POLITEKONGPT

domingo, noviembre 05, 2006

Asistidos y tutelados

Cuál es la naturaleza de la relación establecida por los programas sociales promovidos por el Estado y los beneficiarios? O de una manera más amplia... Cuál es la naturaleza de las relaciones promovidas por el gasto social en los ciudadanos que son calificados como pobres? Qué consecuencias tienen sobre el bienestar y el desarrollo de nuestro país? Estas preguntas (con algunas variantes) me han estado persiguiendo estos últimos años a propósito de la discusión sobre la poca efectividad de los diferentes proyectos, programas y en general, las políticas sociales que han sido implementadas para combatir la pobreza que aqueja a nuestro país. La hipótesis general que he venido barajando es que las políticas sociales se han implementado en un contexto económico, político y social particulares: una economía primario exportadora, concentrada en una élite empresarial que tiene una estrecha relación con los gobiernos de turno y amparados en la conducción de al menos dos sociedades autónomas y tutelares: los militares y el ala conservadora de la iglesia católica; lo que ha promovido una serie de valores, esquemas mentales y prácticas que han desalentado la creación de riqueza masiva en la población y, por lo tanto, han mantenido a la sociedad peruana en un equilibrio desigual y empobrecedor de una parte importante de ella. Pasaré a explicar un poco lo que significo con esta posición.

Una primera delimitación que es preciso realizar es que ha habido un cambio en el paradigma de cobertura de las políticas sociales. En el pasado (hablo específicamente antes del gobierno de Fujimori), el gasto social era concebido como universal. Todos tenían derecho a recibirlo por la calidad de ciudadanos y no por otra razón calificadora. Ejemplo de ello pretendía ser el Programa del Vaso de Leche, diseñado e implementado por el alcalde de la ciudad de Lima de mediados de los ochenta, Dr. Alfonso Barrantes Lingán, para quien el derecho al vaso de leche diario era para todos los menores en edad escolar. Todos sin exclusión de ningún tipo. Nunca se habló específicamente de los desnutridos o los desposeídos, o de algunos otros criterios de filtración a favor de los pobres o algún concepto similar. Sin embargo, conforme se fue implementando el programa, se priorizó en algunos grupos de riesgo pues era racional comenzar por allí. En muy poco tiempo, al parecer, el programa tuvo éxito de cobertura y el apoyo mayoritario de distintos actores institucionales de la época. No obstante, al migrar el diseño de este programa a un esquema nacional parece ser que comenzaron varios de sus problemas que no son mi objetivo discutir en este post. Debe quedar en claro sin embargo, que este programa seguía manteniendo su concepción original: todos los menores tienen derecho a acceder a un vaso de leche diario. En contraste con los programas sociales diseñados e implementados antes de los noventa, en el presente, se concibe que el gasto social es focalizado. Tienes que calificar como pobre para que puedas acceder a él. Si no calificas, entonces no tienes derecho a recibir ni un centavo del gasto social porque le restas opciones a otro que si califica. Esto guarda relación con la idea de que el Estado debe ser eficiente en el manejo de sus recursos y por ello el concepto de focalización es particularmente importante para el diseño de todos los programas que este vaya a implementar.

Una segunda delimitación es que a pesar que teóricamente uno pueda describir a los pobres por criterios objetivos a fin de ser intervenidos con las políticas públicas, con el enfoque y metodologías que fueran, en la práctica estamos trabajando con personas. Los que son calificados como pobres, no son seres pasivos. Son seres activos. Con cosmovisiones y racionalidades. Con expectativas y culturas. Ellos responderán de una manera u otra inesperadamente a la intervención de cualquier programa social al cual tenga acceso. No existe una sola reacción a una determinada acción como en la física o la química. A toda acción, en las ciencias sociales, puede contraponerse una decena de reacciones como mínimo. No obstante, la teoría de la focalización, en la mayoría de los casos, supone que el pobre es un ser pasivo y que a un determinado estímulo le corresponderá una determinada reacción prevista. Tamaña falacia. El principio de incertidumbre de Heisenberg, para el caso de las ciencias sociales, debería redefinirse señalando que sólo se puede estimar la probabilidad de que el que es calificado como pobre tomará como suyas las mejores propuestas que se le brinde independientemente de nuestra intervención y totalmente consecuente con lo que él califique como mejor para él. Es decir, nuestra propuesta interventora, es una propuesta en el margen de otras que el potencial beneficiario maneja y que evaluará según su particular conjunto de valores y paradigmas que maneje. Esto nos lleva a considerar cual es el mundo subjetivo de las personas con las que trabajamos.

Lo anterior, no quiere decir que no sean racionales. Que es la tercera delimitación que realizo. Para explicarlo contaré un par de experiencias recogidas por mi no tan vasta experiencia en campo con beneficiarios de proyectos de ONGs y programas estatales. La primera corresponde a la oportunidad que tuve para realizar un par de grupos focales en la ciudad de Huancavelica el 2004, donde les pregunté que les parecía a ellos (los beneficiarios de un proyecto) que en los diarios, revistas y libros oficiales se les califique como el departamento o región más pobre del Perú. Las respuestas no se hicieron esperar: aunque reconocían que tenían una serie de carencias, les molestaba profundamente el que ellos carguen con ese calificativo cuando se enfrentan a la necesidad de buscar un trabajo o inscribirse en un colegio en areas más urbanas. En efecto, los entrevistados mencionaron que ellos no dicen que son naturales de Huancavelica, sino de Huancayo o de alguna otra ciudad principal del Perú para poder conseguir trabajo porque si no, corren el riesgo de que sus potenciales empleadores los rechacen porque asocien con el huancavelicano o huancavelicana adjetivos prejuiciosos como analfabeto, pobres extremos, ignorantes, etc. La segunda experiencia corresponde a otro grupo focal que conduje en San Marcos, Cajamarca. Inmediatamente después que terminé la reunión, la líder del grupo de campesinos avisó a los participantes que se quedaran para discutir sobre su participación en otros dos proyectos (ambos promovidos por el Estado) del que iban a recibir a sus evaluadores próximamente. Volteé sorprendido por la iniciativa, pero luego reflexioné. El proyecto para el que fui contratado era uno de una canasta de proyectos y programas del que eran beneficiarios estas personas, con criterios e indicadores de selección correspondientes a paradigmas teóricos muy diversos seguramente. Mi conclusión: los pobres, son pobres pero eficientes. Esta frase no me pertenece. La primera vez que lo leí fue de un libro antiguo escrito por el profesor Adolfo Figueroa (1981). No obstante, tampoco fue suya. Esta frase pertenece a Theodore Schultz, premio nobel de economía de 1979. Desde el punto de vista de los beneficiarios, cabe la perfecta posibilidad racional de que maximicen sus beneficios a partir de diversificar su cartera de proveedores de servicios de desarrollo.

