lunes, junio 18, 2007

¿Y si aumenta la desigualdad?

El Marco Macroeconómico Multianual 2008-2010 (descargue) contiene una elevada dosis de optimismo sobre el comportamiento del crecimiento, la pobreza y la desigualdad. Respecto a la primera variable, el MMM proyecta -por pura fe- que ya no creceremos a un respetable 5% sino más bien a un 7% promedio anual, tal como lo explica aquí (Pág. 3, cursivas mías):
[...] el Marco considera como escenario base uno donde las condiciones externas e internas se mantienen todavía ligeramente favorables para los próximos años, permitiendo a la economía crecer por encima de su nivel tendencial. En particular, no se espera una desaceleración drástica de la economía mundial, sino más bien un "aterrizaje suave" donde los principales desequilibrios de las economías industrializadas se corrijan gradualmente. Bajo estas hipótesis, la economía peruana va en camino hacia la consolidación de un proceso de expansión y crecimiento sostenido pocas veces visto en América Latina, estimándose un crecimiento promedio de, por lo menos, 7% para los próximos años.
La segunda variable que el MMM enfoca es la pobreza. Fruto de la anterior construcción escénica, la pobreza podrá reducirse gracias a la existencia de una elasticidad de 0.5 puntos por cada punto de crecimiento del PIB per cápita. Esto le permite asegurar que en los próximos 4 años la pobreza se reducirá hasta alcanzar la meta del 40%, con las siguientes palabras (pág. 3):

Este escenario configura un contexto favorable para emprender el proceso de reducción de la pobreza y la mejora de los indicadores sociales más importantes, objetivo final y principal de la política económica de la actual Administración. Ésta se ha fijado como meta reducir la pobreza a, por lo menos, 40% para el año 2011, lo que implicaría que más de 3 millones de personas dejen la condición de pobres al finalizar el presente Gobierno.
Ya hemos señalado en un artículo previo el grave error aritmético cometido en esta declaración, donde el número de personas que en realidad escaparán de la pobreza serán 1.5 millones (ver aquí). Al margen de este problema, debo señalar que el propio Marco relaja tímidamente sus expectativas iniciales en un recuadro posterior al resumen ejecutivo -fuera del texto principal- donde señala claramente que (pág. 61, cursivas mías):
[...] el impacto directo del crecimiento económico, [...] sobre la pobreza, [...] se ha ido reduciendo desde 1997, por ello la capacidad del crecimiento neutral para reducir la pobreza es hoy en día menor de lo que fue en el pasado.

¿Qué significa crecimiento neutral? Rastreando un poco los orígenes de esta idea pude encontrar una redacción más sencilla en el MMM 2006-2008 donde recita lo siguiente (pág. 61, cursivas mías):

Si se concibe el efecto “chorreo” como la relación entre crecimiento económico y pobreza, [...], se encuentra que la capacidad de reducción de la pobreza por efecto del crecimiento económico es considerable, aunque ha venido descendiendo. En el 2003, [...], por cada punto porcentual de crecimiento del consumo agregado, la pobreza total se reduce aproximadamente en 0,7 puntos porcentuales, si se mantiene constante la distribución del ingreso.

Es decir, toda la argumentación sobre el impacto del crecimiento económico sobre la pobreza se basa en la idea de que la distribución del ingreso no cambia, y en el mejor de los casos, no empeora. Esto es lo que el Banco Mundial denomina crecimiento neutralmente distributivo, o sencillamente, crecimiento neutro. Aquí tenemos entonces el tercer gran supuesto que el MMM no aborda de manera separada: ¿Qué pasará con la desigualdad? En el espíritu metodológico asumido por el Marco es que este al menos no será peor que antes. De acuerdo con las estimaciones del MMM 2006-2008, a pesar de los problemas aritméticos que destaqué en un artículo previo, esta bordearía el 52.5% en el 2004 (coeficiente de Gini, existe plena desigualdad cuando este indicador alcanza el 100% y plena igualdad cuando este se aproxima al 0%). No obstante, hay evidencias de que esto no necesariamente es así.

En primer lugar, tenemos el caso de la polarización de los ingresos que se advierte ha trastornado la estructura de ingresos del mercado laboral de Lima Metropolitana desapareciendo a la clase media, comentado en un artículo anterior (ver aquí). En segundo lugar, algo que el propio Marco destaca, es que el incremento desmesurado de los ingresos por canon y regalías que están recibiendo los departamentos y municipios que cuentan con yacimientos mineros en producción, está exacerbando las inequidades entre los departamentos (págs. 76-78).

Por consiguiente, los departamentos que no cuentan con minas, pozos petroleros y/o gasíferos, que en algunos casos pueden encontrarse entre los más pobres del país, no se benefician de este período excepcional que experimenta la economía internacional.

¿Qué pasará entonces si aumenta la desigualdad? Un estudio del Banco Mundial indica que si ocurriera un escenario como este, debe corregirse el nivel de crecimiento económico para disolver los problemas que este cambio acarreará sobre la pobreza. Es decir, para que la pobreza no aumente ante un eventual cambio en la desigualdad, el objetivo de crecimiento macroeconómico debe ser corregido en un porcentaje determinado. El cuadro siguiente resume los cálculos realizados por López & Servén (2005) para el Banco Mundial (tabla 4.4, pág. 69):


Como se puede apreciar del cuadro anterior, para el caso de Perú, ante un aumento de la desigualdad en un punto porcentual, el crecimiento económico debería corregirse en 1.6 puntos porcentuales adicionales para que la pobreza no aumente. El propio Marco sugiere algunas medidas concretas para que dicho escenario sea real (pág. 67):

Existen factores específicos que explican esta situación, sobre todo la elevada desigualdad de oportunidades que hace que la población más pobre no acumule capital humano (educación, salud y nutrición) que les permita generarse ingresos adecuados en el mercado laboral. Es urgente enfrentar este problema; una manera de hacerlo es, a través de mejoras en la atención básica de la primera infancia y en las transferencias directas condicionadas hacia los más pobres, con el objetivo de incrementar los niveles de productividad y, en consecuencia, aumentar los ingresos futuros permitiéndoles salir de la pobreza.
En pocas palabras, es necesario reducir las desigualdades abordándolas frontalmente desde el Estado. Esto será positivo en la medida que el crecimiento económico se esté comportando positivamente, ya que permitirá a esta población aprovechar los beneficios que este ofrece. Si no, será necesario promover un crecimiento aun mas acelerado (China está creciendo a tasas del 10% promedio anual) y de ancha base para reducir de manera efectiva la pobreza en nuestro país.

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