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viernes, septiembre 11, 2015

¿Por qué los municipios son la clave para combatir el Cambio Climático?

Por Michael Bloomberg

Aunque la historia no suele enseñarse de esta manera, se podría argumentar que las ciudades han jugado un papel más importante en la transformación del mundo que los imperios. Desde Atenas y Roma a París y Venecia o a Bagdad y Pekín, las ideas y los innovadores urbanos han dejado marcas indelebles en la vida humana. Al concentrar el capital intelectual de la humanidad en áreas geográficas relativamente pequeñas, las ciudades han promovido los tipos de interacciones que fomentan la creatividad y los avances tecnológicos. Ellas han sido los motores del progreso a lo largo de la historia, y ahora, cuando la economía del conocimiento está alzándose en pleno vuelo, están a punto de desempeñar un rol de liderazgo para abordar los retos del siglo XXI.

Hace cien años, aproximadamente dos de cada diez personas en el planeta vivían en zonas urbanas. En 1990, unos cuatro de cada diez lo hicieron. Hoy en día, más de la mitad de la población mundial vive en zonas urbanas, y para el tiempo en que el niño que hoy entra en la escuela primaria cumpla 40 años, casi el 70 por ciento vivirá en las ciudades. Esto significa que en las próximas décadas, alrededor de 2,5 mil millones de personas se convertirán en residentes metropolitanos.

La Primera Generación Metropolitana está a punto de entrar a la mayoría de edad. Como resultado, el mundo va a ser modelado cada vez más por los valores metropolitanos: la laboriosidad, la creatividad, el espíritu emprendedor, y, lo más importante, la libertad y la diversidad. Esto es un desarrollo esperanzador para la humanidad, y un contrapeso importante de las fuerzas represivas y la intolerancia que surgen del fanatismo religioso y que ahora representan una grave amenaza para la seguridad de las naciones democráticas.

Cuando la Generación Metropolitana comience a asumir posiciones de liderazgo, las ciudades se convertirán no sólo en espacios culturalmente más importantes, sino también políticamente más poderosas. La influencia cambiará gradualmente desde los gobiernos nacionales hacia las ciudades, sobre todo en los países que sufren de parálisis burocrática y de estancamiento político.

Esta tendencia ya ha surgido, y es más pronunciada en los Estados Unidos. El Congreso comenzó al reducir el financiamiento de la infraestructura a finales de 1960, un error que, junto con la pérdida de empleos en la manufactura, asestó un duro golpe a las ciudades. Sin embargo, la desinversión federal también produjo un importante beneficio: las ciudades, finalmente, reconocieron que el mejor reemplazo para el financiamiento federal perdido fue la innovación en la política local.

Varias ciudades alrededor del mundo han llegado a la misma conclusión. En consecuencia, muchas de las nuevas iniciativas más importantes de este siglo, desde la prohibición de fumar adoptada en la ciudad de Nueva York hasta el sistema pionero de tránsito rápido de autobuses en Bogotá, han surgido de las ciudades. Los alcaldes están convirtiendo a sus ayuntamientos en laboratorios de  política, realizando experimentos a gran escala y aplicando ideas de gran escala para hacer frente a problemas como el cambio climático, que a menudo dividen y paralizan a los gobiernos nacionales.

Las mismas cualidades que hacen de las ciudades catalizadoras dinámicas para el cambio político también, paradójicamente, las hacen fuentes de estabilidad política. Como Nassim Taleb y Gregory Treverton escribieron a principios de este año, la fragilidad en los países se debe a "un sistema centralizado de gobierno, una economía poco diversificada, la deuda excesiva y el apalancamiento, la falta de pluralidad política, y sin antecedentes de sobrevivir más allá de las crisis." Las ciudades pueden contrarrestar cada una de estas debilidades. Ellas son, por definición, una fuerza descentralizadora, y las más fuertes de entre ellas cuentan con economías bien diversificadas, balances financieros sanos, un enfoque pragmático para resolver problemas, libres de partidismo excesivo, y una gran capacidad para sobrevivir a las crisis externas, ya sea una crisis financiera, un desastre ambiental o un ataque terrorista.

Ahora más que nunca, las ciudades también están colaborando más allá de las fronteras nacionales: intercambiando ideas; formando coaliciones; y desafiando a sus gobiernos nacionales a adoptar políticas, tales como los experimentos en la gestión de los residuos urbanos y la educación en Curitiba, Brasil, que están demostrando ser eficaces a nivel local. La nueva era urbana verá más medidas adoptadas para reducir la pobreza, mejorar la salud, aumentar los niveles de vida, y promover la paz. Pero junto con ello también vienen serios desafíos que las ciudades deberán empezar a afrontar, como el cambio climático.

Una ventaja competitiva
Las ciudades representan al menos el 70 por ciento de las emisiones totales de gases de efecto invernadero en todo el mundo. Al final, ellas son las que también enfrentarán los peores riesgos como consecuencia de estas emisiones, dado que el 90 por ciento de las ciudades fueron construidas sobre tierras costeras. Conviene, entonces, que siendo las ciudades las principales impulsoras y las víctimas más probables del cambio climático que tengan el antídoto también.

El cambio climático ha hecho un llamamiento para que las sociedades actúen con rapidez, y las ciudades tienden a ser más ágiles que los gobiernos nacionales, que son más propensos a ser capturados o neutralizados por grupos de intereses específicos los cuales tienden a ver los problemas a través de lentes ideológicos antes que unos de tipo pragmático.

La necesidad de una acción rápida y los riesgos asociados con el cambio climático están bien documentados. El aumento del nivel del mar es indiscutible, como lo es el calentamiento de los océanos. Ambos pueden multiplicar la intensidad de las tormentas y los daños causados ​​a las ciudades costeras, como la que experimentó la ciudad de Nueva York en el 2012 con el huracán Sandy. Además, el consenso científico sostiene que las temperaturas más altas producirán muy probablemente grandes trastornos en la agricultura y un incremento en las enfermedades, desplazando a comunidades enteras y amenazando la supervivencia de especies que desempeñan un papel integral tanto en el ecosistema como en la cadena alimentaria.

El hacer caso omiso de estas amenazas no haría más que pasar los verdaderos costos del progreso económico actual a la siguiente generación. A lo largo de la historia de los EE.UU., cada generación ha hecho sacrificios para que sus hijos puedan disfrutar de un nivel de vida más alto. Hoy en día, todo el mundo se enfrenta con la necesidad de poner en primer lugar a las futuras generaciones, pero esta vez, ningún sacrificio será necesario. De hecho, los métodos más eficaces de lucha contra el cambio climático son también la mejor manera de mejorar la salud pública y de aumentar los niveles de vida.

Tradicionalmente, el desarrollo económico urbano se ha centrado en la retención de industrias y atraer nuevos negocios con paquetes de incentivos. Pero en el nuevo siglo, un modelo diferente y mucho más eficaz ha surgido: centrarse en primer lugar en la creación de las condiciones que atraen a la gente. Cada vez más las ciudades están demostrando que el talento atrae al capital de manera más eficaz que el capital atrae al talento. La gente quiere vivir en comunidades que ofrecen estilos de vida saludables y favorables a la familia: no sólo buenas escuelas y calles seguras, sino también aire limpio, parques hermosos y sistemas eficientes de transporte masivo. Y donde la gente quiere vivir, las empresas quieren invertir.

Para los alcaldes, la reducción de la contaminación por carbono no es un costo económico; es una necesidad competitiva. A principios de este año, Pekín anunció que iba a cerrar sus centrales eléctricas de carbón, ya que los beneficios financieros marginales que esperaban obtener fueron hundidos por sus costos netos, entre ellos los de atención de la salud y la inversión económica no percibida. El aire sucio es un compromiso importante para el entorno empresarial de una ciudad.

Beijing no es la última ciudad que reducirá su huella de carbono por razones económicas. De hecho, uno de los mayores cambios en la gobernanza urbana en este siglo ha sido el reconocimiento de los alcaldes que la promoción de la inversión privada requiere la protección de la salud pública. La congruencia entre la salud y los objetivos económicos es también el mayor progreso en la lucha contra el cambio climático.

Los alcaldes ya no ven primariamente a la economía y el medio ambiente como prioridades en conflicto. En cambio, los ven como las dos caras de una misma moneda. Es por eso que los alcaldes han acogido con tanto entusiasmo el reto de la lucha contra el cambio climático como un medio para promover el crecimiento económico, y ahora tienen muchas herramientas a su disposición para hacerlo. Por ejemplo, el simple acto de plantar árboles puede ayudar a refrescar los barrios y limpiar el aire. En la ciudad de Nueva York, en 2007, se creó una asociación público-privada con las organizaciones sin fines de lucro y las empresas para plantar un millón de árboles en toda la ciudad.

