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jueves, abril 09, 2020

Cuando los economistas predicen el futuro

Predecir el futuro es una actividad demasiado osada para los economistas. Sin embargo, no hay economista que no haya pretendido hacerlo alguna vez. Parte de nuestro trabajo en realidad, es develar a nuestros interlocutores cómo se comportarán el PBI, la inflación, el crédito, las exportaciones, el empleo, la pobreza, etc. Sobre todo en épocas como ésta para saber qué medidas habrá que tomar. Tamaña responsabilidad que se nos endilga.

Predecir, proyectar, estimar, calcular, todo. Casi todo forma parte del quehacer predictivo de un economista.

Las herramientas estadísticas y econométricas con las que nos formamos nos dotan de una extraordinaria sensación de maestría con la cual, no sólo nos atrevemos a hacer predicciones, sino que luego podemos explicar, con toda naturalidad, porqué no ocurrió lo que habíamos previsto.

La explicación es sencilla. Simplemente la realidad no se comportó como predecía el modelo. El problema no fue nuestro modelo, el problema fue la realidad que no se comportó tal como lo habíamos concebido. Si torturas a la data lo suficiente, decía Coase, la naturaleza confesará.

Este tipo de situaciones siempre me ha hecho recordar las célebres palabras de Winston Churchill que reza así:

"El político debe ser capaz de predecir lo que va a pasar mañana, el mes próximo y el año que viene; y de explicar después por qué fue que no ocurrió lo que el predijo."

Lo curioso de esta frase es que fue enunciada para referirse a la tarea que realizan los políticos, no para lo que hacen los economistas. Algo que resulta muy informativo pues, es recurrente que los economistas tengan una voz autoritativa para opinar sobre el discurrir de la política, compitiendo y ganando posiciones para colocarse en un nivel muy por encima de los políticos y sobre todo, por encima de otras profesiones que se irrogan por naturaleza el análisis de la ley y la política, los abogados y los sociólogos.

Pero ¿Cuántas veces falla un economista en sus predicciones? Esta pregunta no parece ser un problema que preocupe a la opinión pública. Pero recientemente, ante la recurrencia de grandes crisis económicas y financieras, que nunca fueron previstos ni en la clase más modesta de macroeconomía de alguna renombrada universidad, ha provocado que expertos de la propia rama y de otras ramas de las ciencias -las llamadas ciencias duras- cuestionen seriamente las bases mismas de las ciencias económicas.

Una de las primeras críticas es cómo puede un economista predecir el futuro si no es capaz de controlar las variables que modela en un laboratorio. La economía -señala la crítica- no es una ciencia experimental. Nadie puede verificar en un laboratorio sus hipótesis si ni siquiera genera los datos para probarlos.

Es cierto, nunca en los años que estudié en la universidad fue necesario que vista una bata blanca, ponerme unas gafas de seguridad, ni usar una báscula, o una pipeta o un termómetro para medir la inflación, pesar el desempleo o agitar el PBI en un entorno controlado. Nuestro oficio depende de los datos generados por otros especialistas, estadísticos básicamente, con definiciones y aspectos operativos que muchas veces no nos detenemos a pensar cómo fueron ejecutados como para verificar que ese era realmente el tipo de información que necesitábamos para nuestro análisis.

Confiamos casi ciegamente en la arquitectura de datos que tenemos actualmente a nuestra disposición, pero que se diseñó en los años treinta con la genialidad aportada por un economista como Simon Kuznets. Gracias a su contribución, la economía se volvió una ciencia empírica por lo menos.

De esta manera, para evaluar nuestros modelos conceptuales, no hay nada mejor que armarse de una buena laptop y el software estadístico de moda para evaluar los datos que recopilamos de las fuentes autorizadas. Si contamos con financiamiento, es posible que se pueda generar datos propios, pero estos esfuerzos suelen ser muy caros y por esta razón, sirven para una sola temporada y se acabó. Si no se generan datos de series de tiempo, aquel esfuerzo corre el riesgo de quedar en el olvido. En realidad, sólo el Estado con su maquinaria administrativa de envergadura nacional está habilitado para generar grandes y frecuentes cantidades de datos e indicadores que los economistas suelen utilizar en sus investigaciones. Y se los utiliza sin mayor reparo como si el Estado no tuviera libre de sesgos al preparar tales informaciones.

La segunda crítica con la que se ataca a la teoría económica tiene que ver con el apego a la realidad de sus presupuestos analíticos más importantes para entender el mundo ¿Qué es el homo economicus? ¿Maximiza uno siempre su utilidad? ¿Es posible ver la curva de utilidad social? ¿Por qué todo debe tender al equilibrio si la realidad hoy en día es precisamente todo lo contrario? La incapacidad de responder con coherencia a estas preguntas ha llevado a afirmar que la economía no es para nada una ciencia sino tan solo una ideología con un lenguaje bien definido y estructurado, como bien apunta Sartori. Una visión política difícil de contradecir a menos que uno sea capaz de manejar su lenguaje, pese a que el ciudadano promedio la tiene en su boca o ante sus ojos en los titulares de los diarios todos los días.

Por ello, no es extraño escuchar historias con las cuales se mofan del quehacer de un economista. Cuando conjeturaba con mis alumnos en las clases de metodología de la investigación en la UNI solía contarles la siguiente.

Tres hombres quedaron náufragos en una isla remota. Uno de ellos era un químico, el otro era un físico y el último, un economista. Todo ellos estaban hambrientos pero para suerte suya, había una lata de conserva de alimentos justo a sus pies. El problema entonces era abrir la lata. El químico fue el primero en aventurarse a sugerir que él podía preparar una reacción con algunos insumos para corroer la lata y así liberar los alimentos.

- "Dada nuestra urgencia, el proceso sugerido será muy largo y angustiante. Necesitamos un método costo eficiente...", comentó el economista.

- "Yo tengo una solución rápida y segura" afirmó el físico. Los hombres inquirieron cuál era su propuesta. A lo que el físico replicó explicando que iba a preparar una catapulta para lanzar la lata con una potencia y ángulo determinados para que esta se estrelle contra una pared de piedra que tenían allá al frente.

-"Demasiado tosco y sucio" Replicó nuevamente el economista. "La violencia del impacto abriría con seguridad la lata pero eso provocaría que los alimentos se esparzan por la tierra echándose a perder. No es costo efectivo", afirmó con serenidad.

El químico y el físico, notoriamente molestos, le replicaron al economista al unísono preguntándole cómo pensaba resolver el problema de manera eficiente y efectiva. A lo que el economista respondió sin conmoverse, apartando su vista de ellos y mirando con sus ojos encendidos hacia su mano alzada como si sostuviera algo, iluminada por los rayos del sol,

- "Supongamos que tenemos un abrelatas..."
Claramente, para cuestionar a un economista, no hay que cuestionar sus datos (mentira, es lo primero que se hace, pero me refiero para ir más al fondo). Lo que hay que cuestionar son sus supuestos y su visión del funcionamiento del mundo. De paso, solamente en la economía ha ocurrido que dos puntos de vista totalmente divergentes, pero que apuntaban al mismo objetivo, brindar de modelos de desarrollo alternativos para los países del tercer mundo, fueron galardonados por el Premio Nobel el mismo año, en 1979.

La tercera crítica más importante tiene que ver precisamente con lo que forma parte del "orgullo economista", si cabe el término. Aunque hacemos gala de tener un manejo elevado de matemáticas, en realidad no recibimos el suficiente entrenamiento en estas artes como para jactarnos de que dominamos este arte eterno mejor que los químicos o los físicos. El más sofisticado econometrista que escriba algún estudio lleno de fórmulas complicadas, palidecería frente a las herramientas algebráicas y estadísticas que manejan las ciencias duras. Yo aprendí esta lección en 1996, cuando realicé mis prácticas profesionales de invierno en Petroperú.

Casi al iniciar la temporada, mi tutor y amigo, un notable economista sanmarquino, arregló un almuerzo informal de bienvenida con un alto funcionario de la empresa que muy gentilmente accedió a compartir la mesa conmigo. Lo que nos unía con aquel extraño era que habíamos estudiado en la Universidad Nacional de Ingeniería. Mi amigo tuvo la genial idea de que conociendo a alguien de mi propia casa de estudios podría adentrarme con facilidad en la realidad de la empresa. El único detalle era que él era ingeniero químico y yo era, una extraña variante de las ciencias económicas, era un ingeniero economista.

