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lunes, octubre 23, 2017

El costo del Censo 2017

En tiempos que nuestro país está altamente conectado, es natural esperar que la percepción de la población sea fácilmente impactada por el curso de los hechos de un evento en particular, como lo ha sido el censo, aunque hayan sido casos aislados. Pues tal como han venido ocurriendo las cosas, parece ser que más que casos aislados estamos asistiendo a un censo con serios problemas de organización, pese al gran esfuerzo de voluntariado desplegado por cientos de jóvenes 'empadronadores'.

Las redes han dado cuenta de muchas familias que no fueron visitadas por los censadores, a pesar de vivir en lugares céntricos y accesibles de la ciudad de Lima. Ha habido reportes de falta de materiales para continuar con las entrevistas, pese a que los empadronadores han tenido tiempo para seguir con su tarea. Finalmente, la noticia de algunos casos de violencia contra los entrevistadores ha indignado a la población pues muchos se preguntaban porqué no se aseguró adecuadamente la integridad de los jóvenes. Al parecer, las fuerzas del orden calcularon que bastaba volar uno que otro helicóptero por las alturas de la ciudad para detectar lo que ocurría al interior de las viviendas o los edificios.

Todos estos problemas, junto con la desfachatez de pegar sendos stickers llamativos en las viviendas censadas con la propaganda de varias empresas, han motivado a que muchos nos preguntemos ¿Cuánto ha costado el Censo 2017? ¿Cómo se ha financiado? ¿Se ha pensado en ejecutar un Censo bamba o qué?

Para averiguar los datos de costo presupuestal, he visitado la Web de Transparencia Económica del MEF tanto para el año 2007 como para el 2017. Estos montos aparecen dentro del Presupuesto Institucional del INEI, institución dependiente de la Presidencia del Consejo de Ministros y son reportados en la tabla 1 abajo.

En el primer caso, para el Censo del 2007, el Presupuesto inicial aprobado ascendía a 21 millones de soles. Sin embargo, este presupuesto fue revisado rápida y fuertemente a más de 3 veces el monto original calculado alcanzando los 63 millones de soles. La ejecución alcanzó finalmente los 62 millones lo que implicó un porcentaje de 98.4% con respecto al Presupuesto Modificado.

Para el 2017, el Presupuesto inicial aprobado ascendió a casi 174 millones de soles para realizar el Censo XII de Población y VII de Vivienda. Las modificaciones presupuestarias llevaron el techo presupuestal a gastar a un poco más de 181 millones de soles, un reajuste de apenas 4.2%. Esto significaría que la planificación presupuestal habría sido más consistente que en el 2010. No obstante, lo que finalmente fue ejecutado (devengado) hasta la fecha son 134.3 millones de soles. Esto representa el 74.1% del PIM. Si por presión para mejorar la recopilación de datos se extendiera la contratación de algunos equipos, existe todavía cierta holgura para completar el Censo que ahora tanto se cuestiona.

Tabla 1. Presupuesto de los Censos 2007 y 2017. Fuente: MEF
Una cuestión que costará mucho comprender en términos mediáticos es porqué habría que confiar en los datos recopilados tal como se ha visto, si es evidente que buena parte de la población quedará fuera del conteo. La respuesta se encuentra en que la mayoría de la población se nos ha enseñado a razonar ariméticamente y no estadísticamente. En efecto, a pesar que se ordene inamovilidad perfecta, nunca por nunca se logrará contar al cien por ciento de la población. Siempre habrá un margen de error y la estadística es la ciencia que busca minimizar ese margen para obtener la mejor calidad de datos posible al costo pagado. Veamos como ha evolucionado este error a través de la historia de los Censos del Perú.

Tabla 2. Población Censada y Omitida 1940-2017. Fuente: INEI
Como se puede apreciar, TODOS los censos han tenido un margen de error. Este error estuvo particularmente fuera de control en 1940, pero luego de 20 años, los censos entraron dentro del margen de error aceptable, es decir, menos del 5% de la población total esperada. Para el 2017, ya lo dijo el propio Presidente PPK, que su apuesta era que encontraremos una población de 31 millones y medio de personas. Su apuesta por supuesto es bastante informada, ya que el Boletín Especial de noviembre de 2010 producido por el INEI reportaba una estimación poblacional de 31.8 millones de personas en el Perú.

Aquí es donde yo me atrevo a postular un par de escenarios para ver hasta dónde puede tolerar el país que encontremos errores. Si asumimos que el número de personas omitidas por el Censo asciende al doble de personas que fueron omitidas en el anterior censo tendremos un error máximo de 5%. Esto incluiría la pérdida total de la información censal a recoger en toda la provincia de la Convención cuya población se estima en 180 mil personas aproximadamente. Pero si asumimos que la omisión se va a ir reduciendo con el Plan de Contingencia que seguro debe tener el INEI para los días que siguen, es muy probable que alcancemos un número similar de personas omitidas al Censo del 2007, es decir unas 800 mil unidades. Con este resultado, el error se reduciría a un rango de 2.5% lo que haría que el Censo en términos técnicos haya sido todo un éxito.

¿Y el costo por unidad? En términos estrictamente presupuestales, el costo unitario del presente Censo se ha duplicado con respecto al obtenido el 2007. En efecto, hace diez años, el costo por persona censada había ascendido a un poco más de 2.2 soles por persona, mientras que para este año, dependiendo del grado de control sobre la omisión se tendría un costo un poco más de 4.4 soles. Este resultado, sin embargo, no explica el porqué de los etiquetas con publicidad empresarial como símbolo de vivienda ya censada. De acuerdo con la web de Transparencia, las donaciones comprometidas apenas han representado 0.013% del PIM del Censo 2017 y como se puede apreciar en la tabla, a la fecha de hoy, las empresas participantes sólo han ejecutado un poco menos de 7 mil soles. Es decir, ¿Por 7 mil soles el Estado les ha regalado publicidad gratis y además les va a dar la información personalizada de al menos 30 millones de peruanos? ¡Por favor!

Tabla 3. Fuente de Financiamiento del Censo 2017. Fuente: MEF.

En conclusión, terminaré señalando que es muy probable que este censo sea un éxito, si es que no sobrepasan el nivel de error (omisión) máximo histórico de los últimos cincuenta años. Existen varios comités que se han puesto a trabajar arduamente juntamente con un ejército de voluntarios jóvenes para que este proceso salga bien parado. No obstante, eso no me exime de condenar el aprovechamiento innecesario que han tenido algunas organizaciones privadas que desde su punto de vista han logrado financiar con muy poco dinero el estudio de mercado más grande posible del país con información sensible que ha sido proporcionada por todos los peruanos. Si es información pública, debe tratarse y proveerse a todos los ciudadanos por igual para conocer al país y proponer políticas públicas acordes con su realidad.

Otro punto lamentable es el tema de la seguridad, en especial para las mujeres. Luego de que una empadronadora haya reportado la violación de parte de un censado, mientras que uno o dos helicópteros de las fuerzas del orden se limitaron a merodear a varios metros de altura dizque resguardando a la ciudadanía, no queda más que condenar estos hechos y exigir que el Presidente tome cartas en el asunto de una vez por todas. No es posible que sólo la ciudadanía se indigne y movilice ante estos hechos, mientras que las fuerzas del orden apenas si visibilizan el problema para actuar como corresponde.

















martes, mayo 20, 2014

La economía de las familias homosexuales

Existe muy poca o nula investigación sobre la economía de las familias homosexuales. Esto a pesar que es un tema de discusión de larga data. Una búsqueda rápida en la web de Jstor utilizando diferentes palabras clave, revela que existen menos de una decena de estudios indexados sobre esta temática. Destacan "The Economics of Lesbian and Gay Families" (Black, Sanders & Taylor 2007), "The Economic Cost of Homosexuality: A Multilevel Analysis" (Baumle & Poston Jr, 2011) y "The Sexual Orientation Wage Gap: The Role of Occupational Sorting and Human Capital" (Antecol, Jong & Steinberger, 2008). Este problema se basa en el hecho de que existen pocas encuestas masivas que ayuden a dar una idea aproximada sobre las dimensiones y características socioeconómicas de esta población.

Entre los hallazgos más interesantes de tales estudios, que podrían ser evaluados en nuestra realidad, tenemos:
  • Un número menor de niños son criados por las familias homosexuales que las familias heterosexuales.
  • Los gays y lesbianas afrontan costos relativos más altos para adoptar niños, lo que reduce significativamente sus posibilidades de criar niños.
  • Debido al hallazgo anterior, las familias homosexuales tienen preferencias por encontrar satisfacción provenientes de fuentes alternativas que no sea la crianza de niños, lo que les motiva a mudarse a ciudades donde puedan "consumir" estos otros "bienes no niños" como por ejemplo, San Francisco y New York.
  • Las mujeres lesbianas tienen un mayor éxito laboral (tanto en ingresos como en estabilidad) que las mujeres heterosexuales. Todo lo contrario sucede con los varones homosexuales quienes tienen una importante penalidad en sus remuneraciones respecto de aquellos que son heterosexuales.
  • Las diferencias referidas en el punto anterior parecen ser más significativas si son casados que si son convivientes dependiendo del sexo. En efecto, los gays tienen una mayor penalidad si son casados que si son convivientes. En contraste, existe un mayor premio para las mujeres lesbianas cuando son convivientes que cuando son casadas.
En el Perú, el problema de falta de información estadística es mucho más grave que en el resto de Occidente puesto que los GLBT son invisibilizados tanto en las encuestas (como la ENDES por ejemplo) como en los reportes estadísticos elaborados por el INEI. Este es un problema sufrido por otros grupos minoritarios en el país -- en mayor o menor grado -- como por ejemplo las etnias nativas, los discapacitados o incluso los grupos religiosos diferentes a la religión predominante en el país. La última vez que se hizo un esfuerzo abierto por parte del Estado para medir grupos minoritarios fue en la Encuesta Nacional Continua aplicada durante el 2006 donde se requería información acerca de la Población Discapacitada, la Autopercepción Étnica y la Religión. Pero en dicha ocasión, no se recogió información sobre la identidad sexual del respondente.

