miércoles, julio 23, 2008

Sincerando las cifras de la pobreza en los GLs

The Economist, publicó un reciente artículo (ver aquí) acerca de cómo la administración de la ciudad de Nueva York ha estimado su propia tasa de la pobreza desafiando las cifras oficiales estimadas por el gobierno federal de los Estados Unidos, el cual no cesa de maquillar la crisis galopante que aqueja a esta nación. La razón para que el Alcalde de New York tome tal decisión es muy simple. "Uno no puede resolver el problema hasta que lo puedas medir [correctamente]" dice Michael Bloomberg, actual Alcalde de NY.

En efecto, luego de seguir las recomendaciones técnicas para medir la pobreza dadas por la Academia Nacional de Ciencias al Congreso Americano en 1995 -las que nunca fueron implementadas por alguna razón política- se encontró que el porcentaje de neoyorkinos pobres se habría sincerado de 19% a 23%. Esto se debe a que las recomendaciones adoptadas (como por ejemplo incluir algunos componentes del gasto y del ingreso que nunca antes se habían tenido en cuenta, como por ejemplo el gasto en vivienda o los subsidios alimentarios) tuvieron un impacto claro aumentando la línea de pobreza de referencia para una familia típica de 4 personas durante el año: de US$20,444 a US$26,138.

¿Qué pasaría si un GL peruano tomara la misma decisión que la administración de la ciudad de Nueva York para su respectivo territorio? Podríamos hablar de una ciudad o región que tuviera el mínimo de condiciones técnicas y políticas para hacerlo. Tomemos por ejemplo a la región de Arequipa, que en su capital, si mal no recuerdo, se instaló la base de operaciones para ejecutar el Censo Nacional del 2005. Es decir, posibilidades técnicas tiene. Posibilidades políticas también los tiene, puesto que como reporta la reciente encuesta de Apoyo, Arequipa es la ciudad que menos respaldo brinda al actual gobierno, 4% (en todo el sur peruano el respaldo bordea el 7%).

¿Cuál es el porcentaje de pobres en Arequipa? De acuerdo con las estadísticas oficiales la tasa de pobreza de esta región se habría reducido de 34.2% a 23.8% entre el 2004 y el 2007. La canasta de consumo de referencia equivale a 235.2 nuevos soles mensuales per cápita (¿Es posible que una persona sola resida en una vivienda con un ingreso o consumo mínimo como ese?). Si reajustamos la línea de pobreza en un porcentaje similar al realizado por el Alcalde de Nueva York (lo que en rigor debería ser reajustado haciendo una revaloración de los componentes de gastos e ingresos por un equipo de especialistas multiregional -nacional- colegiado), encontraremos que esta aumenta a 300.7 nuevos soles. Como consecuencia, la tasa de pobreza se sinceraría de 23.76% a 40.57%.

El resultado es abrumador. Sin embargo, esta es tan sólo una simulación que podría estar dándonos luces de lo que podría pasar si un GL como el de Arequipa (o tal vez ¿Puno?, ¿La Libertad?, ¿Junín? ¿Cajamarca?) asumiría el reto de medir el nivel de vida de sus ciudadanos a fin de sincerar el problema de la pobreza y entonces diseñar e implementar programas que la resuelvan adecuadamente.

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