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jueves, julio 10, 2008

Finanzas y desarrollo: una congruencia ineludible

A continuación reproduzco un artículo mío publicado en el boletín de Finanzas y Comercio, de la Red Latindadd (ver aquí) en el marco de mi participación en la reunión del G77 en la sede de las Naciones Unidas, en New York, en junio del presente año (ver aquí mas sobre la reunión).

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Finanzas y desarrollo: una congruencia ineludible
Por Raúl Mauro, Latindadd
Lima, 08 de julio de 2008.

La reciente audiencia de las Naciones Unidas celebrada con la sociedad civil, el 18 de junio pasado, en el marco de Seguimiento de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo, ha revisado varios de los discursos construidos en este espacio, y junto con ello, ha reforzado las acciones orientadas a resolver la difícil ecuación global entre finanzas y desarrollo, de cara a la declaración que se obtenga en Doha, este noviembre de 2008.

Un primer discurso, al cual contribuyeron las ponencias de Vitalice Meja (AFRODAD) Lidy Napcil (Jubilee South) y Josefa Francisco (Development Alternatives with Women for a New Era), es aquel que reclama la desvinculación de las condicionalidades a la ayuda para el desarrollo, en especial, aquellos asociadas a los programas de cancelación y alivio de la deuda externa. En ambos casos, se hizo evidente que la ayuda actualmente brindada a los países en desarrollo tiene el carácter de patronaje político y económico lo que limita (y en otros casos, anula) los propios esfuerzos realizados para superar los problemas de la pobreza y la desigualdad. Un aspecto poco estudiado por ejemplo, es el impacto negativo que tiene la condicionalidad concebida como ‘positiva’ cuando se liga la ayuda al tema de género. Este tipo de enfoque pone en riesgo un concepto de desarrollo de la sociedad más amplio como lo es el de mutua responsabilidad en las familias. En ese sentido, resulta de vital importancia no sólo apelar al incremento en el nivel de recursos para el financiamiento del desarrollo, sino también en la necesidad de implementar una reforma en los objetivos y prioridades de la ayuda que brindan los países más ricos a los países en desarrollo. Esta reforma debe nutrirse de las experiencias que contengan buenas prácticas en el manejo de la ayuda oficial al desarrollo, incluyendo la rendición de cuentas tanto a los países que la reciben como a la sociedad civil en el Norte y el Sur. Esto contribuiría al fortalecimiento de la democracia en los países que son beneficiarios de los programas de desendeudamiento y ayuda para el desarrollo, al permitírseles seleccionar e implementar sus propias estrategias de desarrollo basadas en principios clave recogidos en documentos como el Consenso de Monterrey y la Carta Universal de los Derechos Humanos.

Un segundo discurso, de orden más sistémico, es aquel que tiene que ver con la redefinición del papel cumplido por las organizaciones internacionales surgidas en Bretton Woods frente al pobre desempeño que estas han tenido para superar los actuales desequilibrios financieros, monetarios y comerciales de escala global. La ponencia de José Antonio Ocampo fue muy explícita en este sentido. Ello se debería a la excesiva dependencia del sistema internacional de reservas en una única moneda nacional (el dólar americano), y a la falta de un marco regulatorio de las finanzas globales que permita la coordinación de las políticas macroeconómicas entre países. Por lo tanto, resulta evidente la necesidad de plantear como remedio la “dependencia en una moneda de reserva global [no nacional] y la creación de mecanismos de coordinación de las políticas macroeconómicas” y la asunción de un enfoque contra cíclico en la regulación financiera mundial. Ello sería posible, si existiese un marco institucional regulatorio de dimensiones globales, como por ejemplo, una corte de deuda internacional donde se pudieran presentar los casos de sobreendeudamiento semejante a como se manejan los casos de bancarrota en las cortes existentes a nivel nacional, evitando soluciones ad-hoc ensayadas por el BM o el FMI, cargadas de excesivas condicionalidades y presiones de orden económico y social.