¿Cuál es la población que se podrá beneficiar con la aprobación del proyecto de ley denominado de "unión civil"? De acuerdo con las entrevistas brindadas por Carlos Bruce, el congresista que ha realizado la propuesta legislativa de marras, señala que esta ley beneficiaría entre dos y tres millones de peruanos homosexuales. Esto significaría que se maneja que un 10% de la población nacional tendría esta orientación sexual. ¿De dónde proviene esta estadística?

Una primera fuente de consulta es el propio proyecto de ley 02647/2013-CR en cuya exposición de motivos (pág.11) se señala lo siguiente:
"Toda sociedad, incluida la peruana, tiene un porcentaje de personas lesbianas y gais que se estima entre el 4 y el 8% dependiendo de la fuente que se consulte." 
De acuerdo con esta afirmación, si el porcentaje se estima entre 4 y 8% entonces la población GLBT calculada para el Perú se encontraría entre 870 mil y 1.7 millones de personas adultas. Claramente, el congresista Bruce exagera al señalar que la población beneficiaria sería alrededor de 3 millones. Esto probablemente lo hace para dar un efecto conocido dentro de la ciencia política como el "problema de la proximidad" al duplicar la cifra que su propia iniciativa señala.

Con la finalidad de comprobar la afirmación señalada en el proyecto de ley, me puse a revisar algunos estudios estadísticos realizados a nivel mundial, encontrando la siguiente tabla comparativa que muestra resultados de encuestas en Reino Unido, Noruega, Canadá y los Estados Unidos. Estos datos comparativos y otros más específicos sobre los resultados de la medición en el Reino Unido pueden ser descargados en este enlace.


Quizá una de las primeras apreciaciones que se puede realizar es acerca de las dimensiones del tamaño de la muestra de cada una de las encuestas. La idea de fondo es que a un mayor tamaño de muestra (se entiende probabilística), se corresponde una mejor estimación de los indicadores estudiados. A todas luces, la encuesta aplicada en el Reino Unido ha sido la más grande con casi un cuarto de millón de hogares entrevistados. Las encuestas más pequeñas son las correspondientes a los Estados de Vermont y de North Dakota con 4.2 y 3 mil hogares visitados, respectivamente.

Una segunda apreciación tiene que ver con la naturaleza de las encuestas realizadas. Mientras que la mayoría de las encuestas ha tenido un objetivo específico en su abordaje, a saber, el de la salud; la encuesta aplicada en el Reino Unido ha sido multipropósito. De allí la nota al pie de la tabla mostrada donde se señala que probablemente esta característica podría explicar las diferencias en los resultados hallados con respecto a las otras encuestas.

Sin embargo, las dimensiones las cifras reveladas son bastante pequeñas, siendo las más bajas las reportadas en el Reino Unido (1.4%), Noruega (1.2%) y finalmente North Dakota (1%). Las más altas se encuentran en California y Vermont con 4.1% y 4.6%. Un último estudio, que no aparece reportado en este listado, reporta que 3.5% de la población adulta en los Estados Unidos son GLBT, lo que en términos absolutos significa que dicho país se cuenta con casi 9 millones de americanos adultos (Gates, 2011).

En este punto, cabe la pregunta ¿Cómo es posible que en el Perú tendríamos 3 millones de homosexuales con una población total de 30 millones cuando las proporciones manejadas por países industrializados del mundo de Occidente se tiene un porcentaje entre 1 y 4%? Tomando en cuenta la demografía peruana, la población mayor de 15 años al 2013 es de 21.7 millones de personas, lo que utilizando el rango de 1 a 4% -- en vez de 4% a 8% -- nos reportaría una población GLBT entre 217 mil y 870 mil ciudadanos. ¿Cuál será la cifra precisa? Sólo un estudio no sesgado de parte del INEI podría revelar de qué magnitud estaríamos hablando con meridiana precisión, que en el mejor de los casos se aproximaría al millón de personas. En el límite, la cantidad calculada por mucho o por menos no debería ser óbice para que el Estado reconozca legalmente el derecho a la unión civil que esta población reclama sobre la base de la igualdad ante la Constitución Política y los Derechos Humanos.

Algunas preguntas lógicas a continuación serían ¿Qué proporción de la población estimada estarán dispuestos a realizar una unión civil o simplemente continuar conviviendo? ¿Cuántos celebrarán uniones civiles con separación de bienes ante la posibilidad de afrontar potenciales disoluciones de las mismas? ¿Cuál será la estabilidad de tales uniones en comparación con las parejas heterosexuales? ¿Cuál será el grado de violencia en estas familias? ¿Existen diferencias según nivel socioeconómico?

Al margen de que se apruebe o no la propuesta legislativa del congresista Bruce, si creo que resulta importante que el INEI realice una medición periódica de esta población como otras poblaciones minoritarias demandan, ya sea a través de la Encuesta de Hogares como la ENDES. Esto haría visible la problemática que afecta a estas cohortes poblacionales para evaluar los costos y beneficios económicos que afrontan en la dinámica de la abigarrada sociedad peruana.

Muchas preguntas se han abierto a partir de esta iniciativa, no solo en torno a las implicancias de que la unión civil de parejas homosexuales sea una realidad. También se encuentra en el tintero el reclamo y ejercicio de otros derechos conexos que la población GLBT reclamaría lógicamente ampliando su frontera de derechos ganados, como por ejemplo, la crianza de niños. Llama la atención que en el discurso todavía no aparecen reclamos sobre las diferencias en las remuneraciones (en un sentido más amplio, los problemas de discriminación laboral) con respecto a este grupo poblacional, un problema que ya está siendo abordado en la realidad norteamericana.

Considero que es urgente que se responda con información confiable producida por el INEI y otras instituciones académicas que puedan abordar estos desafíos adecuadamente. Tal información será pertinente para el diseño y evaluación de las políticas públicas para las grupos poblacionales minoritarios en general. Pero no podremos responder con propiedad a menos que se comience a dimensionar adecuadamente a la población GLBT y sus respectivas realidades.

lunes, junio 15, 2009

¿Esto es el desarrollo?

A continuación reproduzco un texto revelador que hace contraste entre las visiones de desarrollo que tienen los indígenas y los intereses del capital dominante del planeta. La reflexión la hizo el líder huambisa Andrés Nuningo Sesén, al parecer hace ya más de 20 años.
En mi tierra yo me levantaba tranquilo por la mañana. No tenía que preocuparme de ropa porque mi casa estaba aislada, rodeada de mis chacras y del monte. Con toda paz me quedaba mirando la naturaleza inmensa del río Santiago mientras mi señora preparaba el fuego. Me refrescaba en el río y salía con la canoa a dar una vuelta para traer algunos cunchis o tarrayar unas mojarras, todavía con las primeras luces.
Sin preocuparme de la hora, regresaba. Mi señora me recibía contenta preparaba los pescados y me daba mi cuñushca, calentándome junto al fuego. Conversábamos mi señora, mis hijos y yo hasta que la conversación se acabara. Después ella se iba a la chacra y yo con mi hijo varón, al monte. Andando por el monte enseñaba a mi hijo cómo es la naturaleza, nuestra historia, todo según mi gusto y las enseñanzas de nuestros antepasados. Cazábamos y regresábamos contentos con la carne del monte. Mi señora me recibía feliz, recién bañada y peinada, con su tarache nuevo. Comíamos hasta quedar satisfechos. Si quería descansaba, sino, visitaba a los vecinos y hacia mis artesanías; luego llegaban mis parientes y tomábamos masato, contábamos anécdotas, y si la cosa se ponía bien, terminábamos bailando toda la noche.
Ahora con el desarrollo la cosa cambia. Hay horas por la mañana para el trabajo. Trabajamos los cultivos de arroz hasta tarde y volvemos a la casa sin nada. La señora, tremenda cara larga, con las justas me pone un plato de yuca con sal. Casi no hablamos, mi hijo va a la escuela a que le enseñen cosas de Lima. Luego de cosechar, son mil peleas para cobrar una miseria. Todo va para el camionero, para los comerciantes.
Apenas llevo a mi casa unas latitas de atún, unos fideos, y lo peor es que con esta clase de agricultura se nos va terminando el terreno comunal y pronto no quedará nada. Ya veo a todos mis paisanos rebuscando en los basurales de Lima.
Cuando estuve en Bogotá, yo me preocupé por conocer como es la vida de los millonarios y me dijeron que ellos tienen su casa aislada en medio de lindos paisajes. Que se levantan por la mañana tranquilos para mirar el paisaje, se bañan en su piscina. Llega con el desayuno puesto y como no tienen prisa conversa tranquilamente con su mujer y sus hijos. Los niños van a un colegio selecto donde le enseñan al gusto de su padre. El hombre pasea por su hacienda y pega unos tiros a las aves o pesca, y a su regreso encuentra la mesa puesta y la señora bien arreglada para el almuerzo. Duerme después de la comida, o se dedica a pintar o a pequeños entretenimientos de carpintería o cosas así. Luego sale donde los amigos a tomarse unos tragos y si quieren bailan hasta cuando les parece.
Entonces yo me pregunto: Es decir ¿Que yo con todos mis paisanos acabaremos en los basurales para que uno o dos millonarios puedan hacer la vida que nosotros hacíamos antes? ¿Qué es esto el Desarrollo?
El texto lo leí por primera vez en inglés en el informe "Indigenizando el desarrollo" preparado por el PNUD el cual puede descargarse aquí en formato pdf. La fuente citada allí corresponde a Ramos, A. R. (1998). Indigenism: ethnic politics in Brazil. Wisconsin, University of Wisconsin Press. p.195.

