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miércoles, noviembre 12, 2014

La política del drawback: desnudando la ineficiencia del sector privado

Que la CGTP, el SUTEP o los trabajadores del sector público anuncien una marcha en defensa de los derechos laborales, no llama la atención casi a nadie. Pero que un gremio empresarial anuncie una marcha por las calles para defender sus legítimos derechos, realmente es una noticia que no podría pasar desapercibida.

Dos casos me vienen a la memoria.

El primero ocurrió en octubre de 1987, cuando el ex presidente Alan García quiso estatizar la banca privada durante su primer gobierno. Esto motivó la movilización liderada por Francisco Pardo Mesones, entonces Presidente de la Asociación de Bancos y dueño del hoy extinto Banco Mercantil. La marcha logró convocar las muestras de solidaridad de buena parte de la ciudadanía por lo que el gobierno tuvo que retroceder de implementar la medida propuesta. Posteriormente, Pardo Mesones fue un protagonista político relevante en el Congreso y el BCR hasta mediados de los noventa.

Un segundo caso, estuvo a punto de ocurrir en septiembre de 2008, justo cuando se desataba la mayor crisis internacional desde los años 30. En aquel momento, José Luis Silva Martinot, presidente de la Asociación de Exportadores (ADEX) anunció, que ante la falta de diálogo de parte del gobierno ellos iban a realizar una marcha para exigir al Ministro de Economía, Luis Valdivieso que atienda su demanda de aumentar el porcentaje de Drawback de 5% al 8% del valor de las exportaciones. Esto contradecía la propuesta del MEF que era exactamente lo opuesto: eliminar el drawback pues esta medida constituía un costoso subsidio otorgado a cerca de 1400 exportadores de diversos sectores no tradicionales (agrícola, textiles, pesca, químicos, entre otros). No era viable que si el costo de los aranceles a los insumos importados se calculaba entre 1 a 2% y el drawback era del 5%, era claro que había un exceso de recursos otorgados al subsector. La respuesta de Martinot señaló lo siguiente:
"[...] si una empresa exportadora paga como 1% de aranceles y recibe como 5% de drawback, no podemos decir que hay un aprovechamiento. Simplemente esa empresa está utilizando el drawback para ser más competitiva, pues tiene que asumir sobrecostos que pueden llegar al 80%"
Y aquí es donde comienza lo interesante. El discurso recurrente de la ineficiencia y los sobrecostos que ha enarbolado el sector en cuestión.

La cantaleta de los sobrecostos

El discurso de los sobrecostos apuntados por ADEX ha sobrevivido asombrosamente hasta hoy. De acuerdo con este gremio, los sobrecostos provienen de al menos tres fuentes: los excesivos impuestos pagados por los empresarios del sector, la falta de infraestructura y los sobrecostos laborales. Este discurso ha vuelto a ser esgrimido con ferocidad para hacer frente al reciente Decreto Supremo 312-2014 emitido por Alonso Segura, el actual Ministro de Economía, que pone a cero el arancel de más de 1800 partidas arancelarias y por lo tanto deja sin sustento la existencia de la política del Drawback. De hecho, el ministro ha tenido que retroceder.

Pero, curiosamente, este subsector ha sido uno de los más favorecidos por el Estado en las tres dimensiones señaladas. Veamos:

Con respecto al componente de infraestructura, con un costo total que supera los mil millones de dolares, el gobierno ha habilitado más de 144 mil has áreas agrícolas a través de grandes proyectos de irrigación como el de Chavimochic orientados casi exclusivamente para los medianos y grandes empresarios que operan en esta actividad productiva. Esta importante política, aunque positiva desde el punto de vista de la producción, ha generado un fenómeno de concentración de la tierra que incide en un aumento de la desigualdad en el país donde el ganador supremo es la costa. De acuerdo con LRA155, el último Censo Agropecuario del 2012 revela que el 1% de las unidades productivas acaparan la tercera parte de las tierras ubicadas en esta región natural. La importancia de este fenómeno radica en que el caso peruano verifica una observación bastante precisa que realiza Morley en su estudio de la desigualdad en América Latina:
"En América Latina los patrones de asentamiento eran completamente diferentes [a los observados en Norte América]. En primer lugar, la tierra no se puso a disposición de pobladores, sino que más bien estaba reservada por el Estado o regalado en grandes extensiones a unos pocos afortunados. Para asegurar una fuente de mano de obra con salarios suficientemente bajos para garantizar un excedente explotable, algunos países recurrieron a la esclavitud, otros a una variedad de sistemas de peonaje que ataban a los campesinos a la tierra." (pág. 64)
En la actualidad, el Estado ya no regala tan escandalosamente las tierras a los "pocos afortunados". Pero que lo hace a precio regalado, lo hace. Así tenemos que es el Estado uno de los principales agentes promotores de la desigualdad de activos (tierra) en nuestro país.

En lo tocante a la tributación, quiero destacar dos conceptos. El primero es el drawback -la restitución de los derechos arancelarios-, y el segundo el aporte tributario neto del sector. En lo referido al primer concepto, tenemos que la presión que ejerció Martinot a fines del 2008 resultó ser un éxito pues el gobierno decretó un aumento considerable del drawback de 5% a 8% que fue efectivo durante todo el 2009. Este beneficio se redujo a 6.5% durante el 2010 para luego restablecerse en 5% desde el 1 de enero de 2011. En términos monetarios, los datos de la SUNAT al 2012 revelan que el costo total del drawback ascendió a 863 millones de nuevos soles equivalentes a un 0.17% del PBI de ese año. Aproximadamente un 13% de estos recursos es aprovechado por el sector agroexportador que analizamos.

¿Cuál ha sido el resultado de esta política? Es difícil saberlo si primero no contamos con los Estados Financieros de todas las empresas que resultaron beneficiarias de esta política. Pero los resultados de una encuesta realizada por el propio Adex a una muestra representativa de los miembros de su gremio anotó cuál sería el efecto esperado entre ellos ante una eventual eliminación de este subsidio: un 43.6% señaló que operaría con pérdidas, un 43.2% reportó que caerían sus ventas, mientras que un 14.3% dijo que dejaría de exportar. Queda claro que el drawback constituye un subsidio clave para la supervivencia de los eficientes capitalistas de este sector.