Reuniendo las tres delimitaciones paso a señalar lo siguiente: el cambio de paradigma de cobertura de las políticas sociales desde un esquema universal a un esquema focalizado ha dado pie para restablecer una relación que definiremos provisoriamente como clientelar entre los beneficiarios y los operadores del programa o proyecto social. Nótese que señalo restablecer ya que en el pasado también han existido relaciones clientelares que analizaré sus características en otro post. El concepto de relación clientelar la tomo de Auyero (2001) el cual expongo literalmente a continuación:

[El clientelismo es] una institución frecuente en las democracias de países subdesarrollados, no universalista, que se presenta como relación de intercambio entre dos personas pero que es, en realidad, una relación de dominación, de la que participan ciertos individuos (los patrones) que prestan determinados servicios, bienes o favores a otros (clientes) que los retribuyen con fidelidad, asistencia, servicios personales, prestigio o apoyo político o electoral. Entre ambos (patrones y clientes) puede encontrarse a los denominados mediadores, que ejercen una especie de intermediación entre los servicios, bienes o favores que provienen del patrón y la fidelidad, asistencia, servicios personales, prestigio o apoyo político que provienen de los clientes. El clientelismo tiene dos aspectos en sí mismo: lo que se intercambia específicamente y lo subjetivo (tan o más importante que el intercambio), considerado como un conjunto de creencias, presunciones, estilos, habilidades, repertorios y hábitos que acompañan a los intercambios (...)

En el caso que el operador sea una ONG se presume que existe únicamente un intercambio estrictamente comercial, ya que el paradigma definido es: pobre-cliente/ONG-proveedor. Ello no exime que exista una ganancia de legitimidad o ascendencia de la institución ante la población, dependiendo del éxito de los proyectos ejecutados, situación que luego puede usarse como un activo político en determinados espacios de acción que quedará en manos de la organización realizarlo o no, para bien de suyo y de sus beneficiarios o no. En el caso que el operador sea el Estado, es explícito que además del intercambio estrictamente comercial, existe una oportunidad para el intercambio político. "Yo te proveo de servicios de desarrollo y tu votas por mí" es una hipótesis natural que emerge acerca de la relación entre el Estado y el beneficiario. Evidencia acerca de ella se ha presentado en investigaciones acerca del gasto ejecutado por Foncodes durante los noventa. El problema no era que este gasto estuviera mal focalizado, sino que este se gastaba en época pre-electoral (Schady, 1999). Por su parte, alguna vez le escuché a Bruno Seminario, valga la redundancia en un seminario sobre pobreza SIPAN, esquematizó bien al modelo económico y político promovido por Fujimori: "liberalismo en las ciudades y populismo en la sierra". Por qué esta última relación es perversa? Básicamente porque no elimina el problema de la pobreza. Hace que esta sea funcional a los objetivos políticos de los intermediarios.

Lo interesante de la anterior discusión es que en ambos casos existe una conjunción evidente y natural entre lo público y lo privado. La diferencia principal, según mi punto de vista, radica en que en la relación ONGs-ciudadanos los recursos son privados (asociaciones privadas con fines públicos); en tanto que en la relación Estado-ciudadanos, los recursos son públicos. Esta distinción nos sirve para fijar la idea que aun cuando en ambas relaciones existen intercambios objetivos (bienes y servicios) y subjetivos (ideas, creencias, estilos, hábitos, etc.) queda por determinar quienes proveen la carga subjetiva en cada uno de los canales definidos, ya que al menos desde un punto de visto teórico, los bienes y servicios provistos por ambos operadores en el límite son homogéneos. La carga subjetiva en el caso de las ONG está predeterminada por el paradigma particular que maneja el organismo donante. En el caso del Estado, la carga de valores y creencias debería estar predeterminada por principios de justicia, tal como señalara Rawls en su momento, justicia como imparcialidad. No obstante, en la práctica, existen una serie de actores que rigen desde una esfera tutelar (Auyero los llamará patrones en su modelo, en tanto que a los operadores llamará mediadores) que son los que intervienen dotando de una carga particular de valores a los programas sociales que se ejecutan. Esto determina por definición una mecla parcializada en la relación Estado-ciudadano predeterminada por las sociedades tutelares, las que puede postularse como inoportunamente inequitativa, a pesar de los buenos sentimientos que puedan inspirarlas.

Entendida asi la situación quiero enfatizar en el título del presente artículo. El gasto público ejecutado en políticas sociales establece un intercambio tutelar y clientelar con la población beneficiaria. Se presenta desde el plano asistencial para terminar en el plano tutelar clientelar. Es una relación no libre de prejuicios, puesto que utilizando recursos públicos se persiguen fines públicos con criterios tutelares (privados) con beneficios políticos para los operadores de las políticas. Un ejemplo claro de esta situación la percibí en la reciente inauguración del Instituto Superior Tecnológico Juan Pablo II en Manchay, donde estuvieron presentes el Presidente Alan García, el Cardenal Juan Luis Cipriani, el nuncio apostólico Rino Passigatto, el Ministro de Vivienda Hernán Garrido Lecca, el Ministro de Salud Carlos Vallejos y la Ministra de Solidaridad de Trento (Italia) Iva Berasi. En esta inauguración se produjeron discursos con objetivos políticos muy claros: mientras que Alan arremetió contra sus críticos por las ambiguas reformas implementadas durante los tres primeros meses de su gestión, Garrido Lecca tuvo oportunidad para seguir con el autobombo respecto al programa Agua para Todos. Entre tanto, el Cardenal y el nuncio apostólico arremetieron contra el gobierno anterior por no cumplir con sus promesas y mostrar que ahora si tenían algo concreto con lo cual ir en pos del desarrollo (pero que no todo iba a seguir siendo gratis para que no se acostumbren) al que no hay que exigir mayor transparencia que solamente el agradecimiento ante la solidaridad espontánea mostrada por un grupo de personas con sensibilidad social (en concreto, los ciudadanos de Trento, la conferencia episcopal italiana, parroquias locales y la Corporación peruana Wong).