La modernización de las redes de transporte ofrece la más clara y, en muchos casos, la más grande-ganancia ambiental y económica para las ciudades. Desde la introducción de las máquinas de vapor en la ciudad de Nueva York hasta los teleféricos de San Francisco, las ciudades siempre han sido innovadoras en lo que respecta al transporte. En los últimos años, los programas de préstamo de bicicletas han dado a las ciudades una nueva configuración de redes de transporte público, y cada vez más ciudades están invirtiendo en autobuses eléctricos, en flotas de taxis de bajo consumo de combustible, y en las estaciones de recarga de vehículos electrónicos.

Los edificios ofrecen otra oportunidad importante para el progreso. Desde Londres a Seúl, las grandes ciudades han iniciado programas de reconversión a gran escala de sus edificios existentes, instalando todo: desde la iluminación LED hasta los sistemas de calefacción y refrigeración que extraen su energía de la tierra bajo los edificios. En Nueva York, alentamos a los propietarios de los edificios a pintar sus techos de blanco para ahorrar en sus costos de refrigeración, que, junto con muchas otras medidas, ayudó a la ciudad a reducir su huella de carbono en un 19 por ciento en tan sólo ocho años.

Las ciudades también están jugando un papel principal en la adaptación al cambio climático. Por ejemplo, el Noveno Distrito Bajo de Nueva Orleans, la zona más afectada por el huracán Katrina, se ha convertido en un líder nacional en la adopción de energía solar en las azoteas. Mumbai, reconociendo la efectiva protección proporcionada por los manglares ante las marejadas, se ha movilizado de manera efectiva para protegerlos y nutrirlos. Y en la ciudad de Nueva York, después del Huracán Sandy, hemos desarrollado y comenzado a implementar un plan integral a largo plazo para mitigar los efectos de las grandes tormentas.

El liderazgo urbano sobre el cambio climático también ha llevado a un nivel de cooperación entre ciudades sin precedentes. El Grupo de Liderazgo de Ciudades contra el Cambio Climático conocida como C40, en la cual me desempeño como Presidente de la Junta, ha reunido a más de 75 ciudades que se han comprometido a compartir las mejores prácticas y la difusión de soluciones comprobadas. La evidencia es clara en cuanto a que esta estrategia de redes de trabajo está funcionando, ya que muchos proyectos de reducción de carbono se han extendido a varias ciudades de todo el mundo. Por ejemplo, en el 2011 sólo seis ciudades del grupo de la C40 tenían programas de préstamos de bicicletas. En el 2013, 36 de ellas ya las tenían. Como alcalde de Londres, Boris Johnson, dijo en 2013, "Al compartir las mejores prácticas entre la C40 y apropiarse atrevidamente de las mejores ideas de otras ciudades, podemos tomar acción sobre el cambio climático y mejorar la calidad de vida de nuestros residentes."

Las ciudades también están trabajando juntas a través del Pacto de los Alcaldes, una iniciativa desarrollada por la C40 y otras redes urbanas para ayudar a las ciudades a medir el avance hacia la reducción de gases de efecto invernadero y hacerlas responsables de sus propios resultados. Esto brinda razones adicionales a los gobiernos nacionales para establecer objetivos ambientales ambiciosos y  empoderar a las ciudades para que abran el camino para alcanzarlos.

A prueba del clima
Un estudio realizado por Bloomberg Philanthropies y las ciudades miembros de la C40 el 2014, en conjunto con el Instituto Ambiental de Estocolmo, encontró que si las ciudades actúan agresivamente, podrían reducir sus emisiones anuales de carbono en aproximadamente cuatro mil millones de toneladas más allá de lo que los gobiernos nacionales están actualmente en camino de hacerlo, en sólo 15 años. Eso sería equivalente a la eliminación de alrededor de una cuarta parte de las emisiones de carbono de hoy en día.

De hecho, el cambio climático puede ser el primer problema global donde el éxito dependerá de cómo se proveen los servicios municipales tales como la energía, el agua y el transporte a los ciudadanos. Recién las ciudades han comenzado a aprovechar las oportunidades que tienen para hacer cambios que pueden producir beneficios tanto locales como globales. La cantidad de infraestructura que se construirá a mediados de siglo es unas cuatro veces más que el total disponible en la actualidad.

La modernización de las redes de infraestructura es costosa, pero no necesita tener un costo prohibitivo. Los gobiernos municipales están recurriendo cada vez más a los inversores privados para ayudar a financiar este tipo de proyectos, y es una asociación natural. Después de todo, la mayoría de las empresas están localizadas en las ciudades, y la mayoría de las ciudades están en ubicadas en aguas costeras. Ambos, los alcaldes y los gerentes generales tienen un incentivo para mitigar los peores efectos del cambio climático. Cada vez más países y empresas están reconociendo que los costos incrementales de construir infraestructura baja en carbono y resistentes a los desastres son modestos en relación con los beneficios económicos obtenidos.

Las empresas están cada vez más dispuestas a aportar capital para proyectos de infraestructura que luego les permitan obtener una parte de los ingresos resultantes. Las asociaciones público-privadas hacen que esto sea posible, y ellos están ayudando a financiar grandes proyectos alrededor del mundo, desde la construcción de un nuevo túnel en Miami que permite el tráfico portuario eludiendo las calles del centro de la ciudad hasta la construcción de prácticamente una nueva ciudad por el gobierno municipal en Shantou, China.

En otros casos, las empresas están pidiendo únicamente que los gobiernos despejen todos los obstáculos regulatorios que les impiden invertir y beneficiarse. En los Estados Unidos, por ejemplo, una serie de Estados, como Florida, tienen leyes que impiden a las empresas de energía solar el arrendamiento de paneles solares para los propietarios de viviendas, a pesar de que el modelo ha tenido éxito en California y en otros lugares. Muchos otros estados, como en New Hampshire, disuaden que las utilidades entren al mercado de la distribución de energía renovable. Estas barreras artificiales de mercado perjudican a los consumidores y obstaculizan los esfuerzos para enfrentar el cambio climático, y las ciudades pueden ayudar a abrir el paso en el impulso para su eliminación.

Al igual que las empresas, los gobiernos municipales también pueden encontrarse con barreras que impiden las inversiones sostenibles. Para pedir dinero prestado en los mercados de capital, por ejemplo, las ciudades necesitan una calificación crediticia; fuera de los Estados Unidos y Europa, no obstante, muchas de ellas no las tienen. El Banco Mundial estima que sólo el cuatro por ciento de 500 ciudades más grandes del mundo en desarrollo tienen calificaciones de crédito internacionalmente reconocidas, y sólo el 20 por ciento tiene una calificación doméstica. Sin embargo, estas ciudades tienen una demanda anual de proyectos de infraestructura en transporte, energía, tratamiento de residuos y suministro de agua de alrededor de $700 mil millones. Facilitarles el acceso al crédito podría convertirse en una de las maneras más eficaces para luchar contra el cambio climático, impulsar el crecimiento económico y mejorar la salud pública.

Arreglar el problema debería ser relativamente fácil. En Perú, por ejemplo, el Banco Mundial ayudó a la ciudad de Lima a asegurar una calificación crediticia por lo que podría recaudar $130 millones para modernizar su sistema de tránsito rápido de autobuses. El nuevo sistema de buses reducirá drásticamente la contaminación por carbono, y le ayudará a reducir la congestión vehicular, ahorrar dinero a las empresas y mejorar la productividad. El proyecto representa un ejemplo más de la alineación natural entre objetivos ambientales, salud y económicos.

Los países también pueden potenciar a sus ciudades para que logren sus metas al dejarles la libertad para que regulen sus propias fuentes de alimentación. Los alcaldes de algunas ciudades, como Chicago, Seattle, Helsinki, y Toronto, gozan de diversas formas de apalancamiento sobre sus suministros de energía. Algunos son dueños de su propia energía, otros poseen el sistema de distribución, y otros tienen la autoridad para firmar contratos con cualquier generador de energía independiente que seleccionen. El gobierno chino ha dado a grandes ciudades, como Shenzhen, poderes ampliados para cambiar el carbón por formas de energía más limpias. En Dinamarca, el gobierno nacional decidió otorgar poderes regulatorios independientes a Copenhague. La ciudad ahora está en el camino hacia la total neutralidad de carbono, con el objetivo de alcanzar cero emisiones netas al cabo de una década.

