o beneficios sociales y que su tamaño curiosamente creció a la par del boom económico desde el 2001, pasando de representar menos del 60% en 1999 a 63.4% en el 2006 (pág. 21). Pero nuevas estimaciones revelan que el 2007 esta economía representó 66.3% del PBI nacional (pág. 22).

¿Qué sectores económicos están explicando el renovado y bienestar de las familias rurales? ¿Cómo se trasladan esos beneficios al sector urbano? ¿Debe llamarse sector informal a la economía sombra? ¿Qué es lo que está pasando realmente con la economía y el bienestar en el Perú? ¿Cuál es, al fin de cuentas, el camino del Perú hacia el desarrollo?

miércoles, mayo 25, 2011

Una clase media miserable

A continuación un artículo que recoge mis comentarios relacionados con el estudio publicado por Macroconsult sobre la desigualdad de los ingresos de las familias peruanas.



86% de familias peruanas vive con menos de 1000 soles mensuales

Y no sólo se trata de desigualdad: el ingreso familiar de 86 de cada 100 hogares es o inferior o casi exactamente el que se necesita para cubrir la canasta mínima de una familia de 4 miembros
Internacional | Jesús María-Foro Salud | 23-05-2011
¿El Perú avanza? Un estudio realizado porMacroconsult y publicado por el diario Gestión revela que, pese al crecimiento, las desigualdades de ingresos familiares en el país siguen siendo gigantescas.
Tal vez este fracaso económico, que mantiene a las familias peruanas en la pobreza o al borde de la misma, pueda explicar en buena medida los resultados de la primera vuelta electoral, que expresaron un descontento con la clase política que ha gobernado en los últimos 10 años, justo los del “boom” económico.
Según publica hoy Gestión, sólo 14 de cada 100 hogares tiene un ingreso mayor a 1000 solesmensuales, lo que significa que 86% de hogares tiene un ingreso menor o igual a 1000 soles. La estructura de ingresos, según el informe, es como sigue:
  • en el primer lugar se encuentran 115 mil hogares (1.58% aproximadamente) con un ingreso mayor a 3 mil soles;
  • luego vienen 379 mil hogares (5.2% aproximadamente) cuyo ingreso es de entre 1500 y 3mil soles;
  • un tercer grupo está conformado por las 551 mil familias (7.7% aproximadamente) cuyo ingreso está entre 1000 y 1500 soles;
  • luego, un grueso sector de 1 millón 542 mil familias (21.2% aproximadamente) percibe entre 550 y 1000 soles mensuales;
  • en quinto lugar se encuentra el sector más numeroso de la población, con 2 millones 518mil (34.6%) familias percibiendo entre 247 y 550 soles mensuales;
  • luego encontramos a un sexto sector, también muy grande, de 1 millón 210 mil familias(16.5%) cuyos ingresos van de 144 a 247 soles mensuales;
  • finalmente se encuentra el sector más excluido, con 972 mil hogares (13.3%) que perciben menos de 144 soles mensuales.
Cabe indicar que, de acuerdo con el INEI, la línea de pobreza en nuestro país está en torno a los 260 soles mensuales por persona: por debajo de ese ingreso, es imposible cubrir los costos de la canasta básica. De acuerdo con las cifras presentadas por Macroconsult, más del 80% de los hogares tiene ingresos inferiores a los 1000 soles. Sabiendo que el promedio de individuos por hogar en el país es de alrededor de 4, estos datos podrían indicar que las incidencia de pobreza monetaria es mayor a la que el Gobierno indica.
De acuerdo al estudio, sin embargo, la situación ha mejorado en los últimos años, aunque en proporciones muy modestas. El número de familias que tiene ingresos superiores a 3000 soles(lo que no significa tampoco una situación de opulencia) se ha duplicado desde el 2004, y lo mismo ha ocurrido con aquellas que tienen ingresos mayores a 1000 soles.
Enfoque: “Es una clase media miserable”
Alerta Perú buscó al economista Raúl Mauro para comentar estas cifras:
AP: De acuerdo a estas cifras, ¿cuál es la clase media? ¿se puede hablar de una clase media cuando el 86% de hogares percibe menos de 1000 soles mensuales?
RM: De acuerdo con estas cifras, pues es una clase media miserable. En las cifras, el “top” está representado por 115 mil hogares que perciben "más de 3000 soles", pero eso no es un “top”. Calquiera sabe que con 3 mil soles no sostienes a una familia de 4 miembros. No es suficiente, tal como las cosas han ido en los últimos años. En el Perú considero que, para los precios como van, 1200 o 1500 soles debería ser el ingreso medio para comenzar la escala de “clase media”, por persona. Si ya tienes 4 miembros, entonces hablamos de 6 o 7 mil soles. Ahora bien, la idea de “clase media” es una idea más amplia, no sólo es ingresos. “Clase media” hace la idea de una capa social que tiene derechos ganados como por ejemplo los laborales, que conecta junto con lo pensional mirando en el largo plazo el acceso a justicia, acceso a cultura, profesionalizarse, tener casa...
AP: En el informe dice que ese grupo de familias que percibe más de 1000 soles se ha duplicado en los últimos 5 años, pasando de 7 a 14. Y que, en general, todos los sectores han aumentado sus ingresos gracias al crecimiento. ¿Eso demuestra que hay que seguir con este modelo porque poco a poco está llegando? ¿o sí hay que hacer algunos ajustes?
RM: No es una sorpresa decir que la desigualdad sigue intacta a pesar del crecimiento económico elevado y sostenido que se está observando. Porque el Estado ha abandonado su rol distributivo, y eso a pesar de los Juntos y programas alimentarios existentes. Un estado redistributivo debe invertir fuerte en educación, salud, promoción del empleo, justicia e infraestructura. En nuestro país, ese rol ha sido abandonado y entonces obtienes que la teoría del chorreo, o goteo, no ha funcionado. No es que el modelo tiene que ser corregido: el modelo está incompleto porque el Estado ha abandonado su rol redistributivo y promotor de los derechos ciudadanos, sólo ha asumido y hecho su bandera el rol promotor del crecimiento. El modelo “déjame invertir, para que yo empresario genere empleo” funciona, pero es el Estado el que hace que el empleo sea de calidad, lo que implica remuneraciones mejores y derechos laborales. (PM)