Un segundo concepto a explorar es el del aporte tributario del sector. Para esto, un estudio realizado por CEPES ha demostrado que el sector agrícola recibe más de lo que aporta. El 2012, su presión tributaria fue la más baja de todos los sectores productivos alcanzando el 2.1% de su respectivo PBI en contraste con el 11.5% de la construcción y el 29.1% de la minería. Un dato más contundente es que -según el estudio revisado- el Estado terminaría devolviendo entre el 50 y 60% del monto total de impuestos (aranceles, IGV, IR e ISC) pagados por el sector. Podemos concluir que en términos netos, el subsector agroexportador es el engreído del Estado, en contraste con los productores agrícolas microempresariales.

Finalmente, respecto al aspecto laboral, no se sostiene el argumento de la persistencia de los sobrecostos, toda vez que existe un régimen especial diferenciado del general que se viene aplicando desde octubre de 2002. El siguiente cuadro resume las ventajas del régimen agrario que le ha concedido el Estado a los agroexportadores:


Este régimen que se estimaba temporal, ha sido extendido hasta el 2021. Esto en buena cuenta significa que el sector continuará gozando de un ahorro significativo de recursos a costa de los derechos de los trabajadores agrícolas que se encuentran en una categoría menor que el general.

Aquí es donde valoro en perspectiva la respuesta a la pregunta que motivó escribir este artículo. En mi opinión, me queda meridianamente claro que existe una alianza beneficiosa (ojo, que no digo mutua o al menos equilibrada) entre el Estado y el sector agroexportador. Lo mismo no se puede decir entre los empresarios de este sector y los trabajadores dada la persistencia de continuar con un régimen laboral marcadamente inferior al observado en el régimen general. Lo más dramático del caso es que ADEX recientemente pidió rebajar aún más los estándares legales para el factor trabajo en su sector, algo que de definitivamente debería ser rechazado frente a toda la ayuda monetaria directa que ellos continúan percibiendo.

Otra ruta al desarrollo es posible

¿Conviene quitarles de plano el subsidio rotulado como drawback a los agroexportadores? Mi respuesta es si y no. Esto pasa por reevaluar lo que entendemos como acuerdo tripartito para el desarrollo del sector agroexportador. En efecto, este sector se encuentra afrontando un grado de competencia probablemente más salvaje y competitivo que hace treinta años por la reciente proliferación de Tratados de Libre Comercio que nuestro país ha aceptado sin mayor oposición y reflexión. Esto le ha permitido a los países más adelantados expandir sus fronteras de innovación y producción en beneficio de sus propios productores agrícolas. De esta manera, países como los Estados Unidos y la China, por ejemplo, destinan gran cantidad de recursos en la forma de subsidios para hacer más competitivos los productos de sus agricultores en el concierto del comercio internacional. La gran diferencia es que estos subsidios se destinan principalmente a premiar el aumento de productividad (subsidio específico) antes que subsidios al valor de sus exportaciones (subsidio ad valorem).

Lo anterior sería una diferencia crucial con el tipo de beneficio otorgado a los agroexportadores de nuestro país. Lo que le estaría ocurriendo a nuestros empresarios, con la naturaleza que ha adquirido el drawback, es que estos se vuelven ineficientes en la producción al depender excesivamente de los subsidios ad valorem. En este esquema, para una empresa cualquiera le resultará sencillo absorber el subsidio como parte de sus utilidades en lugar de pasarlos a los consumidores en la forma de una reducción de precio. Por ello, queda claro que la política del drawback se ha convertido en un disfraz de la ineficiencia del sector agroexportador.

Por ello, mi opinión es que el drawback debería ser eliminado, en un proceso que debería ser gradual y pasar de allí a un sistema de incentivos a la competitividad e innovación (subsidios específicos). De esta manera, sólo se estaría premiando a los productores más eficientes y que realmente realizan un aporte al desarrollo del sector. Estos incentivos deberían sin embargo estar condicionados a la aceptación de un régimen laboral que genere empleo digno.

Opino de esta manera porque no considero correcto que se siga premiando la ineficiencia del sector agroexportador a costa de los derechos laborales de quienes trabajan en este sector. Si los primeros son beneficiados por el Estado y se permiten sobrevivir manteniendo un estatus económico rentable con los recursos públicos recibidos, estos deben estar condicionados a la creación de un empleo digno. No es posible que sigamos incluyendo a los trabajadores en cuanto a sus demandas sociales por la vía de la dádiva del Estado.

Tampoco es correcto que se siga distrayendo recursos tributarios aportados por otros sectores productivos para premiar un sector que trabaja con un subsidio ineficiente. Si el país apuesta por el desarrollo de este sector, este debería basarse en la innovación y el progreso tecnológico, no en la dependencia de recursos públicos escasos que son aportados por sectores que denotan mayor eficiencia productiva. En ese esquema, el acuerdo debe también considerar la creación de un empleo digno antes que un empleo de segunda categoría, que concibe que la dádiva social sea la forma adecuada de superar la pobreza.

El acuerdo nacional debe ser equitativo y justo entre los tres actores del desarrollo destacados: el trabajador, el empresario agroexportador y el Estado. Creo que es posible obtener un mayor retorno sobre el valor de estos recursos destinados como subsidios si fueran transformados en incentivos a la innovación productiva en el sector que incorpore un empleo digno para sus trabajadores.

martes, mayo 06, 2014

¿El Peru vs Kuznets o el Perú vs H. de Soto?

Richard Webb acaba de publicar una curiosa discusión acerca de la relación entre la evolución de la desigualdad y el PBI per capita en el Perú. El artículo sugiere que el Perú habría encontrado su propio camino hacia el desarrollo contradiciendo el camino señalado por Simon Kuznets en su teoría económica conocida ahora como la U invertida de Kuznets. Tal como explica Webb, el proceso migratorio entre los ámbitos rural y urbano de la mano con el tránsito del país desde una economía básicamente extractiva hacia una economía fundamentalmente terciaria pasando por la industria, es el camino que el Perú precisamente no habría seguido.