Paralelamente a esta discusión, se encuentra el problema del financiamiento para mitigar y adaptar a la humanidad a los efectos del cambio climático. Este fue el aporte de Philo Morris, representante de la Society of Catholic Medical Missionaries. Estos efectos, como se advertirá, pueden concebirse como ‘sistémicos’ al patrón de crecimiento económico del mundo, y por tanto, su financiamiento debe surgir de allí regido bajo el principio “el que contamina, paga”. La propuesta de política en ese sentido es que el documento de Doha formule la creación de fondos diferenciados para el financiamiento de programas de adaptación y mitigación de los efectos adversos del cambio climático, en un enfoque de desarrollo holístico que incluya al hombre y su ambiente, de lo contrario se pondrá en riesgo alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM).

Otra de las propuestas significativas de financiamiento para alcanzar los ODM provino de Josep Xercavins, de Ubuntu Forum Secretariat, quien enfatizó en las dimensiones de varios indicadores ‘no tradicionales’ del desarrollo. Destacan por ejemplo, el monto anual destinado a la Ayuda Internacional al Desarrollo (103.7 US$ billones), los costos administrativos anuales de las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el FMI (5.1 US$ billones), las pérdidas bancarias estimadas por la crisis financiera (565 US$ billones), el gasto militar mundial (1158 US$ billones), el costo de adaptación al cambio climático (50 US$ billones), los flujos de capital ilícitos (1600 US$ billones), las remesas de los migrantes (240 US$ billones), entre otros. Frente a estas cifras, aparece un monto importante que podría recaudarse (un poco más de 43 US$ billones) a una tasa muy baja (0.005%) aplicada a las transacciones financieras internacionales. Este es el impuesto CCT (Impuesto a las transacciones financieras) el cual tiene como antecedente la propuesta del impuesto Tobin, formulada por economista laureado por el premio Nobel, James Tobin. Este impuesto no generaría ningún desequilibrio a las ingentes masas de capital que se trasladan libremente por el mundo, y sin embargo, contribuirían a alcanzar algunos de los objetivos de desarrollo que se han propuesto de manera conjunta para el 2015.

Finalmente, la intervención de Gyeke Tanoh, de Third World Network Africa, enfatiza en los enormes desequilibrios acumulados en el comercio mundial, en términos de su estructura y su gobernanza, dimensiones que configuran todo un desafío para discutir una propuesta consensuada en Doha que pretenda resolverla. El ejemplo utilizado por Tanoh se circunscribe a la realidad de Africa, donde la liberalización del comercio ha privilegiado un patrón de crecimiento basado en las exportaciones de materias primas, las que han cosechado grandes ganancias al capital invertido, pero han descapitalizado a sectores estratégicos para el desarrollo económico y social de ancha base, como son la manufactura y la agricultura. Paralelamente, se ha expuesto a la región al riesgo de los shocks financieros y de precios internacionales al concentrar excesivamente a sus economías en la producción y exportación de bienes primarios, especialmente minerales. Adicionalmente, las importaciones están minando a las economías agrarias nacionales al traer alimentos subsidiados exacerbando las inequidades en el comercio local y promoviendo una sociedad dependiente de alimentos importados o donados. Esta es una experiencia que no es muy lejana a la vivida por los países de América Latina. De esta manera, se pone en cuestión la idea de que el comercio esté sirviendo como una herramienta para el desarrollo, y más bien promueve un esquema perverso de dependencia e inequidad. En tal sentido, la propuesta es que se desarrollen e implementen medidas urgentes en los niveles nacionales e internacionales para lidiar con las vulnerabilidades, en especial en lo tocante a la soberanía alimentaria, una evaluación de los estándares de comercio internacional, la implementación de una reforma tributaria progresiva del sector extractivo, entre otras propuestas específicas que merecen un mayor análisis y discusión.

A manera de conclusión, uno puede destacar la importancia de haber celebrado esta reunión, a pesar de la poca convocatoria que hubo de parte de los delegados de los países, ya que se ha provisto de una agenda clave a discutir en Doha, bajo el marco de una institucionalidad global consensuada. De las crisis, tales como las que asistimos en la actualidad, parecen configurar un preludio necesario para proponer un nuevo orden global financiero, monetario y comercial que promuevan un desarrollo más equilibrado y justo entre nuestros países.