No obstante, de acuerdo con este artículo (pdf), el texto fue publicado por primera vez en el boletín 19 y 20 de la Voz Indígena. Este fue luego reproducido en 1989 por la editorial ecuatoriana Abya - Yala en el libro “Los guardianes de la tierra. Los indígenas y su relación con el medio ambiente”, bajo el título ¿Esto es el desarrollo? págs. 264-266. Pueden leer el texto original aquí en Google Books.

lunes, enero 05, 2009

Cómo compensar a quienes perdieron con las AFPs

Pasar del sistema de pensiones estatal al sistema privado individual ha sido un craso error. Al menos así lo piensan y lo expresan los trabajadores y funcionarios del gobierno italiano. La nota aparece aquí en Bloomberg.

Luego de que los fondos de pensiones privados italianos tuvieran grandes pérdidas acumuladas por la crisis económica internacional, diluyendo las expectativas de una jugosa rentabilidad anual del 20% para cada jubilado, el gobierno está estudiando compensar a los jubilados por las pérdidas sufridas desde agosto de este año. Adicionalmente, se está buscando que las AFPs italianas adopten estrategias de inversión más conservadoras conforme los clientes se están acercando a su jubilación.

En el Perú, aparecieron algunas iniciativas y propuestas sugerentes. Entre ellas, indexar la rentabilidad con la inflación, proponer un nivel de rentabilidad mínimo, hacer que la rentabilidad y las pérdidas sean compartidas con las AFPs, disminuir las posibilidades de inversión en el extranjero consideradas de mayor riesgo, hasta la desafiliación de las entredichas. Todas estas opciones están dirigidas a los que están aún jóvenes en el proceso.

Pero no se ha oído nada acerca de la suerte de la gente que ya se ha jubilado bajo las AFPs peruanas y las que están próximas a jubilarse. Ojalá alguien se interese en indagar más sobre estas cuestiones, pues es necesario que esta gente sea compensada luego de que prácticamente se obligó a buena parte de los trabajadores a pasar a un sistema de pensiones que no quería.

viernes, diciembre 19, 2008

Diálogo de planes

La CONFIEP acaba de presentar su plan de inversiones por un monto que bordea los 14 mil millones de dólares, respondiendo así al llamado del Presidente de presentar su parte del plan anticrisis. Sinceramente, no pensé que el principal gremio empresarial peruano le diera tanta importancia a dicho llamado, por la sencilla razón de que lo que ha presentado el gobierno no es en realidad un documento que merezca llamarse un Plan Anticrisis

Desde que este documento fuera compartido en los medios periodísticos virtuales, sólo se han escuchado voces de escepticismo y críticas al referido documento ya que solo presenta un esquema de actividades gruesas en una página bastante escueta. Lo han criticado académicos, analistas, activistas y tecnócratas, y el que escribe en esta página. No sólo a través de la pluma, sino también a través de participaciones en diversos foros y conversatorios acerca de la crisis financiera internacional y lo que debemos hacer como país para afrontarlo de manera racional y coherente.

Pero de pronto tomé conocimiento de la declaración de la misión del FMI que hace alusión acerca de la existencia de dicho documento. También apareció el ofrecimiento del actual ministro de economía de explicar con todo detalle el documento del Plan ante el Congreso de la República. Y ahora, obtenemos la respuesta formal del empresariado peruano que mediáticamente, ha sido presentado ante los medios, pero el documento no ha sido compartido en sí con la sociedad.

En este punto me pregunto. Cómo es que hemos llegado a este punto de diálogo político entre empresarios y el gobierno de García? Por qué los empresarios han dado la venia a dicho Plan como lo ha hecho el FMI? Básicamente porque el Ejecutivo ha dado señales claras sobre qué cuestiones se puede negociar con motivo de la crisis.

En primer lugar, la formulación explícita en el Plan Anticrisis de que la mayor carga de endeudamiento a tomar será con el Fondo Monetario Internacional. Esta organización que hasta hace sólo un par de meses atrás era considerada en proceso de extinción, de pronto, es levantada del polvo como la solución para los países en desarrollo frente a la ola de crisis que viene de los países industrializados. Estos préstamos a tomar son una oferta clara de asociación frente a la crisis.

En segundo lugar, tenemos la actividad más importante que contiene el plan anticrisis que es la inversión en infraestructura y vivienda. No quedó claro en un primer momento de qué se trataba esta oferta, hasta que el Presidente comenzó a realizar el anuncio explícito de que los empresarios podían pagar impuestos realizando obras. Esto llevó a la evidencia de una estupenda oportunidad de negocios mutuamente beneficios una vez terminada la próxima ley de las Asociaciones Público Privadas.

Qué sigue después de este acercamiento? La negociación entre las partes interesadas y el verdadero plan de acciones que se implementarán entre el 2009 y 2010. Con esto, probablemente, estemos asistiendo al mejor momento de entendimiento entre el empresariado peruano y el gobierno en un contexto de crisis internacional. Esto probablemente dará lugar a una serie de inversiones que son necesarias en muchas partes, pero probablemente en otras no lo sea tanto así.

Lo que más me preocupa a estas alturas, es que estos planes son cifras entre los actores de élite de nuestra sociedad. En esta mesa no están convidados los pequeños y micro empresarios. Tampoco están los trabajadores de cualquier tamaño de empresa. Este diálogo de planes, no se explica cómo serán beneficiados estos sectores, lo que en otras palabras implica que tendrán que vérselas ellos mismos.

Pero probablemente me equivoque. Y ojalá se den algunos efectos de encadenamiento o arrastre desde los grandes empresarios hacia la mediana, pequeña y microempresa. Y con ello hacia los trabajadores y sus familias. Habrá que vigilar para que esto se haga realidad de alguna forma.

miércoles, diciembre 03, 2008

Una Lima de deudores en el Perú

Puede resultar anecdótico, pero la SBS ha lanzado una campaña importante para impulsar la previsión de los gastos de la familia peruana durante el 2009. 

Como se sabe, el próximo año no va a ser nada fácil para la economía de nuestro país como resultado de los efectos de la crisis económica internacional. Por tal motivo, en estas fiestas, las familias peruanas debieran hacer todo el esfuerzo posible para limitar su endeudamiento si no tienen un panorama cierto sobre el aumento de sus ingresos. Por el contrario, deberían cancelar todas sus tarjetas de crédito cuanto antes con la gratificación o los ingresos adicionales que pudieran obtener por motivo de las fiestas.

Al margen de que si el Estado todavía no expone con claridad las metas de su política fiscal expansiva (osea si va a gastar más para proteger los programas sociales básicos, por ejemplo), creo que esta campaña debería ser difundida masivamente entre las familias peruanas para que no la pasen mal durante el 2009. Y probablemente el 2010 también.

La nota periodística aparece en el diario El Comercio, aquí.

El formato para que las familias hagan su presupuesto 2009, con el registro cuidadoso de sus ingresos y gastos, aparecen en el siguiente enlace de la SBS, pdf.

Ojalá que esta campaña pronto tenga resultados, no sólo al contener la tendencia creciente del número de deudores. En la actualidad, según la SBS, el número de deudores alcanza la marca de 4 millones 891 mil personas. Con tres millones y medio más, el Perú tendría una población de deudores equivalente a la ciudad de Lima. Es necesario que se reduzca esta cifra para evitar que las cifras de pobreza vuelvan a recrudecer en la ciudad peligrosamente ejerciendo presiones sobre el gasto fiscal adicionales al esfuerzo que hay que hacer para soportar la crisis.



viernes, noviembre 21, 2008

La paradoja del crecimiento infeliz

En América Latina, hasta Bolivia parece tener un mejor nivel de satisfacción con la vida que Perú. Estos resultados son presentados por el reciente estudio "Más allá de los hechos: comprendiendo la calidad de vida" publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo aquí, en pdf:


La interpretación de estos resultados, según el BID, es que en América Latina se observa "la paradoja del crecimiento infeliz". Esta consiste en un rápido proceso de crecimiento económico con un enorme descontento social. Literalmente:
Mientras más rápido crezca un país, más rápido se crearán expectativas de consumo material e incremento del estatus social y económico.
En mi opinión, el Perú es un buen ejemplo de este tipo de procesos. El Perú se encuentra junto con Trinidad y Tobago, Chile, Ecuador y República Dominicana entre aquellos países que crecieron muy rápido, y sin embargo tienen un menor nivel de satisfacción con la vida que aquellos que crecieron poco, o casi nada, como El Salvador, Paraguay y Guatemala.