Los gobiernos centrales no se apresuran a delegar el poder, pero lo están haciendo con mayor frecuencia al reconocer los beneficios nacionales que pueden devenir de un mayor control local. Esta tendencia se acelerará cuando el mundo se vuelva cada vez más urbanizado y las ciudades se vuelvan más interconectadas entre sí, promoviendo la difusión de las mejores prácticas a través de las fronteras nacionales.

Será un gran desafío para las naciones dar cabida a la marejada de población urbana que se avecina. En la mayoría de los casos, las poblaciones urbanas están creciendo sobre infraestructura anticuada o sobre ninguna infraestructura en absoluto. Sin embargo, los avances en la tecnología están haciendo posible los avances en la transformación de la infraestructura, lo que permitirá a las ciudades del mundo en desarrollo a ponerse al día, e incluso saltar a ciudades bien asentadas hacia la construcción de metrópolis modernas.

No hay mejor ejemplo de esto que la energía solar, que puede ahorrarles a los gobiernos los gastos de construcción de nuevas y costosas redes de transporte de energía. El modelo tradicional de una planta proveedora de energía centralizada a una región entera implica enormes costos. Pero las microrredes de energía solar y la distribución de otras energías renovables pueden proveer de energía de una manera mucho más eficiente.

Las naciones y las ciudades que fallen en prepararse para los riesgos de la explosión de la población urbana, o para el empeoramiento de las condiciones de los tugurios que asustan a los inversionistas, perpetuarán una subclase permanente, e impedirán el progreso nacional. La mejor manera de prepararse no es mediante la implementación de programas centralizados de arriba hacia abajo, de una sola talla para todos, sino más bien por ciudades empoderadas para resolver problemas por sí mismos, invirtiendo en su futuro, y aprovechando el potencial de sus residentes.

El desafío que enfrenta la Generación Metropolitana, esto es, construir ciudades modernas para una nueva civilización urbana es tanto monumental como esencial. El éxito extenderá la prosperidad a nivel mundial, y la innovación en las ciudades ayudará a reducir las diferencias entre los países desarrollados y el mundo en desarrollo. Los líderes urbanos deberán ser lo suficientemente fuertes como para acoger y tratar como iguales a todos aquellos que busquen oportunidades y no como ciudadanos de segunda clase. También deberán ser lo suficientemente previsores ​​para invertir en infraestructura que genere los máximos beneficios económicos, ambientales y de salud.

La ciudad no podrá reemplazar al Estado-nación en la búsqueda de soluciones climáticas o políticas para reducir la pobreza, mejorar la seguridad, combatir la enfermedad, y expandir el comercio. Los líderes de las ciudades buscarán no desplazar a sus contrapartes nacionales, sino más bien  convertirse en plenos socios de su trabajo- un acuerdo que los líderes nacionales consideran cada vez más no sólo como algo beneficioso, sino también necesario.

Traducción libre por Raúl Mauro.

Frozen 2: El BCRP eleva la tasa de interés de referencia

De manera sorpresiva, el directorio del BCRP ha anunciado el aumento de la tasa de interés de referencia de 3.25% a 3.50%. Esta medida de política macroeconómica considerada como de naturaleza "enfriadora", se habría dispuesto por las siguientes razones (ver detalle aquí):

  • El aumento de las expectativas inflacionarias,
  • El aumento de los precios de algunos alimentos,
  • Las señales mixtas en la recuperación de la economía global (??),
  • La recuperación gradual de nuestra economía, (???!!!)

Este aumento ha causado sorpresa pues varios economistas ya se habían venido pronunciando en contra de esta medida, al menos a esta hora en la que la economía peruana aún se encuentra muy débil. Técnicamente, estamos enfrentando el impacto de una tormenta perfecta de doble ojo: la caída de los precios internacionales de las materias primas y la presencia del Fenómeno del Niño. La siguiente nota de El Comercio señala que de 19 economistas entrevistados por Bloomberg, sólo tres esperaban que se realice este incremento en este momento. Elmer Cuba escribía elocuentemente ayer en Gestión lo siguiente:
¿Qué puede hacer la política macroeconómica para alcanzar un cuadro de estabilidad? [...] Por el lado del BCR, dejar deslizar más el tipo de cambio y no adelantarse a la FED en el inicio del retiro del estímulo monetario."
Entonces, el punto de vista compartido era ver primero cómo se comportaba la economía peruana luego que la Reserva Federal de los Estados Unidos anunciara el aumento de su respectiva tasa de interés. Algo que hasta el Banco Mundial está recomendando que no lo haga todavía por las consecuencias negativas que tendría en los países emergentes como el nuestro. Pero al parecer, el BCR ha salido tempranamente a enfriar la actividad económica, algo que quizá el MEF deberá compensar incrementando la inversión pública que tanto también se está reclamando.

viernes, octubre 30, 2009

Las mayores reservas de oro mundiales

En tanto que el oro mantiene un precio promedio de 1042 dólares la onza, sería interesante conocer cuáles son los países que mantienen las reservas de oro más grandes del mundo.

De acuerdo con esta recopilación, cerca del 20.5% del oro de todo el mundo se encuentra en manos de los bancos centrales y las reservas gubernamentales, un equivalente a 29,634 toneladas.

¿Cuáles son esos países? Véalo aquí:

The World's Biggest Gold Reserves - Slideshows - CNBC.com

En el próximo post, me ocuparé de mostrar cuáles son los principales exportadores de oro del mundo...

lunes, octubre 26, 2009

Webb y la premio Nobel 2009

Reproduzco a continuación el artículo de Richard Webb que comenta el reciente aporte de Elinor Ostrom, premio Nobel de economía 2009. Antes yo ya había comentado a Ostrom, pero creo que es importante abundar en el campo que ella ha abierto a la ciencia económica en esta etapa informada donde la propiedad pública y privada son puestas a prueba cada día ante el avance de la globalización.
Golondrinas en verano solidario
Por Richard Webb - El Comercio
El reciente Premio Nobel de Economía fue compartido por un economista, Oliver Williamson, y una politóloga, Elinor Ostrom. Usualmente, el premio reconoce la autoría de una importante teoría, pero en el caso de Ostrom se está premiando más bien un trabajo de destrucción teórica. No de cualquier teoría, sino de la idea más poderosa de la ciencia social: la del egoísmo como motivación principal de la acción humana. La supuesta universalidad del egoísmo es el punto de partida de la teoría económica —donde se asume que la racionalidad es sinónimo del interés individual—, y también de la ciencia política, la sociología y la ética. Una de las derivaciones más importantes de esa idea es el valor casi religioso que se le otorga a la propiedad privada, y es ese concepto el que más ha sido investigado por Ostrom. Con paciencia y perfil bajo — de allí la sorpresa que causó su premiación—, Ostrom ha venido constatando que en muchas situaciones, como en el manejo de los recursos naturales, la propiedad colectiva resulta una mejor alternativa a la propiedad individual, desmoronando así el simplismo conceptual, pro propiedad privada, que tomó fuerza con la publicación de “Tragedia de los comunes” de Garrett Hardin en 1968. Se trata de un resultado de interés para un país que ha sido dotado de recursos naturales como es el Perú, y donde existen poblaciones nativas que han sabido crear formas de propiedad colectiva y de trabajo comunitario. Otro libro que impactó a favor de la idea del egoísmo fue “El gen egoísta”, publicado en 1976 por Richard Dawkins. Según Dawkins, los humanos somos máquinas de sobrevivencia, genéticamente programados para ser egoístas. Pero es esa idea la que hoy cuestionan un conjunto de neurobiólogos, psicólogos, politólogos y economistas. Quizás lo único que tienen en común estos investigadores es su juventud y su propensión a la investigación empírica y experimental del comportamiento, como fueron los participantes de una conferencia de la Sociedad de la Neurociencia Social y Afectiva de EE.UU. Su descubrimiento más importante es que la programación de los cerebros no es hacia un egoísmo simplista sino que la empatía, la confianza y los afectos parecen tener un origen genético. En buena hora estamos descubriendo una mejor base teórica para resolver las necesidades de un mundo que cada día se vuelve más interconectado y más propiedad común de todos.


Premio al Reportaje sobre Biodiversidad Perú

Acabo de enterarme que un reportaje realizado sobre el tema de los modelos de desarrollo en la amazonía peruana, realizada por los periodistas Felipe Gamarra y Luis Davelouis del diario El Comercio, ha ganado el tercer lugar en el premio Reportaje sobre Biodiversidad en Perú. Felicitaciones a ambos periodistas y felicitaciones también a quienes obtuvieron el primer y segundo lugar por la importante contribución a la sensibilización sobre estos temas urgentes para la sociedad peruana y global.