Un segundo ejemplo, se encuentra en el significativo acto de cargar las andas del Señor de los Milagros por parte del Presidente del Poder Judicial a la par que "imploró perdón " a la imagen y rogarle por bendiciones para que los jueces dicten justicia. Es que esto basta para que la reforma en el poder judicial quede olvidada como el resto de reformas que se han propuesto para este sector? De qué tipo de justicia estamos hablando? Y en general de qué tipo de Estado estamos hablando si Alan García (presidente de la república), Luis Castañeda Lossio (Alcalde de Lima Metropolitana), Mercedes Cabanillas (Presidente del Congreso y evangélica), y una larga lista de autoridades más le rindieron pleitesía a la imagen olvidando que son representantes de todo un pueblo que no necesariamente es católico. En el caso de Alan, percibo que este acto le sirvió para comprar el posterior silencio del Cardenal cuando se destapó el tema de su sexto hijo concebido recientemente fuera del matrimonio.

Un tercer caso (que en realidad es la suma de una lista de eventos que se están dando relacionados a un mismo tema) es el que tiene que ver con las políticas de salud reproductiva y sexual, específicamente la provisión de la píldora del día siguiente (Anticoncepción Oral de Emergencia - AOE). Este tema fue tratado con amplitud en el reciente Seminario Internacional "Fomentando el conocimiento de las libertades laicas " realizado en la ciudad de Lima el 2 y 3 de noviembre del presente, destacando las intervenciones inconsecuentes del tutelaje de la iglesia en este tipo de políticas públicas. Cómo avanzar hacia la modernidad y la justicia de un pueblo si existen actos de sumisión y tutelaje tan abiertamente declarados por las autoridades de un país elegidos a través de procesos democráticos e imparciales? Sirve de poco tener cifras tan pasmosas respecto a las muertes de madres y niños por complicaciones del embarazo y otros problemas relacionados como para que a pesar de ello se siga recomendando su no uso? Contrastando con lo ocurrido con el gobierno de Toledo, quien inauguró su gobierno bajo una ceremonia sincrética antes que católica, pero que cuando participó del Te Deum al salir de el, fue abatido por las críticas del actual Cardenal, arribo a la conclusión de que las desigualdades surgidas por un marco tutelar explícito diluyen los beneficios potenciales que se podrían obtener por la implementación de las políticas sociales por parte del Estado.

Pretendo realizar un análisis comparado de este problema del tutelaje y las formas desigualitarias que ellas predeterminan con los países que nos rodean, en especial Bolivia, Chile y Argentina, pues en estos países también se han dado estos problemas muy recientemente. En realidad, el título que lleva el presente post, está inspirado en el ensayo compilatorio preparado por Silvia Duschatzky titulado "Tutelados y asistidos" (2000). Tal como le comenté a un amigo, especialista en el tema de separación de la iglesia y el Estado, mi impresión es que la relación se presenta ante la sociedad desde la asistencia social hacia el tutelaje (asistidos y tutelados), aunque en verdad la organización e implementación se da en el sentido inverso (tutelados y asistidos) tal como se titula el libro que comento.

A pesar de lo señalado, me quedan sin embargo por resolver algunas preguntas, como por ejemplo, Por qué las intervenciones de proyectos realizados por ONGs inspiradas en valores que bien podrían ser compartidas por las órdenes tutelares vigentes o en paradigmas y valores distintos son altamente beneficiosos y no lo son tanto cuando se implementa desde la administración pública? Una respuesta tentativa es que la multiplicidad de intervenciones desde las ONGs, sea el paradigma que fuere, son competitivas y sucede que el beneficiario podrá escoger cuales le son convenientes o no, como explicaba mas arriba segun su particular inversión de portafolio, maximizando su bienestar. Por el contrario, cuando ellas son implementadas desde el Estado, si existe un orden tutelar o patronal superior que busca regir con su particular conjunto de valores, está monopolizando y privilegiando una sola estrategia de intervención y establece una competencia desleal con intervenciones micro inspiradas en otros esquemas. La consecuencia de ello es que no se maximiza el valor público social. No obstante, el problema no es tanto el monopolio, ya que por definición el Estado tiene esa naturaleza en su accionar, sino mas bien en que los valores en que se fundamenta este monopolio sean de tipo tutelar en vez de fundamentarse en valores de justicia como imparcialidad o equidad en el sentido expresado por Rawls. Mientras persista esta situación abiertamente tutelar en la implementación de las políticas sociales (que las entiende fundamentalmente asistenciales) tendremos una sociedad inequitativa y con resistencia al cambio que potencialmente puede generar una mayor productividad competitiva y equitativa (North, 1994). De aquí mi pesimismo en lograr el desarrollo como la expreso en "la quimera del desarrollo en el Perú".

------------------------------------------------
Bibliografía

  • Auyero, Javier (2001) "La política de los pobres". Argentina: Editorial Manantial.
  • Duschatzky, Silvia (2000) "Tutelados y asistidos. Programas sociales, políticas públicas y subjetividad". Serie Tramas Sociales. Argentina: Editorial Paidos.
  • Figueroa, Adolfo (1981) "La economía campesina de la sierra del Perú". Lima: PUCP.
  • Mauro, Raúl (2005) "La quimera del desarrollo en el Perú. Estilos de crecimiento y pobreza". Lima: desco.
  • North, Douglass (1994) "Institutional change: a framework of analysis". Washington University.
  • Rawls, John (1971) "A theory of Justice". The Belknap Press of Harvard University Press.
  • Schady, Norbert (1999) "The Political Economy of Expenditures by the Peruvian Social Fund (FONCODES), 1991-95". The World Bank.

jueves, noviembre 02, 2006

Empleo de calidad debe ser la base de la riqueza del Perú

La famosa cita atribuída al sabio italiano Antonio Raimondi ("El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro") me vino a la mente al revisar un estudio recientemente comentado por el diario norteamericano The New York Times, el cual aborda la famosa pregunta de la economía política: cuál es la base de la riqueza de una nación? Será los recursos mineros?, nuestra diversidad cultural?, o nuestra diversidad de microclimas? Estos son conceptos pre capitalistas de la riqueza de una nación. En la actualidad, según señala el artículo, los economistas y políticos responderían señalando que la riqueza de una nación se fundamenta en la implementación de un conjunto de buenas políticas y la calidad de las instituciones de ese país. No obstante, de acuerdo con el Profesor Gregory Clark, de la Universidad de California, identifica que la calidad de trabajo es un factor fundamental que explica el dinamismo del crecimiento económico. El que existan trabajos de mala calidad desalienta la inversión y por lo tanto se pereniza el problema de la pobreza para futuras generaciones. Bajo este entorno, las instituciones que promueven un mayor nivel de crecimiento económico nunca se desarrollarán.