Por ello el estudio concluye que "una estrategia [de desarrollo] enfocado exclusivamente en el crecimiento tiene pocas posibilidades de ser políticamente sostenible". No deja de tener razón, puesto que precisamente en estos años de continuo y elevado nivel de crecimiento económico ha asistido a un incremento igualmente significativo de las protestas sociales.

Financial Times señala agudamente como "... la pérdida de aspiraciones puede debilitar la demanda por una mejor educación, servicios de salud y una mejor protección social". El estudio llama a este fenómeno la "paradoja de las aspiraciones". En contraste, "ciudadanos descontentos pero muy activos políticamente son el mejor indicador de progreso social que una sociedad pasiva y tolerante".

Creo que Perú ya pasó la etapa de la pérdida de aspiraciones. Es posible pensar una mejor distribución del ingreso, pero hay que ser inteligentes en esta repartición en un contexto de crisis recesiva mundial. Así que las movilizaciones necesitan no sólo ser importantes y responsables, sino también inteligentes.

Asi, y sólo asi, pasaremos de la paradoja del crecimiento infeliz a la del decrecimiento feliz. Es un paso que podría prepararnos para un ciclo nuevo de crecimiento que sea sobre las bases de una mejor educación, salud y protección social para todos.

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PD. Vean los otros cuadros del informe comentado en las páginas 19 y 20. ¿Cuán satisfechos estamos con nuestra educación? Penúltimos. ¿Con los servicios de salud? Ante penúltimos ¿Cuán satisfechos estamos con el empleo? Antepenúltimos. ¿En vivienda y vida urbana? Tras ante penúltimos. Lo curioso es que compartimos esa evaluación con países como Argentina y Chile, los cuales han mostrado altas tasas de crecimiento en los últimos años pero con un deterioro de su calidad de vida. 

viernes, octubre 03, 2008

¿Cuatro horas al día o cuatro días por semana?

Me pareció curiosa la propuesta realizada por el genial Carlín, aquella de trabajar sólo cuatro horas al día (ver entrevista en Utero.tv), como una recomendación consecuente de sus reflexiones y contrastes de la teoría marxista con la realidad actual. 

Esto me hizo recordar un estudio realizado en la cuna del pensamiento liberal histórico titulado "Are There Day of the Week Productivity Effects?" (¿Existen efectos de la productividad por día en la semana?) por Alex Bryson & John Forth. Ellos discuten la posibilidad de que la fuerza laboral post moderna trabaje sólo cuatro días y no cinco o seis como se hace en la actualidad. Y esto por cuestiones puramente racionales en torno a la optimización de la productividad del trabajo.

En efecto, los autores presentan el siguiente gráfico:


Es decir, si existen diferencias sistemáticas en la dedicación y uso del tiempo para el trabajo durante la semana, y con cierta tendencia a concentrarlo en cuatro o tres días centrales de la semana (osea, de lunes a jueves) ¿Por qué no evaluar la posibilidad de reorganizar el tiempo de los trabajadores hacia esos días unicamente en vez de tenerlos innecesaria o costosamente en los otros?

Es algo que eventualmente podría costar trabajo en asimilarlo. Pero los autores apelan a una limpia visión negociadora de las relaciones entre los trabajadores y el empresario en aras de lograr el máximo producto, y por tanto la mayor rentabilidad:
Esto implica que cualquier decisión de reasignación [del horario de trabajo] debe ser adoptada conjuntamente por empleados y empleadores. Las ganancias en productividad pueden ser alcanzables si los empleadores y los empleados son animados a tomar un enfoque más creativo en la cuestión de la programación de trabajo durante la semana y participar más activamente en el debate acerca de cómo el trabajo puede ser programado de manera que maximice la producción. Similares iniciativas podrían también aportar beneficios al permitir una asignación más productiva de trabajo a través de la jornada de trabajo o de otras dimensiones temporales, si la actual distribución de esfuerzos a través de estas dimensiones es sub-óptima en términos de la productividad.
Así que, tanto desde el punto de vista más marxista como liberal, habrían razones de peso para sugerir horarios de trabajo recortados ya sea en el número de horas que se dedica cada día, o en el número de días que se dedican a la semana. 

Eso funciona perfectamente en economías donde la mano de obra tiene posibilidades de negociar. Ya sea a través de un sindicato o por una conversación individual frente a frente, trabajador y empleador. Pero en economías como la nuestra, la cuestión aparece un poco más compleja, y por ello es válida la pregunta de Marco Sifuentes: ¿Qué hay de los independientes?

Allí la respuesta de Carlín necesita un mayor sustento. El tema de que el sector informal (incluido los independientes) funciona como "un espejo" de lo que hace el sector moderno de la economía es una idea para el que no se encuentra mucho sustento. Al respecto, la única hipótesis evaluada es si el sector informal responde a las "señales" emitidas por el sector formal -como si fuese un faro- para que aumente los salarios. En nuestra economía no se ha encontrado evidencia suficiente a favor de esta hipótesis, sobre todo ante eventos como el aumento del Salario Mínimo (ver artículo aquí).

Más bien, con lo que si contamos es con un cálculo del aumento promedio de las horas de trabajo como compensación a la reducción del ingreso horario (descargar el trabajo de Gustavo Yamada aquí, pdf). Mientras que el último ha caído en 49% en promedio en términos reales, el primero ha tenido que aumentar de 50.3 a 54.8 horas semanales. Esto entre 1985 y el 2000 para el caso de Lima Metropolitana. Ello implica que en el periodo analizado, las familias han tenido que sacrificar su ocio para aumentar su nivel de ingreso, dados los contextos de crisis y recuperación económicos vividos en ese periodo.

¿Ha cambiado la situación para hoy? Es decir, dado que se observa que las condiciones económicas macro han mejorado, se esperaría que las familias peruanas (o al menos limeñas) estarían recibiendo un mejor ingreso que en la década y media pasadas. Y que por lo tanto, ¿ellas estarían listas para reducir las horas de trabajo promedio utilizadas para cada semana, para lograr una mayor productividad y ganancias?. 

Habría que investigar si ello es posible, mi estimado Carlín.


martes, septiembre 30, 2008

Consejos para la economía familiar

El jueves pasado fui entrevistado por el P. Montalván, en el canal JN19 para tratar el tema del salario familiar y el ahorro, en el programa ¿Qué debo hacer?. A continuación les presento el video de tal entrevista.





jueves, septiembre 25, 2008

Problemas con el nuevo indicador de pobreza

Social Watch ha presentado hace poco un indicador de pobreza alternativo al elaborado por el Banco Mundial. Este indicador, llamado ICB (Índice de Capacidades Básicas) deja de lado los complicados y costosos procedimientos necesarios para calcular el nivel de ingreso o de consumo de las familias, por un conjunto de indicadores que son más eficientes y sencillos de obtener. Estos permiten observar y comparar con facilidad los logros obtenidos en los niveles de vida de la población, centrados en las dimensiones de salud y educación de la población, ya sea intertemporalmente, a escala nacional o subnacional, o entre países según sea requerido. 

La lectura obtenida de este indicador calculado para 176 países deja un panorama desalentador frente al forzado y exagerado optimismo del Banco Mundial sobre sus nuevas cifras de pobreza: apenas 21 países han logrado avanzar significativamente, en tanto 77 países se encuentran estancados o en peor situación que la observada a principios de siglo. De estos últimos, se estima que los países del Africa Subsahariana alcanzarían un nivel de vida aceptable en el siglo XXIII.

Personalmente, valoro esta propuesta alternativa para la medición de la pobreza, al incorporar un enfoque de capacidades, ya probado previamente por el Indice de Desarrollo Humano desarrollado por el PNUD sobre la base del marco teórico propuesto por el laureado premio Nobel, Amartya Sen. Sin embargo, encuentro que el ICB sufre de importantes debilidades técnicas y prácticas que ocasionan que su cálculo, interpretación y posterior utilización en la formulación y evaluación de políticas públicas sea poco recomendada.

Revisemos las razones por las que sustento tal declaración. 

Comencemos revisando la metodología propuesta para elaborar el ICB (ver aquí, pdf). 

De acuerdo con el cuadro de texto extraido del documento metodológico del ICB, nos damos cuenta que estamos ante un indicador resumen tan simple que puede ser calculado por cualquier persona que cuente por lo menos con educación secundaria básica. Es probable que se halla hecho tal declaración en el Informe del ICB 2008 porque existen muchos países y localidades del mundo donde muy posiblemente ese sea el único recurso humano disponible para valorar su respectivo nivel de vida promedio. 