miércoles, julio 09, 2008

Los ricos y el stress

Ser rico, puede ser un estándar de vida no deseable si uno desea disfrutar de su tiempo de ocio. Cargar el Blackberry a todo sitio, la necesidad de estar on-line todo el tiempo, viajar a las principales ciudades del mundo, pueden ser condicionantes de una vida sobreestresada para los ricos. Así lo señala Daniel Kahneman, el premio Nobel de economía por su análisis del comportamiento:
"...ser rico es a menudo un poderoso predictor de que la gente pasa menos tiempo haciendo cosas placenteras y más tiempo haciendo cosas compulsivas y sintiéndose estresados".
De acuerdo con Kahneman, la gente que gana menos de US$ 20 mil al año, por ejemplo, pasa más de un tercio de su tiempo en ocio pasivo, como echarse y ver televisión. En contraste, aquellos que ganan más de US$ 100 mil al año, pasan menos de un quinto de su tiempo en ocio pasivo.
¿Cuáles son las razones de tal paradoja? De acuerdo con la nota revisada en Yahoo Finance, esto se debería a los efectos de la globalización y la alta competencia. La gente con muy buenos empleos y grandes negocios -es decir, los ricos- deben trabajar más fuerte que nunca para permanecer competitivos. Los grandes inversionistas tienen que trabajar más en mercados financieros más complejos para mantener sus fortunas. Todo esto hace que los ricos pasen más tiempo preocupados en cómo conservar su empleo que disfrutar con tranquilidad de su tiempo de ocio.
Quizá un acuerdo global entre los ricos de ser más solidarios con los que menos tienen en vez de más competitivos pueda hacer que su vida sea más tranquila y placentera.

lunes, julio 07, 2008

Estados fallidos

Ahora que el gobierno peruano está sudando la gota fría por el paro nacional del 9 de julio, me ha venido a la mente uno de los artículos de Oswaldo de Rivero acerca de lo que él llamó, los "estados inviables" o "entidades caóticas ingobernables" (ver aqui). De acuerdo con este autor, en los últimos cincuenta años:
En lugar de un proceso de desarrollo, lo que estamos presenciando, en muchos casos, es un proceso de inviabilidad económica nacional y el colapso de muchos de estos cuasi Estados Naciones de Africa, América Latina y de Asia, en verdaderas Entidades Caóticas Ingobernables. Este proceso de no-desarrollo que conduce a la inviabilidad nacional se debe sobre todo a factores estructurales, culturales, ideológicos y ecológicos.
El día de ayer, a través del portal de Development Gateway, recibí el reciente informe del índice 2008 de "Estados Fallidos" o "Estados Inviables" (ver aquí), usando la terminología riveriana. A continuación la lista de 60 de los 177 países analizados, donde se encuentra incluido el Perú.

Este ranking se compone de 12 indicadores, agrupados en 3 dimensiones tal como se muestra a continuación:

