viernes, febrero 16, 2007

El retorno del editeur scientifique

Esperando mi avión de regreso a Perú en la ciudad de Caracas este último fin de semana me encontré con Javier Herrera, funcionario peruano-francés del IRD (Instituto de Investigación para el Desarrollo) quien coincidentemente estaba de viaje de vuelta hacia el Perú. Le pregunté cuál era el motivo. Poniendo como perspectiva el evento de su rápida salida del país por el intercambio de palabras con el ex director del INEI sobre la reducción real del número de pobres informado por el presidente del Perú para el 2004 que en aquel entonces se había afirmado que fueron alrededor de 400 mil.

Básicamente, me comentó que venía a solicitud del actual gobierno peruano para devolver la credibilidad a las Encuestas Nacionales de Hogares para medir la pobreza en nuestro país. Al parecer, estas encuestas habrían sido detenidas a raíz de los cuestionamientos que se volcaron sobre la anterior administración de este instituto, en específico sobre el pintoresco Farid Matuk. No obstante, se encargó de señalarme que el no se va a meter para nada en los Censos Nacionales 2005. Le pregunté si eso tenía que ver con algún manejo irresponsable (ya sea de recursos monetarios o metodológicos) en los mismos. Me dijo que no. El Censo está bien hecho. El problema -me comentó- era Farid; pero se usó como chivo expiatorio al censo. Más bien el estimaba que el Censo de 1993 estaba repleto de problemas que fueron superados con creces por el nuevo Censo (la existencia de un precenso realizado en 1999, el uso de sistemas de geoinformación más modernos y finos, el involucramiento directo del propio Herrera, etc.).

A pesar de lo señalado, Javier consideraba que había sido problemático para el Censo haber suprimido la pregunta que tenía que ver con la migración de toda la vida que se recoje en estas encuestas. Esto se debía a decisiones de Farid que "habla de cosas que realmente no entiende". No obstante, el diseño general de la encuesta, su aplicación y su posterior proceso se hizo con las mejores de las garantías, metodológicamente hablando.

En suma, creo que es muy positivo el retorno de este especialista como para equilibrar y fortalecer al Instituto Nacional de Estadística e Informática. Ya parece más bien el salvavidas o el bombero del INEI. Sin embargo, me preocupa que de pronto vuelva a ponerse en escena la idea de privatizar este instituto como consecuencia de su permeabilidad a los vientos políticos o la terquedad de algunos de sus directores para oir razones técnicas.

Me explico. Recuérdese que comenzó a cuestionarse a la anterior administración por la presentación de una "ensalada de cifras" de la pobreza ante la incapacidad de decir que en realidad el gobierno de Toledo no había dado un cambio significativo en los niveles de vida de la población. No había habido "chorreo". Lo mismo había sucedido al término del gobierno fujimorista cuando Félix Murillo presentaba cifras de pobreza que habían caído en alrededor del 40%. Gracias a ello recibió una condecoración del mismísimo Presidente y la fama de haberlo acompañado casi toda la década. No obstante, la pobreza había aumentado respecto de lo alcanzado durante la primera parte del gobierno de Alberto Fujimori.

Con estos dos precedentes se corrió la idea de que quizá era deseable privatizar el INEI y de esta manera asegurar su neutralidad política. Después de todo, el Instituto Cuánto ya ha acumulado suficiente experiencia recogiendo y difundiendo estadísticas como para ser un sustituto viable del INEI (véase sus famosos y útiles Perú en Números el cual se viene editando y publicando puntualmente cada año desde principios de los noventa). Así Richard Webb desde su rincón en el diario El Comercio, Moisés Ventocilla desde Cuánto, Graciela Fernández Baca desde el MINPRE y otros tantos más buscaban apasionadamente a Javier Herrera (quien sabe bien cómo extraer rentas ricardianas por su ingreso privilegiado a la información de las encuestas) para evaluar y ver cómo concretar la idea. Sin embargo, el IRD decidió mover a su editeur scientifique más notable fuera del país y concederle un mejor destino allá en París.

Qué fuerzas se pondrán en movimiento en unos meses? Espero que sean las que devuelvan el equilibrio al ente público de la estadística. Pagar por información que debería ser un bien público realmente sería un atraso a estas alturas del partido, ya que la mayoría de las instituciones públicas han alcanzado un estándar de transparencia en la información que está ayudando al fortalecimiento de la democracia y la vigilancia ciudadana.

Bienvenido Javier!

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Foto tomada de la web del DIAL-IRD

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