domingo, julio 16, 2006

De Fujishocks y Tolebombas: El plan del APRA piola nomás

La toma de mando del segundo gobierno de Alan García viene precedida por un cambio en el lenguaje técnico sobre los efectos perversos que tienen las políticas económicas en nuestro país. Un cambio en el lenguaje introducido por el APRA. Mientras que a principios de los noventa, el ajuste económico neoliberal del gobierno autoritario de Alberto Fujimori se le denominó con el término de "shock"; el ajustado pero bien llevado equilibrio económico y social neoliberal del gobierno democrático de Toledo ha resultado en la sospecha aprista de que este anida bombas que reventarían la cuestión social luego que el nuevo gobierno asuma el mando.

Las hipótesis en torno a la campaña de los Tolebombas pueden reducirse en dos:

a) El APRA ha detectado seriamente problemas en la gestión gubernamental de Toledo que los estaría heredando injustamente haciendo que su nueva gestión sea muy difícil.

b) El APRA esta inventando estos problemas a fin de ocultar los efectos de la instalación de la maquinaria aprista -no necesariamente corrupta- pero si derrochadora y negligente en su gobierno que hará que su gestión desde el Ejecutivo sea muy difícil.

Los problemas 'bomba' que ha identificado el APRA han sido de distinta naturaleza y procedencia. Se cuentan entre ellas el tema de la planilla dorada del Estado (las remuneraciones elevadas y no ordenadas dentro del empleo publico), el problema del abastecimiento de agua para Lima Metropolitana (existe un grave déficit de la oferta de agua para la demanda de mas de ocho millones de habitantes de la ciudad capital que haría necesario invertir en el proyecto Marca II lo que solo se logrará incrementando de manera importante las tarifas de consumo de agua potable), la sospechosa reducción de la pobreza calculada por el INEI (lo que no seria tan sospechosa dado que el crecimiento económico se ha mantenido en una dinámica marcadamente positiva desde el 2002, lo que sin embargo no significa, según el propio Jefe del INEI, que el problema haya sido erradicado significativamente al permanecer otros indicadores de la pobreza muy elevados), entre otros. Todos y cada uno de estos problemas tienen fundamento y de hecho, me parece positivo que se hayan tocado a fin de que se planteen algunas correcciones al respecto.

Sin embargo, llama la atención que en ningún momento el APRA haya cuestionado tres problemas de mayor envergadura originados por el accionar de Toledo que cuestionan los principios medulares de la filosofía aprista y que son dignos de llamarse verdaderas bombas nucleares según esa perspectiva:
a) El impacto del TLC sobre aspectos tan sensibles como la agricultura, los medicamentos y la propiedad intelectual. Alan García se ha cuidado de no asociar la palabra 'bomba' con la firma del Tratado aunque alguno de sus correligionarios ha hablado de renegociar el mismo, casi en voz baja.
b) El impacto del manejo de la deuda externa e interna sobre la administración del Estado. Nuevamente, Alan García se ha cuidado de no asociar la palabra 'bomba' con la política de reperfilamiento de la deuda externa que busca disminuir el riesgo cambiario (conversión de deuda en dólares o euros a nuevo sol), el riesgo de mercado (conversión de deuda a tasas de interés fijas) y el riesgo de refinanciamiento (conversión de deuda a una deuda de mayor plazo o de mayor vida media).

c) El impacto de las sobreganancias por la explotación de recursos mineros por parte de las empresas transnacionales sobre el tema tributario. Alan García no ha cuestionado en lo más mínimo los potenciales detonantes sociales asociados con la extracción minera beneficiados ampliamente por la administración de Toledo, y que como es obvio, los esta heredando en contra de sus principios.

No quiero que se me malinterprete. No cuestiono la importancia de los problemas que ha identificado el APRA. Al margen que ellos sean calificados como bombas, ellos forman parte de la reforma del Estado peruano tanto en sus aspectos políticos, económicos y sociales que deberán solucionarse a través de la interacción positiva de sus diversos actores. No obstante, creo que la nueva administración tiene en ciernes la ejecución de un plan de gobierno escrito, no en la preparacion para la contienda electoral del 2006, sino mas bien en torno a sus principios doctrinarios como partido escritos en el famoso articulo "What is A.P.R.A" por Victor Raul Haya de La Torre en diciembre de 1926 en la revista inglesa "The Labour Monthly". Un plan de gobierno que incluso sobrepasa las fronteras peruanas.

Esta es pues, una tercera hipótesis a la que encuentro mayor sustento por omisión de calificativos en la actual coyuntura. El APRA del nuevo gobierno de Alan García buscará rearmar su liderazgo latinoamericano. Ese que no pudo sostener cuando desafió al imperialismo yanqui con la tesis del pago de la deuda por un valor del 10% de las exportaciones. Los tiempos son propicios para Alan, con una América Latina que ya viró hacia la izquierda y con un Chávez perdedor en la arena política peruana le será más fácil apuntar hacia la unidad política de los países de la región. Entonces replanteará mejor su posición frente a los Estados Unidos: la solución política del problema del TLC y de la deuda externa como bloque regional (Ver Caretas Nº 1816, 25 de marzo de 2004, pp. 22-23). De paso se podrá dar el lujo de nacionalizar las empresas transnacionales mineras para solidarizarse con los pueblos aledaños que viven oprimidos. Estas acciones le permitirán al aprismo abrir un nuevo camino de esperanza para resolver el problema de la pobreza que aqueja a más de 213 millones de latinoamericanos de los cuales 11 son peruanos.

¿Le estallará en la cara nuevamente este plan? ¿Los 27 millones de peruanos recién contaditos tendremos que sufrir de una nueva explosión de crisis económica y social, pero esta vez, en tiempos globalizados? Recordemos que en los ochenta, Alfonsín y Sarney no le siguieron en su aventura contra el FMI. Pero es también verdad que ahora el FMI no es el mismo ente con estrategias pedagógicas perversas de países 'rebeldes' como Perú como lo fue en el pasado. ¿O quizás si? Espero no volver a convertirnos en carne de cañon del aprismo pues hoy, como sociedad civil, nos toca un rol mas importante que en el pasado. No se si para hacer que el plan de Alan se haga realidad sin muertos y heridos, o para que ni se le ocurra aplicar ese plan que ya sabemos que de todas maneras reventará en nuestras narices.

Mientras los medios y algunos académicos se entretienen drogados con las tolebombas y las reformas internas que se deberían hacer, Alan García Pérez, cual Mesías, buscará cumplir con su misión en esta tierra latinoamericana. Espero sinceramente, que la sociedad reaccione a tiempo para que no volvamos a necesitar de un subsiguiente y necesario shock para revivir.

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