martes, febrero 02, 2010

Entrevista en Peru Económico

Hace unos días fui entrevistado por la Revista Perú Económico (RPE) del Grupo Apoyo. Reproduzco a continuación las preguntas y las respuestas que proporcioné en dicha ocasión. Más abajo aparece también el enlace al artículo, que aunque no comparto algunas opiniones vertidas en el, destaco que ha habido entrevistas a diferentes investigadores destacados del país.

RPE: ¿Es la desigualdad un problema para el crecimiento del país?,
Si, definitivamente. De acuerdo con la evidencia internacional, los índices de desigualdad son una limitante importante para el crecimiento económico sostenido. Comparado con otras regiones del mundo, el Perú y América Latina en su conjunto han tenido un crecimiento muy rápido en los últimos años, sin embargo, es poco probable que se retome la senda de crecimiento que se había estado observando hasta hace poco.
¿Qué quiero decir con esto último? Que el Perú estaba mostrando unas tasas de crecimiento favorables hasta el 2008, pero con la crisis internacional se produce un rompimiento en la curva ascendente que se estaba siguiendo (puedo enviar un gráfico que ilustre mejor esto, pero pueden ver una explicación en el último informe del WEO del FMI en este enlace pero aplicado para otro Korea: ver aquí en pdf. Así, a pesar que se retome las tasas de crecimiento anteriormente observadas se sigue una curva ascendente pero en un "piso inferior" por lo que la pérdida de largo plazo es enorme. Esto se explica por la elevada sensibilidad del crecimiento económico peruano a los precios de las materias primas, que son una forma de reflejar la desigualdad en el modelo productivo y social que se sigue en la actualidad.
RPE: ¿Se podría concluir que en entornos con menores niveles de desarrollo (ej. zonas rurales) los índices de desigualdad son menores?,
Efectivamente. Existe una teoría que ha sido discutida ampliamente a fines de los noventa y principios de este siglo que se denomina la hipótesis de Kuznets. Ella plantea una relación en forma de U invertida entre la desigualdad y el nivel de ingreso económico per cápita de un país (aquí también puedo enviarles un gráfico). En la primera etapa, tenemos una sociedad agrícola, pobre, con niveles de desigualdad bastante bajos. Conforme se da un proceso de industrialización y urbanización, las diferencias de ingreso percapita entre las áreas rurales y agrícolas se van expandiendo hasta llegar a un punto máximo. Se supone entonces que diversas presiones de tipo social y político harían cambios significativos en la tendencia de la desigualdad logrando que esta comience a reducirse, ingresando a la tercera etapa donde tenemos una sociedad con ingresos percapita elevados y con bajos niveles de desigualdad. Ayuda asimismo el hecho de que en el fondo las areas rurales son pocas y pequeñas poblacionalmente haciendo que el país o la sociedad en cuestión tenga menores diferencias entre lo urbano/rural.

Se podría decir que en el caso peruano, estamos asistiendo a un proceso parecido a la explicada por Kuznets, y que aparentemente nos encontramos en la segunda fase de la curva de Kuznets (por los conflictos sociales ascendentes y siempre vigentes). No obstante, aquí se ha producido una notable diferencia frente al proceso explicado. Aquí no ha habido industrialización pero si importantes olas migratorias concentradas en una sola región del país: Lima. Ha habido urbanización (esta palabra quizás quede demasiado grande para lo que realmente significó para Lima el proceso de urbanización) sin industrialización, lo que ha determinado que también se produzcan importantes bolsones de pobreza en la ciudad capital, que basta recorrer algunos distritos periféricos o del centro de la ciudad para darse cuenta que ello es bastante cierto.