De pronto, mientras comíamos y conversábamos, el funcionario espetó las siguientes palabras:

- El problema de porqué la economía funciona tan mal se encuentra en ustedes mismos, los economistas.

Con rostro confundido le repliqué porqué pensaba así.

- "Mira hijo..." - me dijo, "Nosotros para tratar de explicar y modelar el comportamiento de entes inertes llevamos muchas más matemáticas que ustedes, y ustedes quieren sorprendernos tratando de modelar la realidad de millones de seres vivos que tienen motivos y comportamientos muy disímiles entre sí que ni yo osaría a intentar modelar..."

Me quedé sin palabras. Acto seguido, pasó a cuestionar mis primeros pasos en la carrera como ingeniero economista de la siguiente manera:

- A todo esto, ¿Qué es un ingeniero economista? ¿En qué se diferencia de un economista así nomás a secas?

Me agarró desprevenido. Yo atiné a señalar que la carrera que había estudiado se creó en una época en que el país creía en la necesidad de planificar para desarrollarse. Para ello recordé vagamente el mantra que inspira a todos los que estudian en sus aulas pronunciado en 1964 por su ilustre fundador, Luis Felipe de Las Casas:

"Existe hoy, en nuestro mundo, un campo más amplio, para la aplicación de los conocimientos físico-matemáticos del ingeniero, que hasta el momento no han sido ejercitados en nuestro país encausados académicamente por la UNI. Nos referimos a una nueva especialidad, función técnica y fin social de la ingeniería que se está imponiendo en el mundo: la ingeniería económica y social".

- "El ingeniero economista está preparado para organizar al resto de las ingenierías para promover el desarrollo del Perú. El economista es como algo más teórico", le dije con mayor seguridad de mí mismo en ese momento.

El simplemente se sonrió. No quería abatirme más seguramente en mi orgullo propio.

He tardado años para entender que hace realmente un economista o un ingeniero economista en una realidad como la peruana. Dos lecturas me han resultado particularmente útiles en esa búsqueda por esclarecer nuestro rol en esta sociedad. Una pertenece a Gregory Mankiw y la otra a Adolfo Figueroa. Ambos, sorprendentemente coinciden que el quehacer más importante de un economista es hacer política.

Figueroa sentencia que los economistas peruanos, todos sin excepción, son en realidad ingenieros en el sentido que no producen ninguna teoría nueva a partir de la realidad con la que interactúan. Utilizan todo el arsenal filosófico y matemático con el que se los equipa para resolver los problemas del desarrollo en países como el nuestro. Los economistas teóricos, explica Figueroa, se encuentran en el primer mundo, siguiendo una suerte de división internacional del conocimiento económico asociado a la desigualdad de la riqueza, y son los que se encargan de desarrollar y presentar las nuevas teorías que guiarán el crecimiento en el mundo.

Mankiw coincide con Figueroa que existen dos tipos de economistas, los que salen del MIT y el resto, a los que llama "los macroeconometristas". Hace la honesta observación que los economistas del MIT han sido mucho más útiles y confiables para guiar la política económica y monetaria cuando se les ha encargado la jefatura de la Reserva Federal para lo cual les ha bastado utilizar el instrumental de medidas derivadas del consenso teórico de los años treinta. Los macroeconometristas por su parte, se han dedicado más bien a diseñar modelos econométricos cada vez más sofisticados uno que el otro, que se han elevado a un nirvana tan alto del conocimiento económico que no tiene ninguna utilidad práctica en la actualidad.

Casi en coincidencia con Figueroa, pero por razones diferentes, Mankiw reclama por el desarrollo de un nuevo consenso de teorías económicas que guíen a las nuevas generaciones de economistas que van a necesitar de un nuevo arsenal de herramientas de política económica para enfrentar entornos altamente volátiles y turbulentos.

Quizás, dejar de pretender parecernos a los matemáticos y más bien aproximarnos a otras ramas de la ciencia, como la medicina y la psicología permitirá un relanzamiento de esta materia con nuevas ideas. De hecho, uno de los recientes Premio Nobel de Economía fue otorgado a un psicólogo, David Kahneman, que se atrevió a poner en duda las bases hipotéticas del comportamiento económico a través de experimentos controlados en laboratorios de economía que cada vez más, se están haciendo populares en las principales universidades del mundo.

Pero la rama no reconocida de economistas -por parte del mainstream-, son los que hacen análisis histórico, político, económico y social comparado para hacer sus proyecciones. Piketty es un buen ejemplo de esta rama. Pero el más destacado, en mi humilde opinión, por su notable capacidad para predecir la crisis financiera global del año 2009, sin haber hecho uso de una sola fórmula econométrica en su tesis doctoral, es el economista que se ganó el apodo de "Doctor Catástrofe", el Sr. Nouriel Roubini. De hecho, fiel a su etilo, en julio del año pasado predijo públicamente que una nueva recesión mundial ocurriría este año. Para esta predicción, se basó en su análisis de las tensas relaciones comerciales sino-americanas y el comportamiento errático del mercado global del petróleo. Ambos factores alcanzaron su clímax en febrero de este año, cuando la crisis sanitaria del coronavirus estaba en pleno apogeo en Wuhan.

¿Habrá sido el coronavirus parte de esta previsión?

Señores y señoras, aquí no hacemos especulaciones. Luego de culminar mi carrera, me convencí que era necesario que entienda la política para tener un mayor alcance sobre mi quehacer como economista, perdón, como ingeniero economista. Desde entonces, he venido asesorando en el Congreso y en el Ejecutivo, contribuyendo con mis predicciones y recomendaciones a quienes lideran el desarrollo del país.

Hoy sin embargo, estamos en un momento singular. El reto es aún mayor. Se trata de sobrevivir y reactivar la economía. La viabilidad del país es la que se estaría poniendo en cuestión. La legión de economistas destacados que trabajan en nuestro país están poniendo su cuota convergiendo desde sus trincheras en poner el Perú primero. Vamos a salir de esta, estoy seguro, y con éxito.

viernes, septiembre 11, 2015

¿Por qué los municipios son la clave para combatir el Cambio Climático?

Por Michael Bloomberg

Aunque la historia no suele enseñarse de esta manera, se podría argumentar que las ciudades han jugado un papel más importante en la transformación del mundo que los imperios. Desde Atenas y Roma a París y Venecia o a Bagdad y Pekín, las ideas y los innovadores urbanos han dejado marcas indelebles en la vida humana. Al concentrar el capital intelectual de la humanidad en áreas geográficas relativamente pequeñas, las ciudades han promovido los tipos de interacciones que fomentan la creatividad y los avances tecnológicos. Ellas han sido los motores del progreso a lo largo de la historia, y ahora, cuando la economía del conocimiento está alzándose en pleno vuelo, están a punto de desempeñar un rol de liderazgo para abordar los retos del siglo XXI.

Hace cien años, aproximadamente dos de cada diez personas en el planeta vivían en zonas urbanas. En 1990, unos cuatro de cada diez lo hicieron. Hoy en día, más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas, y para el tiempo en que el niño que hoy entra en la escuela primaria cumpla 40 años, casi el 70 por ciento vivirá en las ciudades. Esto significa que en las próximas décadas, alrededor de 2,5 mil millones de personas se convertirán en residentes metropolitanos.

La Primera Generación Metropolitana está a punto de entrar a la mayoría de edad. Como resultado, el mundo va a ser modelado cada vez más por los valores metropolitanos: la laboriosidad, la creatividad, el espíritu emprendedor, y, lo más importante, la libertad y la diversidad. Esto es un desarrollo esperanzador para la humanidad, y un contrapeso importante de las fuerzas represivas y la intolerancia que surgen del fanatismo religioso y que ahora representan una grave amenaza para la seguridad de las naciones democráticas.

Cuando la Generación Metropolitana comience a asumir posiciones de liderazgo, las ciudades se convertirán no sólo en espacios culturalmente más importantes, sino también políticamente más poderosas. La influencia cambiará gradualmente desde los gobiernos nacionales hacia las ciudades, sobre todo en los países que sufren de parálisis burocrática y de estancamiento político.

Esta tendencia ya ha surgido, y es más pronunciada en los Estados Unidos. El Congreso comenzó al reducir el financiamiento de la infraestructura a finales de 1960, un error que, junto con la pérdida de empleos en la manufactura, asestó un duro golpe a las ciudades. Sin embargo, la desinversión federal también produjo un importante beneficio: las ciudades, finalmente, reconocieron que el mejor reemplazo para el financiamiento federal perdido fue la innovación en la política local.

