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jueves, julio 16, 2009

El pato cojo

The Economist, quizás la mejor revista de economía y política del mundo, acaba de publicar un artículo que resume bien la actual coyuntura económica, política y social peruana. El texto califica al "pobre" Presidente García como "pato cojo". Veamos porqué (traducción no oficial):

Recomposición del gobierno peruano
Ganando tiempo
16 de julio de 2009
Un presidente impopular luce nuevos ministros

PRESENTANDO un gabinete renovado el 11 de julio, con siete caras nuevas entre 16 ministros, el presidente de Perú Alan García dijo que esperaba que esta fuera su última remodelación antes que su mandato de cinco años finalice en julio de 2011. No sólo nadie le creyó, sino que la mayoría de los expertos predicen que el gabinete del nuevo líder, Javier Velásquez [Quesquén], el tercero que toma el cargo en los últimos nueve meses, durará como jefe de gobierno sólo hasta finales de este año, o bien, con optimismo -hasta abril del próximo año, cuando la campaña para las elecciones se pongan en marcha.

El problema es que la popularidad del presidente se sitúa en torno a un triste 20% y las presiones, desde los escándalos de corrupción hasta los disturbios sociales, están creciendo. El mes pasado fue particularmente cruel. Las manifestaciones de los nativos del Perú que comenzaron en abril, irrumpieron en violencia el 5 de junio por la selva norte de la ciudad de Bagua. El número oficial de muertos fue de 33, con 23 agentes de policía entre ellos. Un agente de policía permanece desaparecido.

Fue la violencia la que condujo la recomposición del gabinete, después que el predecesor del señor Velásquez, Yehude Simon, se viera obligado a dejar el cargo junto con los ministros a cargo de la policía y las fuerzas armadas. El Sr. Simon pasó la semana entre el choque de Bagua y su caída de popularidad viajando por el Perú para hacer frente a una protesta tras otra: unos 273 hasta fines de junio, según la Defensoría del Pueblo. Por otra parte, de acuerdo con Perú Cámaras las protestas y huelgas durante el mes provocaron pérdidas de al menos US $ 295 millones.

Los problemas no han terminado. Tres días de protesta nacional precedieron a la recomposición del gabinete. El Sr. García afirma que sólo 50.000 personas, de las 29 millones del Perú, se lanzaron a las calles, pero los críticos dicen que el argumento es irrelevante. "El gobierno de Lima simplemente no escucha. Muchos de los conflictos en el país han sido creadas por decisiones basadas en lo que la administración quiere hacer y no lo que los peruanos quieren hacer ", dice Rómulo Triveño, presidente de la región de Ica, al sur de la capital. Mientras tanto, las estadísticas publicadas recientemente han registrado en el mes de abril el primer descenso mensual del PIB desde mediados de 2001 y el país ha sufrido sus primeras muertes por la gripe porcina. Esas muertes tuvieron un impacto político, un día después de que el Sr. García afirmara que su gobierno derrotaría la enfermedad, así como la crisis financiera internacional, para el final del año.

El Sr. Velásquez, al igual que el Sr. García, es miembro del partido aprista que gobierna en la actualidad. Ambos podrían sufrir por una decisión judicial que permite salir de la cárcel al sr. Rómulo León, un compañero aprista presuntamente involucrado en la corrupción, para cumplir arresto domiciliario. El sr. León es sospechoso de fechorías –que el niega- que provocó la primera gran reorganización del gabinete el pasado mes de octubre. Opositores huelen un encubrimiento, aunque no hay pruebas de ello.

Las malas noticias políticas tienen lugar en un contexto de buenas noticias económicas en general. A pesar de las últimas cifras del PIB que muestran una desaceleración del año pasado cuando hubo una tasa de crecimiento del 10%, el Perú seguirá siendo uno de los pocos países de América Latina que registrará un crecimiento positivo para este año. La inflación está disminuyendo rápidamente y el superávit comercial del país ha aumentado, superando los $ 1 mil millones para los primeros cinco meses del año.

Pobre señor García, entonces: su presidencia corre el riesgo de convertirse en unpato cojo prematuramente. Ya se han inscrito 21 partidos antes de las elecciones presidenciales que debían presentarse en 2011 y decenas más están tratando de reunir los 145.000 nombres necesarios para la contienda –entre ellos dos de las víctimas de la recomposición de la semana pasada, el señor Simon y el ex ministro de las fuerzas armadas, Antero Flores Aráoz.