Según este punto de vista, cualquier ayuda financiera o asistencia técnica para implementar programas o políticas no tendrán resultados positivos a menos que se promueva el incremento de la calidad del trabajo del país que se trate. Ambos factores, serán unicamente remedios para calmar los síntomas pero nunca resolverán las causas del subdesarrollo o la pobreza. Y la explicación es bastante sencilla. Lo malo de la ayuda extranjera, según Clark, es que esta promueve la llamada "trampa malthusiana", aquella situación en la que las ganancias logradas en los niveles de vida (reducción de la mortalidad, saneamiento, etc.) son diluidas por un incremento imprevisto de la población.

Un fenómeno así por ejemplo, se ha detectado en el caso del Programa Juntos recientemente implementado en nuestro país: a fin de no perder el registro como beneficiarias del programa, algunas madres se están embarazando lo que les asegurará seguir recibiendo los 100 soles mensuales que les correspondería según los requisitos de Juntos. Lo único que tienen que seguir haciendo es asegurar que sus hijos vayan a la escuela y se atiendan en las postas médicas como requiere el programa. Esto implica que no necesariamente se cuestiona a la ayuda o cooperación al desarrollo por presentar indicios de corrupción, sino mas bien por su inefectividad para resolver el problema del desarrollo por los incentivos que ella propone a la población beneficiaria (no buscar trabajo) y al gobierno que recibe esos recursos (no promover la calidad del mercado de trabajo).


En el Perú, la promoción de un mercado de trabajo altamente competitivo se ha traducido en como reducir los costos remunerativos (básicamente los llamados costos no salariales) antes que en incrementar los niveles de productividad de los mismos con la consiguiente elevación de su remuneración, es decir de su calidad en general. Esta situación es consecuente con lo que he llamado "la quimera del desarrollo en el Perú" puesto que se está promoviendo el desarrollo de la población en base al concepto de pobreza en vez de fundamentarlo en el concepto del trabajo de calidad. La "dádiva para los pobres" en vez del "trabajo de calidad" no generará la riqueza que tanto necesita nuestra población para ser un país competitivo. Es curioso que Alan, ayer haya reafirmado tal objetivo y sin embargo las acciones que está implementando se basan en el concepto de la dádiva y no de la promoción del trabajo digno o de calidad.


Ayer en la noche escuché la entrevista que le hiciera Jaime de Althaus a Susana Pinilla, actual Ministra de Trabajo, en la hora N, donde este periodista le cuestionaba acerca de la Ley General del Trabajo, y le increpaba acerca de los elevados costos no salariales que muestra nuestra economía en el ranking mundial lo que nos ponía casi igual que los países africanos más pobres del planeta (según el reciente informe Doing business 2006 del Banco Mundial). La Ministra replicó llevando el tema hacia la comparación con países como Chile donde los trabajadores perciben mejores salarios que en el nuestro. Eso sin embargo no contradecía al periodista. Así que revisé la fuente directamente aquí y descubrí lo siguiente (en lo referente al empleo):


Este documento se prepara a partir de una encuesta distribuida a una muestra de empresas locales legales para indagar sobre tres cuestiones fundamentales: contrato, despido y regulación de las horas de trabajo de estas empresas. Se recoje también información de la legislación pertinente con la que se completa el análisis de dicho estudio. No obstante, para poder realizar las comparaciones con el resto de países donde se ha implementado la encuesta se realizan algunas suposiciones importantes para hacer las interpretaciones correctas y consecuentemente implementar políticas acordes con ella:

Respecto al trabajador, los supuestos son:
  • Es un empleado de sexo masculino de tiempo completo sin puesto ejecutivo que ha trabajado en la misma compañía por 20 años.
  • Percibe un salario más beneficios equivalentes al salario promedio del país durante todo el período de su empleo.
  • Es un ciudadano legal con esposa y 2 hijos. La familia reside en la ciudad más populosa del país.
  • No es miembro del sindicato de trabajadores, a menos que la afiliación sea obligatoria.
Respecto de la empresa, los supuestos son:
  • Es una compañía de responsabilidad limitada.
  • Opera en la ciudad más populosa del país.
  • Es de propiedad nacional 100%.
  • Opera en el sector manufacturero.
  • Tiene 201 empleados.
  • Se atiene a todas las leyes y regulaciones pero no otorga a los trabajadores más beneficios que los obligatorios por ley.
  • Está sujeta a los acuerdos colectivos de trabajo en los países en que dichos acuerdos cubren más de la mitad del sector manufacturero.
Tomando en perspectiva estas condiciones, podemos ver que el estudio es abiertamente sesgado, es decir para quien no se tomó el trabajo de revisar la metodología del estudio y hacer afirmaciones periodísticas irresponsablemente. El estudio parece tener más una perspectiva de hacer recomendaciones de negocios coherente para empresarios tanto locales como globales o en todo caso para ejercer presión sobre los gobiernos nacionales para implementar políticas que faciliten realizar negocios con condiciones laborales mínimas, tomando en cuenta varias desigualdades por definición: no toma en cuenta a la mujer, no toma en cuenta a los jóvenes, no toma en cuenta a los que perciben salarios alrededor del salario mínimo, no toma en cuenta a los solteros o convivientes, no toma en cuenta al resto de ciudades más importantes del país (en nuestro caso pueden ser Arequipa, Trujillo, Chiclayo, etc.), ni tampoco a los sindicalizados, un derecho fundamental consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Criticando los supuestos por el lado de la empresa, está claro que en nuestro país la gran empresa (que comprendería la categoría escogida para el estudio del BM) no ha sido la principal generadora de empleos en nuestro país. Las cifras relativas al peso de la economía informal son abrumadoras y las presenta el mismo estudio: casi el 60% de la economía es informal, en tanto que el ingreso per cápita anual es 2.61 dólares. A pesar de estos datos, estamos incluso mejor que países europeos como por ejemplo: España. Entonces me pregunto: por qué si España está en peores condiciones laborales según el ranking presentado por el estudio del Banco Mundial es que los peruanos pugnan como uno de sus principales destinos migratorios? la respuesta se encuentra en las cifras contrastantes respecto a Perú: apenas el 22.6% es el peso de la economía informal en la así llamada madre patria y su ingreso percápita anual es 10 veces más alto. Es decir, su calidad de empleo es marcadamente superior al nuestro.