Pero la simplicidad de cálculo del indicador en cuestión, no puede ser invocada como si del criterio de la navaja de Occam se tratara. Como se sabe, se recurre a este criterio cuando teniendo dos teorías que producen mas o menos el mismo resultado, se descarta la que es más compleja o costosa. Es un criterio de eficiencia metodológica en la ciencia. Pero este no es el caso para el indicador propuesto, aunque en el límite, en algo ayuda este principio para atraer la atención sobre el mismo. Ciertamente, la teoría que sustenta la medición de la pobreza a través del conteo de personas por debajo de un determinado nivel de ingreso o consumo de referencia se ha vuelto innecesariamente compleja a través del tiempo. Atrás ha quedado el prolijo y didáctico trabajo realizado por J. Rowntree para medir el nivel de vida de los pobladores de York, Inglaterra, publicado a principios del siglo XX (ver aquí, google books). 

Dicha investigación palidece ante el proceso de la medición y evaluación de la pobreza que se ha convertido en una maquinaria compleja de recolección, procesamiento y análisis de la información que es dominado por muy pocos investigadores a nivel mundial con acceso oportuno y privilegiado a las bases de datos de las Encuestas de Hogares que se aplican en países en desarrollo. Esta oportunidad les permite obtener rentas académicas ricardianas por encima de otros investigadores del orbe por la publicación novedosa de sus análisis desde centros que ganan legitimidad por fomentar este proceso de producción de conocimiento para la formulación y evaluación de políticas en todo el mundo. 

Con ello, los crecientes problemas y convulsiones sociales patentes en el mundo en desarrollo chocan abiertamente con la historia descrita por el programa de investigación vigente, dominado por el lema misional, "a world free of poverty". Resulta poco creíble explicar que la pobreza haya bajado significativamente cuando los países desarrollados no han cumplido con la cuota de su compromiso de ayuda oficial para el desarrollo de los países más pobres. También resulta poco creíble que la pobreza haya bajado en un entorno macroeconómico pujante para los países en desarrollo -vivido hasta hace poco-, cuando los niveles de desigualdad global han probado ser iguales o más elevados que en los últimos treinta años. Pero finalmente, resulta poco creíble apreciar los cambios en los niveles de pobreza (ya sea a favor o en contra) cuando las cifras no pueden ser validadas o reproducidas de una manera más o menos razonable y ventajosa por investigadores de los países que son beneficiarios del Banco. Paradójicamente, cada vez van aumentando los casos de gobiernos locales o nacionales que buscan medir la pobreza de manera alternativa e independiente del Banco, como son los casos de New York o la propia China. Esta es una práctica saludable que considero debiera ser incentivado en nuestro país, y en general en los países suramericanos.

Un segundo problema encontrado en la construcción del indicador es el de la equiponderación de los tres componentes. No se formula un criterio razonable para sustentar dicha ponderación igualmente prioritaria para los componentes del ICB. Este problema también fue señalado para el caso del Indice de Desarrollo Humano, sin embargo, la discusión generada en torno al ranking del avance de los municipios elaborado sobre la base del IDH terminó cuando se señaló que los tres componentes del IDH son igualmente deseables por una determinada sociedad.

Un tercer problema es el hecho es que, en realidad, luego de una observación detenida de los indicadores existe un sesgo a priori en la medición de las cuestiones de salud en detrimento de las educacionales. En efecto, los componentes "sobrevivencia de menores de 5 años" y "porcentaje de madres atendidas por profesionales de la salud" forman parte del componente salud; mientras que el indicador "porcentaje de niños que llegan a 5 grado de primaria". Tenemos 2 contra 1. ¿A qué obedece dicho diseño? ¿Es más importante la salud que la educación? ¿Son los indicadores de salud más importantes que los de educación como para que para este último quede subrepresentado? Es probable que algunos profesionales, sobre todo de la salud señalen que sí. Pero esta ponderación puede imprimir una mayor velocidad a los cambios en los niveles de vida si sólo se hace énfasis en el tema de salud, compensando el poco o nulo avance que se pueda lograr en el componente educativo.

Un cuarto problema, más grave, se encuentra al evaluar lo que cada uno de los indicadores estaría representando y que no.  En el caso de la cobertura educativa, está claro que países como el Perú por ejemplo, tiene asegurado el acceso a la educación básica universal, pero la calidad ofrecida por el sistema de educación pública es tan baja que diversas mediciones realizadas señalan que nuestro país queda entre los últimos lugares del ranking de países que forman parte de estos estudios. Por ello, antes que un indicador de cobertura, sería preferible utilizar un indicador de calidad para el componente educativo. 

En el caso de la mortalidad infantil existe mayor consenso sobre la pertinencia y objetividad de su uso. Pero es el indicador de porcentaje de partos atendidos por profesional especializado el que en algunos contextos puede generar problemas de lectura. En efecto, en el caso peruano, se han evidenciado diversos problemas en torno a la falta de pericia profesional del personal calificado para asistir en los partos, provocando que las madres, mas allá de las cuestiones culturales, prefieran no ser atendidas por este personal. De alguna manera, las perversas políticas de control de la natalidad aplicadas en el reciente pasado han contribuido a esta desconfianza frente al personal calificado para que atienda los partos ocurridos en las áreas rurales principalmente.

Finalmente, haría poca justicia en someter este indicador a los axiomas de monotonicidad y transferencia propuestos por Sen. Digo esto porque Sen los formuló sobre la base del indicador de ingreso per cápita (ver aquí como se usan estos criterios para evaluar la pertinencia del índice FGT, Jstor):
  • Axioma de Monotonicidad: Ceteris paribus, una reducción del ingreso para una persona, debe incrementar la medida de la pobreza.
  • Axioma de Transferencia: Ceteris paribus, una transferencia pura de ingreso de una persona pobre a otra que es más rica debe incrementar la medida de la pobreza.
Dado que el indicador propuesto por Social Watch no utiliza el indicador del ingreso, sino que más bien lo evita, los axiomas señalados pierden relevancia para evaluar las características deseables que debería tener un indicador novedoso para medir la pobreza. 

Es importante señalar que el indicador ICB, tampoco podría cumplir con el axioma de descomponibilidad en subgrupos poblacionales señalado por Foster, Greer y Thorbecke en el documento de investigación revisado más arriba, debido a su fijación en el indicador de ingresos/consumo tal como está propuesto. Sin embargo, es posible encontrar indicadores ICB para subgrupos poblacionales, siempre y cuando se puedan identificar los datos para los indicadores componentes para los subgrupos especificados.

Por las razones señaladas, creo que el nuevo indicador de pobreza propuesto por Social Watch necesita una mayor discusión para poder recoger con mayor precisión los niveles de vida de la población que pretende caracterizar.  Con todo, asiento con la idea de proponer indicadores alternativos al fijado por el Banco Mundial en torno al consumo/ingreso ya que este ha provocado la pérdida del foco en dimensiones más amplias para valorar los niveles de vida de la población de los países en desarrollo, y diseñar políticas más asequibles para cada una de las realidades que se pretende mejorar.


martes, agosto 12, 2008

¿Un Perú 100% informal acabará con la pobreza?

El reciente fenómeno de reducción de la pobreza vivida por el Perú contradice la poderosa receta de Hernando de Soto para resolver la pobreza del mundo. Y es que, según Renos Vakis, investigador del Banco Mundial a cargo de explicar la reducción de la pobreza en 5 puntos porcentuales durante el Seminario "Perspectivas de la pobreza en el Perú" (descargar ppt zipeado aquí), más del 70% de las familias que abandonaron la pobreza pertenecían al sector informal. A continuación la diapositiva que presenta tales resultados (#18):


Tengo dos reflexiones al respecto. La primera tiene que ver con el ya aludido pensamiento de Hernando de Soto, y la segunda respecto a la pregonada idea del Banco Mundial sobre el "crecimiento pro pobre".

En el primer caso, como se recordará, de acuerdo con De Soto (entrar a su website aquí), para acabar con la pobreza basta con incorporar al sector informal de la economía a través de un sistema legal más simple y llano que permita valorizar su incalculable y misterioso capital acumulado en pisos, paredes y terrenos construidos y ocupados durante varios años de lucha por sobrevivir. Según sus palabras en "El misterio del capital"(p.51):
El grueso de la iniciativa empresarial en los países del Tercer Mundo se encuentra entre los recolectores de basura, los fabricantes de artefactos y las compañías de construcción ilegales ubicadas en el otro extremo de la sociedad. La única disyuntiva real de los gobiernos de esos países es incorporar esos recursos económicos a un marco legal ordenado y coherente, o seguir viviendo en la anarquía.
y luego remata que (p.65)...
Calculamos que el valor de los inmuebles en posesión, mas no en propiedad legal de los pobres de los países del Tercer Mundo y de los que salen del comunismo suma no menos de US$9.3 millones de millones.
Pero Vakis, nos cuenta otra historia con lo ocurrido con la pobreza peruana en los últimos años. La informalidad reduce la pobreza. Y lo hace mucho más en un contexto de crecimiento acelerado de la economía. Esto resulta un tanto extraño de sustentar, pero no es la primera que se afirma algo como esto. Recuerdo bien cómo a mediados de los años noventa leía algunos ensayos donde se ilustraba la hipótesis de que el sector informal no era más un sector de refugio frente a la incapacidad de absorción de la economía formal en empleos bien remunerados. Las familias, o los hijos de ellas, buscaban insertarse en la economía informal como primera opción porque ofrecía una mejor remuneración promedio que el sector formal.