Varias ciudades alrededor del mundo han llegado a la misma conclusión. En consecuencia, muchas de las nuevas iniciativas más importantes de este siglo, desde la prohibición de fumar adoptada en la ciudad de Nueva York hasta el sistema pionero de tránsito rápido de autobuses en Bogotá, han surgido de las ciudades. Los alcaldes están convirtiendo a sus ayuntamientos en laboratorios de  política, realizando experimentos a gran escala y aplicando ideas de gran escala para hacer frente a problemas como el cambio climático, que a menudo dividen y paralizan a los gobiernos nacionales.

Las mismas cualidades que hacen de las ciudades catalizadoras dinámicas para el cambio político también, paradójicamente, las hacen fuentes de estabilidad política. Como Nassim Taleb y Gregory Treverton escribieron a principios de este año, la fragilidad en los países se debe a "un sistema centralizado de gobierno, una economía poco diversificada, la deuda excesiva y el apalancamiento, la falta de pluralidad política, y sin antecedentes de sobrevivir más allá de las crisis." Las ciudades pueden contrarrestar cada una de estas debilidades. Ellas son, por definición, una fuerza descentralizadora, y las más fuertes de entre ellas cuentan con economías bien diversificadas, balances financieros sanos, un enfoque pragmático para resolver problemas, libres de partidismo excesivo, y una gran capacidad para sobrevivir a las crisis externas, ya sea una crisis financiera, un desastre ambiental o un ataque terrorista.

Ahora más que nunca, las ciudades también están colaborando más allá de las fronteras nacionales: intercambiando ideas; formando coaliciones; y desafiando a sus gobiernos nacionales a adoptar políticas, tales como los experimentos en la gestión de los residuos urbanos y la educación en Curitiba, Brasil, que están demostrando ser eficaces a nivel local. La nueva era urbana verá más medidas adoptadas para reducir la pobreza, mejorar la salud, aumentar los niveles de vida, y promover la paz. Pero junto con ello también vienen serios desafíos que las ciudades deberán empezar a afrontar, como el cambio climático.

Una ventaja competitiva
Las ciudades representan al menos el 70 por ciento de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en todo el mundo. Al final, ellas son las que también enfrentarán los peores riesgos como consecuencia de estas emisiones, dado que el 90 por ciento de las ciudades fueron construidas sobre tierras costeras. Conviene, entonces, que siendo las ciudades las principales impulsoras y las víctimas más probables del cambio climático que tengan el antídoto también.

El cambio climático ha hecho un llamamiento para que las sociedades actúen con rapidez, y las ciudades tienden a ser más ágiles que los gobiernos nacionales, que son más propensos a ser capturados o neutralizados por grupos de intereses específicos los cuales tienden a ver los problemas a través de lentes ideológicos antes que unos de tipo pragmático.

La necesidad de una acción rápida y los riesgos asociados con el cambio climático están bien documentados. El aumento del nivel del mar es indiscutible, como lo es el calentamiento de los océanos. Ambos pueden multiplicar la intensidad de las tormentas y los daños causados ​​a las ciudades costeras, como la que experimentó la ciudad de Nueva York en el 2012 con el huracán Sandy. Además, el consenso científico sostiene que las temperaturas más altas producirán muy probablemente grandes trastornos en la agricultura y un incremento en las enfermedades, desplazando a comunidades enteras y amenazando la supervivencia de especies que desempeñan un papel integral tanto en el ecosistema como en la cadena alimentaria.

El hacer caso omiso de estas amenazas no haría más que pasar los verdaderos costos del progreso económico actual a la siguiente generación. A lo largo de la historia de los EE.UU., cada generación ha hecho sacrificios para que sus hijos puedan disfrutar de un nivel de vida más alto. Hoy en día, todo el mundo se enfrenta con la necesidad de poner en primer lugar a las futuras generaciones, pero esta vez, ningún sacrificio será necesario. De hecho, los métodos más eficaces de lucha contra el cambio climático son también la mejor manera de mejorar la salud pública y de aumentar los niveles de vida.

Tradicionalmente, el desarrollo económico urbano se ha centrado en la retención de industrias y atraer nuevos negocios con paquetes de incentivos. Pero en el nuevo siglo, un modelo diferente y mucho más eficaz ha surgido: centrarse en primer lugar en la creación de las condiciones que atraen a la gente. Cada vez más las ciudades están demostrando que el talento atrae al capital de manera más eficaz que el capital atrae al talento. La gente quiere vivir en comunidades que ofrecen estilos de vida saludables y favorables a la familia: no sólo buenas escuelas y calles seguras, sino también aire limpio, parques hermosos y sistemas eficientes de transporte masivo. Y donde la gente quiere vivir, las empresas quieren invertir.

Para los alcaldes, la reducción de la contaminación por carbono no es un costo económico; es una necesidad competitiva. A principios de este año, Pekín anunció que iba a cerrar sus centrales eléctricas de carbón, ya que los beneficios financieros marginales que esperaban obtener fueron hundidos por sus costos netos, entre ellos los de atención de la salud y la inversión económica no percibida. El aire sucio es un compromiso importante para el entorno empresarial de una ciudad.

Beijing no es la última ciudad que reducirá su huella de carbono por razones económicas. De hecho, uno de los mayores cambios en la gobernanza urbana en este siglo ha sido el reconocimiento de los alcaldes que la promoción de la inversión privada requiere la protección de la salud pública. La congruencia entre la salud y los objetivos económicos es también el mayor progreso en la lucha contra el cambio climático.

Los alcaldes ya no ven primariamente a la economía y el medio ambiente como prioridades en conflicto. En cambio, los ven como las dos caras de una misma moneda. Es por eso que los alcaldes han acogido con tanto entusiasmo el reto de la lucha contra el cambio climático como un medio para promover el crecimiento económico, y ahora tienen muchas herramientas a su disposición para hacerlo. Por ejemplo, el simple acto de plantar árboles puede ayudar a refrescar los barrios y limpiar el aire. En la ciudad de Nueva York, en 2007, se creó una asociación público-privada con las organizaciones sin fines de lucro y las empresas para plantar un millón de árboles en toda la ciudad.

La modernización de las redes de transporte ofrece la más clara y, en muchos casos, la más grande-ganancia ambiental y económica para las ciudades. Desde la introducción de las máquinas de vapor en la ciudad de Nueva York hasta los teleféricos de San Francisco, las ciudades siempre han sido innovadoras en lo que respecta al transporte. En los últimos años, los programas de préstamo de bicicletas han dado a las ciudades una nueva configuración de redes de transporte público, y cada vez más ciudades están invirtiendo en autobuses eléctricos, en flotas de taxis de bajo consumo de combustible, y en las estaciones de recarga de vehículos electrónicos.

Los edificios ofrecen otra oportunidad importante para el progreso. Desde Londres a Seúl, las grandes ciudades han iniciado programas de reconversión a gran escala de sus edificios existentes, instalando todo: desde la iluminación LED hasta los sistemas de calefacción y refrigeración que extraen su energía de la tierra bajo los edificios. En Nueva York, alentamos a los propietarios de los edificios a pintar sus techos de blanco para ahorrar en sus costos de refrigeración, que, junto con muchas otras medidas, ayudó a la ciudad a reducir su huella de carbono en un 19 por ciento en tan sólo ocho años.

Las ciudades también están jugando un papel principal en la adaptación al cambio climático. Por ejemplo, el Noveno Distrito Bajo de Nueva Orleans, la zona más afectada por el huracán Katrina, se ha convertido en un líder nacional en la adopción de energía solar en las azoteas. Mumbai, reconociendo la efectiva protección proporcionada por los manglares ante las marejadas, se ha movilizado de manera efectiva para protegerlos y nutrirlos. Y en la ciudad de Nueva York, después del Huracán Sandy, hemos desarrollado y comenzado a implementar un plan integral a largo plazo para mitigar los efectos de las grandes tormentas.

El liderazgo urbano sobre el cambio climático también ha llevado a un nivel de cooperación entre ciudades sin precedentes. El Grupo de Liderazgo de Ciudades contra el Cambio Climático conocida como C40, en la cual me desempeño como Presidente de la Junta, ha reunido a más de 75 ciudades que se han comprometido a compartir las mejores prácticas y la difusión de soluciones comprobadas. La evidencia es clara en cuanto a que esta estrategia de redes de trabajo está funcionando, ya que muchos proyectos de reducción de carbono se han extendido a varias ciudades de todo el mundo. Por ejemplo, en el 2011 sólo seis ciudades del grupo de la C40 tenían programas de préstamos de bicicletas. En el 2013, 36 de ellas ya las tenían. Como alcalde de Londres, Boris Johnson, dijo en 2013, "Al compartir las mejores prácticas entre la C40 y apropiarse atrevidamente de las mejores ideas de otras ciudades, podemos tomar acción sobre el cambio climático y mejorar la calidad de vida de nuestros residentes."