A continuación reproduzco el artículo de referencia, al cual tuve el honor de contribuir con algunas reflexiones sobre el tema como entrevistado (cursivas mías):
Dinero vivo y por siempre
Luis Felipe Gamarra / Luis Davelouis
Diario El Comercio, Lima, Lima (enlace aquí)

La selva en cuidados intensivos

A LA SELVA SOLO SE ENTRA PARA SACAR ALGO. ASÍ HA SIDO SIEMPRE: DESDE EL “BOOM” DEL CAUCHO HASTA LOS ACTUALES LOTES DE GAS Y PETRÓLEO. NUNCA LA RIQUEZA, SALVO PARA MUY POCOS, LLEGÓ A LAS COMUNIDADES NATIVAS, CUYAS CULTURAS Y ECOSISTEMA SE SIGUEN AMENAZANDO Y DEPREDANDO. NO TIENE QUE SEGUIR SIENDO ASÍ.

“La selva del Perú, según se la mire, es un averno de monstruosidades o un caleidoscopio de maravillas. Suele ser para algunos tierra prohibida, para otros tierra de promisiones. En rigor, es de una belleza intrincada y tumultuosa y un venero de riquezas incalculables, y a veces incontrolables, que únicamente esperan el esfuerzo organizado del hombre. En última instancia, solo es víctima de su propia grandeza”, escribió en 1942 Emilio Delboy, miembro de la Sociedad Geográfica de Lima.

Han pasado casi 70 años desde que Delboy publicó “Memorándum sobre la selva”, un libro escrito en forma de carta al presidente Manuel Prado sobre su punto de vista para el desarrollo de la selva. Sin embargo, a pesar de los años, en los que la Amazonía ha seguido marchitándose, como corolario irreversible de la falta de políticas sostenibles, el tema, tal como lo han afirmado los analistas más reputados del país, tras los ensangrentados sucesos en Bagua, sigue en debate.

Para este informe hemos entrevistado a antropólogos, sociólogos, historiadores, políticos, empresarios y economistas, muchos de estos últimos presentes en el Gobierno después del régimen del general Morales Bermúdez, para preguntarles sobre las alternativas de desarrollo sostenibles para la selva. Para mayor sorpresa, la mayoría se lo preguntó por primera vez delante de nosotros.

¿QUÉ ES LA SELVA?

Está integrada por las regiones de Amazonas, Loreto, Madre de Dios, San Martín y Ucayali, en las que vive el 8% de la población del Perú. En la selva, en promedio, el 32% de sus habitantes es pobre, pero existen regiones, como Amazonas, en las que la pobreza alcanza al 60% de la población. Durante los últimos años de “boom” económico, en el que el PBI superó la barrera del 9%, la pobreza en la selva se redujo menos que en la costa. Según cifras del Banco Mundial, mientras que un punto más en el PBI significaba 2,4% menos de pobres en la Lima, en Bagua representaba solo 1%.

En estos departamentos existen alrededor de 1.350 comunidades nativas —cada una con sus respectivos apus o líderes— que pertenecen a 16 familias lingüísticas, como los arawak, harakmbut, pano y jíbaro, entre las más numerosas. A ellas pertenecen las tribus asháninkas, huitotos, achuar, aguarunas, huambisas y shipibos, que comparten sus territorios con concesiones mineras, petroleras, gasíferas y forestales.

Para la selva, alta y baja, se han ejecutado diversos modelos de desarrollo, con énfasis en el crecimiento, que han llegado incluso a ser legislados: desde las concesiones forestales hasta la explotación de hidrocarburos —que reportan ingresos a las regiones a través del canon e impuestos—, pasando con diferente fortuna por la explotación de caucho, los cultivos alternativos, la silvicultura, las piscigranjas y el ecoturismo, entre otros. Sin embargo, casi ninguno contribuyó con el desarrollo personal de los pobladores selváticos.

El problema parece radicar en el plazo de retorno de las inversiones, sin importar su sostenibilidad. Parece que es más fácil extraer y vender madera o petróleo, que invertir tiempo y dinero en generar cadenas productivas para el desarrollo de actividades alternativas y sostenibles, tanto para las personas como el ecosistema.

Para Jorge Chávez, ex presidente del Banco Central de Reserva, no existe una visión de mediano ni de largo plazo: “Cuatro años bien trabajados y el potencial inmenso de la selva se dispararía, realizando actividades que aprovechen la biodiversidad sin necesidad de exterminarla”. Para Chávez, la selva posee diversos recursos que se podrían traducir en oportunidades concretas.

En ese mismo sentido, Roger Rumrill, experto en temas amazónicos, agrega: “los gobiernos prefieren las actividades extractivas y la inversión en carreteras y puertos, porque se manejan grandes presupuestos que se prestan fácilmente a la corrupción de autoridades. En cambio, en piscigranjas, que manejan presupuestos exiguos, ¿a quién se podría sobornar, si todo se va en capital de trabajo? Las carreteras en San Martín solo sirven para el narcotráfico”.

Pero quizá no sean las únicas razones. Para algunos parece ser que el petróleo tiene más valor que las papayas.

LA RAÍZ ES EL MODELO

En el año 2000, el número de lotes para explotación de hidrocarburos en el país ascendía a seis. En el 2006 la cifra se disparó hasta 51. El año de las cumbres mundiales (2008), sumaban 81. Si medimos esa cifra en términos de superficie, tenemos que el 72% del Perú está lotizado para extraer petróleo. El 67% de la cuenca amazónica —que incluye a los países amazónicos— destinada a explotación hidrocarburífera, es del Perú.

En el mapa de lotes de hidrocarburos de Perú-Petro (que está en inglés en su portal web), se comprueba que incluso la plaza de armas de Iquitos está lotizada. Contradictoriamente, las concesiones forestales, que buscan explotar de manera sostenible el principal recurso de la Amazonía, solo suman el 10% del territorio nacional.

Para los economistas Richard Webb, Óscar Ugarteche, Raúl Mauro y Jorge Chávez, el problema es bastante claro: el modelo de desarrollo peruano pone por encima del resto de industrias la exportación de materias primas de carácter extractivo. Modelo, por cierto, de sostenibilidad incierta y discutible.

Según Mauro, en los últimos años los gobiernos han llevado el modelo al límite: “no puede ser que la única manera de hacer crecer al dios PBI sea depredando los recursos naturales y hostigando a la población. Eso no es viable ni económica ni socialmente, como vemos en Bagua. A este paso, en una generación nos quedamos sin selva”.

Para los analistas, irónicamente, cortamos los últimos pulmones del planeta para tener con qué seguir contaminándolo. Según Ugarteche, “si seguimos así, el planeta no aguantará ni siquiera 20 años más (...) cosa que ya está siendo entendida por algunos países desarrollados que buscan la manera de cambiar la matriz energética del mundo. O envenenamos más el aire de nuestros hijos, o nos vamos en bicicleta al trabajo”.

Sin embargo, para el antropólogo Juan Ossio —que ha asesorado a los presidentes Toledo y García en temas amazónicos— “la única manera de desarrollar la selva es con grandes inversiones privadas porque el Estado no tiene los recursos”. Para él, no solo es inevitable sino deseable: “dejar la selva como está, es dejar a los nativos en manos de los taladores ilegales, el narcotráfico y los colonos. La única manera de protegerlos es teniendo el control”.

A pesar de que es difícil que un representante del Gobierno admita la tesis de Ossio, Iván Hidalgo, presidente del programa Juntos, que administra los principales programas sociales del Estado, le da la razón: “para sacar de la pobreza a las zonas rurales de la selva se necesita que entren a operar más transnacionales, para que a través de sus programas de responsabilidad social se generen oportunidades laborales”. Le preguntamos a Hidalgo si no había otra alternativa. Hidalgo contestó: “hay demasiada pobreza, el país está en vías de desarrollo, necesitamos energía para seguir creciendo. No existe otra posibilidad. Lo demás es utopía”.

Para Mauro, si queremos seguir impulsando este modelo, como pasó en EE.UU., se necesitarán crear reservas en las que se agrupe a los nativos, pequeños territorios en los que sí se respeten sus derechos. Pero, como reconocen Webb y Pedro Pablo Kuczynski, las reservas terminan convirtiéndose en campos de concentración donde reinan el alcohol, las drogas y la prostitución.

¿HAY ALTERNATIVAS?