Indicadores sociales
  1. Crecientes presiones demográficas: Presiones derivadas por una elevada densidad poblacional relativa a la oferta de alimentos y otros recursos para básicos para sobrevivir.
  2. Movimiento masivo de refugiados o personas desplazadas internamente creando complejas emergencias humanitarias
  3. Legado grupal de búsqueda de venganza: debido a patrones de atrocidades cometidas con impunidad hacia grupos comunales, exclusión política institucionalizada, etc.
  4. Huida humanitaria masiva: Emigración voluntaria de la "clase media", particularmente de segmentos poblacionales de economías productivas, tales como empresarios, gente de negocio, artesanos y comerciantes, debido al deterioro de la economía nacional, etc.
Indicadores económicos
  1. Desarrollo económico desigual: Desigualdad entre grupos, o desigualdad percibida, en educación, empleo y estatus económico; Empobrecimiento entre grupos medido por niveles de pobreza, tasas de mortalidad infantil, niveles educativos; Levantamiento de movimiento nacionalistas basados en desigualdades grupales percibidas o reales.
  2. Recesión aguda y severa de la economía: Un patrón económico recesivo de la sociedad en su conjunto medido por el ingreso percápita, deuda, tasas de mortalidad infnatil, niveles de pobreza, quiebra de negocios, etc; Súbida caida en los precios de las materias primas, el ingreso por comercio, inversión extranjera o pagos de deuda; Extrema penuria social impuesta por programas de austeridad económica; Incremento de economías subterráneas, incluyendo el comercio de drogas, contrabando, capitales golondrinos; Incremento de los niveles de corrupción y transacciones ilícitas entre la población; Incapacidad del Estado para pagar los salarios de los empleados del gobierno y las fuerzas armados o para cumplir con otras obligaciones para con sus ciudadanos, como por ejemplo, los pagos pensionales.
Indicadores políticos
  1. Criminalización y deslegitimación del gobierno: Amplia pérdida de confianza popular en las instituciones del Estado y sus procesos; Resistencia del gobierno a la transparencia, rendición de cuentas y la representación política.
  2. Deterioro progresivo de los servicios públicos: Desaparición de funciones básicas estatales que sirven a la gente, incluyendo la falla para proteger a los ciudadanos del terrorismo y la violencia, y para proveer servicios esenciales, tales como salud, educación, sanidad y transporte público.
  3. Suspensión o aplicación arbitraria del imperio de la ley y amplia violación de los derechos humanos. Incremento del número de prisioneros políticos, estallido de violencia política en contra de civiles inocentes, surgimiento de un gobierno militar o dictatorial donde las instituciones democráticas son suspendidas o manipuladas.
  4. Aparato de seguridad opera como un "Estado dentro del Estado". Surgimiento de guardias de elite que operan con impunidad; surgimiento de milicias privadas que reciben auspicio o financiamiento del Estado para aterrorizar a oponentes políticos, enemigos sospechosos, o civiles que forman parte de la oposición; surgimiento de una "armada dentro de la armada" que sirve a los intereses de la cúpula de poder en la armada o el gobierno; etc.
  5. Surgimiento de facciones en las elites: fragmentación de elites en el gobierno y de las instituciones del Estado; uso de retórica nacionalista por parte del gobierno, muchas veces con referencia a reivindicaciones comunales, religiosas o étnicas.
  6. Intervención de otros Estados o Actores políticos externos: Intervención de los donantes, especialmente si existe una tendencia hacia la sobredependencia de la ayuda externa o misiones de paz, etc.
Comparado con los casos de países como Somalia o Myanmar (Birmania), el Perú aparece en el ranking con un puntaje que demostraría una sociedad relativamente estable: 76.4, lo que, no obstante nos posiciona en el puesto 85 de 176, es decir, la mitad superior de los Estados Fallidos. Este puntaje no salva al país de ser calificado dentro del grupo "en el límite" o "al borde de" convertirse en fallidos. En el 2007 fuimos calificados por el mismo ranking como "En peligro". Ha habido una cierta mejora, resultando un mapamundi como el siguiente:

Por otra parte, los puntajes de los indicadores parciales para Perú, revelan que el problema más grave sería el desarrollo económico desigual (algo en lo que particularmente estoy de acuerdo), en segundo lugar la existencia de un aparato de seguridad que opera como "un Estado dentro del Estado" (quizá el emblema de Giampietri como vicepresidente sea elocuente, o tal vez, pensandolo mejor, la férrea defensa del lugarcito de Luis Alva Castro al frente del Ministerio del Interior) y finalmente, la masiva migración de la clase media (¿Levante la mano el que no tenga un amigo que buscó un mejor futuro en USA o Europa, a como de lugar?).

Entre los indicadores que revelarían un mejor desempeño, se encuentra el indicador de los desplazados, que en mi opinión, aunque se ha resuelto el tema del regreso a sus comunidades, no se ha resuelto el problema de la exclusión social. En segundo lugar, se encuentra la suspensión o aplicación arbitraria de derechos o del imperio de la ley, lo que probablemente habríamos tenido una mala calificación si estuvieramos durante el gobierno de Alberto Fujimori. Finalmente, aparece el indicador de la recesión, el cual, parece no tener problemas hasta hoy, pero que ante una eventual caída de los precios de los minerales sumiría al país en la vastedad de la pobreza y la desigualdad más fuertes nunca antes conocida.