Concluyo entonces que es necesario cambiar la apuesta por el desarrollo sustentada en proveer paliativos para la pobreza hacia una estrategia que promueva el empleo de calidad. Ojalá que el nuevo marco regulatorio permita hacerlo en conjunción con las políticas implementadas por otras instancias en el Ejecutivo. Que el trabajo de calidad, es decir, altamente productivo, con sistemas de mejoramiento o de oportunidades para incrementar el capital humano para las grandes masas, con correspondientes incrementos en la remuneración sean la base de la riqueza del Perú.

martes, octubre 31, 2006

Decodificando los cien días de García

A donde nos está llevando el gobierno del Dr. Alan García? Qué rumbo están marcando las banderillas programáticas que el está sembrando semanalmente en la agenda pública? Nos hará un país competitivo en diez años como lo anunció en su mensaje de inauguración presidencial? Creo que luego de haber vivido cinco años con un gobierno de Toledo bajo presión de la democracia y los así llamados grupos de poder, de alguna manera nos sorprende la vitalidad y el liderazgo proactivo que derrocha Alan cada semana para conducir los destinos de la nación. Una primera interpretación me lleva a entender que tenemos un presidente que continúa en campaña electoral. Todas sus actividades tendrían la meta de cosechar la mayor cantidad de votos posibles a pesar de los empellones en el sentido opuesto de su propio candidato en la ciudad de Lima: Benedicto Jiménez. El Resumen Semanal de Desco N° 1403 (semana del 27 de septiembre al 3 de octubre), sobre la primera idea, señala lo siguiente:

En su permanente campaña electoral, el presidente Alan García suelta cada semana un nuevo programa nacional de gran envergadura que acapara la agenda política nacional. A pocos días de iniciado su gobierno, empezó con el tema de la pena de muerte a los violadores de los niños. Luego vino el programa de agua para todos y a continuación el de la alfabetización de los quechuahablantes de la sierra. Siguió el tema de la defensa legal a los defensores de la patria en proceso judicial por la violación de los derechos humanos. Y la semana pasada fue lanzado el tema de la transformación educativa, partiendo de las evaluaciones a los maestros del SUTEP y a los alumnos. La novedad de esta semana fue el anuncio del programa nacional "Salud para Todos".


Una idea adicional que soporta la hipótesis del presidente candidato es el intervalo definido entre su asunción como presidente en Julio y la fecha de las próximas elecciones municipales este noviembre. Todas las banderillas lanzadas por Alan, con propósito definido o no, tenían por objetivo domar al toro cuasi-indomable de la prensa e impresionar las mentes de los ciudadanos con la idea de un presidente con autoridad, quizá buscando cierta reminiscencia de la figura que tanto rédito político le acarreó a Alberto Fujimori. El problema estriba sin embargo en que hoy por hoy, al menos en teoría, el Perú es el Estado, el Estado es el APRA, y el APRA es Alan García. No hay otro líder de importancia que pueda asumir su liderazgo, a no ser que Mulder cobre algo mas de ese no se qué de simpatía que le hace tanta falta...


Una segunda interpretación es la que concibe que el Dr. Alan García busca reivindicarse de su oscuro pasado. Hizo un gobierno desastroso entre 1985 y 1990. Hiperinflación, terrorismo desbordado, caos social, corrupción entre otros males fueron los titulares que le despidieron en 1990. Luego de una larga cura de silencio y la construcción de un nuevo producto electoral gracias a un reciclaje efectivo, como la opción pro pobre en un primer momento, y luego la opción pro democrática en un segundo momento, logró obtener la mayoría electoral que le dió el sillón presidencial. No obstante, cabe recordar que las preferencias electorales le favorecieron no necesariamente porque ellas fueran intrínsicamente pro-apristas sino mas bien porque estas eran anti-humalistas. Inmediatamente después de acceder al poder, la derecha política y opusiana le ofreció su apoyo total (incluyendo ciertos silencios non sanctos) a cambio de algunas concesiones de poder en el Ejecutivo y un protagonismo tutelar inoportuno en cuanta inauguración de obras públicas sucedan; en tanto que los militares, habiéndose ya asegurado su lugar para implementar su tutelaje (a través del vicepresidente Giampietri) han conseguido incrementar los costos de operación de las ONG para desalentar sus proyectos que buscan que el Estado o sus componentes armados rindan cuentas ante la sociedad por sus actos más oscuros durante la lucha contra el terrorismo.

Una tercera perspectiva es la que considera que Alan García realmente se ha estado preparando para convertirse en Presidente por segunda vez. Líder personalísimo de una democracia de pobres. Sustentador inequívoco de un sistema abiertamente inequitativo. Experimentado equilibrador entre sociedades tutelares y sociedades de ciudadanos incompletos. Con esas limitaciones de la realidad peruana, tiene la clara idea de donde llegar, cómo hacerlo, con que recursos, e incluso en cuánto tiempo. Promoviendo discursos vacíos, creando visiones de desarrollo fascinantes, callando voces disonantes, copando cargos públicos con carnets sin capital humano. En fin. No tengo inspiración para pensar bien de los supuestos programas del aprismo.

Creo que el mayor error de Alan (y quizá de varios de los apristas que le acompañan) es que cree que puede construir un Perú competitivo y socialmente responsable reforzando las formas inequitativas más tradicionales que han traído unicamente atraso y pobreza en nuestro país. Es probable que más de una perspectiva de las anteriormente descritas sean ciertas, juega a una de ellas en determinados espacios y hace de las tres u otras más en otros. Alan es un multiverso político personalizado que puede generar una crisis incomensurable para el Perú a menos que se le haga pisar tierra. Existirá forma de hacerle cambiar de idea y tomar decisiones concretas a favor del desarrollo? Quizá Hildebrant haya contribuido con dar en el blanco en las partes más débiles del búfalo. Alguno que otro periodista de los medios de información conservadores parecen comenzar a distanciarse de él, con lo que eventualmente le vendrá el ansia por mantener sus posiciones de poder, cuando estos proclamen la derrota del APRA luego de los resultados de las elecciones de noviembre. Qué dirá en las entrevistas que le haga la prensa internacional? la local?