En 1996, Kurt Holle y Eduardo Nycander, propietarios de Rainforest Expeditions, firmaron un contrato con los nativos de la comunidad de Infierno (Madre de Dios), en el que se comprometieron a repartir el 60% de las utilidades de su albergue Reserva Amazónica con los comuneros. Según Mario Napravnik, gerente de operaciones de Rainforest “si tu interés es que el negocio dé frutos, no tendría sentido aprovecharnos de los comuneros. Si tú llegas a comprender su filosofía, y ellos la tuya, y ambas llegan a puntos en común, habrás descubierto la razón de por qué este proyecto funciona y otros no”.

¿Cómo se desarrolló una relación feliz entre Rainforest e Infierno?: “Le preguntamos a los comuneros qué es lo que querían hacer, a partir de eso, nosotros buscamos el mercado. Complementamos nuestras visiones, y ambos salimos ganando”, dijo Napravnik.

A partir de esta reflexión, ¿qué posibilidades tiene la selva sin necesidad de atropellar la cultura y el ecosistema? José Koechlin, presidente de la cadena de hoteles Inkaterra, que ha investigado e inventariado las plantas y animales que existen en las 10.000 hectáreas que posee su hotel en Tambopata, señala que existe una alternativa para utilizar el bosque sin depredarlo: los bonos de carbono.

Según Koechlin, en diciembre se establecerá en Copenhague (donde se reunirán los países que firmaron el Protocolo de Kioto) el valor de una hectárea de bosque sin deforestar, que podría alcanzar los US$5 en base a su capacidad de captura de carbono. Roger Rumrill, coincide con él: “El valor se negociará en la bolsa, pero podría ser mucho más. Nos pagarán solo por no talar el bosque”, dice Rumrill.

Se tratará de dar un paso más allá. No solo se premiará la reforestación y la inversión en negocios sostenibles en países en desarrollo, como se viene haciendo, sino que garantizará la subsistencia del bosque. Según Rumrill, si sumamos los 67 millones de hectáreas de árboles que posee el Perú, la selva podría producir una renta de US$335 millones, monto que, sumado a la industria del turismo ecológico que se podría generar en un bosque intacto —en Madre de Dios existen albergues que facturan entre US$1 millón y US$2 millones al año—, podría superar los US$411 millones que en el 2008 recibieron las regiones amazónicas por concepto del canon.

¿Qué ha hecho el Gobierno al respecto? Nada.

DINERO VIVO

Cualquier modelo de desarrollo debe incluir por principio la visión de bienestar de las comunidades. Sin entrar en reflexiones antropológicas, y solo hablando en términos de renta, es posible darle valor al bosque sin destruirlo.

LA SELVA

Famosa y desconocida

Lamentablemente y pese a que existen muchas investigaciones, la selva sigue siendo una gran desconocida, como pudimos comprobarlo al elaborar este informe. Célebres y hoy famosos y muy mediáticos técnicos que se desempeñaron en muy altos e importantes cargos dentro del Estado (incluyendo cabezas de ministerios), así como reconocidos y respetados académicos consultados tenían algunas ideas vagas sobre la selva, pero nada muy concreto. “No sé muy bien qué alternativa hay”, nos dijo incómodo uno de ellos, “porque es una zona muy extensa y de densidad poblacional muy baja”. La selva representa dos terceras partes del Perú, pero solo parece contar cuando hay algo que sacarle que puede ser vendido.

IRONÍA DEL DESARROLLO

Crecimiento y pobreza

Para conocer los datos de pobreza, esperamos alrededor de un año y medio, mientras que no pasamos un mes sin cifras del PBI. Ese dato, en sí mismo, ya es una estadística. Para Raúl Mauro, no podemos pretender querer ser como EE.UU. sin que nos quedemos sin selva.

Para él, el Perú debe buscar su propio modelo de desarrollo, que no necesariamente debe estar basado en el crecimiento impulsado por el consumo. Para entenderlo basta con leer el texto de un apu de la selva: “En Bogotá fui a ver cómo vivían los ricos. Se levantan, miran el paisaje, se bañan en la piscina y, sin prisa, conversan con su mujer e hijos quienes van a un colegio donde les enseñan al gusto del padre. El hombre pasea por su hacienda pega unos tiros a las aves, duerme tras la comida o pinta. Luego, bebe unos tragos y baila. Yo vivía así antes del desarrollo”

lunes, julio 20, 2009

Una entrevista sobre el plan anticrisis

El día de ayer tuve la genial visita de Paul Maquet y Lucía Diez Canseco, de Alerta Perú, para conversar acerca de los límites y deficiencias del famoso Plan de Estímulo Económico -popularmente conocido como Plan Anticrisis- impulsado por el actual gobierno. A continuación el video de dicha entrevista:


Los límites están señalados. Es necesario realizar las rectificaciones pertinentes para diseñar un segundo plan de estímulo económico, pues como algunos especialistas foráneos ya comentan (ver aquí por ejemplo, lo que dice Roubini), la recuperación probablemente sea esporádica y por lo tanto el mundo se volvería a sumergir en una segunda caída del producto. Es decir, el futuro próximo en vez de parecerse a una V o U se comportaría más bien como una W. De ocurrir esta última situación, se tendrá que destinar un segundo paquete de recursos para impulsar la economía, el cual deberá ser inclusivo y no sólo uno que responda a los intereses de los que más tienen.

jueves, junio 18, 2009

Los planes anticrisis no servirán

Movido por la noticia de la calificadora de riesgo Standard and Poor's, aquella que reporta que los planes anticrisis de Argentina, Brasil, Chile, México y Perú (ver aquí, html), realicé un breve análisis de cual es el impacto esperado de los planes anticrisis anunciados en todo el mundo. En buena cuenta, quise saber si los planes anticrisis son útiles para estimular la recuperación del crecimiento económico.

Debo anotar que el escepticismo de que los planes anticrisis realmente funcionen es generalizado en todo el mundo. En España por ejemplo, se critica que el costo del plan será más alto que el estímulo máximo del PIB a alcanzar, tomando en cuenta los últimos pronósticos del PIB presentados por el FMI a los países más ricos del mundo. En efecto, de acuerdo con el Diario Libertad Digital el costo del plan es de 1.1% del PIB mientras que el estímulo máximo a alcanzar será sólo de 0.9% (ver aquí html). Por su parte en Estados Unidos, hasta Paul Krugman (ver aquí, html) ha puesto en evidencia la incapacidad del paquete de estímulo económico para frenar la ola de despidos ocurridas en las últimas semanas.

Serán útiles los planes de estímulo económico para recuperar el crecimiento y generar empleo y evitar así que cunda la pobreza por doquier? Para tal objetivo busqué la información del costo de dichos planes tanto según el monto en USD como por el porcentaje del PIB. Esa información la encontré en el siguiente artículo preparado por Isabel Ortiz (de las Naciones Unidas) y difundido en la página del Observatorio Económico de América Latina (ver aquí en OBELA, pdf). El estudio de Ortiz recopila el costo de los planes anticrisis de 43 países, los cuales suman USD 2.18 billones o 3.5% del PIB total de estos países. Estos planes fueron anunciados entre el cuarto trimestre de 2008 y el primer trimestre del 2009. A continuación el coste de los planes de los países latinoamericanos:


Por otra parte fue necesario encontrar el cálculo estimado de los PIBs para el año 2009 y 2010. Conseguí el dato más reciente publicado por The Economist en su página web (ver aquí, html). Ello se debe a que lo publicado vía web incluye los estimados de algunos países que no salen en la versión impresa del mismo, y que son de interés especial en el análisis, como por ejemplo, Perú.

La hipótesis es pues, que la implementación de los paquetes anticrisis se realiza durante el 2009 y que el resultado se aprecia en la performance del PIB del 2010. Puse entonces los gráficos de manera separada, uno que recoja la relación entre el comportamiento del PIB 2009 vs el PIB 2010 y el otro donde se muestra la relación entre el costo de los planes anticrisis y el PIB 2010. Veamos:

Como se puede apreciar, a partir de los datos recogidos, no hay un impacto consistente de los planes de estímulo económico a ejecutar. Sólo se puede apreciar que hay una asociación aceptable entre el comportamiento del PIB 2009 y el PIB 2010 lo que eventualmente implica que la recuperación se dará por la propia evolución de los mercados. Estos pasarán de su actual situación decadente a una eventual recuperación que retomará la senda del crecimiento.

No obstante, lo anterior no debería ser un excusa para decir que aquí o en la China no es necesario hacer nada. Probablemente, la moraleja de este análisis es que el gasto público por sí sólo no sea la única clase de medidas a asumir por los gobiernos del mundo. Aunque es difícil creer, es muy probable que si no se hubiera planificado gastar estos recursos los resultados habrían sido peores, pero no hay forma de probar que los beneficios obtenidos sean atribuibles totalmente al plan, cuando los resultados siguen saliendo negativos cada semana. Tal vez, como sugiere Flavio Ausejo, profesor de la PUCP, la mayor ganancia se encuentre en que los planes anticrisis generan expectativas positivas para que los mercados actúen en consecuencia. Pero es una cuestión que merece evaluar por la investigación empírica dado que estamos en una coyuntura especial para testear estas hipótesis.

