jueves, septiembre 06, 2007

Exportando pobres a USA

De acuerdo con Robert J. Samuelson, columnista del diario Washington Post, la razón principal de que el problema de la pobreza en su país no se resuelva es porque su gobierno tiene la política de importar pobres, principalmente de los países hispanos. Estas son sus palabras (traducción libre):
La historia estándar impartida es que la pobreza se ha contenido; las estadísticas prueban esto superficialmente. Las medidas de pobreza se toman con el porcentaje de americanos que tienen ingresos menores a $ 20,614 anuales para una familia de cuatro personas. El año pasado, el porcentaje de pobreza fue de 12.3%, ligeramente menor al 12.6% del 2005 pero mucho mayor que el 11.3% observador en el 2000. Es también mayor al 11.8% promedio de los años setenta. Por lo que la sabiduría convencial parece ampliamente corroborado.

Pero no lo es. Mirando nuevamente a los números tenemos lo siguiente. En el 2006,habían 36.5 millones de personas en pobreza. Esta es la figura que resulta de aplicar el 12.3% de pobreza a la población total. En 1990, la población era menor, y entonces habían 33.6 millones de personas en pobreza, una tasa de 13.5%. El incremento de 1990 al 2006 fue de 2.9 millones de personas (36.5 millones menos 33.6 millones). Los hispanos explican todo este incremento.

Considere: de 1990 a 2006, el número de hispanos pobres se incrementó en 3.2 millones, de 6 millones a 9.2 millones. Mientras tanto, el número de blancos no hispanos en pobreza cayó de 16.6 millones (tasa de pobreza: 8.8%) en 1990 a 16 millones (8.2%) en el 2006. Entre los negros, hubo una caída de 9.8 millones en 1990 (tasa de pobreza 31.9%) a 9 millones (24.3%) en el 2006. La pobreza entre los negros y blancos se ha incremento en algo desde el 2000 pero ha caido en largos periodos.

Sólo un acto de negada testarudez puede separar el fenómeno de la inmigración y la pobreza. El incremento entre hispanos debe estar concentrado entre los inmigrantes, legales e ilegales, tanto como sus hijos nacidos en América. Así, esta es la historia que no se ha contado. Los oficiales del gobierno no han dicho nada acerca de la inmigración cuando presentaron los informes sobre la pobreza y el ingreso.
Con este diagnóstico entre manos, el autor del artículo se lanza a afirmar que en realidad si se ha logrado mitigar la pobreza de su país, sólo que la inmigración de los hispanos se ha encargado de malograrles la película.

Y eso no es lo peor según el articulista. La inmigración de los hispanos estaría afectado la provisión de servicios públicos (salud, educación, entre otros) que estaban pensados para la población negra sin calificación.

La solución, afirma Samuelson, es hacer que la política de inmigración sea más coherente. Al menos tal como el se la imagina:
Necesitamos una política de inmigración que tenga sentido. Creo que la inmigración legal debería favorecer a los altamente calificados por sobre los no calificados. Ellos serán asimilados más rápido y ayudarán a la economía mucho más. Para los inmigrantes ilegales, deberíamos darles en primer lugar estatus legal, tanto como una medida práctica y justa. Muchos han estado aquí por años y tienen hijos americanos. Al mismo tiempo debemos evitar la nueva inmigración ilegal poniendo controles fronterizos más rígidos y sanciones a los empleadores.
Con visiones como esta, en un diario tan importante e influyente como el Washington Post, es poco probable que haya alguna gracia en favor de los inmigrantes peruanos recientemente detenidos en Ohio.

Esto a pesar de que existen varios problemas en el razonamiento expresado por este columnista, los que ya son cuestionados por varios estudios y experiencias:
  • Los inmigrantes hispanos cubren puestos de trabajo de bajo nivel educativo a pesar de que son altamente calificados. La mayoría de ellos y ellas llegan a trabajar como cuidadores de bebés, de mascotas, o como mantenimiento del hogar.
  • Los inmigrantes hispanos han ayudado a que los americanos incrementen sus niveles de productividad. Véase la siguiente investigación titulada "La globalización de la producción en el hogar" (pdf) por Michael Kremer de la Universidad de Harvard.
  • Los inmigrantes hispanos de Centroamérica no necesariamente provienen de las mismas clases sociales que los migrantes de Sudamérica.
Tal como afirma Greg Mankiw, la economía del trabajo foráneo y la economía de los bienes importados son los dos lados de una misma moneda. Así que si hay un TLC de bienes, debería promoverse con la misma devoción un TLC de la mano de obra para que ambas regiones salgan ganando y se reduzca por lo tanto la pobreza.

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