Lea el artículo original en inglés en:




viernes, junio 12, 2009

2da parte del artículo de Marco Huaco sobre Bagua

A continuación paso el link de la segunda parte del artículo de Marco Huaco sobre los lamentables hechos ocurridos en Bagua el 5 y 6 de junio de 2009.

Masacre en Perú Por qué contra aguarunas y huambisas?
Testimonio: Pueblos guerreros provocados hasta el genocidio
Por Marco A. Huaco P.

lunes, junio 08, 2009

Masacre en Perú: ¿por qué contra aguarunas y huambisas? (I)

Comparto este excelente artículo escrito por Marco A. Huaco P.*:

Sí, aunque los diarios “El Comercio” y “Perú 21” sigan poniendo entre comillas la palabra “masacre”, la sociedad asiste horrorizada a las masacres del 05 y 06 de junio mientras el Presidente García y sus Ministros inventan justificaciones cada vez más alucinantes ahora hablando de conspiraciones internacionales (¿Ecuador-Bolivia-Venezuela?) para impedir que el Perú explote sus recursos petrolíferos, gasíferos, auríferos, hídricos y forestales…que es al final todo lo que le interesa al perpetrador intelectual de la política del “perro del hortelano”. Ahora todos aquellos que todavía no estaban convencidos constatan que aquella insultante etiqueta del “perro” no era proclamada como simple metáfora agraviante sino como figura muy literal con ribetes genocidas.

Los hechos del 05 de junio demuestran que la agresión armada comenzó a iniciativa policial y que le correspondió un contraataque indígena. Qué otra conclusión puede desprenderse de cabezas y rostros indígenas partidos a la mitad por bombas lacrimógenas disparadas desde helicópteros y un operativo iniciado a las 5 de la mañana por centenares de efectivos de las fuerzas especiales premunidos de fusiles AKM y munición de guerra; qué otra conclusión podemos obtener de los cuerpos de los policías baleados por su misma munición.

Y los hechos de los próximos días demostrarán ante todo el mundo, que a pesar de la desaparición de cadáveres mediante su quema, el entierro en fosas comunes y su arrojo en los ríos, la cifra de asesinados indígenas supera muy largamente el número de 09, cifra que la Defensoría del Pueblo, el Gobierno, los medios de comunicación y hasta periodistas normalmente independientes como César Hildebrandt, insisten en restregarnos para que todos creamos que un operativo policial planificado con anticipación se convirtió en una “emboscada indígena asesina contra policías”.

Esta matanza sorprende a todo el país, pero la pregunta sobre los bestiales acontecimientos permanece: ¿por qué se organizó una operación policial de este calibre contra Aguarunas y Huambisas?, ¿estamos ante gobernantes desquiciados, ante fríos gobernantes gravemente comprometidos con poderosos intereses extranjeros, o a una mezcla de todo esto y de muchas otras cosas?. ¿Se trató de una calculada acción para descabezar y liquidar de un solo golpe al movimiento indígena amazónico y así consolidar a sangre y fuego uno de los principales capítulos del modelo económico neoliberal?.

Por causa de la cómplice manipulación informativa de medios escritos y televisivos que sólo resaltan las imágenes de los policías masacrados mientras que las fotos de los nativos asesinados sólo circulan restringidamente por internet, y por causa de un gobierno que con racismo tan asombroso como repugnante declara duelo nacional sólo por los policías muertos mientras llama a los indígenas “terroristas” e insiste en “sólo nueve indígenas muertos”, lo siguiente debe decirse de todos modos:

A diferencia de la generalizada ignorancia que existe sobre quiénes son los pueblos jíbaros Awajún y Wampís, (ignorancia de la que cumplidamente se aprovecha este régimen para exhibirlos como “terroristas”), el Gobierno de García sí CONOCÍA perfectamente las especiales características de dichos pueblos. Nos referimos a su conocida y ancestral ferocidad cuando se les acosa, cuando muere uno de los suyos o deciden entrar en guerra; y luego a su eficaz conocimiento del manejo de armas de guerra ya que sus jóvenes y hombres han servido como tropa en las guerras entre Perú y Ecuador de 1941, 1981 y 1992, desarrolladas precisamente en la Cordillera del Cóndor, área de su territorio ancestral. Estos dos factores no eran ignorados por el Estado y, como demostraré luego, ya han sido explotados antes por este Gobierno y empresas mineras para azuzar a los indígenas e incitarlos de manera criminal a una reacción defensiva violenta como la ocurrida en Bagua. Sumado a lo anterior, considérese los graves conflictos locales acontecidos este año con empresas mineras, petroleras y el ministerio de energía y minas; todo lo cual convertía a Bagua en el foco más delicado de la protesta indígena en la Amazonía.