Las ciudades también están trabajando juntas a través del Pacto de los Alcaldes, una iniciativa desarrollada por la C40 y otras redes urbanas para ayudar a las ciudades a medir el avance hacia la reducción de gases de efecto invernadero y hacerlas responsables de sus propios resultados. Esto brinda razones adicionales a los gobiernos nacionales para establecer objetivos ambientales ambiciosos y  empoderar a las ciudades para que abran el camino para alcanzarlos.

A prueba del clima
Un estudio realizado por Bloomberg Philanthropies y las ciudades miembros de la C40 el 2014, en conjunto con el Instituto Ambiental de Estocolmo, encontró que si las ciudades actúan agresivamente, podrían reducir sus emisiones anuales de carbono en aproximadamente cuatro mil millones de toneladas más allá de lo que los gobiernos nacionales están actualmente en camino de hacerlo, en sólo 15 años. Eso sería equivalente a la eliminación de alrededor de una cuarta parte de las emisiones de carbono de hoy en día.

De hecho, el cambio climático puede ser el primer problema global donde el éxito dependerá de cómo se proveen los servicios municipales tales como la energía, el agua y el transporte a los ciudadanos. Recién las ciudades han comenzado a aprovechar las oportunidades que tienen para hacer cambios que pueden producir beneficios tanto locales como globales. La cantidad de infraestructura que se construirá a mediados de siglo es unas cuatro veces más que el total disponible en la actualidad.

La modernización de las redes de infraestructura es costosa, pero no necesita tener un costo prohibitivo. Los gobiernos municipales están recurriendo cada vez más a los inversores privados para ayudar a financiar este tipo de proyectos, y es una asociación natural. Después de todo, la mayoría de las empresas están localizadas en las ciudades, y la mayoría de las ciudades están en ubicadas en aguas costeras. Ambos, los alcaldes y los gerentes generales tienen un incentivo para mitigar los peores efectos del cambio climático. Cada vez más países y empresas están reconociendo que los costos incrementales de construir infraestructura baja en carbono y resistentes a los desastres son modestos en relación con los beneficios económicos obtenidos.

Las empresas están cada vez más dispuestas a aportar capital para proyectos de infraestructura que luego les permitan obtener una parte de los ingresos resultantes. Las asociaciones público-privadas hacen que esto sea posible, y ellos están ayudando a financiar grandes proyectos alrededor del mundo, desde la construcción de un nuevo túnel en Miami que permite el tráfico portuario eludiendo las calles del centro de la ciudad hasta la construcción de prácticamente una nueva ciudad por el gobierno municipal en Shantou, China.

En otros casos, las empresas están pidiendo únicamente que los gobiernos despejen todos los obstáculos regulatorios que les impiden invertir y beneficiarse. En los Estados Unidos, por ejemplo, una serie de Estados, como Florida, tienen leyes que impiden a las empresas de energía solar el arrendamiento de paneles solares para los propietarios de viviendas, a pesar de que el modelo ha tenido éxito en California y en otros lugares. Muchos otros estados, como en New Hampshire, disuaden que las utilidades entren al mercado de la distribución de energía renovable. Estas barreras artificiales de mercado perjudican a los consumidores y obstaculizan los esfuerzos para enfrentar el cambio climático, y las ciudades pueden ayudar a abrir el paso en el impulso para su eliminación.

Al igual que las empresas, los gobiernos municipales también pueden encontrarse con barreras que impiden las inversiones sostenibles. Para pedir dinero prestado en los mercados de capital, por ejemplo, las ciudades necesitan una calificación crediticia; fuera de los Estados Unidos y Europa, no obstante, muchas de ellas no las tienen. El Banco Mundial estima que sólo el cuatro por ciento de 500 ciudades más grandes del mundo en desarrollo tienen calificaciones de crédito internacionalmente reconocidas, y sólo el 20 por ciento tiene una calificación doméstica. Sin embargo, estas ciudades tienen una demanda anual de proyectos de infraestructura en transporte, energía, tratamiento de residuos y suministro de agua de alrededor de $700 mil millones. Facilitarles el acceso al crédito podría convertirse en una de las maneras más eficaces para luchar contra el cambio climático, impulsar el crecimiento económico y mejorar la salud pública.

Arreglar el problema debería ser relativamente fácil. En Perú, por ejemplo, el Banco Mundial ayudó a la ciudad de Lima a asegurar una calificación crediticia por lo que podría recaudar $130 millones para modernizar su sistema de tránsito rápido de autobuses. El nuevo sistema de buses reducirá drásticamente la contaminación por carbono, y le ayudará a reducir la congestión vehicular, ahorrar dinero a las empresas y mejorar la productividad. El proyecto representa un ejemplo más de la alineación natural entre objetivos ambientales, salud y económicos.

Los países también pueden potenciar a sus ciudades para que logren sus metas al dejarles la libertad para que regulen sus propias fuentes de alimentación. Los alcaldes de algunas ciudades, como Chicago, Seattle, Helsinki, y Toronto, gozan de diversas formas de apalancamiento sobre sus suministros de energía. Algunos son dueños de su propia energía, otros poseen el sistema de distribución, y otros tienen la autoridad para firmar contratos con cualquier generador de energía independiente que seleccionen. El gobierno chino ha dado a grandes ciudades, como Shenzhen, poderes ampliados para cambiar el carbón por formas de energía más limpias. En Dinamarca, el gobierno nacional decidió otorgar poderes regulatorios independientes a Copenhague. La ciudad ahora está en el camino hacia la total neutralidad de carbono, con el objetivo de alcanzar cero emisiones netas al cabo de una década.

Los gobiernos centrales no se apresuran a delegar el poder, pero lo están haciendo con mayor frecuencia al reconocer los beneficios nacionales que pueden devenir de un mayor control local. Esta tendencia se acelerará cuando el mundo se vuelva cada vez más urbanizado y las ciudades se vuelvan más interconectadas entre sí, promoviendo la difusión de las mejores prácticas a través de las fronteras nacionales.

Será un gran desafío para las naciones dar cabida a la marejada de población urbana que se avecina. En la mayoría de los casos, las poblaciones urbanas están creciendo sobre infraestructura anticuada o sobre ninguna infraestructura en absoluto. Sin embargo, los avances en la tecnología están haciendo posible los avances en la transformación de la infraestructura, lo que permitirá a las ciudades del mundo en desarrollo a ponerse al día, e incluso saltar a ciudades bien asentadas hacia la construcción de metrópolis modernas.

No hay mejor ejemplo de esto que la energía solar, que puede ahorrarles a los gobiernos los gastos de construcción de nuevas y costosas redes de transporte de energía. El modelo tradicional de una planta proveedora de energía centralizada a una región entera implica enormes costos. Pero las microrredes de energía solar y la distribución de otras energías renovables pueden proveer de energía de una manera mucho más eficiente.

Las naciones y las ciudades que fallen en prepararse para los riesgos de la explosión de la población urbana, o para el empeoramiento de las condiciones de los tugurios que asustan a los inversionistas, perpetuarán una subclase permanente, e impedirán el progreso nacional. La mejor manera de prepararse no es mediante la implementación de programas centralizados de arriba hacia abajo, de una sola talla para todos, sino más bien por ciudades empoderadas para resolver problemas por sí mismos, invirtiendo en su futuro, y aprovechando el potencial de sus residentes.

El desafío que enfrenta la Generación Metropolitana, esto es, construir ciudades modernas para una nueva civilización urbana es tanto monumental como esencial. El éxito extenderá la prosperidad a nivel mundial, y la innovación en las ciudades ayudará a reducir las diferencias entre los países desarrollados y el mundo en desarrollo. Los líderes urbanos deberán ser lo suficientemente fuertes como para acoger y tratar como iguales a todos aquellos que busquen oportunidades y no como ciudadanos de segunda clase. También deberán ser lo suficientemente previsores ​​para invertir en infraestructura que genere los máximos beneficios económicos, ambientales y de salud.