Mi punto final, es que Alan, esta igual que al inicio de 1985: quiere impresionar con bombos y fuegos artificiales... pero detrás de eso no hay nada concreto a favor del desarrollo de las mayorías de nuestro país sino más bien a favor de ciertas inequidades armónicas persistentes en el. La población debe seguir conviviendo con estas formas antidemocráticas soft (en oposición a Fujimori que lo vería como un antidemocrático hard) y embriagarse con cada demostración de sus dotes oratorias aunque no tenga capacidad de procesar lo que ellas significan porque no está adecuadamente educada (será real el relanzamiento universitario recientemente anunciado?). Sólo algunos, no se si por suerte o por el azar o por la providencia, al mirar hacia atrás desde el futuro 2016 no nos parecerá extraño explicarnos porqué el pais sigue igual, o casi igual que cuando escribimos estas líneas.

sábado, octubre 28, 2006

ONG: Enemigos imaginados

Este fue el titulo original de un libro escrito hace algún tiempo por uno de los analistas políticos mas importantes de la institución para la que trabajo, el historiador Eduardo Toche. En aquellos tiempos, (primer semestre del 2003) ya se había aprobado una ley que daba forma a la política de fiscalización de las ONGs por parte del Estado por iniciativa de la congresista de Perú Posible (partido de gobierno) Celina Palomino. Hoy, en tiempos apristas, Mauricio Mulder entre otros compañeros se han pronunciado a favor de tal fiscalización y tras algunas jugadas al interior del Congreso se ha aprobado, en primera votación, el proyecto de ley que obliga a las ONG a registrarse para ejecutar proyectos de desarrollo social. No es la primera manifestación intolerante de este gobierno (que habría estado dirigida a algunas instituciones como el IDL por su trabajo en temas derechos humanos entre otros), ya que nuestro actual presidente, Don Alan García Pérez, habría promovido el retiro de César Hildebrant del diario La Primera por ventilar de una parte, el embarazoso asunto de su hijo fuera del matrimonio y, cuestionar por otra, la campaña de la rubéola que en otros países había sido fuertemente criticada por sus efectos secundarios indeseables, sobre todo para la mujer.

¿Cuál es la razón por la cual el Estado ha estado recurremente buscando fiscalizar a las ONG? Como bien recuerda Eduardo Ballón, quien prologa el libro de Eduardo Toche, ella estriba en el carácter competitivo o alternativo de los proyectos de desarrollo social implementados por las ONG a los programas y políticas implementadas por el Estado. Este no es un conflicto reciente. Citándo sus palabras:

Los intentos del Estado por "controlar" a las Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo (ONGDs) en nuestro país, son casi tan viejos como ellas. Contra lo que frecuentemente se piensa, las relaciones entre los distintos gobiernos de turno y estas instituciones definidas por una identidad "por negación" (no gubernamentales), por lo general han estado marcadas por el conflicto y la competencia. Desde los tiempos ya lejanos del velasquismo, aquellas han tenido frecuentemente relaciones difíciles con el Estado, desde donde -con la reiteración que exigían las sucesivas crisis de la relación de los gobiernos con la sociedad- se lanzaban acusaciones genéricas contra ellas y se intentaban establecer mecanismos más rígidos de control sobre su acción.

Así, a lo largo de los años, han sido acusadas de "organizaciones extranjeras", "financieras de la subversión", "refugios del terrorismo", "aliados del narcoterrorismo", "negociantes de la pobreza", etc. Paralelamente, se han creado y recreado distintos registros de inscripción y variados mecanismos de vigilancia estatal sobre sus actividades. Desde los distantes años en los que se organizó la Agencia Peruana de Cooperación Internacional, mucha agua ha corrido bajo los puentes. (pág. 9).

Toche entonces nos asegura,

(...) los pretextos y las justificaciones usados por las autoridades del Estado para atacar a las ONG son, de alguna manera, semejantes a pesar de las distancias en el tiempo, las diferencias de los contextos y los disímiles estilos de los gobernantes. Remarcamos así la sospecha de que existe alguna explicación profunda para comprender esta reiteración, en la que seguramente actúan los prejuicios y las discriminaciones habituales en la que nos desenvolvemos todos los peruanos. (pág. 12).

Así, la pregunta de fondo es, desde mi perspectiva, si verdaderamente ambos actores (el Estado y las ONGs) son proveedores alternativos de bienes y servicios de desarrollo a los beneficiarios más importantes de ellos, es decir los pobres, desde por lo menos hace cuarenta años
¿Cuál ha sido el impacto conjunto de ambos entes en esta clase social?

Según mi particular punto de vista, sustentado en mi libro "La quimera del desarrollo en el Perú. Estilos de crecimiento y pobreza", ambos cuerpos organizativos forman parte de un juego sociopolítico en el cual el pobre es un actor pasivo. Mi propuesta interpretativa sin embargo va un poco más allá de la anterior concepción: no es ni siquiera importante el que exista realmente o no pobres, sino personas a las cuales se las pueda calificar como tal para que el tablero de juego siga abierto a la recepción de recursos para financiar la superación de la pobreza porque los verdaderos beneficiarios de ella son los que trabajan en cualquiera de los dos equipos. En otras palabras, en el Perú (y probablemente en los países vecinos) se ha instalado un sistema competitivo compuesto por:

i) Los programas de superación de la pobreza del Estado, los que surgen por doquier con el financiamiento del BID o del BM, algunos sobreviven a varios gobiernos luego de complicados procesos políticos y sociales, otros quedan en el camino y desaparecen, y,
ii) Los proyectos de las ONGDs que trabajan con los mismos enfoques y tipos de beneficiarios definidos por el BID o el BM o las agencias de cooperación internacional, pero muchas veces con un mayor nivel de control en sus procesos puesto que estos necesitan garantizar resultados para ganar nuevos proyectos,
Ambos jugadores luchan por los recursos de la cooperación en nombre de la superación de la pobreza, sin que necesariamente estos existan. A que me refiero con esto último. Desde que el Banco Mundial pronunciara por primera vez la aparición de los pobres como problema de desarrollo, el problema de la operacionalización del concepto de pobreza ha sido un lugar común en esta organización. Desde el concepto operativo del dólar como mínimo de consumo o ingreso diario para obtener a los pobres extremos, y los dos dólares como mínimo de consumo o ingreso diario para estimar los pobres en general, el concepto de pobreza ha venido sufriendo una expansión en sus dimensiones comprendidas (Razafindrakoto y Roubaud, 2001:8). Inicialmente, fue solo el consumo, luego se incorporó los déficits en servicios sociales (NBIs). Posteriormente se incorporó la falta de recursos, lo que fue secundado por el concepto de vulnerabilidad. Seguidamente se habló de la dignidad para finalizar con conceptos más elaborados que incorporan la idea de autonomía.