Por ejemplo, el prolijo estudio de Yamada y Ramos (1996, Univ. del Pacífico, pp.89-192) lo explica así:
En todas las pruebas empíricas realizadas, más de la mitad de los integrantes de estos sectores [el informal urbano] -y en algunos casos hasta el 86% del total de individuos en el autoempleo y la microempresa- ganan más que su costo de oportunidad en el sector formal de la economía.
...
Existe siempre una diferencia promedio positiva (premio) por abocarse al autoempleo y la microempresa mayor al 20% de la remuneración alternativa. Una razón poderosa que explica dicho premio en el autoempleo y la microempresa es la existencia de habilidades y aptitudes empresariales necesarias para todo tipo de aventura empresarial exitosa por más pequeña que sea esta -desde decisiones de mercadeo, como la localización geográfica y la gama de productos y precios a ofrecerse, hasta el margen de riesgo que se asume en el negocio-.
...
En ese sentido, el autoempleo y la microempresa son sectores dinámicos capaces de absorber ingentes cantidades de mano de obra en condiciones competitivas y en variadas circunstancias.

Este tipo de discusiones eran pan de cada día tanto en las aulas universitarias como fuera de ellas, puesto que era común escuchar, al menos en el área urbana, cómo los jóvenes y adolescentes deseaban ubicarse en Polvos Azules, Rosados o Gamarra, antes que ir a trabajar a Backus, al Banco de Crédito, o a los supermercados de Wong. Y eso es algo que ha durado hasta un poco después de la caída del régimen Fujimorista, cuando se vieron otras posibilidades de hacer negocio mutuamente rentable con los sectores más atractivos de la economía urbana.

Y aquí conecto rápidamente con la idea del "crecimiento pro pobre". Esto gracias a una aguda observación de mi amiga Mirlena que me preguntaba, ¿De qué crecimiento pro pobre está hablando el Banco Mundial, si la pobreza se ha reducido gracias al sector informal?. Aquí la exposición de Javier Herrera en el mismo seminario, hace un excelente aporte con un par de las conclusiones más notables de su presentación (descargar aquí, ppt, zip):
  • Las mejoras en los ingresos por trabajo han sido modestas (1.5% en promedio 2004-2006). El incremento en el ingreso de los hogares que salieron de la pobreza se debió principalmente a una mayor participación de miembros del hogar en el mercado de trabajo y no en una mejora de las remuneraciones por hora ni en el numero de horas trabajadas por ocupado.
  • Las tendencias observadas en 2007 y primer trimestre de 2008 sugieren que el alza de precios de alimentos podría provocar un incremento de la pobreza que seria difícilmente ser contrarestada sin una mejora en las remuneraciones de los asalariados y una mejora en la productividad de las microempresas.
Es decir, para que las familias pudieran obtener oportunidades para mejorar su ingreso global han tenido que presionar para que más de sus miembros participen en el mercado de trabajo. Ya que el número de horas trabajadas por persona se encuentran al límite (ver investigación de Gustavo Yamada, aquí, pdf) es imposible que se pueda aumentar los ingresos por esta vía.

Por lo tanto, cabe la segunda conclusión de Herrera, esto es, que es necesario incrementar las remuneraciones de los asalariados (para quienes se encuentren ubicados en la gran y formal empresa) y aumentar la productividad de las microempresas, que es un punto que tiene mucho pan que rebanar en materia de investigación y capital.

Como fuera, la reciente experiencia peruana para reducir la pobreza estaría expandiendo el concepto del Banco Mundial sobre lo que es crecimiento pro pobre, en el que en un contexto de crecimiento acelerado, con elevados niveles de desigualdad, sin aumento significativo de remuneraciones para el sector formal, es posible reducir la pobreza gracias al ingenio y gracia del gigantesco triciclo que representa el sector informal peruano.

Vale la pena recordar y reflexionar sobre el famoso "Triciclo Perú" de Los Mojarras...


miércoles, julio 09, 2008

Los ricos y el stress

Ser rico, puede ser un estándar de vida no deseable si uno desea disfrutar de su tiempo de ocio. Cargar el Blackberry a todo sitio, la necesidad de estar on-line todo el tiempo, viajar a las principales ciudades del mundo, pueden ser condicionantes de una vida sobreestresada para los ricos. Así lo señala Daniel Kahneman, el premio Nobel de economía por su análisis del comportamiento:
"...ser rico es a menudo un poderoso predictor de que la gente pasa menos tiempo haciendo cosas placenteras y más tiempo haciendo cosas compulsivas y sintiéndose estresados".
De acuerdo con Kahneman, la gente que gana menos de US$ 20 mil al año, por ejemplo, pasa más de un tercio de su tiempo en ocio pasivo, como echarse y ver televisión. En contraste, aquellos que ganan más de US$ 100 mil al año, pasan menos de un quinto de su tiempo en ocio pasivo.
¿Cuáles son las razones de tal paradoja? De acuerdo con la nota revisada en Yahoo Finance, esto se debería a los efectos de la globalización y la alta competencia. La gente con muy buenos empleos y grandes negocios -es decir, los ricos- deben trabajar más fuerte que nunca para permanecer competitivos. Los grandes inversionistas tienen que trabajar más en mercados financieros más complejos para mantener sus fortunas. Todo esto hace que los ricos pasen más tiempo preocupados en cómo conservar su empleo que disfrutar con tranquilidad de su tiempo de ocio.
Quizá un acuerdo global entre los ricos de ser más solidarios con los que menos tienen en vez de más competitivos pueda hacer que su vida sea más tranquila y placentera.

viernes, junio 27, 2008

La miopía de las ENAHO

Las Encuestas de Hogares que aplica el INEI no son un buen instrumento para capturar la información de los ingresos y gastos de las capas más ricas de nuestra sociedad. Sobre todo en un contexto de rápido crecimiento de la economía, cuyo motor sea la exportación de materias primas, como es el que estamos asistiendo en la actualidad.

La primera parte de la afirmación, no es una novedad pues ya había sido enunciada en julio de 1999 por un par de destacados investigadores de GRADE, Jaime Saavedra y Juan José Diaz, en un documento publicado en la CEPAL (ver aquí, pdf). De acuerdo con estos autores (pág. 34), este es un problema que se encuentra en varios de los países del mundo donde se aplican estas encuestas, sobre todo cuando se aplican en un contexto económico y social tan convulsionado como ocurrió a fines de los años ochenta.

La segunda parte de la afirmación, resulta como un corolario de contrapunto a la anterior observación. Esto como consecuencia de echar un vistazo con detenimiento a las cifras de los gastos medios estimados para la capa más rica de la población de Lima Metropolitana en los cuatro últimos años. En efecto, según el informe técnico del INEI sobre las cifras de la pobreza 2007 (descargar aquí, pdf), pág. 30, el consumo de los dos deciles más ricos de Lima Metropolitana (es decir el noveno y el décimo), ubicados en el centro económico y político del país, tuvieron un comportamiento creciente entre el 2004 y el 2005. Pero luego, en contrasentido con el auge económico acentuado del 2006 y 2007, el consumo medio de los mismos muestran un comportamiento decreciente. Es decir, perdieron en su bienestar.


¿Cómo ha sido posible este resultado? ¿No ha ocurrido acaso un récord de ventas de automóviles y camionetas nuevas entre el 2006 y el 2007 en Lima Metropolitana? ¿No era esto apenas un destello del aumento significativo de la demanda interna de las familias más ricas que habían impactado positivamente en el crecimiento del PIB del 2007?

La conclusión que se deriva de este par de apreciaciones es que en realidad, la Encuesta de Hogares tiene serios problemas para recoger la información del incremento del bienestar de las familias que son dueñas del capital. Imagínense ustedes ¿Qué respondería Benavides de la Quintana, Dionisio Romero, o el gerente de la Telefónica al ser entrevistado por un encuestador del INEI frente a cuestiones como cual ha sido su consumo de boletos aéreos u hoteles, o alimentación fuera del hogar? ¿Cómo podría el encuestador verificar la información brindada (algo que por supuesto no le compete hacer)? Lo único que le queda a nuestro entrevistador es aceptar la respuesta dada por cualquiera de estos dos sujetos (si es que responden ellos, ya que podría esperarse que responda un tercero, o que finalmente no les responda nadie al negárseles la entrada a la residencia) y llevarla tal y como la recibió ante la oficina centarl del INEI.

Lo anterior implica que las ENAHO probablemente sirvan unicamente para evaluar los niveles de vida de los pobres y eventualmente, los de las capas medias, y medias bajas de nuestra sociedad. Algo que no necesariamente es una mala noticia, desde el punto de vista académico, puesto que al apreciarse un aumento del consumo promedio de estas clases sociales lo único que se puede afirmar es que son menos pobres que antes, pero no que la desigualdad del país se haya reducido como se ha pretendido señalar en el último informe de la pobreza del INEI.


martes, mayo 06, 2008

¿Feliz día mamá?

En el Perú, de acuerdo con el Ministerio de Economía y Finanzas (pdf), entre el 2000 y 2002, la tasa mortalidad materna habría descendido de 185 a 164 muertes por cada 100 mil nacidos vivos. Si tomamos el dato estimado de 620 mil nacimientos cada año, podríamos afirmar que, al menos, en el 2004, murieron en nuestro país un poco más de 1010 mujeres cuando estaban por celebrar o afirmar su condición de madre.