Gráfico 1. La teoría U invertida de Kuznets



Mi curiosidad radica en que la contraposición propuesta por el economista Webb -el Perú versus Kuznets- debió haber sido más bien entre el Perú versus Hernando de Soto.

De hecho, De Soto escribió el libro "El otro sendero" al presentar su atractiva propuesta de simplificar las trabas burocráticas y legalistas del país para incorporar a los informales a la economía y así lograr el desarrollo. A pesar de la amplitud y elegancia del concepto, su propuesta se reducía a legalizar las viviendas construidas por los informales, las cuales no necesariamente eran un capital atractivo para el sector financiero.

Luego de millones de títulos de propiedad otorgados por el COFOPRI, aún no ha quedado claro si las familias que se han beneficiado de este programa lograron escapar de la pobreza gracias a este mecanismo ya que, en la práctica, ellas continúan desempeñándose en el sector informal.

Por otro lado, entre el 2004 y 2007, Renos Vakis del Banco Mundial publicó un estudio sobre la reducción de la pobreza en el Perú durante ese periodo, donde afirmó lo siguiente (pág. 17. Ver también cuadro 2 en el anexo):
[...] el sector informal ha sido el motor principal de la reducción de pobreza, de hecho, más del 70 por ciento de la disminución observada entre los años 2004 y 2007 fue debido a mejoras en bienestar de los hogares vinculados al sector informal, en comparación a 13 por ciento correspondiente a hogares con vínculo al sector formal. (Cursivas nuestras)
¿Cómo? ¿La reducción de la pobreza se explicó principalmente por pertenecer al sector informal? ¿Dónde queda De Soto? En efecto, al margen de lo que nuestros más connotados economistas opinen, la reducción de la pobreza observada entre el 2004 y 2007 ha sido posible gracias al gran dinamismo económico observado en el sector informal, dedicado principalmente al sector terciario, esto es comercio y servicios.

Ese mismo periodo ha visto caer la desigualdad significativamente. De acuerdo con este estudio de la Universidad del Pacífico, esta caída habría sido consistente ya sea utilizando las cifras estimadas a partir de las ENAHO como por las calculadas utilizando las Cuentas Nacionales (págs. 14-16). Con este resultado, es probable que la desigualdad también ha podido ser explicada por el gran dinamismo económico observado por el sector informal.

En conclusión, la reducción de la pobreza y la mejora en la equidad estaría explicada fundamentalmente por la existencia y dinamismo del sector informal. Eso esta probado. Por lo tanto, el sector informal no sería el problema. El sector informal es más bien la solución. Este es al parecer, el camino hacia el desarrollo que ha elegido el Perú.

Por supuesto que estoy en desacuerdo con este inevitable silogismo. Estas son las trampas en las que nuestra discusión académica pretende encauzarnos para que nuestras recomendaciones sean siempre las mismas. Lo que debemos hacer, es repensar los conceptos e importancias a la luz de los nuevos hechos que inundan nuestra realidad contemporánea.

El problema de una sociedad que reclama a la informalidad como la mejor manera de crecer debe ser balanceada con el hecho de que existe un creciente bloque de la economía que no pasa por las cuentas nacionales y que explica buena parte del dinamismo económico que las teorías estándares no incorporan. Es la economía sombra, la subterránea, la que no declara lo que realmente exporta, la que no declara que es lo que realmente extrae del mar, la que soborna estructuralmente a la policía y a cualquier cargo público, todo para evitar la violencia, no pagar impuestos o beneficios sociales y que su tamaño curiosamente creció a la par del boom económico desde el 2001, pasando de representar menos del 60% en 1999 a 63.4% en el 2006 (pág. 21). Pero nuevas estimaciones revelan que el 2007 esta economía representó 66.3% del PBI nacional (pág. 22).

¿Qué sectores económicos están explicando el renovado y bienestar de las familias rurales? ¿Cómo se trasladan esos beneficios al sector urbano? ¿Debe llamarse sector informal a la economía sombra? ¿Qué es lo que está pasando realmente con la economía y el bienestar en el Perú? ¿Cuál es, al fin de cuentas, el camino del Perú hacia el desarrollo?

jueves, abril 02, 2009

Nuevas proyecciones de la CEPAL

De acuerdo con la CEPAL las nuevas proyecciones de crecimiento económico hablan de una recesión en América Latina. Sin embargo, no todos los países la pasarían mal. Según el breve informe, de los 21 países, sólo 4 la pasarán mal. Pero estos cuatro contienen a las dos economías más grandes de la región: México y Brasil. Luego llama la atención Chile con crecimiento cero y Argentina con una proyección de 1.5%.

Entre los que le va ir bien, estarían Panamá, Perú, Cuba y Bolivia. En los cuatro casos, el crecimiento sería igual o mayor al 3% (Perú tendría 3.5). De concretarse estas proyecciones, sería uno de los primeros años en el cual Perú ya no tendría porqué estar mirando como la cenicienta de la macroeconomía a Chile, pues de todas maneras parece que será cierto que tendremos un crecimiento positivo.

Pero las buenas noticias pueden no ser tan buenas. De hecho, estas proyecciones están siendo revisadas todos los días, y pocos especialistas y políticos (salvo Alancito) se atreve a mantener o defenderlas por más tiempo al ver como se van deteriorando las cuentas del comercio internacional a una velocidad mayor de la esperada. Lo otro es que esta proyección es sobre el PIB agregado no el PIB percápita, lo que finalmente es lo que importa realmente para evaluar si habrá mejora o empeoramiento en los niveles de vida. En el caso peruano, esa tasa de crecimiento definitivamente implica un crecimiento de entre 1 o 1.5% del PIB percápita asi que estamos pronto a obtener noticias sobre el incremento de la pobreza, sobre todo la que ha sido ganada en el área urbana.