Y es que aunque antiguas prácticas como la Tsantsa (reducción de cabezas del enemigo) ya no se practiquen y hayan pasado felizmente al olvido, los reflejos bélicos de Wampís y Awajúns se han mantenido vivos debido a su participación en las guerras con Ecuador lo que ha reforzado un especial sentido de pertenencia y celo territorial por partida doble: por ser sus territorios tradicionales desde antes de la existencia de la república y por ser una tierra en la que sus propios hijos han derramado su humilde y anónima sangre defendiendo los límites del Estado republicano.

Las “usuales” agresiones y crímenes que los regímenes represivos cometen contra nuestra sociedad civil mestiza y que ella siempre soporta, olvida y hasta perdona, de ninguna manera reciben la misma reacción en el mundo de los Awajún y Wampís. Mientras los ciudadanos mestizos reaccionamos como masa de protesta que pelea con puños y piedras pero que finalmente se desbanda para proteger su propia vida, ellos reaccionan como pueblo guerrero que contraataca en busca de reducir al enemigo y tomarse vida por vida. Eso lo sabe absolutamente bien cualquier militar -oficial o soldado- que haya trabajado en la Amazonía jíbara. Y cómo no, lo sabía Alan García. ¿O es que su antropólogo cortesano Juan Ossio no se los advirtió o tampoco ellos tomaron en serio a este señor?.

Leamos por ejemplo, lo que el INRENA (hoy Servicio de Áreas Naturales Protegidas) escribía en 2007 a diversas carteras ministeriales en el proyecto de decreto supremo que mutilaba a la mitad el área de protección ecológica del “Parque Nacional Ichigkat Muja”, ubicado dentro de territorio tradicional indígena:

“Los pueblos aguaruna y huambisa, autodenominados awajun y wampis respectivamente, pertenecen a la familia lingüística Jíbara, la cual constituye una de las naciones indígenas amazónicas más numerosa y de importancia cultural y política de la Amazonía. Con un fuerte sentido de identidad, se han caracterizado como un pueblo guerrero que ha sabido defender su territorio frente a diferentes amenazas e intentos de dominación que se les han presentado en distintos momentos de su historia”.

“Una de las características de la cultura Jíbara, con predominio en los hombres, es su actitud guerrera. Los hombres jóvenes se preparaban durante años para una carrera espiritual, social y militar, y en resumen, lograr el perfil de “hombre guerrero” a través de la observación de prohibiciones conductivas y dietarias y del consumo repetido de alucinógenos extraídos de plantas semi cultivadas y salvajes, con el fin de lograr visiones de un futuro exitoso”.

En el documento “Valoración cultural de los Awajún y Wampís” producido por un proyecto del INRENA co-ejecutado con una organización privada conservacionista, se reseña lo siguiente:

“Durante los siglos XVII y XVIII los españoles realizaron varios intentos de subyugar a los Jíbaros, pero sin éxito. Así los Jíbaros mantuvieron su libertad durante el resto del período colonial”.

“La fiebre del caucho comenzó entre los años 1880 y 1914; y, si bien para muchos grupos nativos en el Perú, la época del caucho significó la condena a la esclavitud y tratos infrahumanos también esta época les representó un mayor acceso al tráfico de mercancías. (…) En 1904 los Awajún/Wampís hartados de los abusos de los caucheros, en una correría bien organizada, mataron a los caucheros y eliminaron todos sus puestos”.

Afirmaciones como éstas sobreabundan en expedientes y comunicaciones oficiales entre el INRENA y el Poder Ejecutivo a propósito de concesiones mineras, categorización de zonas ecológicas reservadas, evaluaciones ambientales, y discusiones intersectoriales. Y como puede comprobar cualquier persona que haya ingresado a territorios jíbaros respetando las autoridades y normas indígenas establecidas consuetudinariamente, los Pueblos Awajún y Wampís son normalmente pacíficos, hospitalarios y amistosos. Pero también pueden pasar a la defensa armada frente a ataques o injusticias que amenacen a sus familias. Y este contraste lo conocen muy bien funcionarios estatales, militares y profesionales de organizaciones civiles y religiosas.