Aparte de las políticas monetarias y de gasto, deberían revisarse y proponerse cambios en las políticas comerciales, las políticas de inversión, las políticas laborales, las políticas tributarias, las políticas sociales a fin de lograr el objetivo de recuperar el crecimiento y asegurar el bienestar. Pero es necesario que esto se logre dentro de un marco coherente y con la competencia de un organismo planificador.

En el caso de Perú, la planificación ha sido asumida en parte por el MEF. Pero esta función no ha podido ser bien llevada hasta el momento. Supongo yo porque este es un ente operativo dedicado a resolver problemas del día a día y por lo tanto tiene deficiencias para asumir la investigación (buena parte de sus estudios son producidos por consultores) y la planificación (algo que también cubren en parte los consultores). Entonces, no ha podido planificar durante durante épocas de boom económico, menos creo que podrá hacerlo en épocas de crisis.

Ello que implica que es necesario revitalizar el Instituto Nacional de Planificación para que pueda coordinar el proceso de capeo de la crisis. Un ente que pueda coordinar con todos los sectores y con todos los niveles de gobierno para realizar los cambios necesarios. No deberíamos demorarnos tanto en ponerlo a funcionar a fin de preparar el plan maestro para el desarrollo del país aprovechando estos tiempos de múltiples crisis. Quizás así, si tengamos resultados favorables para el país.

viernes, junio 12, 2009

2da parte del artículo de Marco Huaco sobre Bagua

A continuación paso el link de la segunda parte del artículo de Marco Huaco sobre los lamentables hechos ocurridos en Bagua el 5 y 6 de junio de 2009.

Masacre en Perú Por qué contra aguarunas y huambisas?
Testimonio: Pueblos guerreros provocados hasta el genocidio
Por Marco A. Huaco P.

viernes, abril 24, 2009

Las trampas del optimismo

Corría el año 1974. El hecho de que el Perú había logrado un crecimiento vigoroso del 8.8%, en contraste con la caída de -0.5% de los Estados Unidos, hacía afirmar que el país tenía sólidos fundamentos para sostener el crecimiento económico, a pesar de la crisis. Pero la historia demostró que el Perú cayó. Y lo hizo bastante fuerte tocando fondo en 1978 (-3.8%) tardando en recuperar la senda del crecimiento perdida luego de casi 30 años. Por el contrario, en los Estados Unidos la recesión duró poco. Los años ochenta y noventa mostraron al mundo un largo periodo de crecimiento americano que apenas fue resentido por las crisis financieras sucesivas (Asia, Rusia, México y Brasil) de fines del milenio pasado.

Otra vez, a fines del siglo XX, surgió la tesis optimista de que las crisis no afectarían las sólidas bases de la economía peruana. Lo cierto es que de tener una tasa de crecimiento de 6.9% en 1997 pasamos a -0.7% en 1998 y 0.9% en 1999. Afortunadamente, la recuperación fue rápida. Probablemente porque el epicentro de la crisis no fue en los Estados Unidos. Probablemente porque el afán reeleccionista de Fujimori puso en práctica un plan anticrisis que no estaba previsto haciendo que el gasto público se incrementara notablemente haciéndola llegar a todos los rincones del país. Pero aún así, las consecuencias fueron inevitables: la pobreza volvió a mostrar los mismos niveles de principios de los años noventa.

Magullado pero conectado al mundo, el Perú pudo arribar a una nueva y espectacular etapa de crecimiento alentado por el dinamismo del comercio y las finanzas globales a escalas nunca antes vistas. Los precios internacionales de los productos mineros inflaron positivamente los resultados macroeconómicos no sólo del Perú sino del mundo entero. Y por ahí, aparecieron varias voces ‘científicas’ que llegaron a afirmar que el Perú era al fin un “milagro económico” que celebrar el 2021. 200 años de vida republicana libre, decían. Hasta que la crisis americana se pronunció.

Nuevamente la tesis optimista reapareció. El Perú “está blindado” espetó García. El 2008 crecimos a 9.8% mientras que Estados Unidos se desaceleró a 1.1%. El 2009 se espera que el Perú crezca a 3.5%, por encima de la media mundial y por encima de la media latinoamericana, en tanto que Estados Unidos caerá en -2.8% y el 2010 crecerá 0%. Con estas previsiones hasta el primer ministro se arrimó a la tesis optimista del “país estrella”. El problema es que tal como ocurrió en 1974, ese optimismo no está basado en los hechos. 

Las trampas del optimismo sobre el desempeño macroeconómico, tal como señala The Economist, es que, en primer lugar, las cifras positivas en medio de una crisis no son símbolo de una recuperación sino más bien de una lenta pero segura caída de la economía. En segundo lugar, es que la confianza exagerada en las pocas noticias positivas crea una ruinosa complacencia: “El optimismo es una cosa, pero la arrogancia de que la economía mundial está volviendo a la normalidad podría obstaculizar la recuperación y así bloquear las políticas que nos protegerán contra una mayor caída en las profundidades”. 

El mundo que se asoma será muy distinto al que hemos conocido hasta hace poco, debido al aumento desproporcionado de las deudas públicas no sólo de los países en vías de desarrollo como el nuestro, sino fundamentalmente de los países industrializados, lo que nos remitirá a un nuevo ciclo de sojuzgamiento de parte de las IFIs que podría durar otros treinta años. Es irresponsable pensar que un plan anticrisis salvará al país. Es hora de que el Perú se tome en serio eso de las políticas de desarrollo. Si no, la convulsión social nos acompañará de formas terribles e indeseables haciendo que repitamos una historia que no queremos volver a sufrir.
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Fuente del gráfico: The Economist

domingo, abril 19, 2009

Sin IFIs, no hay paraísos fiscales

La apuesta por un renovado liderazgo del FMI y de la Banca Multilateral para apoyar a los países que serán afectados por la recesión mundial, en un nuevo marco regulatorio de las finanzas internacionales, y, la eliminación definitiva de los paraísos fiscales en el mundo entero con la finalidad de proteger los ingresos fiscales, parecen ser los dos principales acuerdos a saludar logrados por el G20 en su reciente reunión celebrada en Londres.

Al menos lo debería ser para América Latina. Esta región que ha sufrido los embates ideológicos del FMI en asociación con el BM y el BID al implementar recomendaciones de política tan perniciosas para la recaudación tributaria como las siguientes:

  • -     La reforma tributaria consiste ante todo en una mejora de la eficiencia de la administración tributaria antes que incrementar más impuestos.
  • -       El equilibrio fiscal se logra a través de una racionalización del gasto público antes que en un incremento de los ingresos fiscales.
  • -      La descentralización fiscal puede poner en riesgo la disciplina fiscal que tanto esfuerzo habría costado a los Estados latinoamericanos, por tanto se debe re centralizar la política fiscal.

Estas políticas han traído como consecuencia una competencia nefasta entre los países de América Latina para demostrar quien tiene el mejor y más eficiente sistema de recaudación de impuestos, en vez de coordinar una política regional para establecer impuestos a las sobreganancias obtenidas por las compañías transnacionales que se han alojado en sectores económicos altamente rentables como lo son la minería, el petróleo y en los últimos años, por la especulación financiera, los alimentos.

De esta manera, las IFIs han estado contribuyendo con el nacimiento de paraísos fiscales en la región. De acuerdo con un estudio de Christian Aid, a pesar que no se podría llamar a algunos países de América Latina como paraísos fiscales, se ha mostrado cómo varios de estos países han establecido regímenes impositivos privilegiados para promover la inversión extranjera directa. Otro estudio, realizado por la Red de Justicia Tributaria, ha demostrado cómo algunos de los paraísos fiscales actualmente reconocidos (según la reciente lista publicada por la OCDE) se encuentran bien integrados al sistema de comercio de materias primas entre América Latina y Europa ayudando así a los grandes capitalistas a evitar el pago de impuestos necesarios para el desarrollo de la región.

Finalmente, las IFIs han recomendado continuamente a los gobiernos latinoamericanos una racionalización del gasto social con instrumentos supuestamente objetivos como la focalización, en vez de dejar que los gobiernos latinoamericanos introduzcan cambios en sus sistemas impositivos a fin de recaudar más impuestos para financiar sus gastos. Si alguno de los gobiernos osaba discutirlo o proponerlo, las IFIs señalaban que se introducía “ruido político” al modelo provocando automáticamente que el país sea menos atractivo para la IED y para los préstamos que las IFIs podrían seguir otorgando. Con este tipo de discursos, las IFIs terminaron por ahogar cualquier iniciativa concreta que propusiera incrementar de manera justa los ingresos fiscales por parte de los gobiernos.