Entonces, la pobreza estará de vuelta en toda la región.

jueves, diciembre 18, 2008

¿Cuánto caerá China?

Desde Chinability, me acaba de llegar el anuncio del cierre de capitales foráneos directos en su territorio. Tal parece que ya nadie quiere invertir allí ahora que los gobiernos de Europa o América se han dedicado a salvar empresas y sobre todo empresarios:

El pronóstico del BM revisado a diciembre de este año señalaba que China crecerá a 7.5%, luego de haber registrado tasas de crecimiento anuales de más del 10% por los últimos 20 años. Creo que con esta noticia habrá que revisar nuevamente la tendencia hacia abajo.

Revisen sus pronósticos de crecimiento de la mano con China, señores. 

lunes, diciembre 01, 2008

64 meses de superávit comercial

El último reporte de la Nota Semanal del BCRP nos revela una tendencia decreciente en el saldo de nuestra balanza comercial, el cual se vuelve negativo en septiembre (-15.3 millones de US$), por primera vez luego de 64 meses en azul (desde mayo 2003), debido a que nuestras importaciones superaron a nuestras exportaciones.

El gráfico que ilustra dicho comportamiento va a continuación (fuente: BCRP en excel):


¿Qué tan rápido asimilará la onda de choque nuestro crecimiento? ¿Cuánto durará la crisis subsiguiente? Anotemos que, de acuerdo con algunos economistas americanos, la recesión gringa tocará fondo recién a mediados de 2009 habiendose iniciado en octubre del año pasado. Así que tenemos crisis para rato en nuestro país. ¿Se cumplirán los 18 meses de crisis previstos por el Foro de la APEC? Lo dudo bastante.

Veremos más bien qué tanto nos servirán los recursos que hemos ahorrado para afrontar la crisis y qué tanto nos ayudará a paliar los efectos negativos de la menor demanda estadounidense, la firma de los TLCs con los países asiáticos como China y otros.

jueves, noviembre 20, 2008

Entre la fiesta del APEC y el TLC con China

La minera Hochschild acaba de anunciar el recorte de 150 empleos entre sus altos directivos, la mayoría de ellos en Perú. De acuerdo con la empresa, que posee seis minas en nuestro territorio, esta es una buena noticia para el mercado mundial, ya que:
El anuncio de hoy (jueves) debería ser tomado de manera positiva por el mercado, demostrando que la administración tiene una postura proactiva en la reducción de gastos.
Esta novedad, debe haber caido como un balde de agua fría a la miope lectura de nuestro gobierno sobre la fiesta de la APEC en la ciudad de Lima. El punto más ciego ha sido el de Alan haciendo gala de su discurso anti proteccionista ante la vedette del evento: la firma del TLC con China y el anuncio de la implementación del TLC con Estados Unidos a partir del primero de enero del 2009.

Hay que recordar sin embargo que los TLCs, antes que ser odas al liberalismo, en realidad son un conjunto de reglas mutuamente convenidas para el intercambio comercial de productos, un grupo de los cuales estarán protegidos y otros serán liberalizados en un plazo de tiempo programado.

Para el caso de China, este instrumento (el TLC con Perú) se convierte en una autopista para que sus megainversiones hagan rentable su modelo de crecimiento. Ellos están buscando dejar de ser dependientes de comprar materias primas a las empresas mineras que operan en nuestro país, instalando sus propias empresas mineras aquí. Ellos lograrán integrar esa parte de la cadena que les faltaba para proveer a su pujante industria del cobre, zinc y molibdeno que tanto necesitan. La multimillonaria inversión minera en Junín, sin precedentes en nuestra larga tradición minera como país, es la jugada maestra para "la modernización socialista" que gobierna al Gran Imperio del Sol.

La otra gran ganancia china es que podrán inundar en el corto plazo nuestro mercado de celulares, computadoras y partes, aparatos electrónicos, laminados de acero, úrea entre otros productos que permitirán al actual gobierno hacer las paces mediáticas con parte de la juventud urbana y la población rural. Estos productos obtienen 0% de arancel instantáneamente.

En el caso del Perú, este TLC sólo ofrece hipótesis de crecimiento y ganancia para los más fuertes y arriesgados entre nuestras filas. Nosotros no tenemos un modelo de crecimiento que justifique la política comercial que tenemos. Sólo hacemos gala de riqueza cuando hay precios altos en nuestros productos transables, pero luego andamos misios cuando ellos caen. La bondad rescatable de nuestra política comercial es que permite diversificar nuestra cartera de clientes para evitar pérdidas que de otra manera estarían concentradas en un sólo comprador. Tenemos una puerta abierta si la otra se nos cierra por si acaso.

Quizá en el fondo el TLC con China sea una suerte de salvavidas o "arca de Noé" para parte de nuestros legendarios exportadores, ahora que el TLC con Estados Unidos parece ofrecer pocas opciones de crecimiento en el corto plazo. La lista de productos que tienen preferencias para entrar al mercado chino incluyen básicamente frutas, algunos granos, pescado y otros frutos del mar. De los industriales, sabemos muy poco. Excepto para el caso de la harina de pescado que tendrá 0% de arancel para el 2015. Pero me preguntaba en casos como los Añaños que pueden atreverse a conquistar la sed china. O Gastón Acurio y sus correligionarios que podrían bien desafiar el paladar chino. Es curioso y patético comprobar que no hay estrategia productiva detrás de la política comercial. Solo hay luces y centellas mediáticas para una fiesta de menos de 7 días.

En fin. El TLC con China es también un pacto de un gigante dragón caballero con una pulguita pretenciosa. Las medidas proteccionistas que los chinos han tenido la caballerosidad de aceptar corresponde a 592 de nuestros productos entre textiles, confecciones, calzado y metalmecánicos. Estos representan el 10% del valor de nuestras exportaciones que constituyen excepciones de nuestra parte al libre mercado dentro del marco del TLC.