La ciudad no podrá reemplazar al Estado-nación en la búsqueda de soluciones climáticas o políticas para reducir la pobreza, mejorar la seguridad, combatir la enfermedad, y expandir el comercio. Los líderes de las ciudades buscarán no desplazar a sus contrapartes nacionales, sino más bien  convertirse en plenos socios de su trabajo- un acuerdo que los líderes nacionales consideran cada vez más no sólo como algo beneficioso, sino también necesario.

Traducción libre por Raúl Mauro.

viernes, agosto 23, 2013

¿Cómo mejorar el desempeño del Congreso? Aportes desde la economía

Publicado en la revista Cuarzo Económico, en Julio 2013.
Todos detestan al Congreso, pero muy pocos tienen propuestas para mejorar su aprobación. Una de estas propuestas novedosas se encuentra contenida en la reciente aparición del dossier Perú Económico que presenta el estudio denominado "Ranking Legislativo". Este ranking realiza una diagnóstico de cuáles son las bancadas –y congresistas- cuyos proyectos de ley generarían un mayor crecimiento y desarrollo económico. Este es un estudio típico de la rama denominada análisis económico del derecho (AED). Para evaluar las bondades y debilidades del diagnóstico presentado es necesario conocer la metodología que siguieron los autores del ranking, la cual paso a describir a continuación.
La metodología es doble puesto que en realidad no se presenta un solo ranking para calificar los proyectos de ley, sino dos. En primer lugar tenemos el ranking del crecimiento económico, es decir aquel que evalúa el impacto sobre el crecimiento económico. Para este caso, se procedió con un proceso de filtrado y recojo de 142 proyectos de un universo aproximado de 2 mil proyectos de ley presentados por los congresistas, que el equipo investigador identificó tendrían un impacto directo en el PBI, específicamente sobre los componentes del gasto agregado más importantes: consumo, inversión, exportaciones netas y compras del Estado. La calificación del impacto se estableció siguiendo una escala tipo Likert (en cualquier sentido, positivo alto, positivo, nulo o negativo, negativo alto) a la cual se le asoció un puntaje aditivo de tal manera que a mayor puntaje, mayor calificación positiva o negativa respectivamente para cada congresista o bancada en particular.
En segundo lugar tenemos el ranking del desarrollo económico, es decir aquel que evalúa el impacto sobre el desarrollo económico. Para este caso, se procediócon la selección de un conjunto aleatorio de proyectos de ley presentados por cada uno de los 130 congresistas elegidos para el periodo 2011-2016, dos por cada uno de ellos, para valorar el impacto que estos proyectos tendrían sobre el Índice de Desarrollo Humano (IDH) en sus componentes principales: salud y calidad de vida, educación e ingresos. Sólo se lograron acumular 255 proyectos porque no todos los congresistas habían presentado proyectos a la fecha de cierre del muestreo. La calificación abordada no es muy clara, puesto que se menciona que se ha realizado un promedio de las calificaciones parciales para cinco indicadores definidos por el equipo investigador, estos son: impacto de la propuesta, exposición de motivos, análisis costo beneficio, lenguaje claro y beneficio para el desarrollo económico. De los cinco indicadores, sólo el último parece ser el más concreto puesto que en este se valora si el proyecto de ley en cuestión aporta a los indicadores parciales del IDH. No está claro porqué las ponderaciones son distintas para cada indicador, ni tampoco se ha reportado cuales son los pesos específicos de cada uno de ellos.
El informe presenta los resultados a nivel individual para el ranking del crecimiento económico. A nivel individual, los top-10 serían los congresistas: Luis Galarreta, Manuel Merino, Eduardo Cabrera, Jesús Hurtado, Carlos Bruce, Ángel Neyra, Fernando Andrade, Modesto Julca, Gustavo Rondón y Marco Falconí. En el otro extremo (los 10 últimos) que afectarían negativamente al crecimiento económico se encontrarían los congresistas Jorge Rimarachín, Héctor Becerril, Kenji Fujimori, Claudia Coari, Justiano Apaza, Teófilo Gamarra, Cecilia Chacón, Jaime Delgado, Javier Diez Canseco y finalmente Tomás Zamudio. No se presentan los datos para el resto de congresistas, lo cual habría sido ideal para conocer su aporte específico al crecimiento económico y el desarrollo económico del país.
A nivel de bancadas, el informe presenta los resultados para ambos rankings. La bancada que habría propuesto la mayor cantidad de proyectos de ley que aportarían positivamente tanto para el crecimiento económico como para el desarrollo económico es el de Concertación Parlamentaria, conformado por los cuatro congresistas del Partido Aprista Peruano y los congresistas independientes Carlos Bruce (ex Perú Posible) y Renzo Reggiardo (ex Fujimorista). En el otro extremo, la bancada de Gana Perú es la que, por decir lo menos, realizaría un aporte menor al crecimiento económico que el resto de bancadas; mientras que la bancada fujimorista (Fuerza Popular) es la que menos aportaría al desarrollo económico, siempre en relación al resto de bancadas.



Ilustración Bancadas según ranking de proyectos legislativos pro crecimiento y pro desarrollo económico - Elaboración propia sobre la base de dossier Perú Económico
El informe añade una evaluación transversal específica a todos los proyectos de ley, con el cual concuerdo plenamente, la debilidad de la sección titulada “Análisis Costo Beneficio de la presente ley”. De acuerdo con el estudio de Semana Económica, el 83% de los proyectos de ley presentados por los congresistas de la actual legislatura, no realiza un análisis mínimo que evidencie el impacto de la legislación en la economía (p.19). Otro estudio similar, realizado por la ONG Reflexión Democrática1 para la anterior legislatura 2006-2011, reportó que luego de revisar 967 propuestas sólo un 6.5% de ellas tenían un análisis costo beneficio adecuado. Esto significa en resumen, que existe alrededor de un 10% de probabilidad de encontrar un proyecto de ley bien elaborado en cuanto a la medición del impacto costo beneficio de la misma.
En línea con los hallazgos realizados, las recomendaciones del estudio de Semana Económica no se hacen esperar. El Congreso de la República debe contar con una unidad de Estudios Económicos lo que redundaría en un beneficio para la democracia. Esta unidad, se encargaría en la práctica de formular de manera adecuada e independiente, es decir, de manera técnica, la medición y el balance de los costos y beneficios que un determinado proyecto de ley puede tener. Esta información sería volcada sobre los congresistas para que ellos tomen las decisiones informadas sobre la “riqueza que crearían o destruirían sus leyes, y rendirían cuentas ante el electorado ciudadano”. Hasta aquí todo bien aunque su pretensión es a mi parecer exagerada. Voy a explicar por qué.
En efecto, antes que nada, es preciso conocer un poco más de la realidad parlamentaria para tomar en cuenta cuáles son los límites de esta propuesta2 . En primer lugar, los congresistas contratan un equipo de tres o cuatro asesores para su despacho para que les ayuden a elaborar sus proyectos de ley. La elección de estos asesores no necesariamente se basa en criterios técnicos, sino más bien políticos. Muchos de estos asesores son militantes de algún partido afín, pero esto no es necesario para todos los casos. Por lo general existe una tendencia a contratar abogados pues son los que tienen las herramientas necesarias para elaborar los proyectos de ley. Pero recientemente ha habido una mayor preocupación por contratar profesionales de otras especialidades, en especial economía para abordar con mayor expertise los temas que van cobrando importancia en el quehacer económico nacional a través de nuevos proyectos de ley.
En segundo lugar, los congresistas procuran formar parte de tres o cuatro de las 24 comisiones ordinarias existentes en el Congreso para ejercer sus facultades legislativas, de fiscalización y representación. La elección de dichas comisiones se hace tomando en cuenta la experiencia previa del congresista, que no necesariamente está dictada por la profesionalización. Pero cada congresista es consciente que es en esta primera arena política, donde la discusión y la argumentación serán las herramientas necesarias para aprobar o rechazar los proyectos de ley. Las comisiones que por naturaleza tienen que ver con cuestiones económicas son casi la mitad del total disponibles:
  • Economía, banca, finanzas, e inteligencia financiera,
  • Presupuesto y cuenta general de la república
  • Producción, micro y pequeña empresa y cooperativas
  • Agraria
  • Energía y minas
  • Defensa del consumidor y organismos reguladores de los servicios públicos
  • Comercio exterior y turismo,
  • Trabajo y seguridad social
  • Transportes y comunicaciones
  • Vivienda y Construcción
  • Inclusión social y personas con discapacidad
Cada comisión cuenta con un equipo de asesores, los cuales elaboran un dictamen para cada uno de los proyectos de ley que son derivados a la comisión, incorporando las discusiones y las consultas pertinentes realizadas a las entidades públicas o privadas que tienen competencia o interés con la materia del proyecto de ley en cuestión. La composición de los asesores de estas comisiones se reparte, como es de esperar, mayoritariamente entre abogados y minoritariamente entre economistas, los cuales son colocados por los congresistas de acuerdo con su especialidad y capacidad para atraer a los mejores talentos posibles a esta instancia. Es preciso resaltar que cuando las comisiones remiten su proyecto de ley al Ministerio de Economía y Finanzas para que brinde su opinión técnica, lo hacen porque los congresistas juzgan necesario evaluar el impacto de un proyecto determinado sobre el presupuesto público o el mercado en general. Es en esta instancia que el MEF cumple el rol “independiente” al cual alude el director de la revista Semana Económica puesto que los técnicos de este organismo realizan el control de si la ley propuesta está duplicando alguna legislación preexistente, o si ocasiona un costo efectivo al erario nacional aun cuando el proyecto señala que no lo hace. Si ocurre cualquiera de las dos situaciones, el proyecto termina siendo descalificado inmediatamente, puesto que no se puede legislar sobre algo que ya está normado, ni se puede incurrir en un gasto sobre el presupuesto pues está prohibido por ley que el congresista tenga iniciativa de gasto3 . De crearse una unidad de Estudios Económicos debería cumplir un rol similar al del MEF, pero al interior del Congreso. Pero este debería tener el nivel de legitimidad suficiente entre los congresistas como para que su opinión sea tomada con el mismo peso “político” del que gozaría la opinión emitida por el propio MEF.
Pero es preciso notar que no todas las veces es al MEF a quien se le solicita opinión técnica. Depende de la comisión y de la naturaleza de la materia que legisla el proyecto para que se solicite opinión a las entidades que son pertinentes. Aquí se incluyen ministerios, universidades, especialistas reconocidos en la materia, gremios empresariales, sindicatos, etc. Estas consultas pueden ser materializadas a través de la organización de seminarios, foros, audiencias, y todo tipo de eventos que los congresistas consideren necesario para que tanto ellos como la opinión pública se vayan informando de la importancia de la ley en debate. Así, cuando concluye el proceso de consulta y discusión, la secretaría técnica de la comisión que tiene prioridad sobre el proyecto, realiza el dictamen definitivo del mismo sobre la base de las consultas y debates realizados con la recomendación para su aprobación o envío al archivo. Una vez que se ha programado el último debate sobre el proyecto, se puede proceder a un último ensayo de defensa por parte del congresista que presentó el proyecto originalmente y luego se procede al voto a nivel de la comisión. Si gana, el proyecto pasa a la lista de proyectos que serán discutidos en el Pleno o de lo contrario el proyecto es enviado al archivo. No se volverá a discutir un proyecto similar hasta que se abra una nueva legislatura y algún congresista desee volver a presentarlo con mejoras o adiciones.