La expansión de estos conceptos ha tenido como efecto la necesidad constante de encontrar nuevos pobres. Ante la disminución de estos por la implementación de políticas y acciones coherentes con un determinado enfoque ya sea de los proyectos de las ONG o de los programas del Estado era preciso encontrar una forma de incrementar el número de ellos incorporando nuevos enfoques con nuevas dimensiones de la pobreza. En ese sentido, esta expansión del concepto ayudó a que la maquinaria de lucha contra la pobreza sobreviviera por sí misma independizándose de los que verdaderamente son pobres: los excluidos sistemáticamente por la sociedad por causa de la falta de un mercado de trabajo desarrollado. Esta formulación, se parece muy en el fondo, pero con otros términos a la famosa ley de hierro de Michels enunciada para el caso de los partidos políticos, el que conocí posteriormente a través del curso de Partidos Políticos conducido por Fernando Tuesta Soldevilla.

Es curioso notar, que los que trabajan para las ONGs o el Estado son profesionales y técnicos intercambiables (habría que incluir un sector que aparece piola en este juego: la universidad). Depende cuáles son las señales de mercado que envíen los diferentes organismos del Estado para que inmediatamente sean absorbidos nuevos valores y luego reciclarlos ante el cambio de un ministro, una restructuración del Estado, o el cambio de un gobierno. Este mecanismo ha funcionado bien en los últimos años (segun mi modesta radio de amplitud de percepción). La alta dirección del Estado se ha estado nutriendo de los especialistas más destacados de las ONGs y las universidades, en una suerte de relación mutuamente beneficiosa para ellos mismos y por consiguiente para los pobres. Casos existen en gran cantidad: técnicos y políticos surgidos en las canteras de las ONGs que luego fueron llamados para formar parte de algún organismo del Estado para entonces lograr un mayor impacto (tanto en términos de cobertura como de calidad) de su experiencia ganada previamente. Cuando terminan su labor, algunos regresan a retomar sus funciones previamente dejadas y otros logran catapultarse a una mejor posición en algún organismo internacional, incluso los propios Banco Mundial, BID u otro vinculado a su especialización. La relación entonces es clara: ONG, proyectos y programas de pequeña escala que brindan experiencia a sus técnicos que luego serán promovidos al Estado para conducir programas y políticas de mayor envergadura. Cuando termina su hora, estos técnicos regresan a las ONGs o sino buscan promoverse a organizaciones de alcance continental.

En este sistema, los pobres o el pueblo o el ciudadano de a pie, son sólo un ente distante, pasivo, fácilmente olvidable, redefinible. Si se ha beneficiado, en buena hora, pero no importa, ya se encontrará una nueva definición para incluirlo en un nuevo proyecto que lo redefinirá como pobre otra vez, sea cierto o no. Los beneficiarios de primer nivel (los ejecutores de proyectos o implementadores de políticas) ya saltaron a un nivel superior para conducir sus destinos. En este punto, no cabe rasgarse las vestiduras. Simplemente, asi funciona el sistema, a pesar que uno se resista a creer que esto es asi. Pero en mi opinión, esto es así porque la creación del concepto de pobreza ha sido poco bienaventurada por nuestro país: los excluidos de la modernidad por no acceder a un empleo en un sistema capitalista fueron redefinidos como pobres y entonces el Perú perdió el tren del desarrollo. Piénsese un poco. En el pasado el problema fundamental era buscar un modelo de desarrollo capitalista que incluyera a las grandes mayorías en empleos de calidad y alta productividad. Ahora, el problema fundamental es quien es el mejor actor para transferir recursos para ayudar a los pobres a dejar tal situación. Atribuyo este cambio al fracaso de las operaciones de crédito que llevaron a la crisis de la deuda externa de los países latinoamericanos ocurrido durante los ochenta, lo que motivó una redefinición de la provisión de recursos de parte de los paises del norte a los nuestros.

El ejemplo de los países asiáticos y quizá del propio Chile puede llevarnos a pensar que las estrategias de desarrollo, ya sean de las propias ONGDs o de los organismos del Estado, deben considerar en primerísimo lugar que es necesario implementar un modelo capitalista, que transforme y no que extraiga unicamente depredando nuestros recursos sin siquiera beneficiarnos directamente, que exporte pero que también desarrolle un mercado interno, que brinde empleo y no migajas a través de los programas sociales, que promueva la existencia de ingenieros en miles de especialidades y no solo carreras ensayistas, en fin que promueva el concepto de desarrollo como un Perú lleno de empleos dignos y altamente productivos y no solamente un Perú que intente superar la pobreza únicamente.

En suma, mientras el concepto de desarrollo en nuestro país siga basándose en la superación de la pobreza a través de la distribución de las migajas (de quienes quieren darlas) antes que en la creación de un mercado de trabajo competitivo e incluyente de las grandes mayorías, las pugnas sociopolíticas entre el Estado, las ONGDs y las universidades servirán de telón de fondo para los excluidos de los beneficios de dicho sistema carente de creación de riqueza productiva.

-----------------------------------
Bibliografía
  • Mauro, Raúl (2005) "La quimera del desarrollo en el Perú. Estilos de crecimiento y pobreza". Lima: desco.
  • Razafindrakoto, Mirelle y Roubaud, (2001) “Les multiples facettes de la pauvreté dans un pays en développement : Le cas de la capitale malgache". Document de travail DT/2001/07. France: DIAL.
  • Toche, Eduardo (2003) "ONG. Enemigos imaginados". Lima: desco.


lunes, octubre 23, 2006

Clase media limeña: mi pedazo de torta no crece

¿Cuáles son las tendencias en la distribución del ingreso de la fuerza laboral ocupada limeña? Para responder a esta pregunta me dediqué una tarde de estas a explorar las Encuestas Permanentes de Empleo para Lima Metropolitana y el Callao (EPE) conducidas por el INEI desde marzo del 2001. Sólo he prestado atención a los extremos de la distribución (el 20% de mayores ingreso y el 20% de menores ingresos) y al 20% ubicado en la parte central. Las razones para tal selección tienen que ver con el hecho de apreciar si ha habido una mejora consistente en los ingresos de los trabajadores ocupados más pobres, apreciar la mejora (si asi fuera el caso) de los ingresos de los trabajadores limeños mejor remunerados, y evaluar el comportamiento de los ingresos de los que podrían ser considerados como la clase media limeña. En estricto, desde un punto de vista puramente cuantitativo y estadístico, este último grupo poblacional debería ser llamado la clase "mediana" y no la clase "media". La diferencia radica en que la media es un concepto estadístico que se ve altamente influenciado por el comportamiento de los más ricos y pobres, mientras que la mediana es un concepto estadístico más independiente del comportamiento de tales extremos.