Los chinos también han pedido excepciones en alrededor de un 1% del valor de sus productos. Este porcentaje incluye 422 productos (en realidad partidas arancelarias) que podrían poner en riesgo a sectores que también podríamos considerar como estratégicos: por ejemplo café, arroz, azúcar, combustibles, pieles, madera, papel, entre otros. Como ningún lobby pide protección efectiva para estos productos, nadie abogó por ellos para su protección en este marco. Aún así, los chinos han sido bastante caballeros con el Perú. Ellos si lo desearan, podrían barrer con nuestra economía aún si nosotros pusiéramos un 50%, 60% o 100% de arancel sobre nuestros productos de interés nacional. Tengo la impresión que lo único que están haciendo es una suerte de experimentación con ese 1% de protección.

En suma, el TLC con China es ventajoso para el Perú, aun cuando no tengamos un modelo productivo integrado que sostenga nuestro crecimiento de largo plazo. Para el caso de China, es altamente ventajoso porque permite obtener una entrada segura a América Latina para proveerse de las materias primas que necesita y consolidar la venta de sus productos que a ellos les interesa en un mercado global.

Un tema pendiente que quiero explorar es el memorando de entendimiento sobre la política laboral. Creo que hay cuestiones importantísimas que es necesario entender por los efectos positivos y negativos que puede tener en nuestra sociedad.

miércoles, octubre 15, 2008

Analizando la producción de la pobreza en America Latina y el Caribe

Hoy es el Día Acción Mundial contra la pobreza. Miles de post se deben estar publicando en simultáneo sobre este tema con el objetivo de crear conciencia sobre el mismo en la blogósfera y sacudir la red en post de la búsqueda de entender y resolver este problema.

Hoy día, coincidentemente, he tenido la oportunidad de presentar la ponencia de apertura del Seminario de Producción de la Pobreza organizado por Clacso y desco. En aquella presentación discutí acerca de tres mecanismos fundamentales que según mi opinión explican la producción de pobreza en América Latina desde la colonia, como resultado del proceso de la estrategia de desarrollo político, monetario y comercial de la Europa del siglo XVI en adelante. Mi investigación es en realidad un ensayo preliminar que busca conglomerar las ideas que he trabajado entre mis dos centros de trabajo de los últimos años en los cuales discurro: desco y Latindadd. A ellos mi agradecimiento por el espacio fecundo para que haya consolidado estas ideas y cuestiones.

Yendo de cara a mi trabajo, debo señalar que identifico, a manera de hipótesis, tres mecanismos centrales de producción de la pobreza: a) la producción y exportación centrada en unas cuantas materias primas, la cual no ha cambiado mucho desde la época de la colonia, b) el financiamiento como herramienta para erosionar la soberanía de los estados latinoamericanos, c) la promesa de la integración a partir del tendido de líneas ferroviarias. Estos tres elementos, explicarían el hecho que en la base de la producción de la pobreza en la región se encuentran los procesos económicos instalados que coludieron en la debilidad de los Estados latinoamericanos.

Dentro de las críticas recibidas, destaco el hecho de que una de las mayores debilidades de mi trabajo se han centrado en el anacronismo de varios de los términos que he utilizado para explicar la historia económica que he reconstruido para América Latina. Comenzando por el término central que preocupa: la pobreza. ¿Cuál era la idea de pobreza antes del siglo XX que es cuando surgió de la manera como se entiende en la actualidad? Preguntas como esta apuntan en la necesidad de un diálogo más profundo entre los marcos teóricos relevantes para el trabajo que he propuesto.

Una segunda crítica relevante es la cuestión de la diversidad de realidades que pretendo homogenizar con la lectura de los datos a nivel latinoamericano que he podido recoger para probar de manera ilustrativa mis hipótesis. He sentido que esta crítica era un reclamo favorable para poder profundizar más sobre este punto, puesto que en realidad, no tuve mucho tiempo de indagar sobre las impactos diferenciados que tendrían en la producción de la pobreza en las diferentes regiones de América Latina.

Finalmente, debo agradecer a la comentarista principal de mi trabajo, Rossana Soares. Sus críticas y elogios han sido fundamentales para incentivarme en la continuación de la investigación de los ejes que he propuesto en este documento. Quizá con ello, al entender de manera más plena, clara y coherente, la maquinaria que produce pobreza a nivel latinoamericano pueda proponer, aunque sea idealmente, la maquinaria que debiera ser reemplazada para producir bienestar. 

jueves, septiembre 11, 2008

Un diagnóstico del actual crecimiento económico peruano

Revisando la web personal del economista Dani Rodrik, encontré un documento de investigación publicado en agosto del año pasado titulado "Growth diagnostic: Peru" (Diagnóstico del crecimiento: Perú). En el se puede leer el siguiente resumen (traducción y énfasis propios) el cual enfatiza la idea de que nuestra estructura productiva y exportadora es básicamente la misma que hace treinta años y que en ello radica la incapacidad del actual boom del crecimiento peruano para trasladar los beneficios hacia la mayoría de la población:
Este trabajo presenta un ejercicio de diagnóstico del crecimiento del Perú. Se señala que, si bien recientemente el Perú ha disfrutado de altas tasas de crecimiento económico, este crecimiento es en realidad una recuperación de un importante y sostenido colapso del crecimiento que se inició en la década de 1970. La renta per cápita apenas se ha recuperado en su máximo histórico, pese a las importantes mejoras en la educación, la infraestructura, el sistema financiero, la estabilidad política, la calidad institucional y la sostenibilidad macroeconómica. El colapso del crecimiento fue causado por una disminución en los ingresos de exportación debido a la caída de los precios internacionales y a un inadecuado régimen de inversiones en actividades de exportación que llevó a una caída en la cuota de mercado. Esta situación dio lugar a daños colaterales en la forma de una crisis de balanza de pagos, fiscal y financiera, acompañado por la hiperinflación y la violencia, aunque estos aspectos se corrigieron en el decenio de 1990. Sin embargo, la transformación del sector exportador ha sido sorprendentemente pequeña: las mismas actividades que han decaido - la minería y la energía - son los que están liderando la actual recuperación de las exportaciones a niveles que en valores reales per cápita son similares a los obtenidos hace 30 años. Nosotros sostenemos que la falta de una transformación estructural se asocia con la posición de Perú en una pobre conexión al espacio productivo y esto acentúa los fallos de coordinación en el traslado a nuevas actividades. Además, el actual paquete de exportación del Perú, es muy intensivo en capital y genera pocos puestos de trabajo, especialmente en las zonas urbanas donde el grueso de la fuerza laboral se encuentra ahora. Esto limita los beneficios sociales de la actual senda de crecimiento. El mensaje clave de política es que el sector público debe actuar para fomentar el desarrollo de nuevas actividades de exportación para utilizar mejor los recursos humanos del país. Esto implica la adopción de medidas sobre el frente macro para lograr una mayor competitividad del tipo de cambio real, mejoras en la capacidad para resolver los fallos de coordinación en el suministro de determinados insumos del sector público y en los programas para estimular la inversión en nuevas actividades comercializables.
El estudio se puede descargar aqui (pdf).