No se trata de justificar lo que es injustificable apelando a razones culturales, sino de comprender la naturaleza política de la decisión del régimen en la sangría de Bagua y por la que tendrá que dar cuentas ante la justicia internacional: el comando Aprista de Gobierno, fiel a su trayectoria histórica de derramar sangre civil y policial –sea como partido de oposición insurrecto, sea como partido de gobierno-, eligió conscientemente la solución violenta contra Awajúns y Wampís sin importar las consecuencias, con pleno conocimiento de causa de lo que podría ocasionar. El Aprismo ha enviado al matadero a policías obligados a cumplir órdenes y ha asesinado a indígenas que defendían su derecho a existir como pueblos. El Aprismo ha escrito un nuevo capítulo en su sangrienta historia.

Pero de estos horrendos incidentes, García no se librará como lo hizo respecto a los crímenes del caso El Frontón en su primer gobierno cuando 111 subversivos presos ya desarmados fueron asesinados, pues no existe ninguna duda de que García, su primer ministro y la ministra del Interior serán acusados de crímenes de lesa humanidad y de genocidio por enviar a los efectivos policiales a una muerte segura y por consentir acciones bélicas contra civiles que luego de 55 días de protesta lograban mantener la cordura a pesar de la drasticidad de sus protestas.

En la segunda parte de este artículo expresaré cómo es que la hipótesis de la provocación deliberada contra los indígenas no es una exageración descabellada ni panfletaria, a la luz de conflictos ocurridos este año en comunidades aguarunas de El Cenepa.
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*Asesor Legal del Grupo de Trabajo Racimos de Ungurahui
Ver más artículos del autor en www.marcohuaco.com

lunes, diciembre 03, 2007

Los de afuera y los de adentro

Acabo de encontrar una referencia a un artículo mío escrito en el Boletín Economía y Bienestar 10 (pdf), de desco, en el reciente Informe anual del Progreso Económico y Social del Banco Interamericano de Desarrollo, 2008, titulado, "¿Los de afuera? patrones cambiantes de exclusión en América Latina y el Caribe".

Este fue un artículo en el que abordé el problema del financiamiento público directo de partidos políticos en una economía pujante como la nuestra pero carente de una base social y laboral construida sobre una economía de tipo capitalista que permita canalizar sus demandas a través de organizaciones políticas sólidas.

Considerando el anterior diagnóstico como dado, encuentro que los movimientos de protesta social se presentan como un espacio de alternativas de voz (y voto) para determinados grupos poblacionales mayoritariamente pobres o excluidos donde pueden colocar con éxito una problemática en la agenda pública a un bajo costo privado pero con un elevado costo social y económico.

Esta es la idea que aparece reproducida en el IPES 2008 de la siguiente manera:
A veces, los movimientos de protesta no se originan en grupos socialmente organizados, sino que emergen en torno a metas de corto plazo. Estos movimientos pueden ser sumamente eficientes porque pueden introducir un tema en la agenda pública a bajo costo para los individuos pero a un alto costo para la sociedad, dado que a veces los efectos de los tipos de protesta empleados pueden afectar a un sector económico, la seguridad ciudadana o la infraestructura pública (Mauro Machuca, 2006).
y la versión en inglés...
Sometimes protest movements do not grow out of socially organized groups; rather, they emerge around short-term targets. Such movements can be extremely efficient because they can introduce an issue into the public agenda at a low cost for individuals, but at a high societal cost, given that sometimes the types of protest used can affect an economic sector, citizens’ security, or public infrastructure (Mauro Machuca, 2006).
Los movimientos de protesta social son una expresión caótica del reclamo de los de afuera para ser incluidos con los de adentro para percibir los beneficios del crecimiento económico y social. En nuestro país, puede estimarse que gran parte de esta población se encuentra en las regiones de la sierra centro y sur. Pero también existen bolsones de excluidos cuya expresión de reclamo se concentra en manifestaciones de inseguridad rampantes en nuestras ciudades.