Las grandes bondades de las EPE son dos: i) estas encuestas recogen información con un formato estandarizado y especializado para dos variables centrales del mercado de trabajo: niveles de empleo e ingreso; y, ii) sus resultados son publicados casi con un mes de demora lo que la convierte en una excelente herramienta para la toma de decisiones en la política pública relativa al empleo. La única gran desventaja, desde mi perspectiva, es que esta encuesta aún se encuentra limitada para el área de Lima Metropolitana (sospecho que esto se debe a un tema de recursos) y tal como han demostrado algunas
investigaciones existe un comportamiento diferenciado entre los fenómenos económicos observados en Lima Metropolitana y los fenómenos observados en el resto del país. En cristiano, las conclusiones obtenidas sobre el comportamiento del mercado laboral limeño no son extensibles para el resto del país.

Habiendo señalado las anteriores cuestiones pasaré a mostrar el gráfico que permite apreciar la evolución de la participación del quintil* más rico, el quintil mas pobre y el quintil mediano de los trabajadores ocupados de Lima Metropolitana desde el mes de marzo del 2001 hasta el mes de septiembre del 2006.

En primer lugar, se puede apreciar que los "ricos" o mejor remunerados muestran una tendencia decreciente pero poco significativa para su participación en la torta de ingresos totales: en marzo del 2001 su participación fue de 56.8% y para marzo del 2006 esta había descendido a 54.7%, apenas 2.1 puntos porcentuales de caída; comparando septiembre del 2001 con el mismo mes para el 2006 la caída fue menor: 1.5 puntos porcentuales. ¿Qué podría estar explicando esta leve tendencia a favor de la equidad? ¿Les esta yendo mal a nuestros trabajadores mejor remunerados? Podría ser ¿Están subestimando el valor real de sus ingresos sistemáticamente? Tambien es posible. Pensando bien podríamos decir que esto es totalmente coherente con el fenómeno de las "tijeras de la desigualdad " que observara Humberto Campodónico: mientras que la participación del capital ha aumentado en los últimos años, la remuneración a la mano de obra en su conjunto ha disminuido paralelamente a este fenómeno. Desde un punto de vista técnico estamos reconciliando la lectura de la distribución factorial del ingreso -obtenido de las cuentas nacionales- con la distribución del ingreso obtenido de las encuestas. Así, la disminución de los ingresos de los trabajadores mejor remunerados en Lima Metropolitana estaría explicando la menor participación de los ingresos globales de la fuerza laboral ocupada dada su gran importancia en ella. Pensando mal, es probable que las EPE estén perdiendo efectividad para recoger información confiable de este selecto grupo laboral. Una idea así indica Saavedra (1999:34) para el caso de las Encuestas de Hogares (ENAHO):

Las encuestas [de hogares] que se utilizan para hacer estudios tienen el gran problema de no ser un buen instrumento para recoger la información de ingresos de los dueños del capital. (énfasis mío)

En segundo lugar, se puede apreciar que los "pobres" o peor remunerados tienen una tendencia creciente que aunque poco significativa para el total de la torta de ingresos es algo importante para este grupo laboral. En marzo del 2001 su participación fue de 2.1%, y en marzo del presente año fue de 2.2%. Comparando el mes de septiembre de 2001 con igual periodo en el presente año el cambio fue de 1.7 a 2.7, es decir 0.9 puntos porcentuales. Es probable que los programas públicos como A Trabajar Urbano y otros similares hayan tenido un impacto favorable en estos últimos años, pero es necesario indagar un poco más para explicar y caracterizar adecuadamente esta mejora en los ingresos de los que están en la cola de la distribución. Sin pretender ser negativos con la constatación de esta mejora quiero destacar la reflexión que alguna vez escuché al Profesor Ismael Muñoz: puede que hayan ascendido un poco pero igual se siguen ahogando bajo el nivel del mar, haciendo eco de que estos trabajadores todavía no pueden satisfacer sus necesidades a pesar de la mejora tal como lo revela el impresionante cuadro 7 del último Marco Macroeconómico Multianual del Ministerio de Economía y Finanzas (pág. 57).

En tercer lugar, quiero destacar el comportamiento de la participación de los ingresos de los trabajadores de la "clase mediana" (que no debiera confundirse con el término clase media) que está conformada por el 20% de trabajadores ubicados al centro de la distribución de ingresos (5to y 6to deciles). Como se puede apreciar, este grupo no ha sufrido un cambio significativo en todo el periodo observado. En marzo de 2001 comenzaron con 13.9% y en marzo del 2006 llegó a 14.2%. ¿Una mejora significativa? Pues no necesariamente, la variabilidad de los ingresos de este grupo ha sido en promedio un punto porcentual, ya sea a favor o en contra lo que representa menos del 6% de importancia respecto de la media. Es otras palabras, se debe al azar la observación de la mejora del ingreso en marzo del 2006. Eso puede apreciarse con claridad por la línea de tendencia graficada arriba en el que la clase mediana (en color verde) siempre ha tenido una participación del 14% en promedio durante el periodo bajo estudio. ¿Cuál es la importancia de esta constatación? Básicamente que esta es la franja poblacional que se expresa con mayor nitidez su inconformidad frente al comportamiento positivo de la macroeconomía que no se traduce en beneficios remunerativos concretos para su productividad.

En resumen, los mejor remunerados tienen un comportamiento decreciente en la participación del ingreso de los trabajadores de Lima Metropolitana que no es significativa o no necesariamente es cierta, los peor remunerados están mejorando pero definitivamente todavía no pueden satisfacer sus necesidades básicas para sobrevivir. Finalmente, los medianos, no han mejorado ni empeorado. Su pedazo de la torta no ha crecido a pesar del buen desempeño del indicador del PIB percápita estos últimos años. ¿Qué es lo que está funcionando mal? Precisamente el mercado de trabajo. El Estado hasta la fecha no ha aplicado una política coherente que permita a los trabajadores aprovechar mejor los premios a la inversión particular en capital humano, ni tampoco promueve que las empresas inviertan en el y por lo tanto no existen beneficios distributivos para este grupo. Es necesario, en ese sentido, diseñar e implementar estrategias y políticas públicas que reviertan esta situación porque la clase mediana es la que empuja al país.

------------------------------------

* Quintil: Medida estadística de posición que resulta de dividir a la población en cinco partes iguales.