Como es de esperarse, esta tasa de mortalidad no se reparte de manera 'equitativa' a nivel nacional. De acuerdo con el Ministerio de Salud, los departamentos donde ocurre una mayor proporción de muertes maternas son: Puno, Ayacucho, Huánuco, Cajamarca, Cusco, Amazonas y Apurímac, lista que revela a los departamentos más pobres y/o excluidos del país.

¿Cuál es la principal causa de la muerte materna? Según ambas fuentes revisadas, lo que impresiona saber es que estas madres mueren principalmente desangradas (38%) o por hipertensión asociada al embarazo (20%). Ambos problemas, bien podrían ser evitadas si la calidad y la cobertura de los servicios médicos ofrecidos por el Estado mejoraran significativamente. Ello implica aumentar el exiguo 2.2% del presupuesto nacional orientado a la salud de los peruanos y peruanas.

Pero también, muchas de estas muertes podrían haberse evitado si se hubiera atendido a la racionalidad moderna de las mujeres peruanas (incluso de las catalogadas como analfabetas) en la que el número de hijos deseado es inferior al que realmente tienen. Resulta muy ilustrativo para ello la evidencia reportada y analizada por Carlos Eduardo Aramburú (ver aquí en pdf) donde las mujeres de menor nivel educativo desearían tener la tercera parte de hijos de los que realmente tienen (p.23). Esto tiene consecuencias sobre un debate multidimensional (social, religioso, género, etc) de las políticas poblacionales entre las que cuenta la difusión de la técnica de anticoncepción más adecuada que las mujeres puedan disponer y usar para ajustar con ello su número ideal de hijos con el que pueden atender adecuadamente con sus recursos disponibles. Atender a la voz de ellas, esto es, el de tener menos hijos, podría tener un profundo y positivo impacto sobre la economía de largo plazo de su hogar, y con ello, del país. Esto permitiría alcanzar el Objetivo del Milenio número 5, suscrito por el Perú, que señala: Mejorar la salud materna. De acuerdo con el MEF, el reto es reducir esta tasa en tres cuartas partes, es decir, que para el 2015 sólo hayan 66 muertes por cada 100 mil nacidos vivos.

Pero los problemas parecen ser más complejos para las mujeres ubicadas en la clase media y alta que deciden ser madres. Cerca del 50% de los partos atendidos en clínicas privadas son realizados por cesárea. En el caso de estas mujeres, según afirma el estudio de Arrieta (descargar aquí en pdf),
"[L]os derechos reproductivos son violados no por falta de acceso sino por exceso de operaciones de cesáreas [...] Detrás de la elevada tasa de cesáreas, se esconde la violación al derecho de la madre a elegir libre e informadamente el tipo de parto que desea para ella y su hijo" pág. 3.
El estudio encuentra, entre otras perlas, que más de 13 mil mujeres habrían sufrido una violación sistemática en sus derechos reproductivos por el sometimiento a un parto por cesárea Esto es provocado por un mayor dinamismo del mercado de seguros de salud, el que presiona por un lado a la baja remuneración de los médicos de las clínicas privadas; y de otro, los incentiva para que califiquen en exceso los embarazos de riesgo para culminar en un parto por cesárea y así poder cobrar los honorarios especializados correspondientes.

Esto es algo que originó un debate en mi familia ante la llegada de mis hijos. En la clínica donde mi esposa dio a luz, el parto por cesárea cuesta hasta 2.25 veces más que un parto vaginal. Y los cuidados especiales que deben brindarse al bebe (incubadura, enfermera, lactancia artificial, etc.) como consecuencia del parto artificial pueden hacer una cuenta hasta por 6 veces más de los que hubiera sido un embarazo normal a término, donde la madre podría haber amamantado al bebe casi inmediatamente.

Las reacciones de parte de los afectados (los ginecólogos) a los resultados de esta investigación, realizados por un economista, no se hicieron esperar (ver nota periodística aquí). La principal objeción es que los médicos argumentan que cada caso de las madres cesareadas está profusa y clínicamente documentado. Esto es, cada embarazo, de cada madre, habría sido estudiado con todo el profesionalismo que implica la calidad que el título de médico y el respectivo cuerpo colegiado les brinda a los estudiantes de las ciencias médicas de nuestro país.

No me quiero ir por la argumentación de la calidad de la educación pública y privada de los profesionales de la salud, porque hasta el momento solo tengo comentarios y percepciones un tanto desordenadas. Pero si quiero tocar el tema de la asimetría de la información de la que gozan los profesionales en general frente a la voluntad de una persona en particular.

En algún momento, uno de los filósofos de la ciencia, Paul Feyerabend escribió uno de sus famosos artículos de cómo defender a la sociedad de la ciencia (descargar aquí en pdf). Y Feyerabend señala el motivo que inspira la reflexión general de este artículo, la libertad de elegir frente a lo que la ciencia o cualquier otro tipo de conocimiento señale, que es algo que las mujeres tienen derecho, sean pobres o no, cuando deciden o no deciden ser madres.

En mi caso particular, me llama mucho la atención que mi madre me confirmara el dato de como fue mi nacimiento. Ella me trajo al mundo en casa de sus padres, ubicada en un medio rural de la costa norte peruana, con la ayuda de una veterana "matrona" o "comadrona". Este fue un parto vaginal vertical, duró casi dos horas hasta casi pasada la medianoche y su recuperación no duró mas de un día. El amamantamiento duró casi hasta mi primer año de vida, y bueno, parece ser que todavía gozo de muy buena salud e inteligencia (ver reciente estudio reportado al respecto).

Todas las madres, tienen igual derecho a pasarla bien este domingo. Y las que lo desean ser, también. Y las que no, con mayor razón. Para terminar, cabe preguntarse qué hacer para que el Estado y el sector privado garantice los derechos de atención médica con coberturas y calidades responsables frente a la deseos de la mujer donde quiera que ella se ubique de cómo ser particularmente atendida durante y después de su embarazo.

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Este jueves 8 se abrirá un foro virtual sobre el tema "Construyendo alianzas para salvar las vidas de las madres", donde se podrá conversar (en inglés) con una especialista presentada por la Population Reference Bureau. Varias preguntas realizadas en avance son pertinentes para algunas de las políticas y acciones de la sociedad civil que se implementan en nuestro país.

jueves, enero 10, 2008

La pobreza de ser obesos

Forbes anuncia que según el último ranking de obesidad mundial, el Perú ocupa el 46avo lugar (es decir estamos dentro de los 50 primeros) con alrededor del 59.6% de su población de 15 años a más en dicha situación. ¿Puede ser esto un fenómeno atribuible a la prosperidad de más de 70 meses de crecimiento económico sostenido o a la pobreza persistente que no baja del 50% de su población total?

No, este es un problema que se ha ido acumulando con un proceso de mayor duración que ha movido a nuestra fuerza laboral trabajar largas jornadas laborales, restándole tiempo al ocio y la diversión (y por lo tanto a las posibilidades de hacer ejercicio) junto con la proliferación de negocios de fast foods (hablo tanto transnacionales como de los de barrio) que se han dado desde principios de los noventa, la cual ha reemplazado peligrosamente la costumbre de comer bien y variado de lo nuestro.

Y es que tal como lo asegura Daniel Esptein a Forbes, de la Oficina Regional para las Américas de la OMS, "La obesidad se ha convertido en un problema de la pobreza". Esto implica que nuestro país debe prepararse para asumir costos no previstos en su alicaído sistema de salud donde el tratamiento de la hipertensión, la diabetes, la gota, entre otros males comenzarán a ganar lugar porque cada vez más pobladores de menores ingresos lo sufren.

Esto restará eficacia a los recursos disponibles para los programas alimentarios destinados a la población en extrema pobreza que por lo general se encuentra excluida fuera de las ciudades, en el área rural andina. Ya que los que se encuentran acá, trabajando en el sector informal básicamente, se alimentan diariamente de cualquier dulce o fritura que tengan disponible en la esquina, sin reparar los efectos que ello tenga en su salud.

Esta dimensión de la economía informal no ha sido abordada en absoluto y sin embargo es un problema patente. Personalmente he sido testigo de cómo en algunos colegios públicos los niños intercambian su bolsita de leche provista por algún programa en particular por una bolsa de tripas fritas en aceite reusado de varios días o algún dulce de dudosa procedencia que luego lo consumen como si fuera su almuerzo del día.

Con el tiempo obtenemos niños y niñas aparentemente robustos, pero desnutridos y con una mecha encendida de largo plazo que reventará dramáticamente en sus vidas por el elevado número de calorías y azúcar acumulado en sus cuerpos.

A esto se suma que, al volver estos niños a la tienda de su papá o su mamá en el mercado (pues ni modo que regresan a casa ya que eso sucede a las 11 o 12 de la noche luego de haber ayudado en el negocio), vuelven a consumir cualquier otra fritura que cocina la pollería de la vuelta y algún dulce o gaseosa adicional para cerrar la noche.

Con lo anteriormente descrito, creo que queda graficado de manera muy clara cómo el problema de la obesidad se instala en la pobreza de las áreas urbanas, donde la microempresa aún se ve como la punta de lanza de la creación de empleo, pero no de los ingresos ni tampoco de la buena salud.