No se podrá seguir siendo rentable en los próximos años si las estrategias de responsabilidad social no logran obtener los resultados esperados por la población de afuera.


lunes, septiembre 03, 2007

Violencia artesanal

Hace más de 7 años, el Banco Interamericano de Desarrollo publicó un estudio sobre los costos de la violencia en América Latina (pdf). Los resultados del mismo incluyeron una estimación de estos costos para el caso específico del Perú. A continuación, un gráfico que presenta una estructura de estos costos (CD: Directos, CI: Indirectos, TFR: Tranferencias), en términos del PIB de 1997, del cual sacaron algunas conclusiones que fueron el motivo para escribir este artículo:

El estudio, a cargo de Juan Luis Londoño y Rodrigo Guerrero, deslizan las siguientes interpretaciones de los costos acumulados por el estudio (pág.27, énfasis mío):
  • Perú se caracteriza, comparativamente, por una violencia artesanal, con alta incidencia de eventos de pequeño monto, con poca letalidad y relativamente bajos costos sobre la economía.
  • En México parece proliferar más el delito organizado sobre la propiedad que el delito sobre la vida.
  • Venezuela es un país donde parece predominar la respuesta privada (de las empresas y los hogares) ante el rápido deterioro de la violencia urbana.
  • En El Salvador sobresale la cultura de la violencia creada por muchos años de guerra.
  • Brasil es un país donde predomina la contribución oficial a la violencia urbana.
  • Y en Colombia la violencia parece haberse profesionalizado más que en ningún otro país del mundo, y donde coinciden en el tiempo y en el espacio múltiples actos de violencia instrumental con problemas de convivencia ciudadana.
La violencia en el Perú, ¿es artesanal? ¿Será por esta razón que la violencia peruana parece no penalizar el ritmo seguido por las cuentas nacionales? ¿Será por ello que normalmente encontramos como sus principales actores a humildes campesinos que se pelean a muerte por los pocos activos disponibles en su cartera, ya sea en animales o tierra? ¿O por familias de barrios marginales que protagonizan las noticias policiales de todas las noches? ¿Qué son 3 mil millones de dólares perdidos en nuestra economía por causa de la violencia?

Para que tal afirmación tenga sentido, debe recordarse que el contexto de tal sentencia es muy particular. Nuestra sociedad es una suerte de residuo corderil atomizado producto de la época post violencia. Eventualmente, hay algunas zonas donde el conflicto se manifiesta en su punto más alto, con muertes y todo, como si de grumos que revientan antes de hervir la olla entera de leche. Así que debe afirmarse que la violencia en el Perú es artesanal, dadas las condiciones autoritarias vividas durante los noventa.

Por otra parte, hay que destacar que se ha generado toda una teoría sobre la violencia. Es muy diferente hablar de violencia familiar que de violencia política y social. Las mediciones realizadas por el estudio del BID parecen referirse fundamentalmente a las del primer tipo. No obstante, existe toda una corriente de pensamiento que trata de conectar ambos tipos de violencia para explicar procesos de renovación o degeneración social.

También, sería bueno revisar los resultados de este estudio puesto que la aproximación tendría ya varios años de antigüedad. La estimación corresponde a 1997 y ahora estamos a diez años de aquel entonces. No obstante, un estudio realizado en el 2003 (pdf) por investigadores del BID recogió las mismas cifras para realizar algunas apreciaciones sobre los factores de riesgo que explican la violencia en los países, entre los que destacan (págs. 24-30):
  • En el nivel individual: género, edad, biología, nivel educativo, nivel socioeconómico, estatus laboral, abuso de sustancias, exposición temprana a las agresiones.
  • En el nivel del hogar: tamaño/densidad del hogar, historial de violencia familiar, dinámica del hogar y sus normas, nivel de pobreza del hogar.
  • En el nivel comunitario o societal: Desigualdad social, historial de violencia societal, efectividad de las instituciones para el control social (justicia, policía, iglesias, ongs, grupos comunitarios, etc.), presencia de la violencia en los medios, disponibilidad de armas y drogas, normas culturales, nivel de pobreza del vecindario, tasa de criminalidad del vecindario, características ambientales del vecindario (stock de las viviendas, luz, etc.).
Así que es hora de ponderar adecuadamente, no sólo en términos cuantitativos sino históricos la relevancia del nivel de conflicto social que resulta de la práctica de la violencia familiar en las distintas regiones de nuestro país.