viernes, septiembre 05, 2008

¿Por qué los TLCs bilaterales son malos?

De acuerdo con The Economist se debe a lo siguiente:
Pero por su atractivo político, los acuerdos bilaterales y regionales no son nunca un buen sustituto para el progreso logrado en la OMC. Las rondas comerciales multilaterales son la base del sistema de comercio porque se basan en el principio de la "nación más favorecida" en el que cualquier reducción arancelaria ofrecida a un país debe ser ofrecido a todos ellos. En contraste, los acuerdos regionales y bilaterales se basan en la discriminación. Los firmantes reducen sus barreras arancelarias entre ellos, pero no sucede lo mismo con todos los demás. La discriminación significa que, aunque los tratados regionales crean nuevas oportunidades comerciales entre sus miembros, también pueden desviar a terceros oferentes con un menor coste para sus productos.
¿Cierto o no? O estamos ante un falso dilema. Con el fracaso de las negociaciones en Doha, es probable que se pueda ir avanzando en la política de abrir mercados bilateralmente. Pero, que pasa si una nueva ronda de negociaciones tiene éxito. Es probable que las ganancias obtenidas por las negociaciones previas se vean disminuidas y entonces se creen intereses para minar un política global de apertura al libre comercio.

jueves, septiembre 04, 2008

Nuevas deudas y nueva pobreza

La pobreza nuevamente está de moda. Tras el aumento brutal de los precios de los alimentos, el Banco Mundial y el BID se encargaron de actualizarnos sobre las dramáticas dimensiones de ella y del peligro en que nos encontramos de no alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. De acuerdo con el primero, luego de haber ajustado los índices de costo de vida de varios países del mundo y de realizar otros artificios estadísticos más, se ha encontrado que el número “real” de pobres hacia el 2005 se ha incrementado en cerca de 400 millones de personas más. Por su parte, el BID ha estimado que si la inflación de alimentos alcanzara el 30%, el número de pobres aumentaría en 26 millones para América Latina solamente.

Estos hallazgos han hecho que la pobreza se encuentre nuevamente en la base de la cartera de proyectos a financiar con el objetivo de aliviar los efectos negativos de la inflación mundial. En el caso del BID, esta organización ha establecido una línea de crédito por USD 500 millones para financiar programas de incremento de la productividad agrícola y ampliar sus programas de transferencias de dinero en efectivo para los más pobres. Por su parte, el Banco Mundial, ha aprobado un nuevo mecanismo de financiamiento rápido, llamado el Programa de Respuesta a la Crisis Mundial de Alimentos (GFRP, por sus siglas en inglés) por un monto de USD 1,200 millones, los cuales servirán para que los países tengan una cartera de opciones a financiar programas para abordar políticas de precios, de protección social y nutrición y el suministro de semillas y fertilizantes. Esto sin dejar de lado el anuncio del Grupo del Banco Mundial que aumentará los fondos destinados para la agricultura y los alimentos para el próximo año en un 50%.

Este tipo de iniciativas, aunque necesarias, no resuelven el problema estructural de la falta de un modelo de desarrollo económico y social de los países en vías de desarrollo construido sobre la base de un sistema de financiamiento justo y responsable que permita una mejora progresiva y compartida de sus frutos. En su lugar, se ensayan nuevas formas de endeudamiento sobre la base incólume de la pobreza que con cada nueva crisis mundial, ya sea energética, financiera o alimentaria, cobra vida propia, se fortalece y amenaza con sincerar aún más las dimensiones globales que tal inequidad esconde.

Hace falta pues, replantear los términos del contrato social que obliga a los países en desarrollo a asumir injustamente el costo de las crisis internacionales sobre la base de nuevas formas de endeudamiento para contener el avance de la pobreza. En su lugar, el costo debiera ser pagado por los gobiernos del primer mundo y las empresas transnacionales que han desatado este proceso sobre la base de la especulación y la mayor demanda de biocombustibles. Pero un mundo mejor, sería aquel en el que no fueran necesarias nuevas y creativas formas de endeudamiento para eliminar la pobreza, sino más bien, estrategias innovadoras de desarrollo económico y solidario de los países más ricos para con los más pobres.
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Publicado en el Boletín Electrónico de Finanzas y Comercio
Grupo Hemisférico sobre nexos entre Finanzas y Comercio
Septiembre de 2008
Latindadd
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Ver enlace a este post aquí.

jueves, agosto 21, 2008

Comparando ciudades...

Luego de haber visitado en estos tres últimos meses, Sao Paulo, New York y Buenos Aires, quedo con la impresión de que nuestra ciudad (¿Lima, ciudad de los reyes?) no merece tal calificativo. Para no explayarme con una lista de los problemas que hacen que Lima parezca cualquier cosa, menos una ciudad, me permito citar el Ranking 2007-2008 de la Competitividad de las 500 ciudades del mundo, elaborado por el Instituto de Economía, Finanzas y Comercio de la Academia China de Ciencias Sociales (el gráfico lo he tomado de The Economist).