La consecuencia inmediata de estos procesos es que no ha habido una redistribución efectiva del ingreso nacional, aumentando la desigualdad. Los conflictos sociales han sido una muestra clara de este descontento, al punto que el BID ha llamado a esta etapa del boom del crecimiento económico latinoamericano, sin mejora de la redistribución, como la paradoja del crecimiento infeliz. Este es un problema que pudo haber sido evitado si se hubiera implementado una política de descentralización fiscal que acercara más a los gobiernos locales con sus ciudadanos. Sin embargo, las IFIs recomendaron una mayor centralización para asegurar el equilibrio fiscal a costa del proceso de descentralización.

En suma, podemos advertir que hasta la fecha las IFIs han promovido un modelo de crecimiento sin redistribución para América Latina. En contraste, los paraísos fiscales han proliferado fortaleciéndose y se los ha presentado como un ideal a aspirar por parte de los países en desarrollo. En ese sentido, el horizonte propuesto por el G20, dada la experiencia previa de la región, es bastante ilusorio porque aparece como contradictorio. A menos que la refundación de las IFIs sea verdadera, y las finanzas sean puestas al servicio de la humanidad.

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Lea esto también en Bretton Woods Project

miércoles, abril 01, 2009

El Congreso sobre el salvataje a DRP

Luego de una acertada evaluación de las razones por las cuales el Estado peruano no debería realizar un rescate a DRP (ver aquí, html), el grupo parlamentario especial "Compromiso Democrático" compuesto por los congresistas Washington Zeballos, Gloria Ramos y Rosa María Venegas, propone lo siguiente:

1.    Que Doe Run inicie su proceso de insolvencia y se forme la Junta de Acreedores (Trafigura, Buenaventura y otros) que administre la empresa. Este es un mecanismo existente y lo usan todas las empresas en el Perú. ¿Porqué inventar un mecanismo inexistente y no autorizado por ninguna ley vigente? 

2.    Modificar el Código Penal para sancionar con prisión efectiva al Gerente General, Gerente de Asuntos Ambientales y Gerente de Operaciones de toda empresa que incumpla compromisos ambientales, como por ejemplo el PAMA, puesto que un incumplimiento ambiental genera reducción de la esperanza de vida de la población que no puede compensarse con una suma de dinero, por lo que debe ser sancionada con cárcel. 

3.    Iniciativa legislativa que garantice el acceso a la información económico financiera y a la participación en las utilidades de las empresas mediante la obligación de las empresas para que coticen en la bolsa de valores, cumpliendo para ello, con hacer participar a inversionistas peruanos con el 15% del capital accionario. 

4.    Desarrollar las acciones legales pertinentes contra los funcionarios responsables de la aprobación de la prórroga del PAMA en el 2004 y 2006. 

5.    Invitar al Pleno del Congreso de la República al Ministro de Economía y Finanzas, para que explique lo que se propone hacer el gobierno para apoyar, según lo declarado por el Presidente de la República, a la Empresa Doe Run Perú. 

6.    Invitar al Pleno del Congreso de la República al Ministro de Energía y Minas, para que explique la situación de insolvencia de la Empresa Doe Run Perú y cuales la situación del cumplimiento de su Programa de Adecuación Ambiental (PAMA). 

7.    Solicitar a la Contraloría General de la república que realice en forma inmediata una Acción de Control sobre el cumplimiento del PAMA de dicha empresa. 

En conclusión, el Estado y el pueblo peruano no tienen porqué pagar con su dinero el salvataje de una empresa que ha vivido a costa del propio Estado, sus trabajadores y el pueblo de La Oroya, más aún, cuando estamos entrando en una crisis económico financiera. Por el contrario, exigimos un informe inmediato de las autoridades competentes y una auditoría sobre el cumplimiento del PAMA y los estados financieros de esta empresa.

Lima 27 de Marzo de 2009

Felicitaciones al Grupo Especial por la propuesta tan concreta y clara.

domingo, marzo 29, 2009

La promesa vacía del libre mercado

A continuación reproduzco un artículo de opinión de un lector del diario New York Times, el cual he traducido muy rápidamente. Este texto contiene una interesante crítica a la posición expresada por varios medios de que el proteccionismo está llevando al borde del precipicio a la economía mundial. En realidad, queda claro que el extremo libre comercio nos ha llevado a esta situación. Pero hay documentos más elaborados conteniendo esta crítica, pero me parece que este artículo lo presenta de una manera simple y directa. Bueno, va,
En cuanto al artículo de Daniel Price "El resurgimiento del proteccionismo" (Punto de vista, marzo 28): Una vez más, las empresas multinacionales, con la ayuda de los medios de comunicación, han establecido un imponente órgano de prensa para tapar la creciente insatisfacción mundial con el mal llamado término "libre comercio ".

Esta agenda es engañosa. Una manera más exacta para describir los llamados de libre comercio es "la explotación mundial de la mano de obra barata".

El proteccionismo fue lo que dio a América su días de crecimiento y gloria a fines de los 40's, 50's y 60's. Mediante el uso de los aranceles, los Estados Unidos, Canadá, Europa occidental y Japón construyeron una fuerte base industrial y una sólida clase media.

Durante los últimos 30 años, con el asalto a la clase media por la política del Reaganomics y de Margaret Thatcher, la base industrial de Occidente ha sido diezmada y los empleos de la clase media se han exportado a los mercados de mano de obra más barata en el tercer mundo.

Durante las décadas de 1950 y 1960, una familia en Occidente sólo necesita un trabajador a tiempo completo para sobrevivir. Hoy en día, la mayoría de las familias dependen de dos personas en la fuerza de trabajo para su sustento.

Si vamos a reconstruir una vibrante clase media debemos obligar a nuestros líderes políticos para que sirvan a la ciudadanía en lugar de a las juntas de directores y accionistas de las multinacionales.
Los fenómenos aquí descritos también se han reproducido en nuestras sociedades. Así que abonar en un mayor nivel de libre comercio, no necesariamente implicaría una solución real al problema del empleo de calidad y los niveles de vida dignos que la población necesita en la actualidad. Quizá la solución propuesta por algunos teóricos como Ha Joon Chang, aquella que sugiere que debemos aproximarnos a una situación mixta de libre comercio y proteccionismo para que el mundo sea más justo y con posibilidades de desarrollo para los países emergentes. De esta manera se podrían brindar opciones de crecimiento económico y social para sus ciudadanos.


G20 y la salida a la crisis global

Esta semana se reunirá el G20 en Londres para buscar una salida a la crisis. Los principios sobre los cuales se celebrará esta reunión ya están dados. Al menos, así lo manifiesta un comunicado preliminar presentado por Financial Times en su web, donde se establece que "la crisis global requiere una solución global". 

El G20 manifiesta asimismo lo siguiente: "Estamos comprometidos a restaurar el crecimiento ahora, resistir el proteccionismo, y reformar nuestros mercados e instituciones para el futuro... estamos comprometidos a asegurar que esta crisis no se repita". Su apuesta sigue siendo el capitalismo con "[...] una economía mundial abierta, basada en principios de mercado, regulación efectiva, e instituciones globales fuertes para asegurar una globalización sostenible con prosperidad creciente para todos".

No obstante, parece ser que la reforma fundamental será unicamente en el plano que ahora afecta al mundo desarrollado: el de la regulación financiera. Ello se deduce de las prioridades que cada uno de sus miembros manifiesta de antemano y que aparece reseñada igualmente en la web de FT. Yo he construido una tabla a partir de dicha información, y asumiendo que cada país representa un voto, veremos que sólo un punto tendría más del 50% de los votos: la reforma regulatoria. El segundo punto en importancia es la reforma del FMI, pero esta obtendría 45% de los votos. En el otro extremo aparecen el desmantelamiento de los paraísos fiscales con sólo el 20% de los votos y con igual importancia aparece la propuesta de un paquete de estímulo global.

Puestas las cosas así, no me queda sino señalar una de las mayores deficiencias de que las soluciones provengan de este espacio: su falta de representatividad. En efecto, el grupo de los 20 puede plantear buenas soluciones con buenas intenciones para el resto del mundo, pero no permite que el resto del mundo opine si estas son efectivamente saludables para si. O si estas son suficientes. 