Flujograma de un proyecto de ley - Elaboración propia
El pleno del Congreso es la máxima instancia de debate de los proyectos de ley que arriban a ella. Aquí existe un conjunto adicional de asesores, los asesores de bancada, que ayudan a los congresistas de una determinada bancada para que tengan los insumos necesarios a la mano para que sus intervenciones durante el debate sean lo más persuasivos posibles. Se busca de esta manera lograr el máximo de aprobación o el mínimo de rechazo para un proyecto de interés de la bancada que entre al debate. En el caso de una bancada de oposición, los asesores de este nivel proveerán todos los elementos necesarios para descalificar el proyecto de ley que está en debate del oficialismo buscando que este sea rechazado con la máxima cantidad de votos posibles. En este nivel de asesores, la distribución de especialistas me parece que es más equilibrada en términos de las especialidades que a nivel de los despachos y comisiones técnicas. Pero esto es sólo una percepción. Es necesario realizar mayor investigación en términos del quehacer político y técnico para producir el éxito o rechazo de los proyectos de ley en general.
Como se puede apreciar hasta este punto, el carácter democrático de todo este proceso no se basa exclusivamente en la supuesta independencia del MEF para opinar sobre un determinado proyecto de ley. Pero es cierto que por la preeminencia que tiene este organismo sobre el resto del Estado, su opinión suele ser la más importante y la que finalmente determinará la suerte del proyecto en cuestión. Es casi como un poder de veto en la práctica. Esto es así a menos que la oposición y la agenda pública hayan tomado conciencia de la importancia de dicha ley y por lo tanto se comience a apreciar la presión mediática sobre el destino de la misma. La lógica que guía todo este proceso es la de la argumentación y la persuasión4 . Pero es obvio que se despliegan diversos juegos políticos y alianzas de poder para lograr la aprobación o rechazo de un determinado proyecto sobre todo si existen intereses compartidos por los actores relevantes del proyecto en el escenario parlamentario. La consolidación de estas alianzas puede involucrar la renuncia temporal de principios antes sostenidos -si es necesario- con la finalidad de oponerse a un proyecto de ley presentado por el gobierno de turno5 .
Teniendo en cuenta todo este proceso, ¿Resulta relevante la creación de la oficina de investigaciones económicas en el Congreso? Creo que una dependencia como esta al interior del Congreso podría ayudar a mejorar el sustento del análisis costo beneficio, pero eso no limitaría la necesidad de que se realice la consulta oficial necesaria al MEF para obtener su opinión técnica política definitiva, que en la práctica resulta ser como una “bendición” de parte de este organismo. Para minimizar la probabilidad de rechazo de estas iniciativas, la práctica parlamentaria obliga que el Congresista realice las coordinaciones necesarias con el MEF para asegurar que su proyecto de ley no vaya a ser rechazado en el camino de consultas interinstitucionales. En ese sentido, el cliché “Este proyecto de ley no irrogará gasto alguno al erario nacional”, suele ser una frase efectista de lo que se considera ha sido una efectiva coordinación del congresista interesado que busca hacer viable una iniciativa legislativa de su autoría. Desde ese punto de vista, la existencia de una oficina de estudios económicos podría ser poco relevante e incluso redundante. Si logra tener un protagonismo tecnocrático, es probable que sea visto como un territorio de colonización del MEF en el Congreso (tal como lo es en la actualidad, a través de algunos congresistas, voceros y asesores en las comisiones respectivas), lo que haría incómoda su actuación y grande la tentación a ser ‘recuperada’ políticamente por el tipo de profesionales que se seleccionarían para conformarla. De hecho, la práctica parlamentaria de contratar personal para cubrir los cupos correspondientes asignados a cada partido o bancada determina que incluso las oficinas más técnicas sean cubiertas precisamente por personal afín a cada partido. Este el caso del Departamento de Investigación y Documentación Parlamentaria del Congreso peruano (DIDP)6 . Esta oficina se encarga de realizar investigaciones especializadas sobre diversos temas que requieren las comisiones del congreso o los propios despachos de los congresistas. La calidad técnica de este departamento no ha sido puesta en cuestión, sin embargo, ha merecido el apoyo de diversos programas de agencias internacionales para fortalecer su rol, entre ellas se destaca la provista por el Instituto Republicano Internacional7. No obstante, se espera que su protagonismo e importancia sea visto recién en el largo plazo.
En el corto y mediano plazo creo que sería más importante realizar una reforma en la selección de los especialistas que asesoran no sólo a nivel del despacho de cada uno de los congresistas, sino también a nivel de las comisiones técnicas y las bancadas. En teoría, la comisión de economía y la de presupuesto de la República serían las dos comisiones que por naturaleza deberían manejar como herramienta básica la técnica del análisis Costo Beneficio para que puedan informar convenientemente a los Congresistas sobre las debilidades o ausencias sobre este componente en sus proyectos de ley. Pero está claro que ésta es una técnica que deberían dominar la mayoría de economistas que asesoran en el Congreso.
A manera de conclusión, es importante recalcar que las iniciativas que buscan mejorar la performance del parlamento peruano son bienvenidas, sobre todo si viene desde una de las áreas de la ciencia sociales más desarrolladas como es la economía. Pero sería justo completar el panorama del diagnóstico con otras áreas de la temática abordada por el parlamento, como por ejemplo Justicia, Constitución, Relaciones Exteriores, entre otros que conforman la otra mitad de comisiones establecidas en el Congreso peruano. De otro lado, la recomendación de establecer una oficina de estudios económicos sería poco recomendable puesto que su existencia no limita la necesidad de solicitar opinión técnica concluyente al MEF o de organismos similares en el Ejecutivo para determinar la viabilidad final de un proyecto de ley. De otro lado, no sería posible garantizar la independencia técnica de una oficina como la propuesta puesto que dependería de los cupos de profesionales a ser cubiertos para su conformación. Si la mayor parte de los cupos asignados se encuentran bajo la disposición del partido mayoritario, es muy probable que las opiniones técnicas tiendan a sustentar este sesgo. En última instancia, esta oficina siempre tenderá a convertirse en un escenario adicional para la batalla política. En contraste, creo yo que sería más recomendable asegurar que en la composición de los equipos de asesores que asisten tanto en los despachos de los congresistas, como en las comisiones y las bancadas existan economistas destacados que dominen las herramientas clave de su campo para mejorar la calidad de la producción legislativa. Estos economistas podrían establecer grupos de trabajo de asesoramiento transversal que ayudarían en la práctica parlamentaria a asegurar que la dimensión técnica de los proyectos de ley esté resuelta con la más alta calidad profesional, facilitando así el diálogo político de los congresistas.
  • 1 Reflexión Democrática, “Análisis Costo – Beneficio de los proyectos de ley (Presentados en la legislatura 2006 – 2011)”, Informativo Nº 91, 25 mayo de 2013.
  • 2 Delgado-Guembes, César (2012) “Manual del Parlamento. Introducción al estudio del Congreso Peruano”. Lima: Oficialía Mayor.
  • 3 Delgado-Guembes, César. Obra citada. Pág. 579
  • 4 Majone, Giandoménico. “Evidencia, Argumentación y Persuasión en la Formulación de Políticas”. México D.F.: FCE, 1997
  • 5 Me refiero en concreto al curioso caso del rol opositor asumido por el Fujimorismo durante el presente gobierno. Ante el debate del proyecto de ley del Servicio Civil, en contraposición histórica a su rol como gobierno durante los noventa en el que despidieron a miles de trabajadores del sector público por la política de privatizaciones, los fujimoristas se cuentan en la actualidad como los mayores defensores de los trabajadores del Estado. Sobre este tipo de juegos, su mecanismo y su desenlace puede verse Tsebelis, George (1991) “Nested Games: Rational Choice in Comparative Politics”. California Series on Social Choice and Political Economy.
  • 6 Puede visitarse esta oficina y sus informes elaborados en la siguiente dirección web: http://www.congreso.gob.pe/dgp/didp/inicio.htm
  • 7 http://www.iri.org/countries-and-programs/latin-america-and-caribbean/peru