Los indicadores agregados utilizados por el estudio para elaborar el ranking de competitividad de las ciudades del mundo son: la competitividad empresarial, la estructura industrial, los recursos humanos, el ambiente de negocios, el clima para vivir y la conectividad global.

De acuerdo con el informe (descargar aquí, ppt), las ciudades que mejoran en su competitividad realizan los siguientes esfuerzos:
  1. Perfilan estrategias de desarrollo y de apoyo al planeamiento urbano,
  2. Mejoran el clima de negocios de su ciudad apoyando a las pequeñas y medianas empresas,
  3. Promueven la actualización industrial, logrando la transformación de la ciudad,
  4. Ofrecen una larga y sólida carrera de estudios para sus ciudadanos y fomentan la entrada de talentos,
  5. Ponen atención en la protección ambiental y persiguen un desarrollo sostenible
  6. Diseñan una "marca" de la ciudad y hacen marketing de ella
  7. Establecen un gobierno con un modelo de administración empresarial en la administración de la ciudad
  8. Promueven características especiales de la ciudad y cultivan culturas diversificadas
¿Promueve alguna de estas actividades de manera sólida y coherente nuestro alcalde capitalino? y ¿los distritales? Hasta la fecha, lo más destacable que ha hecho Don Castañeda es el infernal programa de rompimiento de calles y avenidas que terminará por remodelar unicamente el pavimento, pero no dará gracia ni vida a la potencial multiversa cultura limeña. Lo que pasa es que el alcalde piensa sólo en el corto plazo (lavar la cara a la ciudad para las cumbres) y la potencial rentabilidad electoral que puede obtener por un personaje que "hace obras".

En el caso del alcalde de Miraflores, que es el distrito donde resido, creo que el balance puede salir ligeramente positivo. Y no es para menos, ya que incluso Castells cita a Miraflores (en La Era de la Información) como uno de los ejemplos de las ciudades más competitivas del mundo al contar con servicios profesionales y de comunicaciones de punta, lo que le permite integrarse sin problemas con la ola de negocios globales, pero a la vez, se desvincula más de las ciudades del resto del Perú.

De otro lado tenemos el problema de la tensión de responsabilidades entre los gobiernos centrales y los locales, entre el alcalde capitalino y los distritales de la capital, y otras cuestiones más por el estilo que perfilan la enrevesada historia de grilletes y excusas para la inacción en las cuestiones que realmente importan.

A todo esto, no me fue fácil identificar en qué lugar se sitúa Lima en el dichoso ranking presentado, puesto que solo se listan los 20 primeros. Pero si Buenos Aires está en el 24 y New York es el primero, y Sao Paulo ni figura entre los 66 primeros, Lima no sé que lugar ocupará.

lunes, julio 28, 2008

El futuro de Perú según la BBC

Tomado de la web de la BBC (énfasis mio):
El futuro
Perú recibió este mes la certificación de confiabilidad para la inversión, estatus del que disfrutaban sólo otras dos naciones latinoamericanas, México y Chile.

Sin embargo, su entrada en los mercados internacionales podría aumentar la desigualdad, si los programas sociales no dan prueba de eficiencia.

Los peruanos de todas las clases sociales recuerdan las colas para el pan y la hiperinflación del primer gobierno de Alan García, a fines de los 80.

A pesar de que García ya no es el izquierdista radical de entonces, sino un partidario del libre mercado, y aliado de Estados Unidos, muchos peruanos temen un regreso a aquellos días difíciles.
En efecto, nuestro modo de inserción a los mercados internacionales, vía un aumento de las exportaciones de las materias primas (especialmente los mineros y los biocombustibles), están agudizando las desigualdades al interior de nuestro país debido a la falta de redistribución de las sobreganancias y el peligroso dinamismo que está cobrando la inflación interna.

jueves, julio 10, 2008

Finanzas y desarrollo: una congruencia ineludible

A continuación reproduzco un artículo mío publicado en el boletín de Finanzas y Comercio, de la Red Latindadd (ver aquí) en el marco de mi participación en la reunión del G77 en la sede de las Naciones Unidas, en New York, en junio del presente año (ver aquí mas sobre la reunión).

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Finanzas y desarrollo: una congruencia ineludible
Por Raúl Mauro, Latindadd
Lima, 08 de julio de 2008.

La reciente audiencia de las Naciones Unidas celebrada con la sociedad civil, el 18 de junio pasado, en el marco de Seguimiento de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, ha revisado varios de los discursos construidos en este espacio, y junto con ello, ha reforzado las acciones orientadas a resolver la difícil ecuación global entre finanzas y desarrollo, de cara a la declaración que se obtenga en Doha, este noviembre de 2008.

Un primer discurso, al cual contribuyeron las ponencias de Vitalice Meja (AFRODAD) Lidy Napcil (Jubilee South) y Josefa Francisco (Development Alternatives with Women for a New Era), es aquel que reclama la desvinculación de las condicionalidades a la ayuda para el desarrollo, en especial, aquellos asociadas a los programas de cancelación y alivio de la deuda externa. En ambos casos, se hizo evidente que la ayuda actualmente brindada a los países en desarrollo tiene el carácter de patronaje político y económico lo que limita (y en otros casos, anula) los propios esfuerzos realizados para superar los problemas de la pobreza y la desigualdad. Un aspecto poco estudiado por ejemplo, es el impacto negativo que tiene la condicionalidad concebida como ‘positiva’ cuando se liga la ayuda al tema de género. Este tipo de enfoque pone en riesgo un concepto de desarrollo de la sociedad más amplio como lo es el de mutua responsabilidad en las familias. En ese sentido, resulta de vital importancia no sólo apelar al incremento en el nivel de recursos para el financiamiento del desarrollo, sino también en la necesidad de implementar una reforma en los objetivos y prioridades de la ayuda que brindan los países más ricos a los países en desarrollo. Esta reforma debe nutrirse de las experiencias que contengan buenas prácticas en el manejo de la ayuda oficial al desarrollo, incluyendo la rendición de cuentas tanto a los países que la reciben como a la sociedad civil en el Norte y el Sur. Esto contribuiría al fortalecimiento de la democracia en los países que son beneficiarios de los programas de desendeudamiento y ayuda para el desarrollo, al permitírseles seleccionar e implementar sus propias estrategias de desarrollo basadas en principios clave recogidos en documentos como el Consenso de Monterrey y la Carta Universal de los Derechos Humanos.