En suma, creo que el informe es bastante útil para tener una lectura interna y comparativa respecto de temas clave para el buen gobierno de nuestro país y evitar así, la inviabilidad. ¿Decidirá García tomar el problema de la desigualdad por las astas? Es algo que su popularidad se lo irá reclamando cada vez más. Si no, será un gobierno fallido o uno que prepare al Perú para un gobierno que si lo será.

viernes, julio 04, 2008

El déficit de la renta de factores

Una de las líneas de la Balanza de Pagos menos analizadas, en un contexto de desigualdad creciente, es la llamada Renta de Factores. Este rubro ha tenido un comportamiento creciente en el sentido menos deseado para una economía como la peruana, es decir, el negativo, puesto que representa la salida en exceso de utilidades ganadas a partir de la explotación de recursos de propiedad del Estado. Este es el análisis que presenta el reciente Reporte Económico 2007, presentado por el Banco Central de Reserva del Perú, en la página 54, donde el resaltado en negrita es mío (descargar aquí, pdf):
El déficit por renta de factores en 2007 ascendió a US$ 8 418 millones. Dicho déficit es explicado principalmente por el resultado del sector privado (flujo neto negativo de US$ 7 985 millones), en tanto que el déficit del sector público se redujo de US$ 679 millones en 2006 a US$ 433 millones en 2007 gracias al incremento en las rentas asociadas a las mayores reservas internacionales del BCRP.

El flujo negativo del sector privado se asocia a las mayores utilidades remesadas por las empresas con participación extranjera, principalmente mineras (70,2 por ciento del total), las cuales han venido aumentando de acuerdo con los mayores precios de los minerales. Cabe destacar que dicho monto pasó de US$ 18 millones en 1999 a US$ 7 865 millones este año. Cabe mencionar que el registro de las utilidades comprende tanto los dividendos pagados a los inversionistas del exterior como las ganancias no distribuidas.
En primer lugar, estos párrafos me dan un nuevo punto a favor de la miopía de las ENAHO. Estas encuestas no miden el ingreso que perciben los dueños del capital, sobre todo, los que no residen en nuestro país por la sencilla razón que los encuestadores nunca llegarán a visitarlos en sus respectivos lugares donde viven.

Segundo, quiero destacar que mientras los intereses ganados por las reservas internacionales del BCRP permiten aligerar un poco el déficit generado por el sector público, las ingentes remesas de utilidades del sector privado (básicamente minero, y en segundo lugar financiero) literalmente diluyen los efectos de este buen proceder del BCRP, introduciendo un desequilibrio en esta cuenta fundamental de la Balanza de Pagos.

En resumen, lo que quiero destacar es que los desequilibrios en el mercado de factores internacionales en la actualidad no son provocados por gobiernos irresponsables en el manejo de sus cuentas macroeconómicas, sino mas bien por el insaciable comportamiento de los inversionistas foráneos que no reinvierten en un fondo que promueva el desarrollo económico y social del país que les brinda un espacio fértil para su capital.

Si los desequilibrios de antes se resolvían con ajustes estructurales que empequeñecían al Estado, los desequilibrios de hoy deberían redimensionar al sector privado global que ha crecido desmedidamente, en aras de una sociedad más justa e igualitaria.

jueves, julio 03, 2008

Una evolución contranatura

Siempre tuve la curiosidad de saber cuál era la defensa de Farid Matuk, el ex jefe del INEI durante el gobierno de Toledo, sobre las críticas hechas a la calidad de la información recogida por las ENAHO durante su gestión. En una amena conversación que tuve con el, sobre cómo aproximarnos a medir el problema de la desigualdad en nuestro país, en la lista de correos de MacroPerú (ver aquí), el me respondió lo siguiente:
Respecto a la reducción de la calidad de la información de las ENAHO, lo curioso es que las bases de datos se colgaban mensualmente y nunca nadie señalo el deterioro de la calidad. Ya estamos en Julio y ninguna base del 2008 ha sido publicada. El argumento de la calidad surgió primero para justificar la alucinada reducción de la pobreza de 2005 a 2006, pero nunca se documentó el problema de la calidad, pero si observas la serie de pobreza medida por Herrera desde el 2001 al 2006 veras una evolución contranatura.
Saludos, Farid
Concuerdo contigo Farid. Se ha reducido más la pobreza gracias a los sucesivos cambios metodológicos introducidos por Herrera que al ansiado chorreo del "modelo". (Ver más aquí en el blog de Actualidad Económica).