lunes, octubre 12, 2009

Por qué la Nobel Ostrom debe importar al Perú

A diferencia de las grandes críticas que ha ocasionado el anuncio del Premio Nobel de la Paz 2009, el premio Nobel de Economía ofrece más de un comentario positivo que destacar. A continuación recojo la reseña que hace The Economist al caso de la Sra. Osbrom, primera mujer que recibe este premio en esta categoría, por su contribución en el estudio de los recursos comunales.

Cabe destacar que ella, al igual que otros casos en el pasado, es de las pocas personas que recibe este premio sin ser necesariamente economista. Ella fue formada en ciencias políticas y pienso que su contribución es de singular valor para la realidad peruana, porque brinda la base teórica y moral para proteger de una manera efectiva nuestros recursos naturales, fuera de tanta prédica neoliberal y neocolonial.

¿Cómo así? Véase la siguiente traducción un tanto rápida, pero efectiva para lo que quiero llamar la atención:
La Sra. Ostrom se ha concentrado en un aspecto diferente [a la de Williamson] de la gobernanza económica. Ella ha dedicado su vida al estudio de cómo las sociedades humanas administran los recursos comunales, tales como bosques, ríos, pastos o vida silvestre. Al igual que con los bienes públicos, es difícil evitar que la gente use los bienes comunes. Pero a diferencia de los bienes públicos, y al igual que las privadas, lo que una persona consume implica menos consumo para otros. La teoría económica predice que los individuos racionales sobreexplotarán estos recursos.

Los economistas (entre ellos el Sr. Coase) han tendido a enfatizar los derechos de propiedad como una solución para el problema de la gestión de los recursos comunales. Por lo general esto implica que estos recursos sean privatizados o puestos en las manos del gobierno. Pero la Sra. Ostrom, que es un científico político de formación, pasó gran parte de su carrera estudiando cómo las comunidades lograron manejar tales recursos comunales. Ella encontró que tales grupos de personas tienden a tener complejos conjuntos de reglas, normas y sanciones para garantizar que esos recursos se utilicen de forma sostenible. Este auto-gobierno a menudo ha funcionado bien.

Ella encontró que el éxito de las instituciones informales tienen algunas características en común, que las distingue de las instituciones que fallan en hacerlo. Los principios de la teoría de juegos, en particular la teoría de las interacciones repetidas, resultó muy útil en la formulación de principios generales de cómo los recursos deben ser gestionados sin necesidad de recurrir a la propiedad privada o la estatal.
Como ven, creo que es momento de aprender a valorar un poco más, no sólo la megadiversidad biológica que tiene nuestro país, sino cómo las culturas que residen en ellas han aprendido a conservarlas con sus sistemas de autogobierno que han probado ser efectivos para garantizar su sustentabilidad. No cabe pues destruirlas o arrasar a estas culturas como pretenden hacerlo aún algunas fuerzas económicas globales aliadas con nuestros últimos gobiernos. Ni ridiculizárlas ignorantemente como lo hace Hernando de Soto en su último video.

Gracias Mrs. Elinor Ostrom por su gran contribución.

miércoles, agosto 12, 2009

La cirugía plástica del INEI al descubierto

Era cierto. Las cifras del crecimiento mensual publicadas por el INEI ya no pueden seguir con la ilusión del blindaje ante la crisis internacional. Ya no es posible seguir con "la cocina", con el respeto que merece nuestra gloriosa cocina peruana. Así ha quedado demostrado con el reciente estudio publicado por Reuters y reseñado por Invertia Perú, donde da cuenta que el PIB de junio de Perú habría dado un notable retroceso de entre 1.3% (si tomamos el promedio) y 2% (si tomamos la mediana).

Claro. Ahora es imposible que el Presidente siga pronunciando su discurso triunfalista ante el país, ya que las cifras más ensalzadas por este gobierno evidenciaran todo lo contrario: que su política económica anticrisis está fracasando.

La nota va a continuación:

PROTESTAS SOCIALES AFECTARON COMERCIO Y SERVICIOS
Economía peruana se habría contraído un 2 % en junio
LIMA.- La economía peruana se habría contraído un 2,0 por ciento en junio golpeada nuevamente por la caída del sector industrial y la debilidad de los sectores vinculados a la demanda interna, reveló el miércoles un sondeo de Reuters.

Desde octubre, la economía local se viene frenando a la par del desplome de la demanda global por la crisis internacional, después de haber tocado cifras récord en meses previos y cerrar el 2008 con su mayor tasa de expansión en 14 años.

Las estimaciones para el crecimiento de junio, recopiladas por Reuters entre siete analistas, fluctuaron entre un máximo de 0,5 por ciento y un mínimo de -2,6 por ciento.

Analistas estimaron una mediana de -2,0 por ciento y un promedio de -1,3 por ciento, muy por debajo del avance de 13 por ciento registrado en junio del año pasado y del 0,5 por ciento registrada en mayo.

"Todavía vemos que manufactura estaría decreciendo a tasas de 9,8 por ciento mientras que la actividad comercial caería un 0,5 por ciento", dijo el analista Roy Nuñez de la consultora Maximixe.

El sector manufactura es el que genera más empleos en el país y tiene mayor peso en el cálculo del PIB.

El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) difundirá entre el viernes y lunes la cifra del Producto Interno Bruto (PIB) de junio.

Para el analista Roberto Flores de la correduría Centura, el sector manufactura fue golpeado por la débil demanda externa y la paralización total de las operaciones de la minera Doe Run que se inició en junio y que está al borde de la quiebra.

"Sectores como comercio y servicios se han visto afectados por las protestas sociales y paralizaciones del país", agregó.

OTROS SECTORES

A inicios de junio, indígenas amazónicos protagonizaron violentas protestas en contra de una ley de inversiones en la selva, lo que dejó más de 30 muertos entre policías y nativos.

"En Perú, la actividad económica será el centro de atención, sin señales claras de recuperación", dijo un reporte del Bank of America/Merril Lynch.