Un segundo discurso, de orden más sistémico, es aquel que tiene que ver con la redefinición del papel cumplido por las organizaciones internacionales surgidas en Bretton Woods frente al pobre desempeño que estas han tenido para superar los actuales desequilibrios financieros, monetarios y comerciales de escala global. La ponencia de José Antonio Ocampo fue muy explícita en este sentido. Ello se debería a la excesiva dependencia del sistema internacional de reservas en una única moneda nacional (el dólar americano), y a la falta de un marco regulatorio de las finanzas globales que permita la coordinación de las políticas macroeconómicas entre países. Por lo tanto, resulta evidente la necesidad de plantear como remedio la “dependencia en una moneda de reserva global [no nacional] y la creación de mecanismos de coordinación de las políticas macroeconómicas” y la asunción de un enfoque contra cíclico en la regulación financiera mundial. Ello sería posible, si existiese un marco institucional regulatorio de dimensiones globales, como por ejemplo, una corte de deuda internacional donde se pudieran presentar los casos de sobreendeudamiento semejante a como se manejan los casos de bancarrota en las cortes existentes a nivel nacional, evitando soluciones ad-hoc ensayadas por el BM o el FMI, cargadas de excesivas condicionalidades y presiones de orden económico y social.

Paralelamente a esta discusión, se encuentra el problema del financiamiento para mitigar y adaptar a la humanidad a los efectos del cambio climático. Este fue el aporte de Philo Morris, representante de la Society of Catholic Medical Missionaries. Estos efectos, como se advertirá, pueden concebirse como ‘sistémicos’ al patrón de crecimiento económico del mundo, y por tanto, su financiamiento debe surgir de allí regido bajo el principio “el que contamina, paga”. La propuesta de política en ese sentido es que el documento de Doha formule la creación de fondos diferenciados para el financiamiento de programas de adaptación y mitigación de los efectos adversos del cambio climático, en un enfoque de desarrollo holístico que incluya al hombre y su ambiente, de lo contrario se pondrá en riesgo alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Otra de las propuestas significativas de financiamiento para alcanzar los ODM provino de Josep Xercavins, de Ubuntu Forum Secretariat, quien enfatizó en las dimensiones de varios indicadores ‘no tradicionales’ del desarrollo. Destacan por ejemplo, el monto anual destinado a la Ayuda Internacional al Desarrollo (103.7 US$ billones), los costos administrativos anuales de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el FMI (5.1 US$ billones), las pérdidas bancarias estimadas por la crisis financiera (565 US$ billones), el gasto militar mundial (1158 US$ billones), el costo de adaptación al cambio climático (50 US$ billones), los flujos de capital ilícitos (1600 US$ billones), las remesas de los migrantes (240 US$ billones), entre otros. Frente a estas cifras, aparece un monto importante que podría recaudarse (un poco más de 43 US$ billones) a una tasa muy baja (0.005%) aplicada a las transacciones financieras internacionales. Este es el impuesto CCT (Impuesto a las transacciones financieras) el cual tiene como antecedente la propuesta del impuesto Tobin, formulada por economista laureado por el premio Nobel, James Tobin. Este impuesto no generaría ningún desequilibrio a las ingentes masas de capital que se trasladan libremente por el mundo, y sin embargo, contribuirían a alcanzar algunos de los objetivos de desarrollo que se han propuesto de manera conjunta para el 2015.

Finalmente, la intervención de Gyeke Tanoh, de Third World Network Africa, enfatiza en los enormes desequilibrios acumulados en el comercio mundial, en términos de su estructura y su gobernanza, dimensiones que configuran todo un desafío para discutir una propuesta consensuada en Doha que pretenda resolverla. El ejemplo utilizado por Tanoh se circunscribe a la realidad de Africa, donde la liberalización del comercio ha privilegiado un patrón de crecimiento basado en las exportaciones de materias primas, las que han cosechado grandes ganancias al capital invertido, pero han descapitalizado a sectores estratégicos para el desarrollo económico y social de ancha base, como son la manufactura y la agricultura. Paralelamente, se ha expuesto a la región al riesgo de los shocks financieros y de precios internacionales al concentrar excesivamente a sus economías en la producción y exportación de bienes primarios, especialmente minerales. Adicionalmente, las importaciones están minando a las economías agrarias nacionales al traer alimentos subsidiados exacerbando las inequidades en el comercio local y promoviendo una sociedad dependiente de alimentos importados o donados. Esta es una experiencia que no es muy lejana a la vivida por los países de América Latina. De esta manera, se pone en cuestión la idea de que el comercio esté sirviendo como una herramienta para el desarrollo, y más bien promueve un esquema perverso de dependencia e inequidad. En tal sentido, la propuesta es que se desarrollen e implementen medidas urgentes en los niveles nacionales e internacionales para lidiar con las vulnerabilidades, en especial en lo tocante a la soberanía alimentaria, una evaluación de los estándares de comercio internacional, la implementación de una reforma tributaria progresiva del sector extractivo, entre otras propuestas específicas que merecen un mayor análisis y discusión.

A manera de conclusión, uno puede destacar la importancia de haber celebrado esta reunión, a pesar de la poca convocatoria que hubo de parte de los delegados de los países, ya que se ha provisto de una agenda clave a discutir en Doha, bajo el marco de una institucionalidad global consensuada. De las crisis, tales como las que asistimos en la actualidad, parecen configurar un preludio necesario para proponer un nuevo orden global financiero, monetario y comercial que promuevan un desarrollo más equilibrado y justo entre nuestros países.