Por su parte, las áreas rurales parece haberse mantenido estancadas, a pesar de la inversión en infraestructura realizada, todavía es posible encontrar decenas de capitales de provincia o distrito de nuestro país que no tienen una carretera respetable para acceder a ella. Así que la desigualdad entre campo y ciudad permanece. Por esto siempre el conflicto en nuestro país parece siempre plantearse como una contradicción entre Lima y el resto del país.

Pero a esto se ha sumado otro proceso que es el que tiene que ver con la siguiente pregunta.
RPE: ¿Es la desigualdad una señal de que existen mayores retornos hacia las personas con mayores niveles de educación?
Efectivamente. Sin embargo este es un proceso global en el que el Perú es un participante más que denota dicho fenómeno. En el Perú como en EEUU, las diferencias de escolaridad y en el acceso a una mayor educación de calidad se están abriendo demasiado lo que representa un problema que aun no ha mostrado signos de convulsión social. Quizá ello se deba a que los menos educados no tienen otra forma de insertarse sino en las oportunidades de empleo que quedan en el variopinto sector microempresarial de nuestras principales ciudades. Y los que no consiguen estudiar en los centros de educación de mayor calidad, simplemente están migrando. Es impresionante comprobar que las tasas de migración han crecido explosivamente justo en la etapa que el país ha estado creciendo más. ¿Por qué si el país ha estado creciendo de manera importante los profesionales han migrado más en los últimos años? Ello sucede porque las pocas plazas disponibles en la pobre estructura productiva del país se reparten entre los más calificados, y el resto literalmente, sobra. Chequee las cifras de migración oficiales de migración internacional de los profesionales (más de 174 mil personas entre 1994 y 2008, un poco mas de 2 veces la población de Miraflores) y verá que la mayoría se ha ido a partir del 2002 (pag. 93, ver aquí pdf).
Por otra parte, hay estudios que demuestran que no sólo es importante contar con un mayor nivel de educación sino que esta sea de mayor calidad como lo muestra el estudio de Yamada (ver aquí ppt). El demuestra que las brechas entre profesionales asalariados/independientes, educación privada/educación pública, Lima/resto del país, hombre/mujer y educación universitaria/no universitaria se han ampliado hacia el 2004 en que se hizo esta medición. En algunos casos, incluso se ha producido un retroceso respecto a las brechas observadas durante los noventa en que había una tendencia clara hacia la equidad (especialmente en el caso de género).
Es interesante advertir que las preguntas formuladas sirvieron básicamente para identificar debilidades que se observan alrededor de la percepción generalizada por los medios de que la situación está mejorando en el país para todos. Buen punto para discutir, y es evidente que el artículo muestra cual es su punto, que en mi opinión no está bien balanceado. Las evidencias presentadas por varios investigadores que también fueron entrevistados da cuenta de que las cosas no son tan brillantes como para decir, esto es verdadero y esto es falso. Hay matices para señalar de que hay grandes desafíos que resolver.

El déficit calórico, la desnutrición infantil, la mala calidad educativa provista por el Estado, los servicios de salud precarios, se contradicen abiertamente con las estadísticas que anuncian que las cosas mejoran. Es un buen tema para discutir y explicar porque sucede esa paradoja en nuestro país. Porque si la macro actua bien, la micro no... vieja pregunta...

Va el link del artículo titulado "Pienselo otra vez: "Este modelo económico genera desigualdad" y un extracto del mismo donde sale la referencia a mi persona:
Pero el sector asalariado podría no ser el más adecuado para encontrar los incrementos en la productividad total de factores que The Conference Board calculó en 3.5 puntos porcentuales del 5.8% en que creció cada año en promedio la economía peruana entre el 2001 y el 2009. Hay alta rigidez laboral: en el Ranking Doing Business 2009 el puesto del Perú en el rubro de Contratación a trabajadores era el 161 (de 183), y en el 2010 se ha ascendido al puesto 112. La baja posición se debe a las dificultades en despedir a trabajadores, aspecto en que el ratio peruano es de 60/100. Esta rigidez, sumada a las altas tasas de emprendedorismo nacional, explicaría un mayor ingreso al autoempleo o a la emigración, como destaca Raúl Mauro, investigador del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo. No sorprende así que los microempresarios con acceso al crédito (con una deuda menor a US$1,000) se incrementaran en 346% (a 647,000) entre diciembre del 2001 y junio del 2009. En esa fecha alcanzaron a ser el 48% del total de deudores del crédito a las microempresas que registra la Superintendencia de Banca y Seguros.