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Otros países latinoamericanos en la lista de los más obesos son:

13. Argentina
19. México
23. Chile
24. Venezuela
31. Bolivia
33. Guatemala
41. Nicaragua
42. Cuba
46. PERU
60. Costa Rica
61. Colombia
85. Panamá
88. Brasil
93. El Salvador
96. Paraguay
101. Ecuador
117. Honduras

martes, septiembre 18, 2007

Economía de la mentira

El domingo apareció en El Comercio un curioso artículo sobre el valor económico de la mentira en el Perú. Aunque el abordaje del texto tiene que ver con algunas hipótesis psicológicas y sociales, el recuadro final del mismo es el que llamó mi atención:
¿SOMOS MENTIROSOS LOS PERUANOS?
¿Mentir es un valor en el Perú? Todos repudian la mentira en voz alta. ¿Pero acaso no hay mucha gente que engaña al Estado para no pagar impuestos? ¿No hay empresas que le ocultan la verdad al Ministerio de Trabajo? ¿Nuestras autoridades no prometen cosas que luego no cumplen? Si la mentira no es un valor en nuestro país, al menos sí es el pan de cada día. En opinión de Roberto Lerner, el problema es que en el Perú la mentira queda impune. "En lo que concierne a deberes y derechos de los ciudadanos, mentir debería ser caro, pero en el Perú es muy barato".
En palabras de Gary Becker, el economista de "Crimen y Castigo: un enfoque económico", la mentira forma parte de la industria del crimen. En efecto, para Becker, la palabra 'crimen' involucra no sólo "felonías como asesinatos, robos, y asaltos -que reciben amplia cobertura en los medios- sino también la evasión de impuestos, los crímenes de empleados de cuello azul, y el tráfico entre otras violaciones".

Desde ese punto de vista, todos los costos en los que incurre una sociedad como la peruana, tanto públicos como privados, para protegerse de los efectos negativos de los crímenes, incluida la mentira, pueden cuantificarse y por lo tanto proponer una solución ingeniosa a la misma porque sería altamente rentable para todos los peruanos.

Alguna vez realicé una consultoría donde cuantificaba el costo que ocasionaba un criminal juvenil durante toda su carrera como delincuente en la ciudad de Lima y encontré que este ascendía a un poco más de 496 mil dólares por cada uno de estos jovencitos. Una cantidad razonable si lo comparamos con los estimados para los jóvenes de Estados Unidos que superan los 2 millones de dólares.

Pero, volviendo a nuestra realidad ¿Cuánto de esas cifras podrían adjudicarse para la mentira? ¿Alguien le interesa realizar un estudio al respecto? Sobre todo en un país en donde es tan barato mentir...

lunes, septiembre 17, 2007

El PIB de la contrucción popular

Hace un par de años que he recibido la idea de estimar cuales son las dimensiones de la economía de la construcción popular, pero no lo he podido operacionalizar por falta de recursos. Como se sabe, esta es la principal forma de construcción del Perú, la que lamentablemente no siempre ha tomado en cuenta las reglamentaciones o recomendaciones de nuestros gobernantes y administrativos.

A Hernando de Soto se le ocurrió alguna vez (más veces de las que uno se puede imaginar) que es suficiente titular toda esta masa de edificaciones precarias con la idea de obtener financiamiento para el inicio de un boom productivo desde las capas más pobres del país.

No obstante, el terremoto del mes pasado nos ha dejado más de una clara lección: la autoconstrucción sigue siendo la única forma que la población tiene a la mano para proveerse de una vivienda porque, lamentablemente, el Estado se diluye en el debate de cómo poder ayudarles de manera efectiva, a más de un mes de dicho evento. Esta naturalmente es una respuesta precaria y mortal para resolver el problema de un techo donde dormir antes que una propuesta liberadora e impulsadora de un crecimiento económico espectacular para las grandes mayorías a través de una titulación falaz.


lunes, septiembre 10, 2007

Políticas para el plomo

¿Existe una política clara que verifique la seguridad de los juguetes que se venden en nuestro país? Al parecer, existe la ley, pero no el reglamento que lo implemente. Así lo afirma Jaime Delgado, en el siguiente artículo del Diario El Comercio:
[Jaime Delgado, presidente de Aspec] reiteró su pedido al Ministerio de Salud para que emita al más breve plazo el reglamento de la Ley 28376, publicada el 10 de noviembre del 2004, para evitar que más personas, sobre todo niños, sean víctimas de las sustancias tóxicas como el plomo, que impide el crecimiento, entre otros daños al organismo.

Hemos propuesto que dicho reglamento establezca que todo juguete o artículo de escritorio que ingrese al mercado nacional debe tener certificación de calidad libre de sustancias tóxicas por parte de un laboratorio acreditado, puntualizó.
Por lo pronto, sólo nos queda beneficiarnos indirectamente de la iniciativa empresarial globalizada, fruto de las presiones de las organizaciones de consumidores del primer mundo.

En efecto, luego de los tres retiros masivos de juguetes ejecutados por la gigante Mattel, por la presencia elevada de plomo en la pintura de sus juguetes, Disney ha decidido realizar una evaluación independiente de todos sus productos a través de una compra aleatoria de los mismos para su posterior análisis. Así lo reporta la MSNBC (traducción libre):
"La prueba comenzará en las próximas dos semanas e incluirá todas las categorías de productos, incluido juguetes, joyería y ropa infantil de casi 2 mil licencias, inclusive Mattel, quien es el mayor productor de juguetes de Disney".

"... Disney quiere dar un nivel añadido de escrutinio y aseguramiento a los padres que un producto con las figuras de Disney ha pasado por este proceso..."
En nuestro país, el Indecopi es el organismo estatal encargado (pdf) de supervisar el tema así que es posible contactar con ellos para hacer efectivo el retiro (ver items que aplican en pdf). De continuar estos procesos, van a tener que abrir un área especializada para ver asuntos globales de protección al menor y quizá también para algunos bienes que usan los adultos.

Algo que no se ha tomado en cuenta en todo este proceso, es que si bien es cierto que se está asumiendo el costo del producto (ya sea devolviendo el íntegro del precio pagado del ítem o considerando el canje por otro juguete seguro) no se ha evaluado el costo real asumido por los padres. Entre ellos:
  • El costo de traslado para hacer efectiva la devolución o reemplazo del juguete
  • El costo psicológico para satisfacer "la pérdida" del juguete por el niño/a
  • El costo de recuperación de la salud del niño/a de haber sido contaminado/a
En nuestro país se supone que han sido distribuidos una cantidad no precisa (algunas fuentes hablan de 7 mil y pico de unidades) de estos artículos. No obstante, cabe recordar que estos son los datos para los productos que esta empresa transnacional ha reconocido voluntariamente.

¿Y el resto de juguetes provistos por otras empresas? Ni una sola palabra ni la capacidad mínima de nuestro Estado para hacer un análisis de los mismos y verificar que son adecuados por la población infantil de nuestro país.

Un día para la prevención de terremotos

¿Que tan preparada se encuentra nuestra población para afrontar con éxito un terremoto? De acuerdo con la última encuesta de septiembre del IOP de la PUCP, un poco más de la cuarta parte de la población mayor de 18 años de Lima Metropolitana se encontraría preparada para afrontar un terremoto en nuestra ciudad, dado que habría participado de algún simulacro de prevención de tales eventos en los últimos 12 meses. La distribución de respuestas a la primera pregunta aparece a continuación (¿Ha participado de algún simulacro de terremoto en los 12 últimos meses?):

De este grupo, la mayor parte ha recibido entrenamiento gracias a la iniciativa empresarial (ver cuadro sgte. con respuestas a la pregunta ¿Quién organizó el último simulacro que participó?). No obstante, esto significa que las clases más bajas no se benefician de estas iniciativas dado que trabajan en el sector informal o en el autoempleo. Esto se aprecia claramente en el cuadro anterior donde el porcentaje de población D/E que ha participado de algún simulacro es menos de la mitad del A/B o del C.

También se aprecia una ligera desventaja de las mujeres frente a los varones, ya que un menor porcentaje de ellas participaron de algún simulacro (25% vs 27% respectivamente) lo que constituye un factor de riesgo para su autoconservación durante un terremoto, tal como quedó evidenciado en el terremoto de Ica, donde murieron más mujeres que varones. De hecho, si no fuera porque las mujeres estudiaran, no habrían recibido un entrenamiento a través de un simulacro.

Ni Defensa Civil, ni el Gobierno Local, ni la Junta de Vecinos ni las iglesias aparecen como organizaciones relevantes en estos menesteres.

¿Quien o quienes deberían liderar la preparación de la población para este tipo de desastres? Recuerdo bien que en el pasado hubo toda una campaña liderada por Defensa Civil que decía: "Defensa Civil somos todos". Y tenía mucha razón aunque no necesariamente este slogan tenía un mensaje claro. Aunque se dejaba entrever que todos deberían participar en la preparación para tales situaciones.

Creo que debería relanzarse una campaña como aquella que no sea tan mediática para incrementar el nivel de participación de la población en procesos de prevención sistemáticos contra terremotos. Que sea por lo menos una vez al año en todo el país, o en los lugares donde existe un mayor riesgo sísmico.

Y ya que estamos tan acostumbrados a instituir un día de no se qué baratija, que se instituya un día de la prevención contra terremotos y que allí se dediquen todos los esfuerzos del Estado y de la sociedad civil para organizar y preparar a la población para que afronte con mayor éxito tales desastres.