Según el reporte, los indicadores parciales de la actividad minera, agricultura y generación de electricidad mostraron un pobre desempeño en junio, pero precisó que los fundamentos macroeconómicos y los precios de las materias primas "permanecen siendo un apoyo para la economía de Perú".

El INEI informó en un adelanto de sus cifras que la vital producción minera cayó en junio un 2,28 por ciento, mientras que la agropecuaria retrocedió un 4,76 por ciento.

"El impacto de las políticas monetarias y fiscales estimuladoras levantaría el crecimiento para final de año y principios del año entrante", agregó el reporte del banco.

Perú acumuló en el primer trimestre un crecimiento del 1,8 por ciento, la variación más baja desde el tercer trimestre del 2001, y para este año el Gobierno espera una expansión del 3 por ciento, aunque analistas prevén un menor crecimiento.

A continuación, las proyecciones del crecimiento económico de Perú en junio, según los entrevistados:

PIB JUNIO

Maximixe 0,5 pct
Bank of America/Merrill Lynch -0,5 pct
Morgan Stanley -0,5 pct
4Cast -2,0 pct
Centura SAB -2,0 pct
BBVA Banco Continental -2,2 pct
RGEMonitor -2,6 pct
MEDIANA -2,0 pct
PROMEDIO -1,3 pct

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miércoles, mayo 27, 2009

Midiendo el iceberg de la desigualdad

Asistí hoy a la presentación de las cifras oficiales de la pobreza por parte del INEI. Este tuvo lugar en una de las salas de la Biblioteca Nacional y contó con la presencia de varios académicos y ejecutores de políticas públicas de nuestro país, en especial de los programas sociales.

Como era de esperarse, la pobreza se ha reducido en casi tres puntos porcentuales adicionales comparado con el nivel observado el año 2007, pasando de 39.3% a 36.2% del total de la población del país. Con esto se habría probado que el crecimiento económico observado los últimos años, efectivamente, redujo la pobreza. Y también se habría reducido la pobreza extrema, pues sus cifras han pasado de 13.7% en el 2007 a 12.6% en el 2008.

Antes que criticar la calidad de la información producida, creo que me voy a centrar en una novedad que trae el informe del INEI: la presentación de las cifras de la desigualdad. En realidad, el año pasado ya se había presentado algunas cifras de la distribución de gastos medios por deciles de consumo. No obstante, nunca se habían publicado oficialmente las cifras de la desigualdad. En esta ocasión, el INEI ha utilizado el indicador más popular utilizado en el mundo académico conocido como el índice de Gini, el cual representa un mayor nivel de desigualdad mientras más cercano sea de la unidad, y un menor desigualdad cuando se aproxima a cero.

De acuerdo con este reporte, la desigualdad en el consumo habría caído pasando de 0.408 en el 2004, a 0.383 el 2008. Haciendo eco a este comportamiento, la desigualdad de los ingresos cayó de 0.492 a 0.479 en el mismo periodo de análisis. Por qué ha pasado este fenómeno? Hice la consulta pertinente a algunos de los investigadores que formaron parte del Comité Asesor, entre ellos Renos Vakis (del Banco Mundial), Francois Roubaud y Javier Herrera (ambos del IRD).

De acuerdo con las respuestas obtenidas pude darme cuenta una cuestión que es evidente. Que cada uno tiene una perspectiva particular de lo que pudo haber pasado, afortunadamente no contradictorios sino más bien complementarios. Integrando estos puntos de vista, la explicación parece ser como sigue: la desigualdad se ha reducido porque ha habido un aumento muy rápido de los ingresos y del consumo de los más pobres en contraste con la fuerte caída de los ingresos de los estratos más ricos de la población, como consecuencia probablemente de la crisis financiera internacional. Esto se aprecia mirando los cuadros 4.1 y 4.4 donde efectivamente los deciles más pobres (1, 2, 3 y 4) aumentan sus ingresos o consumo hasta en 13% mientras que el decil más rico (10) cae tanto para el nivel nacional, para Lima Metropolitana y el resto urbano. Este comportamiento no se observa en el medio rural donde todos los deciles tienen ingresos o consumos siempre crecientes.

A pesar de lo explicado, los especialistas consultados aceptaron el hecho del "problema internacional de las ENAHO" (las encuestas que se utilizan para medir los ingresos y el consumo de la población): que son un instrumento muy malo para medir la desigualdad porque los encuestadores tienen muchos problemas para llegar a entrevistar a los millonarios en sus viviendas. En el mejor de los casos, se puede llegar a entrevistar a aquellos personajes que se encuentran en el 70 percentil de la distribución de la riqueza nacional. A esto habría que añadir que las ENAHO tienen muy buenos módulos para medir los patrones de consumo alimentario, demografía y empleo, pero son por naturaleza muy deficientes para medir los servicios financieros y en general el movimiento de capital que son de acceso casi exclusivo por las capas más ricas de la sociedad peruana.

Y de allí saqué una conclusión importante: oficialmente, e internacionalmente, la desigualdad del consumo o de los ingresos que se mide, sólo es una parte de la desigualdad del consumo o los ingresos realmente existente. Sólo se mira una parte importante del iceberg. Hasta que la economía en su conjunto se topa de bruces con las dimensiones reales del problema y por lo tanto, la violencia social se manifiesta intentando cambiar tal situación de inequidad no tolerable.

En todo caso, sería importante diseñar y ensayar la aplicación de una encuesta que mire con mayor nitidez hacia la parte superior de la cola de la distribución: los ricos. Esto podría hacerse en nombre de las políticas de desarrollo del país. Como decía un reconocido investigador brasilero (Cattani, pdf) a los pobres se los investiga, se los mide, se los pesa, se les pregunta a donde va, en qué trabajan, a qué dedican su tiempo de ocio, qué estudian, cuales son sus expectativas de vida, en fin, miles de variables más. Con esta información recogida de miles de hogares pobres se diseñan políticas públicas, se financian programas masivos, se evalúan gobiernos, etc, etc, etc.

No obstante, a los ricos, quién los analiza? quién estudia cómo se hace un rico? cómo se generan las grandes fortunas familiares? cuáles son sus patrones de consumo? dónde estudian? qué relaciones establecen? qué estrategias siguen? asisten a los presupuestos participativos municipales? por qué si o por qué no? A todas luces, esta información forma parte de algunos artículos o entrevistas en los medios que se presentan como eventos casuales. Pura anécdota que dejan amplio espacio para la imaginación popular. Los ricos aparecen como seres míticos y extraordinarios, "talentosos, emprendedores, dinámicos, élites que constituyen objeto de veneración" que se encuentran por encima incluso del Estado de derecho.

Fuera de ello, nunca se ha ensayado una investigación sistemática y periódica que brinde información útil sobre este estrato de la sociedad a partir de los organismos técnicos responsables de tal hecho como es el INEI. Tampoco se ha utilizado esta información para diseñar políticas públicas que son pertinentes para el desarrollo de un país. Por ejemplo en cuestiones muy sensibles para la sociedad global como es la corrupción, o las estrategias de evasión fiscal, o aquellas que buscan asegurar quien quiera que salga elegido presidente que se "porte bien" ante quienes son los dueños del capital. Concuerdo totalmente con Cattani que estamos frente a un gran desafío de las ciencias sociales, en especial de la economía, en que concebimos que la pobreza es el problema y que la riqueza no lo es.

Creo que así como la declaración de la Comisión Técnica hace su llamado sobre varios aspectos que ponen en un delgado equilibrio los resultados obtenidos, también debe hacer explícita la observación de que la desigualdad que se ha medido aborda solo una parte del problema y que se está trabajando en mejorar las herramientas para su medición más acertada. Por lo pronto, sólo vemos oscuramente, como por un espejo... a través de uno que nos da poca evidencia de un problema que por otro lado se manifiesta de forma bastante rebelde. Algo que Adolfo Figueroa alguna vez llamó como la situación de "crisis distributiva" en su teoría del equilibrio distributivo (PUCP, 1993).

Sólo una pregunta para finalizar. Por qué si la desigualdad ha bajado tanto, la población se encuentra insatisfecha con el crecimiento económico observado? Cuando a todos se les reparte una proporción justa de la torta, las posiciones antisistémicas deberían ser menos fuertes. Sin embargo, el aumento de los conflictos a nivel nacional demuestran que el problema es más serio de lo que se piensa.


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Ver la nota de prensa oficial sobre las cifras de la pobreza 2008 (pdf).