En ese sentido el mejor espacio para discutir las propuestas es la ONU. Allí, todos los países pueden traer sus propuestas y armar grupos de trabajo para debatir las posibles soluciones para luego armar el consenso global. 

Y no se necesita buscar muchas novedades. En realidad muchas cuestiones ya se han propuesto en el pasado, pero ellas no han sido respetadas. Por ejemplo el compromiso de los países desarrollados de contribuir con el 0.7% de sus PIBs para el desarrollo de los países de ingresos medios y bajos. O la contribución a disminuir el riesgo de cambio climático. Entre otras propuestas más.

Esperemos pues que esta reunión del G20 sea más bien un preludio hacia una reunión más amplia para conseguir que el mundo entero sea partícipe y se logre una salida armónica de la crisis y con posibilidades de desarrollo económico, social y climático para todos.

sábado, marzo 21, 2009

Ranking mundial de economías subterráneas

Friedrich Schneider ha realizado una investigación muy reveladora (descargar aquí, pdf) acerca del tamaño de las economías subterráneas en 145 países del mundo entero. Sus cálculos abarcan ya varios años. Desde 1999 hasta el 2005 es posible advertir cuál es la evolución de las economías subterráneas, esto es, la producción de bienes y servicios que son deliberadamente ocultados a las autoridades públicas por las siguientes razones: evitar el pago de impuestos, evitar el pago de beneficios sociales, evitar estándares laborales, evitar procedimientos estadísticos y administrativos. 

La economía subterránea, según la definición del autor, no incluye a la economía del sector informal que consiste en los bienes y servicios producidos por los hogares. Tampoco se enfoca en la economía esencialmente criminal. Es decir, se ubica en todas las formas que utiliza el gran capital para evitar ser registrada en la economía oficial, aunque eventualmente parte de ella se "licúa" en ella.

¿Cuáles son las dimensiones de la economía subterránea? Las estimaciones de Schneider para el periodo 2004/2005 indican que, en promedio (no ponderado), un poco más de un tercio del PBI mundial se encuentra fuera de la economía oficial registrada globalmente. Sin embargo, hay variaciones entre diferentes regiones y países. A continuación publico un gráfico de los 25 países con economías subterráneas más grandes (respecto de su PBI oficial).


La primera cuestión que salta a la vista es que esta lista está liderada por un país sudamericano: Bolivia. Este es un país clasificado dentro de los más pobres del mundo y además altamente endeudado. La segunda cuestión que llama la atención es que el Perú ocupa el octavo lugar en la misma lista. Nuestro país es visto como uno de los más dinámicos de la región y que aparentemente pasará sin problemas la crisis internacional. Algo muy difícil de creer por cierto, sobre todo si se toma en cuenta que no fuimos capaces de aprovechar los beneficios del crecimiento para repartir mejor el ingreso al interior del país.

Luego uno puede observar que en general la lista está compuesta por países en vías de desarrollo o países muy pobres provenientes de Africa (9), América Latina (8), Europa del Este (5) y Asia (3). Los países desarrollados en general tienen porcentajes de economía subterránea bastante bajos. Sin embargo, es interesante también apreciar que este grupo de países tienen en promedio (no ponderado) la presión tributaria más alta del mundo.

Me pregunto. ¿Por qué los países desarrollados tienen economías subterráneas tan bajas con presiones fiscales altas, mientras que países como los que se ubican en América Latina tienen economías subterráneas tan altas con presiones fiscales bajas? Probablemente la respuesta no sea única, pero sospecho que hay que indagar no sólo en la economía sino también en la historia para explicar esta situación. La historia de cómo se integró comercialmente el mundo y cómo se formaron los Estados libres surgidos luego del siglo XIX.

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Me tomé el trabajo de pasar las tablas del estudio de F. Schneider para construir la base de datos de los 145 países para uso más rápido de la información. Se puede descargar aquí, xls.

viernes, marzo 20, 2009

Caminos entre el Norte y el Sur

La evolución reciente de la crisis internacional plantea intervenciones de los gobiernos del Norte cada vez más extraordinarias. Mientras que el Tesoro de los Estados Unidos anuncia planes de salvataje del orden ya no por miles de millones sino más bien por billones de dólares[1], el Grupo de los 20 anuncia una nueva reunión para principios del mes de abril para discutir “como revivir la economía mundial”[2]. Entre las prioridades que se tomarán en cuenta en esta reunión se encuentran las iniciativas en contra de la ola de proteccionismo global, la reforma de la regulación financiera, el desmantelamiento de los paraísos fiscales, la reforma del FMI, el mayor protagonismo de las economías emergentes y el probable paquete de estímulo global.

Algunas de estas propuestas han sido suscritas y promovidas por la Red Latinoamericana de Deuda, Desarrollo y Derechos (Latindadd). Sobre todo las que conducen a la implementación de un modelo de desarrollo viable para América Latina, a saber, la reforma de la arquitectura financiera global y la búsqueda de una mayor justicia tributaria. En el primer caso la propuesta comprende el desarrollo de dos ejes claves: la regionalización de las finanzas y la refundación de las organizaciones de Bretton Woods. En el segundo, se plantea el desmantelamiento de los paraísos fiscales y del secreto bancario con la finalidad de revitalizar la capacidad fiscal de los Estados para financiar bienes públicos libres de la toxicidad innata de las nuevas deudas.

Pero otras propuestas no necesariamente toman en cuenta los caminos de solución a la crisis que se han propuesto insistentemente desde el Sur.  Por ejemplo ¿Qué hay de la responsabilidad de los países del Norte sobre las deudas odiosas e ilegítimas que todavía asfixian al mundo en desarrollo? ¿Qué hay de su responsabilidad sobre el problema del cambio climático a escala global? ¿Por qué los países del Norte pueden proteger o rescatar a sus empresas a costa de dos de sus principios ideológicos más exigidos al mundo en desarrollo: el equilibrio fiscal y la propiedad privada? ¿Por qué los países desarrollados dedicarían apenas el 0.7% de sus paquetes de estímulo nacionales si el compromiso histórico es aún mayor: 0.7% de sus PNBs anuales? ¿Por qué no se discute las soluciones a los problemas mundiales en un espacio más democrático e inclusivo como es el de las Naciones Unidas y no en un club cerrado de ocho o veinte países poderosos que sólo velará por sus prioridades?

Las respuestas a estas preguntas tienen que ver con la necesidad que tienen los países más ricos de asegurar su prosperidad limitando las posibilidades de industrialización de los países menos desarrollados, generosamente abundantes en materias primas. Es un modelo de integración injusto que perpetúa la pobreza y la desigualdad. Es por ello un modelo de integración tóxico porque genera ganancias privadas durante el apogeo (creando desigualdad) y crisis generalizadas a escala global que son pagadas por todos, porque no se fundamenta en los principios de economía solidaria con equidad de género y uso racional de los recursos naturales. Si los países industrializados hubieran destinado los pocos recursos solicitados para brindar una oportunidad a millones de seres humanos para salir de la pobreza[3] probablemente ahora no hubiera sido necesario inyectar tanto dinero –sin éxito- para rescatar a sus grandes capitalistas. Habría sido costo eficiente para los países desarrollados atender a los costos para alcanzar los ODM en vez de afrontar costosamente la actual crisis. Sus intervenciones parecen más bien agravar la crisis ya que el capital continúa hambriento de recursos frescos y gratuitos sin arriesgar.

Frente a esta realidad en curso, propuestas como las de Ha-Joon Chang[4], es decir, la de construir una combinación pragmática de comercio libre (entre las grandes potencias) con proteccionismo para la “industria infante” de los países en desarrollo parece ser una de las medidas más coherentes para permitir que el mundo tenga posibilidades de crecer a pesar de la crisis. En todo caso, es necesario que tanto los gobiernos del Norte como del Sur puedan discutir soluciones conjuntas para lograr un contrato social de escala global. Las soluciones que provengan de un solo lado de la esfera dejarán de lado los intereses de la otra, que en buena cuenta no tendrían por qué ser distintas: que las finanzas y el comercio estén al servicio del desarrollo y el buen vivir de toda la humanidad.



[1] FED, Nota de prensa del 18 de marzo de 2009.

[2] FT.com, 11 marzo 2009.

[3] El Banco Mundial estimó que se necesitaban desde el 2000 al 2015, entre 40 y 70 miles de millones de dólares para alcanzar los objetivos del milenio. Esto es, 600 mil millones o un billón de dólares para alcanzar los ODM en el mundo entero. Shantayanan Devarajan et al, 2002, PRWP 2819, The World Bank.

[4] Ha-Joon Chang, Jobs, not shopping, Prospect Magazine, Issue 156, march 2009.